jueves, 31 de julio de 2014

Libro del Bendecido Yehshua llamado el Mashíaj – Kristo 9


Yehshua tiene poder para perdonar los pecados

1 Luego de esto Yehshua predicaba a los que venían de todos los pueblos de Galilea, Judea y Jerusalén y había entre ellos varios fariseos y escribas sabios de la Ley. La gente se acumulaba frente a la puerta. 2 Unos hombres llegaron cargando a un paralítico en una camilla pero no podían llegar hasta Yehshua. Decidieron entonces subir al techo y quitaron unas tejas para poder hacer bajar la camilla por el espacio abierto y colocarla cerca de donde enseñaba Yehshua.
3 Cuando Yehshua vio la fe de aquellos hombres dijo: “Hombre, tus pecados quedan perdonados”. 4 Entonces los fariseos y los sofer escribas comenzaron a rezongar: “¿Quién se cree este hombre que es? ¿Cómo se atreve a decir que le perdona los pecados a ese paralítico? Solo Dios tiene poder para perdonar los pecados. Está blasfemando”.
5 Yehshua les miró directamente a los ojos y les dijo: “¿Por qué rezongan entre ustedes? ¿Porque le dije a este pobre hombre que sus pecados le son perdonados? Como esto no puede ser comprobado haré algo que compruebe que tengo poder para dar perdón por los pecados. ¿Qué es más fácil, decir que te perdono tus pecados o que le diga a este hombre que se levante y abandone su camilla?”
6 Volviéndose hacia el paralítico Yehshua le ordenó: “¡Hombre, levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa!”. 7 Entonces el que era paralítico comenzó a erguirse sobre sus piernas y dio algunos pasos ante el asombro y el temor de todos que exclamaron: “¡Cosas increíbles acabamos de ver!”

Yehshua llama al publicano Levy

 8 Había un hombre cobrador de impuestos para Roma, un publicano de nombre Mattai Levy quien había escuchado predicar a Yehshua y conocía de los hechos maravillosos que este hacía sanando enfermos. 9 El deseaba acercarse a Yehshua pero dudaba hacerlo porque los publicanos eran despreciados por los judíos.
10 Sucedió entonces que Yehshua pasó acompañado por un grupo de discípulos cerca de donde se sentaba Levy para cobrar los impuestos. Al verle Yehshua le dijo: “Hijo de Alfeo, sígueme”. Mattai se levantó y siguió a Yehshua y le invitó a cenar con él. 11 A la cena de Levy acudieron muchos de los publicanos y algunos considerados como pecadores y todos escuchaban la palabra de Yehshua con sumo respeto y admiración.
12 Los escribas, maestros de la Ley y los fariseos al ver que Yehshua cenaba con aquellos que consideraban pecadores se quejaron con los discípulos de Yehshua diciendo: “¿Por qué cenan y beben con pecadores y publicanos?” 13 Yehshua que les había escuchado les dijo: “¿De qué se asombran? Los que están sanos no necesitan de los médicos; pero los enfermos sí. 14 No he venido a pedirle a los justos que me sigan, sino a llamar a los pecadores para que encuentren la verdad y cambien su manera de vivir”.
15 Pero además les digo: habrá más alegría en el reino del Padre por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión.


