sábado, 13 de septiembre de 2014

Los Libertadores Shophetim 5


Gavri’el habla

1 Y Gavri’el me habló diciéndome: “Escucha Hijo de la tierra y pon atención a mis palabras. El hombre siempre ha sido terco y se aferra a sus propias decisiones, ignorando que nada es ante la voluntad del Padre de la Vida. 2 Se olvida de la Suprema Inteligencia cuando todo le va bien; mas si le acosan las contrariedades y las dificultades le agobian, o reniegan de la Luz o se inclinan a implorarles su protección.

3 Los israelitas de las doce tribus no eran distintos, pensaban como humanos sin elevar su espiritualidad. Duro y difícil es alcanzar la espiritualidad, 4 fácil es seguir una religión expresada en ritos, ceremonias y oraciones; pero más importante que estos rasgos externos, 5 la verdadera religión es el encuentro con Dios, no de manera formal, sino colocando tu esencia humana aparte y elevando tu espíritu y tu alma para unirte en un solo pensamiento con la Suprema Inteligencia.

6 Ellos creían que con ofrecer sacrificio de animales a Dios ya era suficiente para alcanzar su amparo y alejar su ira. Dios no quiere sacrificios, ni olor de incienso, ni que alaben solo con la boca su magnificencia. 7 Dios quiere iluminar las conciencias de los humanos, para que no lo interpreten según su humano juicio, porque él no está, como el hombre, sometido a pasiones y a desvaríos de su mente.

8 La realidad de la Suprema Inteligencia no había sido entendida por los israelitas como también ahora no es entendida por muchos humanos. 9 Habían elaborado en sus mentes mitos para explicar a Dios y los mitos siempre conducen al error. Los dioses moabitas, sidonios, hititas, solo eran mitos; pero los mitos encienden la imaginación humana. 10 El hombre tiene hambre y sed de mitos para tratar de explicar lo que no alcanza su comprensión. 12 Por eso se inclinaron ante los dioses de otros pueblos y mezclaron la adoración del Dios Uno y Verdadero con la adoración a los mitos.

13 Pero el Padre de la Vida, Luz del Universo, había hecho su selección y no se apartaría de ella; por eso no abandonó a aquel pueblo torpe e ignorante, porque de él se había propuesto que emergiera la Luz. 14 Y eligió a los shophetim libertadores entre aquellos que conservaban las tradiciones en las que se habían educado y sentían que la verdad estaba en el nombre del que es y siempre ha sido.

15 El Padre de la Vida no es dios de guerra; pero eligió a los valientes, los que estaban dispuestos a tomar la espada y la lanza, para resguardar el camino de salvación que había previsto.

16 Dios no se complace con la sangre derramada, ni de justos ni de infieles; pero la sangre de los opresores no eleva su clamor ante él, y él no condena al homicida de los opresores, de los que imponen cadenas de muerte y esclavitud. 17 Por eso no condenó a Ehud por asesinar a Eglón sino que le honró con el respeto de sus hermanos.

18 Escucha y presta atención a mis palabras, Hijo de la Tierra: las escrituras consagradas al Dios de la vida merecen veneración y respeto; pero todo lo escrito en ellas no es palabra de Dios. 19 Dios inspira y el hombre escribe, según su juicio, según sus tradiciones, según su inteligencia y su comprensión y según los tiempos en que ha transcurrido su vida.

20 Para la Suprema Inteligencia, espiritualmente no hay diferencias entre los humanos. Dios no mira las riquezas, ni la belleza del cuerpo, ni su deformidad física; 21 porque Dios mira al alma que es su creación. Dios no ve diferencias de subordinación entre un hombre y una mujer. No es palabra de Dios que la mujer deba someterse al hombre, al padre o al marido; 22 por eso eligió a Deborah como juez entre los israelitas y no ella fue quien se sometió a Barac, sino Barac quien se sometió a ella y ella le guió.


23 Escribe, Hijo de la Tierra, la historia de los shophetim desechando mitos y leyendas para que sirva como camino de enseñanza para los hombres que aspiren alcanzar la verdad del Dios del Universo”.

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