sábado, 20 de septiembre de 2014

Los Libertadores Shophetim 7


1 A la mañana siguiente, Yerubbaal – es decir, Gedeón – se levantó de madrugada con la gente que lo acompañaba, y acamparon en En-Jaród. Madián había acampado más al norte, al pie de la colina de Moré, sobre el valle en Jezreel. Y toda la tropa que le seguía era de quince mil hombres.


Mija’el impone prueba a Gedeón

2 Cuando llegó la noche de ese día y organizadas las guardias, Gedeón se quedó dormido en su carpa y vio en sueños al glorioso mensajero de la Luz llamado Mija’el, que se dirigió a él con toda su armadura. 3 Y Mija’el le dijo a Gedeón: “Como tú le pediste prueba a la Suprema Inteligencia, conociendo que a tu Dios no se le pueden exigir pruebas, ahora yo, a ti, pediré prueba”.

4 Gedeón le dijo: “¡Oh, Señor mío! ¿Qué prueba quieres imponer a tu siervo?”

5 Entonces el mensajero de Dios dijo a Gedeón: “La gente que te acompaña es demasiado numerosa para que tu Dios entregue a Madián en sus manos. Que luego, tú y tu pueblo no se gloríen diciendo: ‘Fuimos nosotros los que vencimos sobre Madián’. 6 Por eso ordena a tus hombres que aquellos que sientan temor o no se sientan fuertes para el combate, libre está de retirarse”. Por eso Gedeón puso a prueba a los israelitas y diez mil se retiraron, quedando solo cinco mil.

Elección de trescientos hombres


7 Luego Mija’el envuelto en un viento suave dijo a Gedeón: “Todavía son demasiados tus hombres. Que todos vayan grupo por grupo al arroyo, para que beban y escogerás solo a aquellos que no se arrodillen para beber, a los que lamieran el agua como los perros. Y con esos hombres, Yahvahé pondrá en tus manos a todo el ejército madianita”.

8 Los que lamieron el agua llevándosela a la boca, fueron trescientos; el resto de la tropa, en cambio, se arrodilló para beber.

9 Los trescientos hombres recogieron los cántaros de toda la tropa, y también sus trompetas, mientras Gedeón despedía a los otros israelitas, quedándose sólo con esos trescientos. El campamento de Madián estaba en el valle, debajo del suyo. 10 Sin embargo, Gedeón volvió a dudar al considerar que Madián, Amalec y todos los Orientales que habían irrumpido en el valle eran numerosos como langostas, y sus camellos eran incontables, como la arena de la playa.

11 Entonces Purá, el que había recriminado a Gedeón diciendo: “¿Quiénes somos nosotros para tentar a Yahvahé, pidiéndole pruebas?” se acercó a Gedeón y le dijo: “¿Qué te preocupa, Yerubbaal, no hiciste lo que el ángel de Yahvahé te indicó? Entonces, confía en tu Dios y llévanos a la victoria”.

Gedeón elabora un plan de ataque

12 Gedeón se animó con las palabras de Purá e ideó un plan en su mente, y dijo a Purá: “Somos muy pocos para enfrentarnos cara a cara a los madianitas, amalecitas y orientales pero con nuestra astucia y la ayuda de Adonai podremos derrotarlos”.


13 Gedeón dividió a los trescientos hombres en tres cuerpos, y distribuyó entre ellos trompetas y cántaros vacíos, con antorchas dentro de los cántaros. 14 Después dijo: “Fíjense bien en lo que yo haré, y hagan ustedes lo mismo. Cuando lleguemos al extremo del campamento, hagan lo mismo que yo. 15 Yo y los cien que vienen conmigo tocaremos las trompetas; lo mismo harán ustedes. Tocarán las trompetas alrededor del campamento y gritarán: ‘¡Por Yahvahé y por Gedeón!’”

16 Gedeón y los cien hombres que lo acompañaban llegaron al extremo del campamento al comienzo de la guardia de la medianoche. Cuando se acababa de hacer el relevo de los centinelas, ellos tocaron las trompetas y rompieron los cántaros que llevaban en la mano. 17 Los tres cuerpos de la tropa hicieron lo mismo. Tenían las antorchas en la mano izquierda, y con la derecha tocaban las trompetas. Y todos gritaron: “¡Por Yahvahé y por Gedeón!”

Derrota y persecución de Madián

18 Cada hombre se mantuvo en el lugar que ocupaba alrededor del campamento. Entonces todo el campamento enemigo despertó sobresaltado y creyendo que eran atacado por una fuerza muy numerosa se dieron a la fuga lanzando alaridos.

19 Mientras los trescientos hombres tocaban las trompetas, en medio de la confusión, todos en el campamento peleaban entre ellos. Huyeron entonces hasta Bet Sitá, hacia Sartán, hasta la orilla de Abel Mejolá, frente a Tabat. 20 Hombres de Neftalí, de Aser y de todo Manasheh salieron en persecución de Madián.

21 Gedeón envió mensajeros por toda la montaña de Efrayim, para que dijeran: “Bajen al encuentro de Madián y ocupen antes que ellos los vados hasta Bet Bará y el Jordán”. Los hombres de Efrayim se reunieron y ocuparon los vados hasta Bet Bará y el Jordán. 22 Así tomaron prisioneros a los dos jefes madianitas, Oreb y Zeeb; al primero lo mataron en la peña de Oreb, y al segundo, en el lagar de Zeeb. Luego de perseguir a Madián, presentaron a Gedeón, que estaba al otro lado del Jordán, las cabezas de Oreb y Zeeb.

Reproche de Efrayim a Gedeón


23 Los de Efrayim dijeron a Gedeón: “¿Qué nos hiciste? ¿Por qué no nos llamaste cuando fuiste a combatir contra Madián?” Y se lo reprocharon violentamente. 24 Pero él les respondió: “¿Qué hice yo comparado con lo que hicieron ustedes? Un solo racimo de Efrayim vale más que toda la vendimia de Abiy’ezer. 25 Dios puso en manos de ustedes a los jefes de Madián, Oreb y Zeeb. Comparado con esto, ¿qué he logrado hacer yo?” Después que les dijo estas palabras, se calmó su animosidad contra él.

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