David
fortalece su reinado
1 David se sintió tentado por la Sombra
ambicionando poder y gloria. Impulsó campañas militares contra pueblos vecinos
y como de su lado también combatían las fuerzas de la Sombra conquistó muchas
tierras y derrotó a Gath en tierras filisteas; venció sobre Moab y mató a
muchos de los moabitas fueran o no soldados contra él.
2 A raíz de esto, David se volvió muy
famoso. Después de su regreso, aniquiló a dieciocho mil edomitas en el valle de
la Sal. 3 Puso guarniciones militares por todo
Edom, y los edomitas se convirtieron en súbditos de David. 4 De modo que David reinó sobre todo Yisraeil
e impuso su mando y se hacía cada vez más poderoso porque de su lado se
enfrentaban Sama’el y Yaho’el.
5 Nombró David como jefe del ejército a
Joab y a Sadoc y a Abiatar, el hijo de Ahimelech, los colocó como jefes de los
sacerdotes.
David
decide cuidar de Mefi-boset, hijo de Yehonathan
6 Cierto día, David preguntó: “¿Hay
alguien de la familia de Saúl que aún siga con vida, alguien a quien pueda
mostrarle bondad por amor a Yehonathan?” 7
Entonces mandó llamar a Siba, un hombre que había sido uno de los siervos de
Saúl. Y cuando le tuvo ante él le preguntó: “¿Hay alguien de la familia de Saúl
que todavía viva? De ser así, quisiera mostrarle mi bondad en nombre del Padre
de Justicia”.
8 Siba le contestó: “Sí, uno de los hijos
de Yehonathan, Mefi-boset, sigue con
vida. Está lisiado de ambos pies. Él vive en Lo-debar, en la casa de Maquir”. 9 Cuando se supo la noticia de que Saúl y
Yehonathan habían muerto, la nodriza de Mefi-boset tomó al pequeño y huyó con
él, pero con las prisas de la huida este se cayó y quedó inválido y desde
entonces estaba bajo el cuidado de Maquir.
10 Entonces David mandó a buscarlo y lo
sacó de la casa de Maquir. Cuando Mefi-boset se presentó ante David, se postró
hasta el suelo con profundo respeto. 11 David
le dijo: “¡No tengas miedo, Mefi-boset!, mi intención es mostrarte mi bondad
por lo que le prometí a tu padre Yehonathan. Te daré todas las propiedades que
pertenecían a tu abuelo Saúl, y comerás aquí conmigo, sentado a la mesa del rey
como te corresponde”.
12 Mefi-boset se inclinó respetuosamente y
exclamó: “¿Quién es su siervo para que le muestre tal bondad a un perro muerto
como yo” 11 Entonces el rey llamó a Siba, el siervo
de Saúl, y dijo: “Le he dado al nieto de tu amo todo lo que pertenecía a Saúl y
a su familia. 13 Tú, tus hijos y tus siervos cultivarán
la tierra para él, para que produzca alimento para la casa de tu amo. Pero Mefi-boset,
el nieto de tu amo, comerá aquí, sentado a mi mesa”.
14 Siba respondió: “Sí, mi señor el rey,
yo soy tu siervo y haré todo lo que me has ordenado”. A partir de ese momento,
Mefi-boset comió a la mesa de David, como si fuera uno de los hijos del rey.
15 Mefi-boset tenía un hijo pequeño
llamado Mica. A partir de entonces, todos los miembros de la casa de Siba
fueron siervos de Mefi-boset. 16 Y Mefi-boset, quien estaba lisiado de
ambos pies, vivía en Jerusalén y comía a la mesa del rey.

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