domingo, 13 de julio de 2014

ENSEÑANZAS DEL MAESTRO VI


1 Escucha, hombre y pon atención a mi enseñanza. Si quieres ser perfecto afirma el pie de los que vacilan y tiende tu mano a los débiles. 2 Alimenta a quienes tienen hambre y consuela a los que sufren. 3 Levanta a los que quieren levantarse y despierta a los que duermen, porque así serás el entendimiento que atrae. Si actúas así como fuerte, serás también más fuerte. 4 Presta atención a ti mismo y no te preocupes de las otras cosas que has apartado de ti, lo vano e inútil.
5 Si el que te aborrece tuviera hambre, dale de tu pan, y si estuviera sediento dale de beber así acumularás ascuas sobre su cabeza.
6 No vuelvas a lo que has vomitado para comerlo. No seas polilla. No seas gusano, porque ya lo has rechazado. No seas asiento para el maligno, porque ya lo habrás destruido. Así pues, has la voluntad de la Suprema Inteligencia, puesto que le perteneces.
El camino de la vida
7 Existen dos caminos, entre los cuales, hay gran diferencia; el que conduce a la vida y el que lleva a la muerte. 8 He aquí el camino de la vida: en primer lugar, Amarás y Honrarás a Dios que te ha dado la existencia y el saber; y en segundo lugar, amarás a tu prójimo como a ti mismo.
9 En tercer lugar: Respetarás a tus padres, porque ellos te formaron en lo secreto como el Padre de la Luz formó en secreto las constelaciones y dio inicio a la vida. 10 Los padres repiten lo que la Suprema Inteligencia hizo en el principio. Este es un precepto ligado al primero.
11 He aquí el segundo precepto de la Sabiduría: No matarás; no cometerás adulterio; no prostituirás a los niños, ni los inducirás al vicio; no robarás; no harás abortar a la criatura engendrada, y después de nacida no la abandonarás. 12 No desearás los bienes de tu prójimo, ni perjurarás, ni dirás falso testimonio; no serás maldiciente, ni rencoroso; no usarás de doblez ni en tus palabras, ni en tus pensamientos, puesto que la falsía es un lazo de muerte. 13 Que tus palabras, no sean ni vanas, ni mentirosas. 14 No seas raptor, ni hipócrita, ni malicioso, ni dado al orgullo, ni a la concupiscencia.
15 No te dejes arrastrar por los deseos que se originan en tu instinto animal; pues la Suprema Inteligencia concedió razonamiento y espíritu de entendimiento al ser humano cuando le eligió como especie sacramentada. 16 Esa es la concupiscencia que conduce a la lujuria sexual, a la fornicación, cuando el hombre paga por recibir placer, cuando se une a otro cuerpo con engaños, sin que haya amor; a la promiscuidad sexual, al adulterio, a la violación, a todas esas conductas desviadas que producen sufrimiento físico y espiritual en otras personas o en ti mismo.
17 No prestes atención a lo que se diga de tu prójimo. No aborrezcas a nadie; 16 reprende con suavidad a unos, ora por los otros, y a los demás, guíales con más solicitud que a tu propia alma.
18 Hijo mío: aléjate del mal y de toda apariencia de mal. No te dejes arrastrar por la ira, porque la ira conduce al asesinato. Ni tengas celos, ni seas pendenciero, ni irascible; porque todas estas pasiones engendran los homicidios. No hagas violencia contra tu cónyuge, ni contra tus hijos, ni contra los que habitan contigo, porque es abominación del Padre de la vida la violencia contra tu propia sangre.
19 Has todo por salvar una vida. Cuando salvas la vida de un semejante estás salvando todo el universo. Nada en mis enseñanzas hay que te haga dudar ante el rescate de la vida; ni aquello que consideras sagrado te puede impedir que salves una vida.
20 Hijo mío, no seas mentiroso, porque la mentira lleva al robo; ni seas avaro, ni ames la vanagloria, porque todas estas pasiones incitan al robo. Cumple estos preceptos: Pensamientos de bondad, palabras de aliento, y actuación honesta.
21 Hijo mío, no murmures, porque la murmuración lleva a la blasfemia; ni seas altanero ni malévolo, porque de ambos pecados nacen las blasfemias. 22 Sé humilde, porque los humildes heredarán la tierra. Sé magnánimo y misericordioso, sin malicia, pacífico y bueno, poniendo en práctica las enseñanzas que has recibido. No te enorgullezcas, ni dejes que la presunción se apodere de tu alma. No te acompañes con los orgullosos, sino con los justos y los humildes. 23 Acepta con gratitud las pruebas que sobrevinieren, recordando que nada nos sucede si la Luz no lo permitiera.
24 Evita fomentar las disensiones, y procura la paz entre los adversarios. No tergiversarás el derecho. Juzga con justicia, y cuando reprendas a tus hermanos a causa de sus faltas, no hagas diferencias entre personas, ni te dejes sobornar, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos.
25 El rapto, el falso testimonio, la hipocresía, el doblez, el fraude; la arrogancia, la maldad, la desvergüenza; el ansia por los deseos deshonestos, el lenguaje obsceno, la envidia, la presunción, el orgullo, la fanfarronería. Esta es la senda en la que andan los que persiguen a los buenos; los enemigos de la verdad, los amadores de la mentira, los que desconocen la recompensa de la justicia; los que no se apegan al bien, ni al justo juicio; los que se desvelan por hacer el mal y no el bien; los vanidosos, aquellos que están muy alejados de la suavidad y de la paciencia; que buscan retribución a sus actos, que no tienen piedad del pobre, ni compasión del que está trabajando y cargado, quienes ni siquiera tienen conocimiento de quien les dio la vida y el espíritu. 26 Los corruptores de la obra de Dios, que desvían al pobre, oprimen al afligido; que son los defensores del rico y los jueces inicuos del pobre; en una palabra, son hombres capaces de toda maldad. Hijos míos, aléjense de los tales.
27 Hijo mío, ama a la naturaleza porque tú eres parte y componente de ella. No destruyas la diversidad natural, porque esto lleva al desastre de la vida. Que tu ambición no te arrastre para modificar lo que debe mantenerse intacto. 28 No te destruyas a ti mismo destruyendo la grandiosidad natural. Hijo eres de la tierra y a ella te debes, la tierra de da bendiciones y has de guardar su pureza.
29 Estas son mis enseñanzas que el que me respete debe cumplir; 30 mas Yo no soy legislador y no dicto leyes, como se hizo en el viejo libro. 31 No he bendecido las leyes crueles escritas por conciencia de hombre en el libro Devarim. 32 El hombre se gobernará por sus leyes que según los tiempos y las circunstancias su saber les dicte. 33 Yo di inteligencia y razón al hombre cuando lo elegí sobre todas las especies vivientes. 34 Mis mandatos se fundan sobre tres pilares: justicia, derecho y amor.
Hablar a favor del mundo
35 Por eso, tú, abre tu boca en favor del mudo y en defensa de todos los desamparados; 36 abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del desvalido y del pobre. 37 Combate con energía las adicciones que conducen al deterioro de cuerpo y alma;  bríndale tu ayuda y tu consuelo a las víctimas de las adicciones, recuerda que la Sombra incita a las adicciones de las drogas y del alcohol.   
38 Si alguno viniera a ti abrumado por su pecado, escúchale, consuélale y aconséjale, pero no lo juzgues ni le impongas cargas, porque solo la Luz del Universo es quien juzga y dicta según su justicia. Guardarás para ti y a nadie le comunicarás lo que en privado alguno te confesara. 39 Si te atormenta tu pecado, no lo confieses a pecadores porque pueden burlarse de tu debilidad o juzgarte según la visión humana. 40 Pero tú entra en lo oculto y confiesa tus pecados a la Luz y la Luz te juzgará. 41 Arrepiéntete de tus pecados y repara el daño y no vuelvas a caer en el mismo error.
Desvaríos,  pecados y transgresiones

