martes, 15 de julio de 2014

EN EL PRINCIPIO VII


1 Lot el sobrino de Abraham había ido a asentarse en una ciudad llamada Sadom en el valle de Sidim a orillas del lago salado, y próxima a la ciudad de Gomorah, dos ciudades cananeas. 2 Y aunque Lot hacía comercio en aquella ciudad, le molestaban las costumbres de sus habitantes. Ellos adoraban a Moloch  y Astarté como dioses del lugar.
3 Había gran riqueza en la ciudad porque sus campos eran muy fértiles y sus líderes se entregaban a la ociosidad, a la gula y a los excesos sexuales.  Muchos hombres se prostituían para satisfacer deseos de otros varones. 4 En el templo de Moloch se sacrificaban infantes, y muchos abusaban sexualmente de niños y de pubescentes; todo ello ofendía a Lot.
5 Entonces Lot se levantaba y condenaba las prácticas inmundas de los habitantes de Sadom y murmuraba la gente: “¿Quién se cree este extranjero para juzgarnos?”, y le mostraban los puños cerrados.
7 Las quejas de la gente contra Lot llegaron a Bera, rey de Sadom, así que el rey ordenó que lo tomaran prisionero.
Dos ángeles advierten a Lot
8 Sucedió que estando Lot en medio de la plaza criticando las costumbres de Sadom se presentaron ante él dos hombres y le llevaron aparte y le dijeron: “Escucha Lot y presta atención a lo que te vamos a decir. Toma contigo a tus hijas y a todos los que están bajo tu casa y huye lejos, pues ya vienen hombres a matarte pues has desagradado a Bera, rey sobre Sadom”.
9 Lot no prestó atención a la advertencia y se retiró a su tienda. Entonces ante la puerta de su casa se amontonaron gentes que gritaban contra él; y había dentro del grupo los que querían asesinarle por orden de Bera.
10 Y aquella multitud le gritaba pidiéndole que saliera y que les dijera quienes eran los dos varones que le habían advertido que el rey Bera quería su muerte. Estaban a punto de derribar la puerta cuando los dos hombres que le hablaran a Lot en la plaza se presentaron 11  y, con solo su presencia, dominaron a toda la multitud y tomaron a Lot, a su esposa y a sus hijas y los llevaron a las afueras de la ciudad.
12 Y los dos varones le dijeron: “Vete lejos sin mirar atrás y no te detengas para recoger a tu ganado, porque una gran conmoción asolará a todos los pueblo de esta región y la orgullosa Sadom será convertida en cenizas y así será con su vecina Gomorah y con Adma,  Zeboim y la pequeña Zoar”.
13 Y le dijeron: “Porque fuiste valiente condenando la maldad de Sadom recibiste gracia en el que es la Luz y El que Es y siempre Ha Sido nos envió para que salvaras la vida, mas porque dudaste de lo que te advertimos y no creíste en nuestra palabra has perdido tus riquezas”. 
14 Lot entonces comprendió que aquellos varones eran mensajeros de la Luz y quiso inclinarse ante ellos; pero los mensajeros de la Luz se lo impidieron diciéndole: “No te humilles ante nosotros porque solo te inclinarás ante el Padre de la Vida. 15 Ahora vete, pues tenemos trabajo que hacer, y debemos tratar de librar de la muerte a muchos de los que habitan estos pueblos. Si no ponen en duda nuestra palabra se salvarán”.
16 Y los mensajeros de la Luz le dijeron a Lot:Escapa por tu vida; pero, te repetimos lo dicho: por ningún motivo mires tras de ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas”.
17 Pero Lot quiso advertir a sus futuros yernos, los prometidos de sus hijas, de la catástrofe que se avecinaba y les dijo que abandonaran la ciudad porque dos ángeles del Padre del Universo le habían advertido que la ciudad sería devastada; pero ellos no le creyeron y se burlaron de él.

Lot huye de Sadom

18 A toda prisa huyó Lot con sus dos hijas y con Yrit su esposa. Pero al sentir el estruendo del cataclismo, Yrit desoyó  el consejo de los mensajeros del Padre de la vida y se volvió para mirar lo que sucedía. 19 En ese instante quedó paralizada y rígida como si fuera una estatua de sal. Lot no se detuvo y fue a refugiarse con sus dos hijas en una cueva en lo alto de las montañas.
20 Cuando ya Lot había llegado a lo alto de la montaña escuchó un nuevo estrépito tan terrible como el primero y toda la tierra se sacudió y se escapó gases del interior de la tierra y los gases ardieron y se sembró el caos y la destrucción en toda la región.
21 Lloró amargamente Lot y dio gracias al Dios del Universo diciendo: “Gracias Padre, Luz del Universo que nos has concedido el don de la vida. Anciano soy y he perdido todas mis pertenencias pero me has librado en cambio de una muerte horrible”. 22 Y muchos de los que creyeron en la palabra de los mensajeros lograron salvar la vida.

