miércoles, 3 de septiembre de 2014

Hechos de Tobyah I


1 Este es el relato de los hechos de Tobyah, hijo de Tobit. En tiempos de Shulmanashar, rey de Asiria, Tobit fue deportado de Tisbé, que está al sur de Cades de Neftalí, en la Alta Galilea, más arriba de Hazor, hacia el oeste, y al norte de Sefet.

2 Era Tobit un hombre que había seguido los caminos de la verdad y de la justicia toda su vida. Y ayudaba con su riqueza a los hijos de Yisraeil que con él habían sido deportados a Nínive que en el país de los asirios se llamaba Ninua.

3 Cuando era joven y vivía en la tierra de Yisraeil, toda la tribu de su antepasado Neftalí se había separado de la casa de David y de Jerusalén, la ciudad elegida entre todas las tribus de Yisraeil para ofrecer sacrificios, donde se había edificado y consagrado para todas las generaciones futuras el Templo donde se rendía adoración a Dios.

4 Todos sus hermanos y la familia de Neftalí, ofrecían sacrificios sobre todas las montañas de Galilea al ternero que Yarobham efrayimita, rey de Yisraeil, había hecho en Dan. Sin embargo, Tobit nunca hizo adoración del ídolo impuesto por Yarobham y se mantenía fiel a la Luz del Universo. 

5 Cuando se hizo adulto, se casó con una mujer de la descendencia de sus padres que se llamaba Hannah, y de ella tuvo un hijo, al que llamó Tobyah.

6 Después de ser deportado a Asiria como cautivo, llegó a Ninua. Todos los que como él habían sido deportados comían de los manjares de los idólatras. Pero él se cuidaba muy bien de comer esos manjares, siendo fiel a las tradiciones de su tierra.  

7 Resultó que Tobit llegó a ocupar un alto cargo en la corte de Shulmanashar como encargado de sus compras. Mientras viviera Shulmanashar, Tobit viajaba a Maada, tierra de los medas, para hacer las compras. En uno de sus viajes, dejó en casa de su pariente Gabael, hermano de Gabrí, en el país de los medas, unas bolsas con diez talentos de plata. 8 Al morir Shulmanashar, reinó en lugar de él su hijo Sinahheeriba. Entonces se interrumpieron las comunicaciones con Maada, y ya Tobit no pudo volver allí. 

9 Durante el tiempo en que servía en la corte de Shulmanashar, Tobit prestaba ayuda a los israelitas que como él estaban deportados en Asiria. Compartía su comida con los hambrientos, vestía a los que estaban desnudos y enterraba a los deportados, cuando veía que sus cadáveres eran arrojados por encima de las murallas de Ninua-Nínive.

10 También daba sepultura a los que mandó matar Sinahheeriba cuando tuvo que huir de Judea. Lleno de cólera, Sinahheeriba mató a muchos israelitas, y Tobit ocultaba sus cuerpos para enterrarlos, y aunque los hombres de Sinahheeriba los buscaban, no podían encontrarlos.

11 Un ninivita informó al rey que era Tobit quien los enterraba clandestinamente. Cuando supo que el rey estaba informado de eso y que le buscaba para matarle, Tobit sintió miedo y logró escapar.

12 Todos sus bienes fueron embargados y confiscados para el tesoro real: nada le quedó, solo su esposa Hannah y su hijo Tobyah.

13 Solo cuarenta días después, Sinahheeriba fue asesinado por sus dos hijos, que luego huyeron a los montes de Ararat. Su hijo Asarhaddón, reinó en lugar de él y confió al sobrino de Tobit, Ajicar, hijo de Anael, la contabilidad y la administración general del reino. 

14 Entonces Ajicar intercedió por Tobit y pudo volver a Ninua. Bajo el reinado de Sinahheeriba, rey de Asiria, él había sido copero mayor, guardasellos, administrador y contador, y Asarhaddón lo confirmó en esos cargos. 

15 Cuando reinó Sinahheeriba regresó  a Ninua y le devolvieron a su mujer Hannah y s su hijo Tobyah. Celebrando su retorno se preparó una cena con buena comida. Sentado a la mesa le dijo a Tobyah: “Hijo mío, ve a buscar entre nuestros hermanos deportados en Ninua a algún pobre que se acuerde de todo corazón del Padre del Universo, y tráelo para que comparta mi comida. Yo esperaré hasta que tú vuelvas”. 16 Tobyah salió a buscar a un pobre entre los israelitas deportados, pero regresó, diciendo: “¡Padre!, padre, uno de nuestro pueblo ha sido asesinado: lo acaban de estrangular en la plaza del mercado, y su cadáver está tirado allí”.

17 Entonces Tobit se levantó rápidamente y, sin probar la comida, salió a retirar el cadáver de la plaza, y lo depositó en una habitación para enterrarlo al atardecer. 18 Al volver, se lavó y se puso a comer muy apenado. A la hora en que se pone el sol cavó una fosa y enterró el cadáver. Sin embargo sus vecinos le criticaban por lo que había hecho diciendo: “¡Todavía no ha escarmentado! Por este mismo motivo ya lo buscaron para matarlo. ¡Apenas pudo escapar, y ahora vuelve a enterrar a los muertos!”

19 Aquella misma noche, después de bañarse salió al patio para dormir al fresco junto al muro debido al calor que había y se quedó dormido sin cubrirse la cara; pero Tobit no se había percatado que sobre el muro había unos gorriones; de pronto el estiércol caliente de las aves cayó sobre los ojos de Tobit, produciéndoles unas manchas blancas. 20 Buscó la ayuda de médicos y remedios, pero su ceguera no desaparecía hasta quedar completamente ciego. Así estuvo cuatro años privado de la vista, y todos sus parientes estaban afligidos. Durante dos años Ajicar le proveyó de lo necesario, hasta que partió para Elimaida.

21 Hannah se lamentaba diciéndole: “¿Para qué te sirvieron tus limosnas y tus obras de justicia, si tu Dios te ha abandonado? ¡Ahora se ve bien claro! Estamos necesitados y ya no contamos con la ayuda de tu pariente Ajicar”.


22 Tobit le replicó entonces: “Iré a la casa de Gabael a quien le dejé en custodia diez talentos de plata, con eso nos bastará para vivir sin aprietos”. Hannah le dijo: “Tú no puedes valerte por ti mismo ¿cómo irás a un lugar tan distante como en Ragués en tierra de los medos?


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