martes, 16 de septiembre de 2014

DAVID 12


1 En la primavera, cuando los reyes suelen salir a la guerra, David envió a Joab y al ejército israelita para pelear contra los amonitas. Sin embargo, David se quedó en Jerusalén.

David conoce a Bathsheba

2 Una tarde, después del descanso de mediodía, David se levantó de la cama y subió a caminar por la azotea del palacio. Mientras miraba hacia la ciudad, vio a una mujer de belleza singular que estaba bañándose. 3 Luego envió a alguien para que averiguara quién era la mujer y le dijeron: “Es Bathsheba, hija de Eliam y esposa de Urías el hitita”.

4 David ordenó que trajeran a Bathsheba ante él. La recibió en su habitación y lleno de lujuria le pidió que se acostara con él. 5  Bathsheba sintiéndose halagad por lo que el rey le pedía aceptó entregarse a él. Luego de una noche lujuriosa ella regresó a su casa. 6 Cuando pasó un mes Bathsheba descubrió que estaba embarazada, entonces le envió el siguiente mensaje a David: “Estoy embarazada”.

David pretende engañar a Urías esposo de Bathsheba

7 Pensó David que debía ocultar que era el padre del hijo que esperaba la mujer, por lo que envió un mensaje a Joab, jefe de su ejército donde le ordenaba que le enviara al hitita Urías. 8 Cuando Urías llegó, David le preguntó cómo estaban Joab y el ejército, y cómo marchaba la guerra. 9 Después le dijo: “Vete a tu casa y pasa la noche junto a tu esposa”. David incluso le envió un regalo a Urías apenas este dejó el palacio. 10 Pero Urías no fue a su casa, sino que durmió esa noche a la entrada del palacio con la guardia real.

11 Al enterarse David de que Urías no había ido a su casa, lo mandó llamar y le preguntó: “¿Qué pasa? ¿Por qué no fuiste anoche a tu casa después de haber estado fuera por tanto tiempo?” 12 Urías le contestó: “El ejército de Yisraeil y el de Judá están viviendo en carpas de campaña y Joab y los hombres de mi señor están acampando a cielo abierto. ¿Cómo podría yo ir a casa para beber, comer y dormir con mi esposa? Juro que jamás haría semejante cosa”.

13 “Está bien, quédate hoy aquí, le dijo David, y mañana puedes regresar al ejército. Así que Urías se quedó en Jerusalén ese día y el siguiente. 14 David lo invitó a cenar y lo emborrachó. Pero aun así no logró que Urías se fuera a la casa con su esposa, sino que nuevamente se quedó a dormir a la entrada del palacio con la guardia real.

David fragua la muerte de Urías

15 Entonces, a la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la dio a Urías para que se la entregara. 16 La carta le daba las siguientes instrucciones a Joab: “Pon a Urías en las líneas del frente, donde la batalla sea más violenta. Luego retrocedan, para que lo maten”. 17 Así que Joab asignó a Urías a un lugar cerca de la muralla de la ciudad donde sabía que peleaban los hombres más fuertes del enemigo. 18 Y cuando los soldados enemigos salieron de la ciudad para pelear, Urías el hitita murió junto con varios soldados israelitas.

19 Luego Joab envió a David un informe de la batalla. 20 Le dijo a su mensajero: “Informa al rey todas las novedades de la batalla. 21 Pero tal vez se enoje y pregunte: ¿Por qué las tropas se acercaron tanto a la ciudad? ¿Acaso no sabían que dispararían desde la muralla? ¿No recordaron cómo murió Abimelech, hijo de Yerubbaal, al cual una mujer desde lo alto le dejó caer encima un pedazo de rueda de molino en Tebes? 22 Entonces dile: Murió también Urías el hitita”.

23 Por lo tanto, el mensajero fue a Jerusalén y le dio un informe completo a David. 24 “El enemigo salió contra nosotros a campo abierto, le dijo, y cuando los perseguíamos hasta las puertas de la ciudad, 25 los arqueros que estaban en la muralla nos dispararon flechas. Mataron a algunos hombres del rey, entre ellos a Urías el hitita”.

26 “Bien, dile a Joab que no se desanime, dijo David. ¡La espada devora a éste hoy y a aquél mañana! La próxima vez esfuércense más, ¡y conquistarán la ciudad!”


27 Cuando la esposa de Urías se enteró de que su marido había muerto, hizo duelo por él. 28 Una vez cumplido el período de luto, David mandó que la trajeran al palacio, y pasó a ser una de sus esposas. Luego ella dio a luz un hijo. Pero el Padre de Justicia estaba disgustado con lo que David había hecho.

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