El pecado de las hijas de Lot
23 Pasaron muchos días Lot y sus hijas habitando en la cueva cuando su hija mayor le dijo a la hermana: “Nuestro padre es viejo, y no queda ningún hombre en la tierra que se una a nosotras, como es la costumbre en toda la tierra. Ven, demos de beber vino a nuestro padre, acostémonos con él, para así podamos asegurarle su descendencia”.
24 Así fueron ante su padre y le dijeron: “Anímate, padre, pues hemos salvado la vida, Con nosotros trajimos víveres y una bota de vino. Bebe para recuperes tu ánimo”. 25 Y dieron de beber a Lot hasta que quedó completamente embriagado; entonces la mayor fue y se acostó con su padre y tuvo contacto con él, pero Lot no recordó nada cuando despertó en la mañana.
26 El día siguiente, dijo la mayor a la menor: “Escucha hermana yo me acosté la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y acuéstate con él, para que conservemos su descendencia”. 27 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y se acostó con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.
28 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre. 29 Y dio a luz la mayor un hijo, al que le puso por nombre Moab. 30 La menor también dio a luz un hijo, a quien llamó su Ben-ammi. Y los descendientes de Moab formaron el pueblo de Moab y los hijos de Ben-ammi dieron origen a los amonitas y habitaron en las tierras de Canaán.

Uri’el condena a Sara
31 Sara vivió hasta una avanzada ancianidad 32 y murió en Quiryat-Arbá, que es la misma Hebrón, en la tierra de Canaán, 33 y Abraham dispuso el duelo por ella y la sepultó en una cueva del campo de Macpela que le comprara a un hitita de nombre Efrón. 34 Y Uri’el habló al alma de Sara y le dijo: “No fuiste del agrado de la Suprema Inteligencia, por tu egoísmo, porque pretendiste que Abraham sacrificara a su hijo según las prácticas abominables de la tierra 35 y luego condenaste a Agar a vagar por el desierto con su hijo, el primogénito de Abraham. 36 Tendrás que permanecer en la desesperanza hasta el momento del rescate por la Luz y después cumplir tu karma reiniciando varios ciclos de vida.”

Abraham toma concubina y busca esposa para Yitzchak
37 Luego que Sara muriera, Abraham se unió a otra mujer, de nombre Cetura a la que hizo su concubina. Y Cetura le dio descendencia y entre sus hijos, parió a Madián que fue padre de los madianitas. Y antes de entregar su espíritu Abraham le dio a Yitzchak todo lo que poseía. 38 Y a los hijos de Cetura solo les dio regalos y los mandó lejos de Yitzchak al oriente.
39 Entonces Abraham buscó esposa para su hijo Yitzchak y encargó a su siervo más antiguo que fuera a la tierra de Ur y eligiera allí una doncella para mujer de Yitzchak, 40 porque no quería unir su descendencia con los hititas que habitaban en Canaán. 41 Y el siervo de Abraham fue a Ur e hizo un pacto con un hombre de allí de nombre Betuel  que era de los parientes de Abraham para que una de sus hijas se comprometiera con Yitzchak.
42 La elegida para esposa de Yitzchak se llamaba Rebeca. El siervo llevó a Rebeca hasta donde habitaba Abraham. 43 La mujer fue del agrado de Yitzchak y él la tomó como su esposa y gozó de su virginidad.

Ishma’el se reconcilia con Abraham
44 Por ese entonces Uri’el, el mensajero de la Luz se presentó a Abraham en una visión y le dijo: “Abraham, escucha lo que te comunica la Suprema Inteligencia. 45 Para que entres dentro de la divina dimensión que reserva el Padre de la Vida para los justos, debes reconciliarte con Ishma’el, tu hijo, que desterraste de tu presencia y expulsaste al desierto por los celos de Sara. 46 Manda ahora mismo por él porque él deberá cerrar tus ojos”.
47 Y Abraham envió mensajeros a las tierras que están del otro lado del Jordán para que buscaran a su hijo, su primogénito, y le rogaran que viniera a donde él le aguardaba. 48 Así fue hecho e Ishma’el fue a encontrarse con Abraham.
49 Cuando Abraham, que estaba enfermo, vio a Ishma’el dijo: “Bendito seas, hijo amado, que has venido al ruego de tu padre. Yo te bendigo y te pido tu perdón porque te eché de mi lado y te despojé de tu progenitura”. 50 Entonces Ishma’el lloró y se abrazó al cuello de su padre diciéndole: “Eres mi padre y te guardo respeto. Tus decisiones no las juzgo, porque tú me diste la vida; 51 mis descendientes serán hijos tuyos y tu nombre por ellos será por siempre reverenciado”.
52 Murió Abraham muy cargado en años y sus ojos fueron cerrados por Ishma’el; entonces él y su hermano Yitzchak dispusieron las honras de sus funerales y le enterraron en la misma tumba donde yacía Sara.

53 Pasado los días de duelo, Ishma’el se fue a donde habitaba pues entre él y Yitzchak no había reconciliación.

Sadom: Sodoma

Gomorah: Gomorra

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