CAPITULO 4
Yojanán
el Bautista
1 Yojanán bautizaba en el Jordán al
estilo de los hasidei. Con agua bautizaba a los que creían en su mensaje. “Yo
solo soy una voz que se alza en el desierto. No soy la Voz; pero anuncio la
llegada del poder de Yah”, proclamaba Yojanán.
2 Y muchos venían de Judá, de Galilea y
de Jerusalén a escucharle y a ser por él bautizados, porque le veían como a un
veedor del futuro.
3 Yojanán se cubría el cuerpo con telas
tejidas con pelos de camello. Su barba era hirsuta, y largo y enmarañado su
cabello, pues era nazareo dedicado al Dios único. 4 Vivía en una gruta y oraba a la Suprema
Inteligencia para ser iluminado. Se alimentaba de langosta del desierto, yerbas
agrias y miel.
El
Espíritu Santo da la señal a Yojanán para reconocer al Hijo de la Luz
5 Estando en oración Yojanán recibió
revelación del Paráclito. Escuchó Yojanán una voz en su interior que le dijo:
“Yojanán, Yojanán, viene a ti el bendecido de la Luz, de quien tú darás
testimonio”. Entonces preguntó: “¿Cómo podré reconocer al que es hijo de la
Luz, para que yo le venere?” 6 La voz que le hablaba en su interior le
dijo: “Será aquel que te oculte el sol y tengas que bajar la mirada”.
7 En la rivera del Jordán clamaba Yojanán
contras las malas costumbres que veía entre las gentes de Jerusalén, Judea y
Galilea. “Raza de víboras, generación hipócrita que adora fantasías.
Arrepiéntanse y vuelvan al Padre del Universo. ¿Creen que, porque le hacen
ofrendas a Dios con sangre de animales, como si el Padre fuera un dios que
necesita de ritos y sacrificios, recibirán la redención? Se han alejado de las
enseñanzas del Eterno para seguir enseñanzas y presunciones de hombres”.
8 Y Yojanán escogía a sus discípulos y
les bautizaba con agua del Jordán. A sus discípulos les decía: “Yo, en verdad
los bautizo con agua pero viene tras de mí aquel que les bautizará con agua,
espíritu y fuego. 9 Es el bendecido de la Luz del que no
soy digno de zafarle las correas de sus sandalias; él viene después de mí pero
existía antes que yo”.
9 A la multitud que venía a escucharle
les reclamaba: “Ustedes en el Pesaj sacrifican un cordero para redimir sus
culpas, pero eso solo es hipocresía y volver a recaer en faltas, sin embargo,
ya viene, ya se acerca el verdadero cordero del Padre Universal que perdona los
pecados y ve en el interior de los pensamientos”.
Los
sacerdotes piden señal al Bautista
10 Y se presentaron ante Yojanán
mensajeros de los sacerdotes del Templo y le preguntaron: “Dinos ¿Eres tú el
ungido que debía venir, el mashíaj
esperado?”
11 Y él contestó: “No soy el mashíaj. El
viene después de mí y yo preparo el campo donde él deberá labrar y sacar su
cosecha”.
12 Volvieron a preguntarle: “¿Eres acaso
el profeta que debería llegar antes que el mashíaj?” Y él contestó: “Yo solo
soy el precedente, la voz que advierte”.
13 Entonces los enviados que eran todos
fariseos le volvieron a preguntar: “Dinos pues ¿Quién eres para darle respuesta
a quienes nos enviaron? ¿Qué dices tú de ti mismo?, pues estas bautizando y
alborotando a la gente”.
14 Yojanán contestó: “Ya se los he dicho:
yo soy solo una voz que se alza en el desierto para bochorno de los
transgresores. Y les digo más. 15 Ya viene el furor del Padre de la vida.
El hacha ya está puesta junto a la raíz de los árboles y tengan por cierto que
el árbol que no de buen fruto será derribado y reducido a leña seca”.
16 Y volvió Yojanán a decirles a los
mensajeros de los fariseos y de los sacerdotes: “Vayan y díganle a quienes les
han enviado: Ya está entre nosotros el que gobernará a su pueblo con mano de
hierro y será azote de los hipócritas. Estén listos para el castigo que viene
de la mano de Dios”.
17 Esto lo dijo Yojanán porque creía que
aquel de quien le hablara el Paráclito diciendo que era el hijo de la Luz,
sería un nuevo rey con dominio y poder, tal y como todos habían interpretado
las palabras de los profetas.
18 Y hablándole a los que venían a
escucharles, Yojanán decía: “Ustedes se enorgullecen diciendo que son hijos de
Abraham y herederos de la tierra. Hipócritas, ¿no saben que el Padre de la Vida
puede convertir a estas piedras en descendientes de Abraham?”
19 Y entre la multitud también había
publicanos despreciados por la gente, porque eran cobradores de impuestos para
los romanos que dominaban en la tierra. Ellos le preguntaban: “Dinos, Rabbi,
¿qué debemos hacer nosotros para estar en paz con Dios?”
20 Yojanán les dice: “No se dejen llevar
por la ambición y no cobren más de lo que corresponde y no cometan fraude”.
21 Y volvía a decirle a los que le
escuchaban: “El que tenga dos túnicas dele una al que carece de ella y reparta
su pan con el que no tenga con qué comer. Abandonen el amor por las vanidades,
no tengan afán por las cosas materiales, ni se dejen llevar por las ambiciones.
22 Ya viene el que nos librará y abrirá
las puertas del Universo. Todos verán la salvación que Dios nos envía”.
Yojanán:
Juan

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