1 Escucha, hombre y pon atención a mi
enseñanza. Si quieres ser perfecto afirma el pie de los que vacilan y tiende tu
mano a los débiles. 2 Alimenta a quienes tienen hambre y
consuela a los que sufren. 3 Levanta a los que quieren levantarse y
despierta a los que duermen, porque así serás el entendimiento que atrae. Si
actúas así como fuerte, serás también más fuerte. 4 Presta atención a ti mismo y no te
preocupes de las otras cosas que has apartado de ti, lo vano e inútil.
5 Si el que te aborrece tuviera hambre,
dale de tu pan, y si estuviera sediento dale de beber así acumularás ascuas
sobre su cabeza.
6 No vuelvas a lo que has vomitado para
comerlo. No seas polilla. No seas gusano, porque ya lo has rechazado. No seas
asiento para el maligno, porque ya lo habrás destruido. Así pues, has la
voluntad de la Suprema Inteligencia, puesto que le perteneces.
El
camino de la vida
7 Existen dos caminos, entre los cuales,
hay gran diferencia; el que conduce a la vida y el que lleva a la muerte. 8 He aquí el camino de la vida: en primer
lugar, Amarás y Honrarás a Dios que te ha dado la existencia y el saber; y en
segundo lugar, amarás a tu prójimo como a ti mismo.
9 En tercer lugar: Respetarás a tus
padres, porque ellos te formaron en lo secreto como el Padre de la Luz formó en
secreto las constelaciones y dio inicio a la vida. 10 Los padres repiten lo que la Suprema
Inteligencia hizo en el principio. Este es un precepto ligado al primero.
11 He aquí el segundo precepto de la
Sabiduría: No matarás; no cometerás adulterio; no prostituirás a los niños, ni
los inducirás al vicio; no robarás; no harás abortar a la criatura engendrada,
y después de nacida no la abandonarás. 12 No
desearás los bienes de tu prójimo, ni perjurarás, ni dirás falso testimonio; no
serás maldiciente, ni rencoroso; no usarás de doblez ni en tus palabras, ni en
tus pensamientos, puesto que la falsía es un lazo de muerte. 13 Que tus palabras, no sean ni vanas, ni
mentirosas. 14 No seas raptor, ni hipócrita, ni
malicioso, ni dado al orgullo, ni a la concupiscencia.
15 No te dejes arrastrar por los deseos
que se originan en tu instinto animal; pues la Suprema Inteligencia concedió
razonamiento y espíritu de entendimiento al ser humano cuando le eligió como
especie sacramentada. 16 Esa es la concupiscencia que conduce a la
lujuria sexual, a la fornicación, cuando el hombre paga por recibir placer,
cuando se une a otro cuerpo con engaños, sin que haya amor; a la promiscuidad
sexual, al adulterio, a la violación, a todas esas conductas desviadas que
producen sufrimiento físico y espiritual en otras personas o en ti mismo.
17 No prestes atención a lo que se diga de
tu prójimo. No aborrezcas a nadie; 16
reprende con suavidad a unos, ora por los otros, y a los demás, guíales con más
solicitud que a tu propia alma.
18 Hijo mío: aléjate del mal y de toda
apariencia de mal. No te dejes arrastrar por la ira, porque la ira conduce al
asesinato. Ni tengas celos, ni seas pendenciero, ni irascible; porque todas
estas pasiones engendran los homicidios. No hagas violencia contra tu cónyuge,
ni contra tus hijos, ni contra los que habitan contigo, porque es abominación
del Padre de la vida la violencia contra tu propia sangre.
19 Has todo por salvar una vida. Cuando
salvas la vida de un semejante estás salvando todo el universo. Nada en mis
enseñanzas hay que te haga dudar ante el rescate de la vida; ni aquello que
consideras sagrado te puede impedir que salves una vida.
20 Hijo mío, no seas mentiroso, porque la
mentira lleva al robo; ni seas avaro, ni ames la vanagloria, porque todas estas
pasiones incitan al robo. Cumple estos preceptos: Pensamientos de bondad,
palabras de aliento, y actuación honesta.
21 Hijo mío, no murmures, porque la
murmuración lleva a la blasfemia; ni seas altanero ni malévolo, porque de ambos
pecados nacen las blasfemias. 22 Sé humilde, porque los humildes
heredarán la tierra. Sé magnánimo y misericordioso, sin malicia, pacífico y
bueno, poniendo en práctica las enseñanzas que has recibido. No te
enorgullezcas, ni dejes que la presunción se apodere de tu alma. No te acompañes
con los orgullosos, sino con los justos y los humildes. 23 Acepta con gratitud las pruebas que
sobrevinieren, recordando que nada nos sucede si la Luz no lo permitiera.
24 Evita fomentar las disensiones, y
procura la paz entre los adversarios. No tergiversarás el derecho. Juzga con
justicia, y cuando reprendas a tus hermanos a causa de sus faltas, no hagas
diferencias entre personas, ni te dejes sobornar, porque el soborno ciega los
ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos.