Los doce discípulos escogidos

14 Decidió Yehshua escoger entre sus seguidores a doce de ellos como sus discípulos más inmediatos que serían sus enviados, es decir apóstoles, para predicar sus enseñanzas. Y les dijo: “Ustedes son mis elegidos para llevar el mensaje de arrepentimiento y preparar los caminos de la palabra. 15 Busquen primero a los hijos perdidos de Yisraeil, porque la redención comienza por su estirpe; vayan a ellos y díganles que el reino de Dios está cercano. 16 Donde quieran que sean recibidos digan: “La paz sea con ustedes”. 17 Esto será como preparación necesaria para lo que han de cumplir cuando el que vino del Padre vuelva al Padre”.
18 Y los que Yehshua enviaba de entre sus seguidores fueron: Shimón, llamado Kefa, y Andras su hermano; Ya’akov el de Zebebdi y Yojanán su hermano;  Filíppos y Netan’el  Barptolomé; Tau'ma llamado el Dídimo y Mattai Levy el publicano; Ya’akov el de Alfeo y Yehudah Tadeo; Shimón Kananay o el zelote y Yehudah Iskaryyot, el de Queriot.
19 Antes de despedir a los doce Yehshua les dijo: “Lo que les digo en la oscuridad, repítanlo a pleno día; lo que les digo al oído, quiero que lo proclamen desde las azoteas”.
20 Luego de que Yehshua enviara a los doce se fue a otros pueblos de Galilea para enseñar a las multitudes a la vez que sanaba enfermos. 21 Yojanán el Bautista supo lo que Yehshua hacía por boca de sus discípulos que le visitaban en su calabozo, pues Antipas, que le respetaba en secreto, lo permitía.

El Bautista envía mensajeros a Yehshua

22 Envió Yojanán a unos de sus discípulos para que le preguntaran a Yehshua diciendo: “¿Eres tú el que iba a venir o debemos esperar a alguien más?”, porque Yojanán tenía dudas si en verdad Yehshua era el Bendecido de la Luz.
23 Yehshua le dijo a los discípulos de Yojanán: “Vayan y cuéntenle a Yojanán lo que están viendo y oyendo. 24 Los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son sanados, los sordos oyen, los muertos vuelven a la vida y a los humildes de la tierra se les anuncia el buen mensaje de la gloria de la Suprema Inteligencia. Bendecido sea aquel que no dude de mí”.

La queja de Martha hermana de Eleazar

25 Después de esto Yehshua fue a B'thanía a la casa de su amigo Eleazar. Allí se encontró con la mujer que había bendecido en Magdala, Mariam, la hermana de Eleazar y Martha. 26  Y Mariam le recibió con gran alegría. Estaban sentados juntos  Yehshua y Eleazar y Mariam se sentó a los pies de Yehshua escuchando lo que decía. Pero Martha se ocupaba de las labores y de preparar los alimentos. 27 Entonces fue y le dijo a Yehshua: “Rabbi, ¿No te importa que mi hermana me haya dejado todo el trabajo a mí sola? Dile que me ayude”.
28 Sonrió Yehshua y le respondió a Martha: “Martha, Martha, te afanas haciendo mucho trabajo y te sientes molesta, 29 pero solo hay algo que realmente importa, las enseñanzas que transmito de la Suprema Inteligencia. Mariam ha elegido lo mejor y nadie se lo puede quitar”.
30 Luego Yehshua le habló a las personas que habían llegado hasta la casa de Eleazar cuando supieron que él había llegado y muchos creyeron en él 31 y otros le siguieron cuando él se marchó de B'thanía y Mariam le acompañaba.

Yehshua enseña a la multitud


32 Cuando los doce enviados a hacer camino a la palabra regresaron le narraron a Yehshua todo lo que habían hecho y la disposición de los humildes de recibir la voz de la Luz. 33 Entonces Yehshua los llevó a Betseda para estar a solas; 34 pero la gente del lugar se enteró de su llegada y acudieron a verle, unos porque sentían curiosidad por lo que su fama pregonaba; otros porque querían escucharle y los más porque esperaban que les sanara de sus dolencias.
35 Al ver la multitud Yehshua les habló diciéndoles: “Ustedes los humildes, los despreciados por los poderosos son la sal de la tierra, 36 sin ustedes ninguna riqueza puede haber porque si la sal pierde su sabor ¿cómo pueden los alimentos ser gratos al paladar? 37 Ustedes son la luz del mundo como el Padre es Luz del Universo.

Los bienaventurados

38 Ustedes, por tanto deben iluminar a todos y no han de ocultar su luz; 39 porque dichosos son los humildes pues el Padre de la Vida les prometió la tierra como herencia y el Edén perdido de los hombres. 40 Dichosos los que hoy están tristes porque ellos recibirán consuelo. 41 Dichosos los que poseen un corazón generoso porque ellos verán la Luz del Universo. 42 Dichosos los que aman y predican la paz porque ellos son llamados hijos de Dios. 43 Dichosos los que practican la misericordia porque ellos recibirán la misericordia del Dios eterno. 44 Dichosos los que tienen sed y hambre de justicia porque el Padre les saciará.

