En las palabras de los
profetas había inspiración. Ellos le hablaron a los israelitas, condenaron sus
prácticas idolátricas, sus crímenes y su rechazo a la Verdad del Dios Luz del
Universo.
Los mensajes específicos para
los israelitas, para su tiempo no trascienden a los tiempos actuales y se dejan
guardados en los libros de los Profetas del Libro Viejo.
Ellos presintieron la
llegada de Yehshua, el Hijo de la Luz. Ellos nos enseñaron lo que la Suprema
Inteligencia nos anunciaba sobre la grandeza y divinidad del Mashíaj, el
Kristo, Luz de Luz y Dios verdadero de Dios verdadero.
INTRODUCCION
1 Muchos entre los hombres fueron llamados para
anunciar los mensajes de la Luz. Fueron portadores de lo anunciado por la
Suprema Inteligencia para advertencia y conocimiento de lo que estaba por
suceder; y con sus palabras revelaban
únicamente aquello que era necesario para conocimiento de los hombres.
2 Ellos les hablarían a las
multitudes guiados por las advertencias de los Mensajeros de la Luz y por el
aliento del Paráclito. 3 Mas fue
intención de la Suprema Inteligencia que el mensaje que los portadores de la
voz, llamados profetas, confundiera a muchos para mostrar la diferencia entre
las ansias del mundo y la grandiosidad del Séptimo Nivel del Universo.
4 El elegido no llegaría con poder terrenal
bendecido por Dios. 5 Su reino no sería
uno del mundo; su potestad sería la de la Luz que ilumina y bendice.
CAPITULO 1
1 Así proclamaría Ieshaiá:
Escuchen descendientes de
David. ¿Les parece poco molestar a los hombres que quieren también molestar a Yahvahé?
2 Una señal dará la Suprema
Inteligencia: Una virgen estará en cinta y tendrá un hijo al que pondrá por
nombre Immanuʼel, esto es, Dios con nosotros. Se alimentará con leche cuajada y
miel”.
3 “Antes de que el niño pueda desechar lo malo y
escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que te provocan miedo, ¡Oh, Ahaz,
rey de Judá!, será abandonada”.
4 Pero Immanuʼel no es el que vendría del seno
de la Luz, y los sabios de las escrituras esperarían al elegido como si fuera
un poder entre los hombres. 5 El Hijo
de la Luz llegaría como descendiente de David, de la línea de David, como
fuerza unificadora de todas las naciones bajo el espíritu de la Luz y la verdad
del Paráclito, no por el dominio y el poder de los hombres.
6 Ieshaiá diría también:
“El pueblo que vagaba en la
oscuridad verá la gran luz, la Luz habrá brillado para alumbrar a los que
vivían bajo la Sombra. 7 Porque
nos ha nacido un niño, Yahvahé nos ha dado un hijo al que se le ha concedido el
don de gobernar, 8 y será conocido
como Admirable, Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de la Paz”.
9 “Se sentará sobre el trono de David y su
imperio no tendrá límites y sus bases serán la justicia y el derecho, desde
ahora y para siempre”. Pero el Hijo de la Luz no poseería trono ni dominio
sobre reino terrenal.
10 Y dijo Ieshaiá: “De ese tronco de Isaí, padre
que fuera del rey David, saldrá una vara, y un retoño brotará de sus raíces. 11 El espíritu del Dios del Universo, espíritu de
sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de
conocimiento y de veneración y respeto a Yahvahé, estará sobre él y le dará
sabiduría e inteligencia. 12 No juzgará según las apariencias, ni
sentenciará por lo que escuche; su justicia defenderá a los débiles y hará
justicia a favor de los menesterosos. 13 De su boca saldrán palabras como varas que
castiguen al violento; con el soplo de su boca hará morir al impío. La justicia y la verdad le ceñirían”.
14 Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi
elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para
que lleve el derecho a las naciones. 15 Él no gritará, no levantará
la voz ni la hará resonar por las calles. 16 No romperá la caña quebrada
ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; 17 no desfallecerá ni se
desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán
su Ley.
18 Así habla Dios, la Luz del
Universo, el que formó el universo y lo desplegó, el que extendió la tierra y
lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu
a los que caminan por ella.
19 Yo, Yahvahé, Luz del Universo, te llamé en la
justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del
pueblo, la luz de las naciones, 20 para abrir los ojos de los ciegos, para hacer
salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las
tinieblas; por su conocimiento justificará mi siervo
justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
21 Una voz se alzará en el desierto proclamando:
Preparen el camino de la Luz del Universo y abran calzadas rectas en la región
estéril. Rellenen las cañadas, aplanen los cerros y las colinas. Desde lo alto
de un monte la ciudad sagrada levantará su voz para anunciar la gran noticia: 22 ¡Aquí llega el Dios de ustedes! Viene como
pastor que cuida de su rebaño, y en sus brazos levanta a los corderillos, los
abraza contra su pecho y los cuida con amor.
