domingo, 7 de septiembre de 2014

JOB (11 y 12)

Sofar al igual que el amigo Bildad cree que Job es merecedor de un castigo divino y le exhorta a someterse a los designios de Dios. Considera que Dios sabe distinguir a los malvados y, por tanto, Job debería renunciar a la maldad que hay en él para alcanzar el alivio en una esperanza concedida por Dios.

Job le responde razonando sobre los designios de Dios que para los seres humanos son desconcertantes.


Capítulo 11

Primer discurso de Sofar: la sumisión al juicio de Dios

1 Sofar de Naamán respondió, diciendo: 2 ¿No habrá una respuesta para tanto palabrerío? ¿Tendrá siempre razón el que habla demasiado? 3 ¿Tu locuacidad hará callar a los demás y te burlarás sin que nadie te confunda?

4 Tú has dicho: “Mi doctrina es pura y estoy limpio ante tus ojos”.

5 En cambio, si Dios hablara y abriera sus labios contra ti; 6 si te revelara los secretos de la sabiduría, tan sutiles para el entendimiento, sabrías que Dios aún olvida una parte de tu culpa.

7 ¿Puedes tú escrutar las profundidades de Dios o vislumbrar la perfección del Todopoderoso? 8 Ella es más alta que el cielo: ¿qué puedes hacer tú? Es más honda que el Abismo: ¿qué puedes entender?

9 Por su extensión, es más larga que la tierra y más ancha que el mar. 10 Si Dios pasa y aprisiona, y si convoca a juicio, ¿quién se lo impedirá?

11 Él conoce a los hombres falsos, ve la maldad ¿y no la sabrá discernir? 12 Pero un necio asentará cabeza cuando se domestique un asno salvaje de la estepa.

13 En cuanto a ti, si enderezas tu corazón y extiendes tus manos hacia Dios, 14 si alejas la maldad que hay en tus manos y no dejas que la injusticia habite en tu carpa, 15 entonces sí erguirás tu frente inmaculada, estarás firme y nada temerás. 16 Así te olvidarás de las penas, las recordarás como una correntada pasajera.

17 La vida se alzará más radiante que el mediodía, la oscuridad será como una alborada. 18 Estarás seguro, porque habrá una esperanza; observarás a tu alrededor, y te acostarás tranquilo. 19 Descansarás sin que nadie te perturbe y muchos tratarán de ganarse tu favor.

20 Pero los ojos de los malvados se consumen, les falta todo refugio y el último suspiro será su única esperanza.

Capítulo 12

Respuesta de Job: los designios desconcertantes de Dios

1 Job respondió, diciendo: 2 ¡Realmente, ustedes son la voz del pueblo y junto con ustedes morirá la sabiduría! 3 Pero yo también, como ustedes, soy capaz de entender, no estoy en nada por debajo de ustedes; ¿o acaso hay alguien que ignore estas cosas?

4 El que invoca a Dios para que él le responda, ha llegado a ser la irrisión de sus amigos: ¡el justo, el perfecto, es un motivo de irrisión!

5 “¡A la desgracia, el desprecio – así opina la gente feliz – un golpe más para el que se tambalea!”

6 Las carpas de los salteadores están en paz; hay seguridad para los que provocan a Dios, para el que tiene a Dios en un puño.

7 Pero interroga a las bestias, y te instruirán, a los pájaros del cielo, y te informarán, 8 a los reptiles de la tierra, y te enseñarán, a los peces del mar, y te explicarán. 9 ¿Quién no sabe, entre todos ellos, que todo esto lo hizo la mano de Adonai? 10 Él tiene en su mano la vida de todo viviente y el espíritu de todo ser humano.

11 ¿Acaso el oído no discierne las palabras como el paladar gusta los alimentos?

12 En los cabellos blancos está la sabiduría y en la edad avanzada, la inteligencia. 13 Pero con Dios están la sabiduría y el poder, a él pertenecen el consejo y la inteligencia. 14 Si él destruye, nadie reconstruye; si aprisiona, nadie puede abrir. 15 Si él retiene las aguas, hay sequía; si las suelta, inundan la tierra.

16 Con él están la fuerza y la prudencia, a él pertenecen el que yerra y el que hace errar. 17 Él hace andar descalzos a los consejeros y priva a los jueces de su sano juicio. 18 Desata los cinturones de los reyes y les ata una cuerda a la cintura. 19 Hace andar descalzos a los sacerdotes y derriba a los que están firmemente establecidos. 20 Deja sin habla a los más seguros y priva de la razón a los ancianos. 21 Cubre de desprecio a los nobles y afloja el cinturón de los tiranos. 22 Despoja los abismos de sus tinieblas e ilumina las cosas oscuras.

23 Exalta a las naciones y las hace desaparecer, expande a los pueblos y los suprime.


24 Priva de inteligencia a los jefes de la tierra y los hace vagar por un desierto sin caminos: 25 así andan a tientas en la oscuridad, sin luz, y se tambalean como ebrios.

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