Lo que necesita el hombre

45 Les digo que no se deben preocupar por lo que han de comer o con qué han de vestirse; 46 porque la vida es más que el alimento y el cuerpo más que la ropa. 47 Observen a las aves que vuelan por los cielos, no siembran, no cosechan ni acopian en graneros; sin embargo el Padre del Universo las alimenta ¿acaso ustedes no valen más que las aves? 48 ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir una hora más a su vida?
49 ¿Por qué se preocupan por la ropa? Si desnudos llegaron a la vida. 50 Fíjense en los lirios del campo que no trabajan, ni hilan, ni tejen para hacer sus vestidos y sin embargo ni el rey Shalomom vistió con tanta delicadeza como uno de ellos. 51 ¿No valen ustedes más que la yerba que crece en los campos, que hoy muestra su hermosura pero mañana es llevada al horno? Y si el Padre da esa vestidura a los lirios con mucha razón cuidará para que ustedes cubran sus cuerpos. 52 No carezcan de la fe en la Suprema Inteligencia y no se angustien preocupados por el comer y el vestir. Los que no conocen al Padre se preocupan y se angustian por estas cosas; 53 pero ustedes tienen al Padre que sabe que ustedes necesitan de todo esto. 54 Así que busquen primero agradar a Dios y cumplir con su justicia y todo se les dará en abundancia.
55 No estén preocupados por el día de mañana porque el mañana traerá sus preocupaciones, y cada día tiene sus propios problemas”.

Yehshua devuelve la vista al ciego de Betseda


56 Terminado de decir esto le trajeron a un hombre de Betseda que había perdido la vista para que lo tocara. 57 Yehshua tomó al hombre por la mano le llevó aparte y puso sus dedos sobre los ojos del ciego. Entonces le preguntó Yehshua: “¿Puedes ver?”
58 Parpadeó tres veces el hombre y luego dijo: “Veo a la gente que se me asemeja como árboles caminando”. 59 Entonces Yehshua puso sus manos sobre los ojos del ciego y volvió a preguntar: “¿Ves mejor ahora?” 60 Abrió bien sus ojos el hombre y pudo ver todo con claridad. Había recuperado totalmente su vista. 61 Yehshua le dijo entonces: “Vete a tu casa, pero no entres en la ciudad”.
62 Y dijo Yehshua a los doce por él escogidos: “Muchos son los que después de haber recibido la enseñanza se apartan de ella asemejándose a hombres que han perdido la visión; 63 pero yo he venido para devolverles la vista y puedan contemplar la Luz del Universo”.

La multiplicación de los panes


64 Entonces viendo la multitud que aún se mantenía en el lugar, Yehshua le preguntó a Filíppos: “¿Dónde podremos comprar suficiente pan para que toda esta gente pueda comer?” 65 Filíppos contempló a la multitud y le contestó a Yehshua: “Mira Rabbi, sería necesario tener 200 denarios para que cada uno de ellos coma aunque solo sea un mendrugo, ni trabajando todos nosotros un mes podríamos reunir tal cantidad”.
66 Andras entonces se acercó a Yehshua y le dijo: “Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados salados; pero ¿qué es esto para tanta gente?”
66 Yehshua les dijo entonces: “Vayan y hagan que la gente se siente”. Llamó luego al niño y tomando un pan y uno de los pescados dio gracias diciendo: “Padre bendito y eterno, Luz del Universo, bendice estos alimentos frutos de la tierra y del trabajo de los hombres” 67 y fue dando los panes y los pescados para que los repartieran entre la multitud. Todos comieron hasta hartarse y Yehshua le dijo a sus discípulos escogidos que recogieran los sobrantes y con lo que había sobrado llenaron doce cestas.
68 Luego despidió a la multitud y se fue a Judea, pero los judíos y los fariseos le rechazaron y hasta amenazaron con matarle, así que fue a Galilea.

