Sofar
al igual que el amigo Bildad cree que Job es merecedor de un castigo divino y
le exhorta a someterse a los designios de Dios. Considera que Dios sabe
distinguir a los malvados y, por tanto, Job debería renunciar a la maldad que
hay en él para alcanzar el alivio en una esperanza concedida por Dios.
Job
le responde razonando sobre los designios de Dios que para los seres humanos
son desconcertantes.
Capítulo 11
Primer discurso de Sofar: la sumisión
al juicio de Dios
1
Sofar de Naamán respondió, diciendo: 2 ¿No
habrá una respuesta para tanto palabrerío? ¿Tendrá siempre razón el que habla
demasiado? 3 ¿Tu locuacidad hará callar a los demás
y te burlarás sin que nadie te confunda?
4 Tú
has dicho: “Mi doctrina es pura y estoy limpio ante tus ojos”.
5 En
cambio, si Dios hablara y abriera sus labios contra ti; 6 si
te revelara los secretos de la sabiduría, tan sutiles para el entendimiento,
sabrías que Dios aún olvida una parte de tu culpa.
7
¿Puedes tú escrutar las profundidades de Dios o vislumbrar la perfección del
Todopoderoso? 8 Ella es más alta que el cielo: ¿qué puedes hacer tú? Es más
honda que el Abismo: ¿qué puedes entender?
9 Por
su extensión, es más larga que la tierra y más ancha que el mar. 10 Si
Dios pasa y aprisiona, y si convoca a juicio, ¿quién se lo impedirá?
11 Él
conoce a los hombres falsos, ve la maldad ¿y no la sabrá discernir? 12
Pero un necio asentará cabeza cuando se domestique un asno salvaje de la
estepa.
13 En
cuanto a ti, si enderezas tu corazón y extiendes tus manos hacia Dios, 14 si
alejas la maldad que hay en tus manos y no dejas que la injusticia habite en tu
carpa, 15 entonces sí erguirás tu frente
inmaculada, estarás firme y nada temerás. 16 Así
te olvidarás de las penas, las recordarás como una correntada pasajera.
17 La
vida se alzará más radiante que el mediodía, la oscuridad será como una
alborada. 18 Estarás seguro, porque habrá una
esperanza; observarás a tu alrededor, y te acostarás tranquilo. 19
Descansarás sin que nadie te perturbe y muchos tratarán de ganarse tu favor.
20
Pero los ojos de los malvados se consumen, les falta todo refugio y el último
suspiro será su única esperanza.
Capítulo 12
Respuesta
de Job: los designios desconcertantes de Dios
1 Job respondió, diciendo: 2 ¡Realmente, ustedes son la voz del
pueblo y junto con ustedes morirá la sabiduría! 3
Pero yo también, como ustedes, soy capaz de entender, no estoy en nada por
debajo de ustedes; ¿o acaso hay alguien que ignore estas cosas?
4 El que invoca a Dios para que él le
responda, ha llegado a ser la irrisión de sus amigos: ¡el justo, el perfecto,
es un motivo de irrisión!
5 “¡A la desgracia, el desprecio – así
opina la gente feliz – un golpe más para el que se tambalea!”
6 Las carpas de los salteadores están en
paz; hay seguridad para los que provocan a Dios, para el que tiene a Dios en un
puño.
7 Pero interroga a las bestias, y te
instruirán, a los pájaros del cielo, y te informarán, 8 a los reptiles de la tierra, y te
enseñarán, a los peces del mar, y te explicarán. 9 ¿Quién no sabe, entre todos ellos, que
todo esto lo hizo la mano de Adonai? 10 Él
tiene en su mano la vida de todo viviente y el espíritu de todo ser humano.
11 ¿Acaso el oído no discierne las
palabras como el paladar gusta los alimentos?
12 En los cabellos blancos está la
sabiduría y en la edad avanzada, la inteligencia. 13 Pero con Dios están la sabiduría y el
poder, a él pertenecen el consejo y la inteligencia. 14 Si él destruye, nadie reconstruye; si
aprisiona, nadie puede abrir. 15 Si él retiene las aguas, hay sequía; si
las suelta, inundan la tierra.
16 Con él están la fuerza y la prudencia,
a él pertenecen el que yerra y el que hace errar. 17 Él hace andar descalzos a los
consejeros y priva a los jueces de su sano juicio. 18 Desata los cinturones de los reyes y
les ata una cuerda a la cintura. 19
Hace andar descalzos a los sacerdotes y derriba a los que están firmemente
establecidos. 20 Deja sin habla a los más seguros y
priva de la razón a los ancianos. 21
Cubre de desprecio a los nobles y afloja el cinturón de los tiranos. 22 Despoja los abismos de sus tinieblas e
ilumina las cosas oscuras.
23 Exalta a las naciones y las hace
desaparecer, expande a los pueblos y los suprime.
24 Priva de inteligencia a los jefes de la
tierra y los hace vagar por un desierto sin caminos: 25 así andan a tientas en la oscuridad,
sin luz, y se tambalean como ebrios.

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