25 El rapto, el falso testimonio, la
hipocresía, el doblez, el fraude; la arrogancia, la maldad, la desvergüenza; el
ansia por los deseos deshonestos, el lenguaje obsceno, la envidia, la
presunción, el orgullo, la fanfarronería. Esta es la senda en la que andan los
que persiguen a los buenos; los enemigos de la verdad, los amadores de la
mentira, los que desconocen la recompensa de la justicia; los que no se apegan
al bien, ni al justo juicio; los que se desvelan por hacer el mal y no el bien;
los vanidosos, aquellos que están muy alejados de la suavidad y de la
paciencia; que buscan retribución a sus actos, que no tienen piedad del pobre,
ni compasión del que está trabajando y cargado, quienes ni siquiera tienen
conocimiento de quien les dio la vida y el espíritu. 26 Los corruptores de la obra de Dios, que
desvían al pobre, oprimen al afligido; que son los defensores del rico y los
jueces inicuos del pobre; en una palabra, son hombres capaces de toda maldad.
Hijos míos, aléjense de los tales.
27 Hijo mío, ama a la naturaleza porque tú
eres parte y componente de ella. No destruyas la diversidad natural, porque
esto lleva al desastre de la vida. Que tu ambición no te arrastre para
modificar lo que debe mantenerse intacto. 28 No
te destruyas a ti mismo destruyendo la grandiosidad natural. Hijo eres de la
tierra y a ella te debes, la tierra de da bendiciones y has de guardar su
pureza.
29 Estas son mis enseñanzas que el que me
respete debe cumplir; 30 mas Yo no soy legislador y no dicto
leyes, como se hizo en el viejo libro. 31 No
he bendecido las leyes crueles escritas por conciencia de hombre en el libro
Devarim. 32 El hombre se gobernará por sus leyes
que según los tiempos y las circunstancias su saber les dicte. 33 Yo di inteligencia y razón al hombre
cuando lo elegí sobre todas las especies vivientes. 34 Mis mandatos se fundan sobre tres
pilares: justicia, derecho y amor.
Hablar
a favor del mundo
35 Por eso, tú, abre tu boca en favor del
mudo y en defensa de todos los desamparados; 36 abre
tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del desvalido y del pobre. 37 Combate con energía las adicciones que
conducen al deterioro de cuerpo y alma;
bríndale tu ayuda y tu consuelo a las víctimas de las adicciones,
recuerda que la Sombra incita a las adicciones de las drogas y del alcohol.
38 Si alguno viniera a ti abrumado por su
pecado, escúchale, consuélale y aconséjale, pero no lo juzgues ni le impongas
cargas, porque solo la Luz del Universo es quien juzga y dicta según su
justicia. Guardarás para ti y a nadie le comunicarás lo que en privado alguno
te confesara. 39 Si te atormenta tu pecado, no lo
confieses a pecadores porque pueden burlarse de tu debilidad o juzgarte según
la visión humana. 40 Pero tú entra en lo oculto y confiesa tus
pecados a la Luz y la Luz te juzgará. 41
Arrepiéntete de tus pecados y repara el daño y no vuelvas a caer en el mismo
error.
Desvaríos,
pecados y transgresiones
42 El hombre por su propio desconcierto o
bajo influjo de la Sombra cae en errores: Desvaríos, Pecados y Transgresiones.
Toda modificación de lo natural en la vida humana: la lujuria, la embriaguez,
la desidia, son desvaríos. Todo acto en contra del amor a Dios, al prójimo, a
los padres e hijos y a la naturaleza es pecado. Todo acto que viole un precepto
del Pacto de Dios es transgresión. Evita hijo los desvaríos porque ellos
conducen al pecado, a la transgresión y a la muerte.
43 Estos son mis mandatos que se resumen en
solo tres: Amaras a Dios, Padre del Universo con todos tus sentimientos y con
toda tu inteligencia; amarás a tu prójimo sin distinguir diferencias como a tu
propio ser y amarás a la naturaleza obra de la Suprema Inteligencia.
Dios
no quiere temor
44 No busco que los humanos me teman.
Temor no quiero sino amor, fidelidad y veneración y respeto.
45 No tomes como palabra
de la Suprema Inteligencia los rollos del Libro Viejo llamados: Vayikrá (Levítico), porque la Luz no quiere
castas sacerdotales; Bemidbar (Números),
porque son leyes de hombres llenas de ignorancia y de crueldad y no palabra de
la Luz del Universo y porque es crónica que no corresponde a tu tiempo, ni es
de obediencia universal; Devarim (Deuteronomio),
porque la Suprema Inteligencia no ordena crueldad contra los no creyentes; toma
de este libro lo que de inspiración de amor hay en él y solo esto. 46 Escucha mis enseñanzas
y ten piedad como el Padre del Universo muestra su piedad.

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