Yehshua y la fiesta de los Tabernáculos

69 Se acercaba la fiesta de los Tabernáculos y Yehshua decidió regresar a Natzeret. 70 Entonces sus hermanos, los hijos de Joseph le dijeron: Deberías ir a la fiesta en Judea, para que la gente vea las obras que haces. Nadie que quiera darse a conocer hace sus cosas a escondidas. Ponte pues a la vista de todo el mundo para que todos vean lo que haces”. 71 Es que los hijos de Joseph, sus hermanos, no creían en él.
72 Díjoles Yehshua: “Todavía no ha llegado el momento para eso, pero cualquier tiempo es bueno para ustedes. A ustedes nadie tiene motivos para odiarles; pero a mí me odian porque le digo a la gente lo que no quieren escuchar. Vayan ustedes a la fiesta. Yo no voy porque todavía no ha llegado mi tiempo”.
73 Se quedó Yehshua en Galilea mientras los hijos de Joseph se fueron a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Después Yehshua tomó a Kefa, Andras, Filíppos, Yojanán y Mariam y se dirigió a Jerusalén, porque aunque dijo “mi hora todavía no llega” decidió que debía predicar en la ciudad, porque así se lo había inspirado el Paráclito.

74 Los principales entre los fariseos pensaban que Yehshua podía haber ido a las celebraciones y le buscaban entre la gente, preguntándose: “¿Dónde estará ese hombre?”

miércoles, 30 de julio de 2014

David I


1 Los israelitas habían abandonado la guía de los cabecillas, a los que llamaron jueces, y nombraron para ellos a un rey que les unificara y dirigiera en las batallas y las guerras que sostenían con los filisteos. Porque los jueces se habían entregado a la avaricia y al soborno y ejercían su poder violentando el derecho, por eso el pueblo reclamaba que le gobernara un hombre fuerte y no una cuadrilla de jueces corruptos.

Saúl se proclama rey

2 De entre todos los hombres fuertes se destacó con mayor fuerza uno de la tribu de Benjamín llamado Saúl, quien sobresalía como uno de los guerreros más osados y fieros. 4 Saúl armó un fuerte ejército y venció en Yabés de Galaad a los filisteos, enemigos de los hebreos, y como era vencedor se declaró como rey de Yisraeil. 5  Entonces el profeta Shamu’el le ungió como rey en Guibeá donde estableció su trono.
6 Y Saúl ordenó que todos los que habitaban en su reino pagaran impuestos y reclutó hombres para formar su ejército y hacer campañas contra la nación filistea.

El Arca de la Alianza tomada por los filisteos

7 Shamu’el, que era un juez o cabeza de Yisraeil puso sus esperanzas en el brazo de Saúl porque creía que este podría derrotar a las ciudades filisteas. 8 En una campaña contra Yisraeil los filisteos habían hecho gran matanza y apoderado del Arca de la Alianza, del arca que había hecho Moshé, y la habían llevado como despojo a la ciudad de Ashdod. 9 Y el Arca de la Alianza que era sagrada para los hebreos porque decían era el depósito del siempre Santo Yahvahé, había sido depositada en el templo de Dagón, deidad de Filistea y la colocaron junto a la estatua de Dagón.    
10 Sintió temor el pueblo de Ashdod porque el Arca del Dios de los hebreos se guardaba en el templo de Dagón y acordaron enviarla para la ciudad de Gath; pero en Gath hubo una epidemia que causaba que los enfermos se cubrieran de tumores. 11 Entonces los de Gath dijeron: “Esto es castigo de Yahvahé porque nosotros secuestramos su Arca, que sea llevada a otro lugar, quizá así nos libremos de este mal”.
12 Trasladaron pues el Arca de la Alianza a Ekron, pero el pueblo se enojó temiendo que les ocurriera lo que había pasado en Gath y le protestaron al príncipe de Gath. 13 Era tanto el temor que los príncipes de las cinco ciudades de Filistea decidieron devolver a Yisraeil el Arca de la Alianza.

