1 El
encuentro de los descendientes de Yisra’el con los pueblos de su mismo origen
en tierras de Canaán se cumpliría según la promesa y los planes que ya había
trazado Dios. Sucedió entonces que llegó el momento de
fundar una nación con el pueblo que había acogido a la Luz como su Dios y
renegado de las prácticas erróneas de los pueblos de la tierra. 2 Todo conforme al plan previsto para los
tiempos previstos, el plan formado en la Suprema Inteligencia cuando le dijo a
sus ángeles: “Rescataré a mi pueblo, aquellos que me son fieles y cumplen con
mis enseñanzas, y le conduciré a un mundo nuevo”.
Moshé
es elegido
3 Yaho’el el mensajero de la Luz que
habitaba en la luz, de acuerdo con la voluntad de la Luz, escogió a un hombre
nacido en Egipto de la descendencia de Abraham, llamado Moshé, para unir a los
pueblos de la casta de Abraham. Y era Moshé un hombre educado en la casa del
nesu, y celoso a favor de su pueblo.
4 Y Moshé fue caudillo de su pueblo. Y
guió a los hebreos por todo el desierto huyendo de las fuerzas del nesu, porque
los hebreos estaban sometidos a servidumbre en tierras de Egipto.
5 Sucedió de la siguiente manera. Moshé,
aunque israelita había sido educado en la casa del nesu, pero siempre se sintió
como descendiente de Yisra’el y ardía en rencor cuando vio que sus hermanos
hebreos vivían en condición de vasallaje en Egipto.
6 En una de sus salidas al campamento de
los hebreos vio que un capataz egipcio golpeaba a un hebreo. Entonces mirando
con cuidado a todos lados y no ver a nadie que le pusiera en peligro, mató al
egipcio y lo enterró en la arena.
Ingratitud
de uno de los hebreos
7 Mas la ingratitud anubla a los hombres
y es pecado ante la Luz. Ocurrió que cuando al siguiente día volviera Moshé al
campo vio que dos hebreos se estaban peleando. Se encaró con el que agredía a
su hermano de raza: “¿Por qué golpeas a uno de tu pueblo?”
8 El hombre le contestó con voz fuerte y
sonora: “¿Quién eres tú para recriminarme? ¿Te crees jefe nuestro o juez sobre
nosotros? ¿Acaso me matarás como ayer mataste al egipcio?”
9 Se asustó Moshé al escuchar el reproche
del hebreo y temió que su crimen ya fuera conocido.
Moshé
y el mensajero de la Luz
10 La denuncia llegó al conocimiento del
nesu y este había ordenado que dieran muerte a Moshé. Huyó Moshé de la ciudad
de Tebas y fue a refugiarse a tierra de medianitas, nómadas del desierto,
habitando en casa del sacerdote de
Medián Jetró-Reuel quien le daría como esposa a su hija Zephora.
11 Guardaba Moshé el rebaño de Jetró como
pastor y un día se detuvo en el valle donde se alza el monte santo llamado
Sina’i o Horeb. 12 Y vio Moshé que en el monte ardía una
zarza sin que se quemara. Y quiso ver de cerca aquella maravilla.
13 Mas Yaho’el, el mensajero de la Luz que
habita en la Luz se había mostrado en medio de la llama de fuego. 14 Y Yaho’el llamó a Moshé y hablando por
El Que Es y Siempre Ha Sido, Yaho’el le dijo: “No te acerques y descálzate
porque es sagrado el lugar donde estás”.
15 Y agregó el Mensajero de la Luz: “Soy
el ángel del Elokhin de tus antepasados. El Elokhin de Abraham, de Yitzchak, de
Ishma’el y de Ya’acov”.
16 Creyendo Moshé que veía al mismo
Elokhin que es la Luz del Universo se postró en el suelo cubriéndose los ojos; 17 mas Yaho’el continuó diciendo: “Ha
llegado el momento en que se cumpla la palabra que le di a Abraham y le aseguré
a su hijo y quiero que los hijos de Yisra’el que padecen bajo esclavitud en
Egipto salgan de esas tierras y vayan a morar a tierras de cananeos donde mana
la leche y la miel, donde viven pueblos de tu pueblo. Ponte en camino para que
rescates a tu pueblo ─ los descendientes de Yisra’el ─ de la servidumbre
egipcia. Te presentarás ante el que reina en Egipto para que te permita sacar a
tu pueblo de Egipto”.
18 Moshé le dijo al mensajero de la Luz
que habita en la Luz: “¿Quién soy yo para presentarme ante el nesu y sacar de
Egipto a los descendientes de Yisra’el? Mira que el nesu ha ordenado mi
muerte”.
19 Yaho’el le contestó: “No temas, el nesu
que quería tu muerte ha muerto y en su lugar gobierna Ahmoses. Yo estaré
contigo. Cuando hayas sacado al pueblo, vendrán a este monte para que la Luz
les bendiga”.
20 Pero Moshé respondió: “Si me presento
ante los israelitas y les digo que el Elokhin de sus padres me ha enviado,
ellos me preguntarán ¿Quién es ese Elokhin? Porque en Egipto rigen muchos
elokhines, ¿qué debo decirles?”
Yaho’el
revela el nombre de la Suprema Inteligencia
21 Y Yaho’el le contestó: “Así dice el que
es Eterno: Yo Soy el Que Soy, el que Siempre Fue y Siempre Será; así le dirás a
los israelitas, Yo Soy, la Suprema Inteligencia, me ha enviado a ustedes. Dirás
a los israelitas: Adonai, el Elokhin de Abraham, de Yitzchak de Ishma’el y de
Ya’acov es quien te envía. 22 Ese es el nombre oculto del Elokhin que
forjó el Universo y generó la vida, su nombre se esconde detrás de las cuatro
letras, YHWH- Yod-Heh-Vav-Heh (יהוה), mas su nombre no
es comprendido por los hombres. 23 Les dirás que por tu mano y por la
fuerza de El Que Es, El Que Fue y Siempre Será, serán liberados de la
esclavitud y tú les conducirás a tierras de Canaán donde se encontrarán con sus
hermanos y formarán una nación consagrada a la Suprema Inteligencia”.
24 Y continuó Yaho’el el mensajero de la
Luz: “Ahmoses se negará a permitir que los israelitas abandonen la tierra de
Egipto; pero la Suprema Inteligencia que ve en el tiempo traerá sobre Egipto
una calamidad que de lejos viene para mostrarle su poder. 25 Cuando estés en medio de la asamblea no
te preocupes por las palabras que debas decir. Gavri’el que es mensajero de la
palabra te inspirará lo que debas decir”.
26 Se despidió Moshé de su suegro, de su
esposa y de su hijo y retornó a Gesem.
Moshé
y Aharom
27 Y Moshé tenía un hermano mayor que se
había educado entre los hebreos y siempre le atendía porque Moshé había sido
adoptado por una de las hijas del nesu.
28 Moshé en tierras de Egipto fue en busca
de su hermano mayor, Aharom, porque él sería su propia voz, siguiendo el
consejo que le había dicho Yaho’el porque Moshé le declaró que era tartamudo y
parco en palabras. 29 “Aharom será la voz de tu palabra, él
dirá lo que a ti te sea difícil pronunciar”, así le dijo Yaho’el antes de que
partiera Moshé para Gesem.
30 Así, Moshé y Aharom, guiados por el
espíritu le hablaron al pueblo diciéndoles que eran enviados a ellos por el
Elokhin que adoraron sus padres Abraham, Yitzchak, Ishma’el y Ya’acov, y les
llevarían lejos de su esclavitud hasta la tierra donde manaba la miel y la
leche.

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