1 A
la mañana siguiente, Yerubbaal – es decir, Gedeón – se levantó de madrugada con
la gente que lo acompañaba, y acamparon en En-Jaród. Madián había acampado más
al norte, al pie de la colina de Moré, sobre el valle en Jezreel. Y toda la
tropa que le seguía era de quince mil hombres.
Mija’el impone prueba a Gedeón
2
Cuando llegó la noche de ese día y organizadas las guardias, Gedeón se quedó
dormido en su carpa y vio en sueños al glorioso mensajero de la Luz llamado
Mija’el, que se dirigió a él con toda su armadura. 3 Y
Mija’el le dijo a Gedeón: “Como tú le pediste prueba a la Suprema Inteligencia,
conociendo que a tu Dios no se le pueden exigir pruebas, ahora yo, a ti, pediré
prueba”.
4
Gedeón le dijo: “¡Oh, Señor mío! ¿Qué prueba quieres imponer a tu siervo?”
5 Entonces
el mensajero de Dios dijo a Gedeón: “La gente que te acompaña es demasiado
numerosa para que tu Dios entregue a Madián en sus manos. Que luego, tú y tu
pueblo no se gloríen diciendo: ‘Fuimos nosotros los que vencimos sobre Madián’.
6 Por eso ordena a tus
hombres que aquellos que sientan temor o no se sientan fuertes para el combate,
libre está de retirarse”. Por eso Gedeón puso a prueba a los israelitas y diez
mil se retiraron, quedando solo cinco mil.
Elección de trescientos hombres
7
Luego Mija’el envuelto en un viento suave dijo a Gedeón: “Todavía son
demasiados tus hombres. Que todos vayan grupo por grupo al arroyo, para que
beban y escogerás solo a aquellos que no se arrodillen para beber, a los que
lamieran el agua como los perros. Y con esos hombres, Yahvahé pondrá en tus
manos a todo el ejército madianita”.
8 Los
que lamieron el agua llevándosela a la boca, fueron trescientos; el resto de la
tropa, en cambio, se arrodilló para beber.
9 Los
trescientos hombres recogieron los cántaros de toda la tropa, y también sus
trompetas, mientras Gedeón despedía a los otros israelitas, quedándose sólo con
esos trescientos. El campamento de Madián estaba en el valle, debajo del suyo. 10 Sin
embargo, Gedeón volvió a dudar al considerar que Madián, Amalec y todos los
Orientales que habían irrumpido en el valle eran numerosos como langostas, y
sus camellos eran incontables, como la arena de la playa.
11
Entonces Purá, el que había recriminado a Gedeón diciendo: “¿Quiénes somos
nosotros para tentar a Yahvahé, pidiéndole pruebas?” se acercó a Gedeón y le
dijo: “¿Qué te preocupa, Yerubbaal, no hiciste lo que el ángel de Yahvahé te
indicó? Entonces, confía en tu Dios y llévanos a la victoria”.
Gedeón elabora un plan de ataque
12
Gedeón se animó con las palabras de Purá e ideó un plan en su mente, y dijo a
Purá: “Somos muy pocos para enfrentarnos cara a cara a los madianitas,
amalecitas y orientales pero con nuestra astucia y la ayuda de Adonai podremos
derrotarlos”.
13 Gedeón
dividió a los trescientos hombres en tres cuerpos, y distribuyó entre ellos
trompetas y cántaros vacíos, con antorchas dentro de los cántaros. 14
Después dijo: “Fíjense bien en lo que yo haré, y hagan ustedes lo mismo. Cuando
lleguemos al extremo del campamento, hagan lo mismo que yo. 15 Yo
y los cien que vienen conmigo tocaremos las trompetas; lo mismo harán ustedes.
Tocarán las trompetas alrededor del campamento y gritarán: ‘¡Por Yahvahé y por
Gedeón!’”
16
Gedeón y los cien hombres que lo acompañaban llegaron al extremo del campamento
al comienzo de la guardia de la medianoche. Cuando se acababa de hacer el
relevo de los centinelas, ellos tocaron las trompetas y rompieron los cántaros
que llevaban en la mano. 17 Los
tres cuerpos de la tropa hicieron lo mismo. Tenían las antorchas en la mano
izquierda, y con la derecha tocaban las trompetas. Y todos gritaron: “¡Por Yahvahé
y por Gedeón!”
Derrota y persecución de Madián
18
Cada hombre se mantuvo en el lugar que ocupaba alrededor del campamento.
Entonces todo el campamento enemigo despertó sobresaltado y creyendo que eran
atacado por una fuerza muy numerosa se dieron a la fuga lanzando alaridos.
19 Mientras
los trescientos hombres tocaban las trompetas, en medio de la confusión, todos
en el campamento peleaban entre ellos. Huyeron entonces hasta Bet Sitá, hacia
Sartán, hasta la orilla de Abel Mejolá, frente a Tabat. 20
Hombres de Neftalí, de Aser y de todo Manasheh salieron en persecución de
Madián.
21 Gedeón
envió mensajeros por toda la montaña de Efrayim, para que dijeran: “Bajen al
encuentro de Madián y ocupen antes que ellos los vados hasta Bet Bará y el
Jordán”. Los hombres de Efrayim se reunieron y ocuparon los vados hasta Bet
Bará y el Jordán. 22 Así
tomaron prisioneros a los dos jefes madianitas, Oreb y Zeeb; al primero lo
mataron en la peña de Oreb, y al segundo, en el lagar de Zeeb. Luego de
perseguir a Madián, presentaron a Gedeón, que estaba al otro lado del Jordán,
las cabezas de Oreb y Zeeb.
Reproche de Efrayim a Gedeón
23 Los
de Efrayim dijeron a Gedeón: “¿Qué nos hiciste? ¿Por qué no nos llamaste cuando
fuiste a combatir contra Madián?” Y se lo reprocharon violentamente. 24
Pero él les respondió: “¿Qué hice yo comparado con lo que hicieron ustedes? Un
solo racimo de Efrayim vale más que toda la vendimia de Abiy’ezer. 25
Dios puso en manos de ustedes a los jefes de Madián, Oreb y Zeeb. Comparado con
esto, ¿qué he logrado hacer yo?” Después que les dijo estas palabras, se calmó
su animosidad contra él.



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