Shamu’el contra Amalec

14 Shamu’el no había olvidado aquella afrenta a Yisraeil y anhelaba destruir a los filisteos, mas no podía organizar un ejército vencedor, ni enfrentarse a las espadas de hierro de los filisteos con sus espadas de bronce. 15 Por esto, cuando Saúl derrotó a los filisteos aceptó ungirle como rey; y le ungió en nombre de Yahvahé.
16 Mas Shamu’el quería que Yisraeil se impusiera también sobre el territorio de Amalec. 17 Creyó que Yahvahé  había dictado sentencia de holocausto y anatema sobre los amalecitas, descendientes de Esav a quien Ya’akov había robado la primogenitura, 18 porque en sueños había recibido una señal que creyó inspirada por la Luz; pero era  engaño de Sama’el.   
19 Así que ciego de odio Shamu’el fue ante Saúl y le dijo: “Nuestro Elokhin me ordenó que te ungiera como rey sobre Yisraeil, ahora escucha lo que Adonai me ha dicho en sueños: 20 Castigaré a Amalec, dijo Yahvahé, por lo que hizo a Yisraeil al oponérsele en el camino cuando huyó de Egipto (es que los descendientes de Amalec, nieto de Esav atacaron a los descendientes de Ya’acov cuando entraban en Canaán tierra prometida por Yaho’el a los descendientes de Abraham, a los hijos de Ya’acov y a los hijos de Esav). 21 Ve pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos”.    
22 Saúl, entonces, pasó revista a su ejército en el lugar conocido como Telaim, doscientos mil de a pie, y diez mil hombres de Judá. Emprendió campaña contra Amalec y asaltó a los amalecitas gobernados por Agag. 23 Desde Havila hasta llegar a Shur, en tierras del Sinaí, Saúl asoló a los amalecitas, y capturó vivo a Agag rey de Amalec, 24 pero mató a filo de espada a todos los que pudieron capturar, hombres, mujeres y niños y hasta los de pecho, a todos mataron los hombres de Saúl.
25 Agag, rey de los amalecitas se humilló ante Saúl y colocando Saúl su pie sobre la cabeza de Agag le dijo: “Rey eres y como tal, yo te perdono pero me servirás de por vida como siervo mío”. 26 Entonces la tropa de Saúl se repartió los despojos de los amalecitas, tomando para ellos lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo que valioso fuera; pero entregaron al fuego lo que consideraron vil y despreciable. 27 “Así la campaña ha dado fruto, y riquezas tendrán mi casa y mis tropas”, dijo Saúl.
28 Conoció Shamu’el de la victoria de Yisraeil y salió a encontrarse con Saúl; pero supo por boca de algunos de los de la tropa de Saúl que se habían repartido el botín de los despojos de Amalec. 29 Y se apesadumbró Shamu’el l, y estuvo orando toda aquella noche pidiendo consejo al Padre del Universo, mas Yahvahé guardó silencio.   

Yaho’el advierte a Shamu’el   
  
30 Madrugó luego Shamu’el para ir a encontrar a Saúl por la mañana 31 y un anciano se presentó ante él diciéndole: “Shamu’el, Shamu’el, anda seguro en tus pasos y no te dejes engañar por el engañador que querrá confundirte”. 32 Como el anciano desapareciera ante él, Shmu’el consideró que había sido un ángel aconsejándole que no se dejara engañar por  Saúl. 33 Ciertamente era el mensajero de la Luz que habita en la Luz quien en forma de anciano se había presentado ante Shamu’el, para advertirle del engaño profético que le había hecho Sama’el, pero Shamu’el no le entendió.
34 Shamu’el, tuvo aviso que le decían: “Saúl ha venido a Carmel, y en ese lugar se ha construido un monumento, y después volviendo, ha pasado y descendido a Gilgal”. 35 Llegó Shamu’el a donde se encontraba Saúl, y este, al verle, salió a su encuentro diciendo: “Bendito seas tú de Adonai Yah; yo he cumplido la palabra de tu Dios”. 36 Shamu’el entonces dijo: “¿Pues qué balido de ganados y bramido de bueyes es este que yo oigo con mis oídos?”

