miércoles, 10 de septiembre de 2014

Los Portadores de la Voz


En las palabras de los profetas había inspiración. Ellos le hablaron a los israelitas, condenaron sus prácticas idolátricas, sus crímenes y su rechazo a la Verdad del Dios Luz del Universo.

Los mensajes específicos para los israelitas, para su tiempo no trascienden a los tiempos actuales y se dejan guardados en los libros de los Profetas del Libro Viejo.

Ellos presintieron la llegada de Yehshua, el Hijo de la Luz. Ellos nos enseñaron lo que la Suprema Inteligencia nos anunciaba sobre la grandeza y divinidad del Mashíaj, el Kristo, Luz de Luz y Dios verdadero de Dios verdadero.


INTRODUCCION

1 Muchos entre los hombres fueron llamados para anunciar los mensajes de la Luz. Fueron portadores de lo anunciado por la Suprema Inteligencia para advertencia y conocimiento de lo que estaba por suceder; y con sus palabras revelaban  únicamente aquello que era necesario para conocimiento de los hombres.

 2 Ellos les hablarían a las multitudes guiados por las advertencias de los Mensajeros de la Luz y por el aliento del Paráclito. 3 Mas fue intención de la Suprema Inteligencia que el mensaje que los portadores de la voz, llamados profetas, confundiera a muchos para mostrar la diferencia entre las ansias del mundo y la grandiosidad del Séptimo Nivel del Universo.

4 El elegido no llegaría con poder terrenal bendecido por Dios. 5 Su reino no sería uno del mundo; su potestad sería la de la Luz que ilumina y bendice.

CAPITULO 1

1 Así proclamaría Ieshaiá:

Escuchen descendientes de David. ¿Les parece poco molestar a los hombres que quieren también molestar a Yahvahé? 2 Una señal dará la Suprema Inteligencia: Una virgen estará en cinta y tendrá un hijo al que pondrá por nombre Immanuʼel, esto es, Dios con nosotros. Se alimentará con leche cuajada y miel”.

3 “Antes de que el niño pueda desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que te provocan miedo, ¡Oh, Ahaz, rey de Judá!, será abandonada”.

4 Pero Immanuʼel no es el que vendría del seno de la Luz, y los sabios de las escrituras esperarían al elegido como si fuera un poder entre los hombres. 5 El Hijo de la Luz llegaría como descendiente de David, de la línea de David, como fuerza unificadora de todas las naciones bajo el espíritu de la Luz y la verdad del Paráclito, no por el dominio y el poder de los hombres.  

6 Ieshaiá diría también:

“El pueblo que vagaba en la oscuridad verá la gran luz, la Luz habrá brillado para alumbrar a los que vivían bajo la Sombra. 7 Porque nos ha nacido un niño, Yahvahé nos ha dado un hijo al que se le ha concedido el don de gobernar, 8 y será conocido como Admirable, Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de la Paz”.

9 “Se sentará sobre el trono de David y su imperio no tendrá límites y sus bases serán la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre”. Pero el Hijo de la Luz no poseería trono ni dominio sobre reino terrenal.

10 Y dijo Ieshaiá: “De ese tronco de Isaí, padre que fuera del rey David, saldrá una vara, y un retoño brotará de sus raíces. 11 El espíritu del Dios del Universo, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de veneración y respeto a Yahvahé, estará sobre él y le dará sabiduría e inteligencia. 12 No juzgará según las apariencias, ni sentenciará por lo que escuche; su justicia defenderá a los débiles y hará justicia a favor de los menesterosos. 13 De su boca saldrán palabras como varas que castiguen al violento; con el soplo de su boca hará morir al impío.  La justicia y la verdad le ceñirían”.

14 Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. 15 Él no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. 16 No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; 17 no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley. 

18 Así habla Dios, la Luz del Universo, el que formó el universo y lo desplegó, el que extendió la tierra y lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu a los que caminan por ella.

