1 Este es el relato de los
hechos de Tobyah, hijo de Tobit. En tiempos de Shulmanashar, rey de Asiria,
Tobit fue deportado de Tisbé, que está al sur de Cades de Neftalí, en la Alta
Galilea, más arriba de Hazor, hacia el oeste, y al norte de Sefet.
2 Era Tobit un hombre que
había seguido los caminos de la verdad y de la justicia toda su vida. Y ayudaba
con su riqueza a los hijos de Yisraeil que con él habían sido deportados a
Nínive que en el país de los asirios se llamaba Ninua.
3 Cuando era joven y vivía en
la tierra de Yisraeil, toda la tribu de su antepasado Neftalí se había separado
de la casa de David y de Jerusalén, la ciudad elegida entre todas las tribus de
Yisraeil para ofrecer sacrificios, donde se había edificado y consagrado para
todas las generaciones futuras el Templo donde se rendía adoración a Dios.
4 Todos sus hermanos y la
familia de Neftalí, ofrecían sacrificios sobre todas las montañas de Galilea al
ternero que Yarobham efrayimita, rey de Yisraeil, había hecho en Dan. Sin
embargo, Tobit nunca hizo adoración del ídolo impuesto por Yarobham y se
mantenía fiel a la Luz del Universo.
5 Cuando se hizo adulto, se
casó con una mujer de la descendencia de sus padres que se llamaba Hannah, y de
ella tuvo un hijo, al que llamó Tobyah.
6 Después de ser deportado a
Asiria como cautivo, llegó a Ninua. Todos los que como él habían sido
deportados comían de los manjares de los idólatras. Pero él se cuidaba muy bien
de comer esos manjares, siendo fiel a las tradiciones de su tierra.
7 Resultó que Tobit llegó a
ocupar un alto cargo en la corte de Shulmanashar como encargado de sus compras.
Mientras viviera Shulmanashar, Tobit viajaba a Maada, tierra de los medas, para
hacer las compras. En uno de sus viajes, dejó en casa de su pariente Gabael,
hermano de Gabrí, en el país de los medas, unas bolsas con diez talentos de
plata. 8
Al
morir Shulmanashar, reinó en lugar de él su hijo Sinahheeriba. Entonces se
interrumpieron las comunicaciones con Maada, y ya Tobit no pudo volver
allí.
9 Durante el tiempo en que
servía en la corte de Shulmanashar, Tobit prestaba ayuda a los israelitas que
como él estaban deportados en Asiria. Compartía su comida con los hambrientos,
vestía a los que estaban desnudos y enterraba a los deportados, cuando veía que
sus cadáveres eran arrojados por encima de las murallas de Ninua-Nínive.
10 También daba sepultura a
los que mandó matar Sinahheeriba cuando tuvo que huir de Judea. Lleno de
cólera, Sinahheeriba mató a muchos israelitas, y Tobit ocultaba sus cuerpos
para enterrarlos, y aunque los hombres de Sinahheeriba los buscaban, no podían
encontrarlos.
11 Un ninivita informó al rey
que era Tobit quien los enterraba clandestinamente. Cuando supo que el rey
estaba informado de eso y que le buscaba para matarle, Tobit sintió miedo y
logró escapar.
12 Todos sus bienes fueron
embargados y confiscados para el tesoro real: nada le quedó, solo su esposa
Hannah y su hijo Tobyah.
13 Solo cuarenta días después,
Sinahheeriba fue asesinado por sus dos hijos, que luego huyeron a los montes de
Ararat. Su hijo Asarhaddón, reinó en lugar de él y confió al sobrino de Tobit,
Ajicar, hijo de Anael, la contabilidad y la administración general del
reino.
14 Entonces Ajicar intercedió
por Tobit y pudo volver a Ninua. Bajo el reinado de Sinahheeriba, rey de
Asiria, él había sido copero mayor, guardasellos, administrador y contador, y
Asarhaddón lo confirmó en esos cargos.
15 Cuando reinó Sinahheeriba
regresó a Ninua y le devolvieron a su
mujer Hannah y s su hijo Tobyah. Celebrando su retorno se preparó una cena con
buena comida. Sentado a la mesa le dijo a Tobyah: “Hijo mío, ve a buscar entre
nuestros hermanos deportados en Ninua a algún pobre que se acuerde de todo
corazón del Padre del Universo, y tráelo para que comparta mi comida. Yo
esperaré hasta que tú vuelvas”. 16
Tobyah
salió a buscar a un pobre entre los israelitas deportados, pero regresó,
diciendo: “¡Padre!, padre, uno de nuestro pueblo ha sido asesinado: lo acaban
de estrangular en la plaza del mercado, y su cadáver está tirado allí”.
17 Entonces Tobit se levantó
rápidamente y, sin probar la comida, salió a retirar el cadáver de la plaza, y
lo depositó en una habitación para enterrarlo al atardecer. 18 Al volver, se lavó y se puso
a comer muy apenado. A la hora en que se pone el sol cavó una fosa y enterró el
cadáver. Sin embargo sus vecinos le criticaban por lo que había hecho diciendo:
“¡Todavía no ha escarmentado! Por este mismo motivo ya lo buscaron para
matarlo. ¡Apenas pudo escapar, y ahora vuelve a enterrar a los muertos!”
19 Aquella misma noche,
después de bañarse salió al patio para dormir al fresco junto al muro debido al
calor que había y se quedó dormido sin cubrirse la cara; pero Tobit no se había
percatado que sobre el muro había unos gorriones; de pronto el estiércol
caliente de las aves cayó sobre los ojos de Tobit, produciéndoles unas manchas
blancas. 20 Buscó la ayuda de médicos y
remedios, pero su ceguera no desaparecía hasta quedar completamente ciego. Así
estuvo cuatro años privado de la vista, y todos sus parientes estaban
afligidos. Durante dos años Ajicar le proveyó de lo necesario, hasta que partió
para Elimaida.
21 Hannah se lamentaba
diciéndole: “¿Para qué te sirvieron tus limosnas y tus obras de justicia, si tu
Dios te ha abandonado? ¡Ahora se ve bien claro! Estamos necesitados y ya no
contamos con la ayuda de tu pariente Ajicar”.
22 Tobit le replicó entonces:
“Iré a la casa de Gabael a quien le dejé en custodia diez talentos de plata,
con eso nos bastará para vivir sin aprietos”. Hannah le dijo: “Tú no puedes
valerte por ti mismo ¿cómo irás a un lugar tan distante como en Ragués en
tierra de los medos?

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