Shamu’el reprende a Saúl

37 Y Saúl respondió: “De Amalec los han traído; porque la tropa perdonó a lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Yah tu Elokhin; pero lo demás lo destruimos”. 38  Shamu’el le contestó diciendo: “Si en nombre de Yahvahé te ungí como rey y cabeza sobre todas las tribus de Yisraeil, 39 ¿Por qué pues no has oído el mandato que te di de boca del Dios vivo, sino que apoderándote del despojo, has hecho lo malo a los ojos de Yah?”
40 Replicó Saúl: “Antes he oído lo que me pediste, y fui a la campaña que me ordenaste en nombre del Dios de Yisraeil, y he traído a Agag rey de Amalec, y destruido a los amalecitas: 41  Pero fueron nuestras tropas las que tomaron del despojo a las ovejas y vacas, las primicias del anatema, para sacrificarlas a Adonai tu Dios en Gilgal”.

42 Y Shamu’el  dijo bajo inspiración del Paráclito: “Más importante es obedecer lo que Dios ordena que hacer sacrificios. Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atención más que el sebo de los carneros” Agregó después: “Ahora Yahvahé te rechazará como rey de Yisraeil”.  
43 Se angustió entonces Saúl y confesó: “Sé que no cumplí con tu palabra porque temí a la tropa, consentí a la voz de nuestros hombres. Perdona pues ahora mi error, y regresa conmigo para adorar a Yahvahé”; 44 esto lo decía Saúl porque conocía la influencia que Shamu’el tenía como profeta delante de todo el pueblo de Yisraeil y temía perder su apoyo para reinar sobre las tribus de Yisraeil.  

Shamu’el asesina a Agag

45 Y Shamu’el respondió a Saúl: “No volveré contigo; porque desobedeciste lo que te ordené en nombre del Dios de Yisraeil, y él te desechará para que no seas rey sobre Yisraeil. Ahora para mitigar tu culpa trae ante a mí al pecador maligno de Agar”.
46 Trajeron a Agar y este se mostraba humilde pero seguro de que no debía temer por su vida. Y Shamu’el dijo: “Como tu espada dejó las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres”. 47 Entonces Shamu’el tomando la espada de Saúl decapitó de un tajo a Agag y ante un altar levantado a nombre de Yahvahé cortó su cuerpo en pedazos en Gilgal.

48 Después de esto Shamu’el se marchó a donde moraba en Rama y Saúl viajó a su casa en Gabaa. 49 Y nunca después vio Shamu’el a Saúl en toda su vida y conspiraba para elegir a un nuevo rey en lugar de Saúl.  

ENCUENTRO III


1 Moshé subió a un monte elevado, que era llamado Sina’i y adoró a YHWH, la Luz, dando gracias.

Moshé redacta las primeras leyes

2 Yaho’el se presentó ante Moshé a nombre de la Luz para que Moshé ganara sabiduría y la fuerza que le permitiera seguir comandando al pueblo. Y le habló a Moshé en su mente.
3 Y Moshé, inspirado por Yaho’el escribió las primeras leyes para su pueblo. 4 Y su primer mitzvá decía: “YHWH (יהוה), tu Elokhin, El que Es, fue quien te  libró de la servidumbre en Egipto. No adorarás a dioses falsos ni le harás imagen ni te inclinarás ante ídolo alguno, pues Eli-Yah es  fuerte, celoso, que castiga la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que le aborrecen, 5 y da misericordia a millares, a los que le aman y guardan sus mandamientos, sus mitzvot”.
6 Moshé escribía con la inspiración de Yaho’el, el ángel de Dios; pero aún no había entendido al Padre del Universo y le creyó Dios inclemente, como inclementes eran los dioses del Egipto, por eso agregó a lo inspirado y escribió que era Dios celoso y Dios de rencor que castigaba a los malvados hasta la tercera y cuarta generación.
7 Y también escribió Moshé inspirado por Yaho’el: “No tomarás el nombre de tu Dios, Luz del Universo, en vano; porque no tendrá como inocente al que tome su nombre en falsía. 8 Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra a la que Adonai, tu Dios, te conduce. 9 No matarás. 10 No cometerás adulterio. 11 No robarás. 12 No darás falso testimonio contra tu prójimo. 13 No codiciarás la casa de tu prójimo; ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca. Tampoco desearás la mujer de tu prójimo”.
14 Estos y solo estos, fueron los mandatos que por intermedio de Yaho’el quiso la Suprema Inteligencia establecer como Pacto entre los hombres. 15 Pero Moshé, siguiendo la costumbre antigua de Abraham, de Yitzchak y de Ya’acov, quiso que el Sabbath fuera sagrado y agregó en el Pacto la sacralización del Sabbath, que desde entonces cumplieron los judíos y lo siguen cumpliendo hasta estos días. 

