Gavri’el habla
1 Y Gavri’el
me habló diciéndome: “Escucha Hijo de la tierra y pon atención a mis palabras.
El hombre siempre ha sido terco y se aferra a sus propias decisiones, ignorando
que nada es ante la voluntad del Padre de la Vida. 2 Se olvida de la Suprema
Inteligencia cuando todo le va bien; mas si le acosan las contrariedades y las
dificultades le agobian, o reniegan de la Luz o se inclinan a implorarles su
protección.
3 Los
israelitas de las doce tribus no eran distintos, pensaban como humanos sin
elevar su espiritualidad. Duro y difícil es alcanzar la espiritualidad, 4 fácil
es seguir una religión expresada en ritos, ceremonias y oraciones; pero más
importante que estos rasgos externos, 5 la verdadera religión es el encuentro
con Dios, no de manera formal, sino colocando tu esencia humana aparte y
elevando tu espíritu y tu alma para unirte en un solo pensamiento con la
Suprema Inteligencia.
6 Ellos
creían que con ofrecer sacrificio de animales a Dios ya era suficiente para
alcanzar su amparo y alejar su ira. Dios no quiere sacrificios, ni olor de
incienso, ni que alaben solo con la boca su magnificencia. 7 Dios quiere
iluminar las conciencias de los humanos, para que no lo interpreten según su
humano juicio, porque él no está, como el hombre, sometido a pasiones y a
desvaríos de su mente.
8 La realidad
de la Suprema Inteligencia no había sido entendida por los israelitas como
también ahora no es entendida por muchos humanos. 9 Habían elaborado en sus
mentes mitos para explicar a Dios y los mitos siempre conducen al error. Los
dioses moabitas, sidonios, hititas, solo eran mitos; pero los mitos encienden la
imaginación humana. 10 El hombre tiene hambre y sed de mitos para tratar de
explicar lo que no alcanza su comprensión. 12 Por eso se inclinaron ante los
dioses de otros pueblos y mezclaron la adoración del Dios Uno y Verdadero con
la adoración a los mitos.
13 Pero el
Padre de la Vida, Luz del Universo, había hecho su selección y no se apartaría
de ella; por eso no abandonó a aquel pueblo torpe e ignorante, porque de él se
había propuesto que emergiera la Luz. 14 Y eligió a los shophetim libertadores
entre aquellos que conservaban las tradiciones en las que se habían educado y
sentían que la verdad estaba en el nombre del que es y siempre ha sido.
15 El Padre
de la Vida no es dios de guerra; pero eligió a los valientes, los que estaban
dispuestos a tomar la espada y la lanza, para resguardar el camino de salvación
que había previsto.
16 Dios no se
complace con la sangre derramada, ni de justos ni de infieles; pero la sangre
de los opresores no eleva su clamor ante él, y él no condena al homicida de los
opresores, de los que imponen cadenas de muerte y esclavitud. 17 Por eso no
condenó a Ehud por asesinar a Eglón sino que le honró con el respeto de sus
hermanos.
18 Escucha y
presta atención a mis palabras, Hijo de la Tierra: las escrituras consagradas
al Dios de la vida merecen veneración y respeto; pero todo lo escrito en ellas
no es palabra de Dios. 19 Dios inspira y el hombre escribe, según su juicio,
según sus tradiciones, según su inteligencia y su comprensión y según los
tiempos en que ha transcurrido su vida.
20 Para la
Suprema Inteligencia, espiritualmente no hay diferencias entre los humanos.
Dios no mira las riquezas, ni la belleza del cuerpo, ni su deformidad física;
21 porque Dios mira al alma que es su creación. Dios no ve diferencias de
subordinación entre un hombre y una mujer. No es palabra de Dios que la mujer
deba someterse al hombre, al padre o al marido; 22 por eso eligió a Deborah
como juez entre los israelitas y no ella fue quien se sometió a Barac, sino
Barac quien se sometió a ella y ella le guió.
23 Escribe,
Hijo de la Tierra, la historia de los shophetim desechando mitos y leyendas
para que sirva como camino de enseñanza para los hombres que aspiren alcanzar
la verdad del Dios del Universo”.

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