23 Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la
buena noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia
a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá: “¡Aquí está tu Dios!”.
24 El Dios del Universo ha
proclamado: “Pondré una piedra por fundamento en Sion, una piedra angular, escogida,
bien cimentada y muy valiosa.
25 El
que crea en ella, no quedará confundido. 26 Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que anuncia las buenas
noticias, del que proclama salvación”.
27 Fortalezcan los brazos
débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; 28 digan a los que están desalentados: “¡Sean fuertes, no
teman: ahí está su Dios! ¡Llega la venganza, la represalia de Yahvahé: él mismo
viene a salvarlos!” 29 Entonces se abrirán los
ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; 30 entonces el tullido saltará
como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán
aguas en el desierto y torrentes en la estepa; 31 el páramo se convertirá en un estanque y la tierra
sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un
paraje de caña y papiros.
32 Y Ieshaiá profetizó anunciando al Mashíaj bendito
diciendo: El espíritu de Adonai está sobre mí, porque Adonai me ha ungido. 33 Él me envió a llevar el
buen mensaje a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la
liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, 34 a proclamar un año de
gracia del Señor, un día de venganza para nuestro Dios; a consolar a todos los
que están de duelo 35 a cambiar su ceniza por una
corona, su ropa de luto por el óleo de la alegría, y su abatimiento por un
canto de alabanza. Ellos serán llamados “Encinas de justicia”, “Plantación de
Dios, para su gloria”.
36 Así dice El Que Es y
Siempre Será: “No se acuerden de las cosas pasadas ni traigan a memoria las
cosas antiguas. He aquí, que yo hago cosas nuevas, pronto saldrá la luz, no la
conocerán. Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad”.
37 Y habló Ieshaiá:
¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! 38 ¡Sí, florezca como el
narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la
gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria
de Adonai, el esplendor de nuestro Dios.
39 Esta es palabra de la
Suprema Inteligencia declarada por Ieshaiá: Pasen, pasen por las puertas; abran
camino al pueblo. Construyan, construyan la calzada; quiten las piedras, alcen
estandarte sobre los pueblos. 40 Adonai ha proclamado hasta
los confines de la tierra: “Digan a la hija de Sion: ‘Tu salvación viene; Su
galardón está con Él, y delante de Él Su recompensa en los últimos días, y
entregará el Dios de la vida las ovejas del rebaño y su majada y su torre a la
destrucción.
41 Allí habrá una senda y un
camino que se llamará “Camino santo”. No lo recorrerá ningún impuro ni los
necios vagarán por él; 42 no habrá allí ningún león
ni penetrarán en él las fieras salvajes. Por allí caminarán los redimidos, 43 volverán los rescatados por
el Padre; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría
perpetua: 40 los acompañarán el gozo y
la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.
44 Y habló Ieshaiá: Yo oí la
voz del Padre de la Vida, que decía: Ve a decir a este pueblo: Por más que
oigan no comprenderán, por más que vean, no conocerán. 45 Porque el corazón de este
pueblo se ha endurecido, se taparon los oídos y cerraron los ojos, por temor de
que sus ojos vean, que sus oídos oigan, que su corazón comprenda, que se
conviertan, y que yo los cure.
46 Así habla Yahvahé, el Padre
de Justicia: Observen el derecho y practiquen la justicia, porque muy pronto
llegará mi salvación y ya está por revelarse mi justicia.
47 Por boca de Ieshaiá hablo
la Suprema Inteligencia, y dijo: “Así habla el Padre del Universo: El Cosmos es
mi asiento y la tierra, el estrado de
mis pies. ¿Qué casa podrán edificarme
ustedes y dónde estará el lugar de mi reposo?”
48 Ieshaiá proclamó el juicio
del Supremo Poder, diciendo: “¿Qué se me da a mí de la muchedumbre de vuestros
sacrificios? — dice Yahvahé —. Harto estoy de vuestros holocaustos y no quiero
el sebo de vuestros corderos ni la sangre de los toros y machos cabríos, ni aun
cuando vengáis a ser vistos de mí. 49 Porque ¿quién requirió todo eso de vuestras manos? 50 No quiero que volváis a
pisar mi atrio. Si me trajereis la flor de la harina, es cosa vana; vuestro
incienso es para mí abominación; vuestros novilunios y vuestros sábados no los
soporto”.
Ieshaiá
= Isaías

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