El pueblo se entrega a la idolatría


16 El pueblo se inquietaba porque Moshé demoraba mucho orando y meditando en el alto monte. Ellos pensaron que el Dios del Universo ya no tenía poder y quisieron buscarse otro dios que los guiara por el desierto, porque en muchos prevalecían las costumbres egipcias. 17 Entonces algunos de los principales entre los descendientes de Yisra’el fueron tentados por la Sombra y le hablaron a Aharom, pidiéndole que les diera un elokhin para adorar.
18 Fundieron joyas y forjaron una imagen, la imagen de un becerro de oro, imagen de Apis, dios entre los egipcios; y ante aquella imagen se postraron y celebraron con jolgorio, porque necesitaban creer y sentirse protegidos en medio del desierto. 19 Entonces Yaho’el conminó a Moshé en lo alto del monte: “Moshé, Moshé, baja a toda prisa, pues ha prevaricado tu pueblo, los que sacaste de la tierra de Egipto”.

La ira de Moshé

20 Cuando Moshé descendió del monte se llenó de furor al ver al pueblo adorando al ídolo de oro, porque Yaho’el le había impuesto el deber de no hacer imagen alguna de la Suprema Inteligencia, 21 porque el Dios del Universo no tiene forma tangible y hacerle imagen sería caer en la idolatría que YHWH, la Luz del Universo, detestaba.
22 Con la fuerza de su ira Moshé destruyó la imagen del falso Elokhin y clamó a los mensajeros de la Luz que dictaran castigo sobre los que pidieron esculpir  la imagen de oro de Apis. 23 Obligados estaban los mensajeros de la Luz con el compromiso contraído con Moshé de escuchar todas sus plegarias, Uri’el, el fuego del Universo y ángel del exterminio, hirió de muerte a los culpables y todo el pueblo se llenó de pavor e imploraron el perdón del Dios Creador. 24 Así creyeron que la Luz era Dios de castigo y que era implacable con aquellos que le faltaran.

Instrucciones sobre la Ley

25 Y Yaho’el le habló a Moshé y le dijo que colocara como Ley las siguientes palabras que guiaran al pueblo: “Amarás al Padre de la Vida, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 26  No seguirás a la mayoría para hacer el mal, ni testificarás en un pleito inclinándote a la mayoría para pervertir la justicia. No divulgarás falsos rumores y no te pongas de parte del culpable, dando testimonio en favor de una injusticia” 27 Y volvió Yaho’el decir lo que YHWH, la Luz, le comunicaba: “Nada añadan a las palabras que les comunica YHWH, ni disminuyan nada de lo que se ha dicho, guardando lo que por la voz de la Suprema Inteligencia te comunico. Observa los mandamientos de Adonai, tu Dios; sigue sus caminos y venérale y respétale. 28 Habla a toda la congregación de los hijos de Yisra’el, y diles: Sean santos, porque yo soy Santo, porque así lo declara la Suprema Inteligencia”.    
29 Y Yaho’el le declaró a Moshé: “Esto le dirás al pueblo, que es palabra de la Suprema Inteligencia: Yo enviaré a mis mensajeros para que vayan delante de ustedes para que les protejan en el camino y les lleven seguros a la tierra que el Mensajero de la Luz que habita en la Luz les prometiera. 30 Préstenles atención y obedézcanlos. Si lo hacen Yo les protegeré de sus enemigos y me opondré a quienes se les opongan. 31 Vayan por caminos de paz sin inclinarse ante los ídolos que adoran entre los pueblos de la tierra. No les rindan culto ni imiten sus prácticas para que ustedes sean el ejemplo y mis testigos.
32 Y puso Moshé el Pacto por escrito; y escribió Moshé el Libro del Pacto y lo leyó ante el pueblo que se comprometió a cumplir aquel Pacto. Ordenó entonces que sacrificaran novillos para agradar a YHWH. 33 Tomando en vasijas la sangre de los novillos, roció con ella al pueblo y exclamó: “¡Esta es la sangre de la Alianza que YHWH, Yahvahé, ha hecho con ustedes de acuerdo con lo escrito en el Pacto!”

