1 Lot el sobrino de Abraham había ido a
asentarse en una ciudad llamada Sadom en el valle de Sidim a orillas del lago
salado, y próxima a la ciudad de Gomorah, dos ciudades cananeas. 2 Y aunque Lot hacía comercio en aquella
ciudad, le molestaban las costumbres de sus habitantes. Ellos adoraban a
Moloch y Astarté como dioses del lugar.
3 Había gran riqueza en la ciudad porque
sus campos eran muy fértiles y sus líderes se entregaban a la ociosidad, a la
gula y a los excesos sexuales. Muchos
hombres se prostituían para satisfacer deseos de otros varones. 4 En el templo de Moloch se sacrificaban
infantes, y muchos abusaban sexualmente de niños y de pubescentes; todo ello
ofendía a Lot.
5 Entonces Lot se levantaba y condenaba
las prácticas inmundas de los habitantes de Sadom y murmuraba la gente: “¿Quién
se cree este extranjero para juzgarnos?”, y le mostraban los puños cerrados.
7 Las quejas de la gente contra Lot
llegaron a Bera, rey de Sadom, así que el rey ordenó que lo tomaran prisionero.
Dos
ángeles advierten a Lot
8 Sucedió que estando Lot en medio de la
plaza criticando las costumbres de Sadom se presentaron ante él dos hombres y
le llevaron aparte y le dijeron: “Escucha Lot y presta atención a lo que te
vamos a decir. Toma contigo a tus hijas y a todos los que están bajo tu casa y
huye lejos, pues ya vienen hombres a matarte pues has desagradado a Bera, rey
sobre Sadom”.
9 Lot no prestó atención a la advertencia
y se retiró a su tienda. Entonces ante la puerta de su casa se amontonaron
gentes que gritaban contra él; y había dentro del grupo los que querían
asesinarle por orden de Bera.
10 Y aquella multitud le gritaba
pidiéndole que saliera y que les dijera quienes eran los dos varones que le
habían advertido que el rey Bera quería su muerte. Estaban a punto de derribar
la puerta cuando los dos hombres que le hablaran a Lot en la plaza se
presentaron 11
y, con solo su presencia, dominaron a toda la multitud y tomaron a Lot,
a su esposa y a sus hijas y los llevaron a las afueras de la ciudad.
12 Y los dos varones le dijeron: “Vete
lejos sin mirar atrás y no te detengas para recoger a tu ganado, porque una
gran conmoción asolará a todos los pueblo de esta región y la orgullosa Sadom
será convertida en cenizas y así será con su vecina Gomorah y con Adma, Zeboim y la pequeña Zoar”.
13 Y le dijeron: “Porque fuiste valiente
condenando la maldad de Sadom recibiste gracia en el que es la Luz y El que Es
y siempre Ha Sido nos envió para que salvaras la vida, mas porque dudaste de lo
que te advertimos y no creíste en nuestra palabra has perdido tus
riquezas”.
14 Lot entonces comprendió que aquellos
varones eran mensajeros de la Luz y quiso inclinarse ante ellos; pero los
mensajeros de la Luz se lo impidieron diciéndole: “No te humilles ante nosotros
porque solo te inclinarás ante el Padre de la Vida. 15 Ahora vete, pues tenemos trabajo que
hacer, y debemos tratar de librar de la muerte a muchos de los que habitan
estos pueblos. Si no ponen en duda nuestra palabra se salvarán”.
16 Y los mensajeros de la Luz le dijeron a
Lot: “Escapa por tu vida; pero, te repetimos
lo dicho: por ningún motivo mires tras de ti, ni pares en toda esta llanura;
escapa al monte, no sea que perezcas”.
17 Pero Lot quiso advertir a sus futuros
yernos, los prometidos de sus hijas, de la catástrofe que se avecinaba y les
dijo que abandonaran la ciudad porque dos ángeles del Padre del Universo le
habían advertido que la ciudad sería devastada; pero ellos no le creyeron y se
burlaron de él.
Lot
huye de Sadom
18 A toda prisa huyó Lot con sus dos hijas
y con Yrit su esposa. Pero al sentir el estruendo del cataclismo, Yrit
desoyó el consejo de los mensajeros del
Padre de la vida y se volvió para mirar lo que sucedía. 19 En ese instante quedó paralizada y
rígida como si fuera una estatua de sal. Lot no se detuvo y fue a refugiarse
con sus dos hijas en una cueva en lo alto de las montañas.
20 Cuando ya Lot había llegado a lo alto
de la montaña escuchó un nuevo estrépito tan terrible como el primero y toda la
tierra se sacudió y se escapó gases del interior de la tierra y los gases
ardieron y se sembró el caos y la destrucción en toda la región.
21 Lloró amargamente Lot y dio gracias al
Dios del Universo diciendo: “Gracias Padre, Luz del Universo que nos has
concedido el don de la vida. Anciano soy y he perdido todas mis pertenencias
pero me has librado en cambio de una muerte horrible”. 22 Y muchos de los que creyeron en la
palabra de los mensajeros lograron salvar la vida.