42 El hombre por su propio desconcierto o bajo influjo de la Sombra cae en errores: Desvaríos, Pecados y Transgresiones. Toda modificación de lo natural en la vida humana: la lujuria, la embriaguez, la desidia, son desvaríos. Todo acto en contra del amor a Dios, al prójimo, a los padres e hijos y a la naturaleza es pecado. Todo acto que viole un precepto del Pacto de Dios es transgresión. Evita hijo los desvaríos porque ellos conducen al pecado, a la transgresión y a la muerte.


43 Estos son mis mandatos que se resumen en solo tres: Amaras a Dios, Padre del Universo con todos tus sentimientos y con toda tu inteligencia; amarás a tu prójimo sin distinguir diferencias como a tu propio ser y amarás a la naturaleza obra de la Suprema Inteligencia.
Dios no quiere temor
44 No busco que los humanos me teman. Temor no quiero sino amor, fidelidad y veneración y respeto.

45 No tomes como palabra de la Suprema Inteligencia los rollos del Libro Viejo llamados: Vayikrá (Levítico), porque la Luz no quiere castas sacerdotales; Bemidbar (Números), porque son leyes de hombres llenas de ignorancia y de crueldad y no palabra de la Luz del Universo y porque es crónica que no corresponde a tu tiempo, ni es de obediencia universal; Devarim (Deuteronomio), porque la Suprema Inteligencia no ordena crueldad contra los no creyentes; toma de este libro lo que de inspiración de amor hay en él y solo esto. 46 Escucha mis enseñanzas y ten piedad como el Padre del Universo muestra su piedad. 

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