Yahvahé le envía pan al pueblo


34 Cuando los hebreos se pusieron de nuevo en marcha, Uri’el les extraviaba en el desierto para probarles en su fidelidad hacia la Luz del Universo, y vagaron por el desierto. 35 Como las provisiones escaseaban, los israelitas comenzaron a mostrar su descontento y murmuraban contra Moshé y Aharom, diciéndose que al menos en Egipto, aunque en servidumbre, tenían pan.
36 La Suprema Luz se conmovió con el pueblo que vagaba por el desierto y no permitió que sus mensajeros les castigaran. Entonces tomó la decisión de alimentar a las multitudes. 37 Yahvahé hizo llover sobre el pueblo el maná esto es “pan que desciende de las alturas” y lo hizo día tras día como alimento para todos.

Moshé crea la casta sacerdotal


38 Entonces Moshé habló a Aharom y le dijo: “Duro es este pueblo, rebelde y molesto, ya me canso de él y de sus quejas ¿Qué debo hacer con esta multitud molesta?” 39 Y Aharom le contestó: “Tú solo no puedes y debes buscar como calmarles. Mira y toma ejemplo de Egipto donde te educaste, allá sus dioses tienen sacerdotes y ellos conducen al pueblo y hasta el nesu se inclina ante esos sacerdotes. 40 Conviene pues que formes una casta de sacerdotes y que ellos conduzcan los ritos dedicados a Yahvahé, para ahora y para cuando tú faltes”.
41 Consideró buena Moshé la propuesta de su hermano y convocó al pueblo, y cuando todos estuvieron reunidos, dijo Moshé: “Escuchen, hijos de Yisra’el. Desde ahora y para todos los tiempos, Yahvahé me ha inspirado para ordenar hombres justos dedicados a su servicio, hombres que asuman sacerdocio al Dios de la Vida y sean intermediarios entre los hombres y Yahvahé para interceder por el pueblo. A ellos deberán obedecer y respetar”. 42 Entonces mandó que Aharom y sus hijos se adelantaran ante la presencia del pueblo y dijo: “De la tribu de Leví se ha escogido para servicio de Dios, a Aharom y a sus hijos Eleazar, Nadab, Abiú e Itamar para que sean kohanim, esto es, sacerdotes y Aharom, desde ahora en adelante será el Kohen Gadol, es decir Sumo Sacerdote, 43 y así será que de Leví salgan los sacerdotes de Adonai”.
44 Y habló Gavri’el a la Suprema Inteligencia diciendo: “¿Qué es esto que ha decidido Moshé? Los sacerdotes harán tropezar a muchos y vendrán a ser dominadores de las conciencias de los humanos 45 y serán como los grigori de los primeros tiempos que impusieron su tiranía sobre los humanos”.

46 Contestó la Suprema Inteligencia: “No haré tropezar a Moshé por erigirme sacerdocio que yo no necesito, porque el plan de salvación que he trazado está dirigido al futuro. 47 El humano ha de encontrar la verdad y el camino que le conduce a mi gloria, 48 pero tendrá que enfrentar contradicciones y deberá aprender a diferenciar lo que viene de mí de lo que viene de juicio de humanos, lo cierto, de lo que es erróneo; tendrá que escoger entre los profetas de la verdad y los profetas de los errores. 49 Este es el arcano que los humanos por la Sabiduría tendrán que resolver”.

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