19 Yo, Yahvahé, Luz del Universo, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, 20 para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

21 Una voz se alzará en el desierto proclamando: Preparen el camino de la Luz del Universo y abran calzadas rectas en la región estéril. Rellenen las cañadas, aplanen los cerros y las colinas. Desde lo alto de un monte la ciudad sagrada levantará su voz para anunciar la gran noticia: 22 ¡Aquí llega el Dios de ustedes! Viene como pastor que cuida de su rebaño, y en sus brazos levanta a los corderillos, los abraza contra su pecho y los cuida con amor.

23 Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá: “¡Aquí está tu Dios!”.

24 El Dios del Universo ha proclamado: “Pondré una piedra por fundamento en Sion, una piedra angular, escogida, bien cimentada y muy valiosa. 25 El que crea en ella, no quedará confundido. 26 Qué hermosos son sobre las  montañas los pasos del que anuncia las buenas noticias, del que proclama salvación”.

27 Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; 28 digan a los que están desalentados: “¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! ¡Llega la venganza, la represalia de Yahvahé: él mismo viene a salvarlos!” 29 Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; 30 entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; 31 el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de caña y papiros. 

32 Y Ieshaiá  profetizó anunciando al Mashíaj bendito diciendo: El espíritu de Adonai está sobre mí, porque Adonai me ha ungido. 33 Él me envió a llevar el buen mensaje a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, 34 a proclamar un año de gracia del Señor, un día de venganza para nuestro Dios; a consolar a todos los que están de duelo 35 a cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el óleo de la alegría, y su abatimiento por un canto de alabanza. Ellos serán llamados “Encinas de justicia”, “Plantación de Dios, para su gloria”.

36 Así dice El Que Es y Siempre Será: “No se acuerden de las cosas pasadas ni traigan a memoria las cosas antiguas. He aquí, que yo hago cosas nuevas, pronto saldrá la luz, no la conocerán. Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad”.

37 Y habló Ieshaiá: ¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! 38 ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria de Adonai, el esplendor de nuestro Dios.

39 Esta es palabra de la Suprema Inteligencia declarada por Ieshaiá: Pasen, pasen por las puertas; abran camino al pueblo. Construyan, construyan la calzada; quiten las piedras, alcen estandarte sobre los pueblos. 40 Adonai ha proclamado hasta los confines de la tierra: “Digan a la hija de Sion: ‘Tu salvación viene; Su galardón está con Él, y delante de Él Su recompensa en los últimos días, y entregará el Dios de la vida las ovejas del rebaño y su majada y su torre a la destrucción.

41 Allí habrá una senda y un camino que se llamará “Camino santo”. No lo recorrerá ningún impuro ni los necios vagarán por él; 42 no habrá allí ningún león ni penetrarán en él las fieras salvajes. Por allí caminarán los redimidos, 43 volverán los rescatados por el Padre; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: 40 los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.

44 Y habló Ieshaiá: Yo oí la voz del Padre de la Vida, que decía: Ve a decir a este pueblo: Por más que oigan no comprenderán, por más que vean, no conocerán. 45 Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, se taparon los oídos y cerraron los ojos, por temor de que sus ojos vean, que sus oídos oigan, que su corazón comprenda, que se conviertan, y que yo los cure. 

46 Así habla Yahvahé, el Padre de Justicia: Observen el derecho y practiquen la justicia, porque muy pronto llegará mi salvación y ya está por revelarse mi justicia.

47 Por boca de Ieshaiá hablo la Suprema Inteligencia, y dijo: “Así habla el Padre del Universo: El Cosmos es mi asiento  y la tierra, el estrado de mis pies.  ¿Qué casa podrán edificarme ustedes y dónde estará el lugar de mi reposo?”

48 Ieshaiá proclamó el juicio del Supremo Poder, diciendo: “¿Qué se me da a mí de la muchedumbre de vuestros sacrificios? — dice Yahvahé —. Harto estoy de vuestros holocaustos y no quiero el sebo de vuestros corderos ni la sangre de los toros y machos cabríos, ni aun cuando vengáis a ser vistos de mí. 49 Porque ¿quién requirió todo eso de vuestras manos? 50 No quiero que volváis a pisar mi atrio. Si me trajereis la flor de la harina, es cosa vana; vuestro incienso es para mí abominación; vuestros novilunios y vuestros sábados no los soporto”.


Ieshaiá = Isaías

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