El
pecado de las hijas de Lot
23 Pasaron muchos días Lot y sus
hijas habitando en la cueva cuando su hija mayor le dijo a la hermana: “Nuestro
padre es viejo, y no queda ningún hombre en la tierra que se una a nosotras,
como es la costumbre en toda la tierra. Ven, demos de beber vino a nuestro
padre, acostémonos con él, para así podamos asegurarle su descendencia”.
24 Así fueron ante su padre y le
dijeron: “Anímate, padre, pues hemos salvado la vida, Con nosotros trajimos víveres
y una bota de vino. Bebe para recuperes tu ánimo”. 25 Y dieron de beber a Lot hasta
que quedó completamente embriagado; entonces la mayor fue y se acostó con su padre
y tuvo contacto con él, pero Lot no recordó nada cuando despertó en la mañana.
26 El día siguiente, dijo la
mayor a la menor: “Escucha hermana yo me acosté la noche pasada con mi padre;
démosle a beber vino también esta noche, y entra y acuéstate con él, para que
conservemos su descendencia”. 27
Y
dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y se
acostó con él; pero él no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se
levantó.
28 Y las dos hijas de Lot
concibieron de su padre. 29
Y
dio a luz la mayor un hijo, al que le puso por nombre Moab. 30 La menor también dio a luz
un hijo, a quien llamó su Ben-ammi. Y los descendientes de Moab formaron el pueblo
de Moab y los hijos de Ben-ammi dieron origen a los amonitas y habitaron en las
tierras de Canaán.
Uri’el
condena a Sara
31 Sara vivió hasta una
avanzada ancianidad 32 y murió en Quiryat-Arbá,
que es la misma Hebrón, en la tierra de Canaán, 33 y Abraham dispuso el duelo por ella y la sepultó en una
cueva del campo de Macpela que le comprara a un hitita de nombre Efrón. 34 Y Uri’el habló al alma de
Sara y le dijo: “No fuiste del agrado de la Suprema Inteligencia, por tu
egoísmo, porque pretendiste que Abraham sacrificara a su hijo según las
prácticas abominables de la tierra 35 y luego condenaste a Agar a vagar por el desierto con su
hijo, el primogénito de Abraham. 36 Tendrás que permanecer en la desesperanza hasta el
momento del rescate por la Luz y después cumplir tu karma reiniciando varios
ciclos de vida.”
Abraham
toma concubina y busca esposa para Yitzchak
37 Luego que Sara muriera, Abraham
se unió a otra mujer, de nombre Cetura a la que hizo su concubina. Y Cetura le
dio descendencia y entre sus hijos, parió a Madián que fue padre de los madianitas.
Y antes de entregar su espíritu Abraham le dio a Yitzchak todo lo que poseía. 38 Y a los hijos de Cetura solo
les dio regalos y los mandó lejos de Yitzchak al oriente.
39 Entonces Abraham buscó
esposa para su hijo Yitzchak y encargó a su siervo más antiguo que fuera a la
tierra de Ur y eligiera allí una doncella para mujer de Yitzchak, 40 porque no quería unir su
descendencia con los hititas que habitaban en Canaán. 41 Y el siervo de Abraham fue a
Ur e hizo un pacto con un hombre de allí de nombre Betuel que era de los parientes de Abraham para que
una de sus hijas se comprometiera con Yitzchak.
42 La elegida para esposa de
Yitzchak se llamaba Rebeca. El siervo llevó a Rebeca hasta donde habitaba
Abraham. 43 La mujer fue del agrado de
Yitzchak y él la tomó como su esposa y gozó de su virginidad.
Ishma’el
se reconcilia con Abraham
44 Por ese entonces Uri’el, el
mensajero de la Luz se presentó a Abraham en una visión y le dijo: “Abraham,
escucha lo que te comunica la Suprema Inteligencia. 45 Para que entres dentro de
la divina dimensión que reserva el Padre de la Vida para los justos, debes
reconciliarte con Ishma’el, tu hijo, que desterraste de tu presencia y
expulsaste al desierto por los celos de Sara. 46 Manda ahora mismo por él porque él deberá cerrar tus
ojos”.
47 Y Abraham envió mensajeros
a las tierras que están del otro lado del Jordán para que buscaran a su hijo,
su primogénito, y le rogaran que viniera a donde él le aguardaba. 48 Así fue hecho e Ishma’el
fue a encontrarse con Abraham.
49 Cuando Abraham, que estaba
enfermo, vio a Ishma’el dijo: “Bendito seas, hijo amado, que has venido al
ruego de tu padre. Yo te bendigo y te pido tu perdón porque te eché de mi lado
y te despojé de tu progenitura”. 50 Entonces Ishma’el lloró y se abrazó al cuello de su
padre diciéndole: “Eres mi padre y te guardo respeto. Tus decisiones no las
juzgo, porque tú me diste la vida; 51 mis descendientes serán hijos tuyos y tu nombre por
ellos será por siempre reverenciado”.
52 Murió Abraham muy cargado
en años y sus ojos fueron cerrados por Ishma’el; entonces él y su hermano Yitzchak
dispusieron las honras de sus funerales y le enterraron en la misma tumba donde
yacía Sara.
53 Pasado los días de duelo,
Ishma’el se fue a donde habitaba pues entre él y Yitzchak no había
reconciliación.
Sadom:
Sodoma
Gomorah:
Gomorra


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