martes, 16 de septiembre de 2014

Revelaciones de Hermas 2

La anciana de Hermas


1 Hermas quiso poner por escrito las visiones que había tenido para enseñanza de todos los que leyeran su carta y escribió: “Luego de estas visiones, hermanos, un joven de extraordinaria hermosura en su forma me hizo una revelación en mi sueño, 2 y me dijo: ‘¿Quién crees que es la señora anciana, que habló contigo?’ Y yo dije: ‘La Sibila’. ‘Te equivocas’, me dijo, ‘no lo es’. ‘¿Quién es, pues?’, le pregunté. ‘Ella es toda la comunidad de hermanos que siguen el Camino’, dijo él.

3 Le pregunté entonces: ‘¿Por qué, pues, es de avanzada edad?’

4 Contestó el joven: ‘Ella se te presenta en cuerpo de anciana, no porque haya mermado sus fuerzas, sino porque prevalecerá hasta el Tiempo de los Tiempos 5 y es señal de sabiduría que acumulará y perdurará por todos los siglos’.

6 Luego me dijo: “¿Has escrito el libro con las palabras de revelación?’ Yo le contesté: ‘Justo ahora he comenzado a escribirlo’.

7 Me dijo: ‘Cuidadoso debes ser con todas las palabras que pongas en el escrito, grábalas con fuego y no tengan doble interpretación para que todos conozcan que es mensaje de Dios’.

Visión de la torre en construcción

8 Tuve otra visión. Me encontraba en un campo situado en un lugar retirado y hermoso y yo oraba al Señor intercediendo por mis pecados cuando vi ante mí a la misma anciana que antes me hablara y, junto a ella estaban cinco jóvenes de hermosos parecer. 9 Entonces la señora me tomó por un brazo y me preguntó: ‘¿Ves algo muy grande?’

10 Y yo le dije: ‘Señora, no veo nada’. Ella me dijo: ‘Mira atentamente con los ojos de tu espíritu, ¿no ves enfrente de ti una gran torre que es edificada sobre las aguas, de piedras cuadradas relucientes?’


11 Y la torre era edificada cuadrada por los cinco jóvenes que habían venido con ella. Y muchísimos otros traían piedras, y algunos de ellos de lo profundo del mar y otros de la tierra, y las iban entregando a los cinco jóvenes. Y éstos las tomaban y edificaban.

12 Las piedras que eran arrastradas del abismo las colocaban, en cada caso, tal como eran, en el edificio, porque ya se les había dado forma; y encajaban en sus junturas con las otras piedras; 13 y se adherían tan juntas la una a la otra que no se podía ver la juntura; y el edificio de la torre daba la impresión como si fuera edificado de una sola piedra. 14 Pero, en cuanto a las otras piedras que eran traídas de tierra firme, algunas las echaban a un lado, otras las ponían en el edificio, y otras las hacían pedazos y las lanzaban lejos de la torre.

15 Había también muchas piedras echadas alrededor de la torre, y no las usaban para el edificio; porque algunas tenían moho, otras estaban resquebrajadas, otras eran demasiado pequeñas, y otras eran blancas y redondas y no encajaban en el edificio.

16 Y vi otras piedras echadas a distancia de la torre, y caían en el camino y, con todo, no se quedaban en el camino, sino que iban a parar a un lugar donde no había camino; 17 y otras caían en el fuego y ardían allí; 18 y otras caían cerca de las aguas y, pese a todo, no podían rodar dentro del agua, aunque deseaban rodar y llegar al agua.

19 Luego de ver aquella obra, le dije a la anciana: ‘Señora, ¿qué ventaja tengo en haber visto estas cosas, si no sé lo que significan?’ Ella me contestó y me dijo: ‘Tú eres muy curioso, al desear conocer todo lo que se refiere a la torre’.

20 ‘Sí, señora’, le dije, quiero conocer su significado para que pueda darle a conocer a mis hermanos y conozcan la gloria de Nuestro Señor’

Explicación de la parábola de la torre

21 Entonces me dijo: ‘Muchos conocerán tus palabras explicando la parábola de la torre; pero cuando la conozcan, algunos estarán contentos y otros llorarán. 22 Sin embargo, incluso estos últimos, si oyen y se arrepienten, también estarán contentos. Oye, pues, las parábolas de la torre; porque te revelaré todas estas cosas.

23 La torre, que ves que se está edificando es el pueblo rescatado por la sangre de aquel que se inmoló por muchos. Pregunta, pues, lo que quieras respecto a la torre, y te lo revelaré, para que puedas gozarte con los santos’.

24 Yo le pedí, diciendo: ‘Señora, como me consideraste digno, una vez por todas, de revelarme todas estas cosas, revélamelas por favor para que mi mente alcance sabiduría’. Entonces ella me dijo: 25 ‘Todo lo que se te pueda revelar, se te revelará. Sólo que tu corazón esté con Dios, y no haya dudas en tu mente sobre las cosas que veas. 26 Oye, pues, por qué la torre es edificada sobre las aguas: es porque vuestra vida es salvada y será salvada por el agua. 27 Pero la torre ha sido fundada por la palabra del Todopoderoso y el Nombre glorioso, y es fortalecida por el poder invisible del Señor.

Los ángeles escogen las piedras de construcción

28 Estos jóvenes que ves y edifican la torre son los santos ángeles mensajeros de la Luz de Dios’. Pregunté después: “¿Quiénes son los otros que acarrean las piedras?” Me contestó ella: ‘Son también ángeles de Dios; 29 pero los cinco primeros son los mensajeros supremos, Yaho’el, Uri’el, Mija’el, Rapha’el, Gavri’el. 30 El edificio de la torre, pues, será terminado, y todos juntos se regocijarán en espíritu  cuando estén alrededor de la torre, y glorificarán a Dios que la edificación de la torre haya sido realizada. 31 Para que sea glorificado el nombre de Dios, se te ha revelado a ti, aunque no seas más digno que otros hombres, y se te revelará, por causa de los de ánimo indeciso, que preguntan en sus conciencias si estas cosas son así o no. 32 Diles, pues, que estas cosas son verdaderas, y que no hay nada aparte de la verdad, sino que todas son firmes, y válidas, y establecidas sobre un fundamento seguro.


33 Las piedras que son cuadradas y blancas, y que encajan en sus junturas, éstas son los apóstoles y los maestros y presbites que andan según la santidad de Dios, y transmiten las palabras de Yehshua, Nuestro Señor en pureza y santidad. 34 Como fueron fieles a la Palabra sus junturas encajan en el edificio de la torre’.

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