CAPITULO 5
1 Yehshua fue entonces a B'thanía cerca
del lugar donde Yojanán bautizaba y pernoctó en la casa de un amigo llamado
Eleazar; y Eleazar vivía junto a su hermana Martha que le servía en la atención
de la casa y en la preparación de los alimentos. 2 Eleazar se resentía porque en Magdala
tenía una hermana, Mariam, que consideraba muy pecadora y deseaba en su corazón
que ella visitara a Yojanán para que fuera bendecida y abandonara su forma de
vivir.
3 Entonces Yehshua le dijo: “No te
angusties Eleazar por tu hermana porque ella será bendecida y recibirá consuelo”.
Pero Yehshua nunca había visto a Mariam.
Bautizo
de Yehshua
4 Cuando todavía no había amanecido se
dirigió Yehshua a donde bautizaba Yojanán. Llegando ante Yojanán, Yehshua se
puso delante de él. Era el momento cuando emergía el sol, y el sol se mostraba
a espaldas de Yehshua. 5 Al volverse hacia él, Yojanán quedó
encandilado por la luz del sol y tuvo que bajar la vista. Entonces recordó lo
que le había inspirado el Paráclito: “El hijo de la Luz será aquel que te
oculte el sol y tengas que bajar la mirada”.
6 Yojanán le preguntó a Yehshua: “¿Qué
quieres de mí, yo que no soy digno de mirarte a la cara?” Yehshua le contestó: “Vengo
para que me bautices”.
7 Entonces Yojanán le replicó: “¿Vienes a
que te bautice, cuando soy yo quien debiera ser bautizado por ti?”
8 “Así ha de ser ─ le dice Yehshua ─
porque el agua que eches sobre mi cabeza será como si me ungieras sobre la
tierra como ungido estoy con el espíritu”. Y Yojanán lavó con agua la cabeza de
Yehshua.
9 Y cuando Yehshua fue ungido con agua,
Yojanán vio una luz intensa que bajaba desde lo alto para iluminar a Yehshua; y
aquella luz era la luz del Paráclito, el Espíritu Santo. 10 Como sonido de trueno se escuchó una
voz que provenía de lo alto que dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo contento
y agrado. Escúchenle”. 11 Entonces Yojanán exclamó: “En verdad tú
eres el que había de venir, el nabí bendecido de Yah. Tú eres quien vencerá a
nuestros enemigos y tu pie pisará la cabeza de la serpiente”. Mas Yehshua le
pidió que no le dijera a otros lo que había dicho sobre él.
Los
primeros discípulos de Yehshua
12 Al día siguiente Yehshua volvió al
lugar donde bautizaba Yojanán y cuando este le vio le dijo a dos de sus
discípulos: “Aquel que ven pasar entre la multitud es el elegido de Yah, el nabí que ha sido esperado por el
pueblo; el que nos bautizará con fuego”.
13 Los dos discípulos, al oírle hablar
así, siguieron a Yehshua. Andras, el hermano de Shimón bar Ioná que sería
llamado Kefa, es decir, Roca, era uno de los dos que habían oído a Yojanán, el
otro era uno llamado también Yojanán, y
siguieron a Yehshua.
14 Se volvió Yehshua y, viendo que le
seguían, les preguntó: “¿Qué buscan?” Ellos le dijeron: “Rabbi, ¿dónde vives?”
Les respondió: “Vengan y verán”. Fueron y vieron dónde vivía, y permanecieron
aquel día con él. Era alrededor de la hora décima.
15 Al siguiente día Andras encontró a
Shimón, un pescador que detestaba a los romanos; y Andras le dijo: “Hemos
encontrado al mashíaj, el Immanuʼel esperado”. 16 Y
lo llevó a donde estaba Yehshua. Mirándolo Yehshua le dijo: “Tú eres un hombre
duro, eres piedra de fundación por eso te llamaré Kefa”.
Yehshua,
Supremo Mensajero del Padre
17 Entonces Yehshua se fue a Galilea, a
Natzeret donde se había criado y acompañó a su madre que entonces era viuda.
Sucedió por aquellos días que el mensajero de la Luz que vive en medio de la
Luz se presentó ante Yehshua y se inclinó ante él. 18 Y dijo Yaho’el: “Hijo de la Luz, tu
tiempo se acerca y tus ojos se abren ya a la Verdad. Yo vuelvo a la Luz y tú
creces en gloria y a ti rindo adoración. Ya no te acompañaré porque recibirás
directamente de la Suprema Inteligencia lo que el Padre quiera comunicarte.
Ahora serás tú el único y supremo mensajero del Padre del Universo”.
19 Después de esto Yehshua entró en la
sinagoga en sábado y se levantó para leer. Le entregaron el libro del profeta
Ieshaiá y al abrir el rollo, encontró lo que había dicho el veedor:
“El
espíritu de Yah está sobre mí, porque me ha ungido y me envía a anunciar la
buena nueva a los pobres, a aliviar a los afligidos, anunciar libertad a los
presos, libertad a los que están en la cárcel y anunciar el año favorable del
Padre, el día en que Dios nos librará de nuestros
enemigos”
20
Enrolló el libro y lo pasó al ministro. Todos los presentes le contemplaban
atentamente. 21
Entonces dijo Yehshua: “Hoy se cumple en mí esta escritura que acabo de
leer”.
22
Todos en la sinagoga comenzaron a murmurar: “¿Qué traes; no eres acaso el hijo
de Joseph y aquí has crecido? ─ le imprecaban ─ Todos te conocemos, ¿de dóndes
sacas eso de que la profecía se cumple en ti, cuando ella se refiere al
Esperado, el Mashíaj?”
23
Él les contestó: “Ciertamente se cumple lo que se ha dicho: nadie es aceptado
como profeta, mensajero del Padre, en su tierra. Pero tengan presente esto que
les diré: En tiempos de Eliyahu muchas viudas había en Yisraeil cuando por tres
años y seis meses dejó de llover y el hambre se extendía por todo Yisraeil 24
y a ninguna de esas viudas fue enviado Eliyahu, sino a una que vivía en Sarepta
de Sidón”.
25 “Muchos leprosos había también en Yisraeil
en tiempo del profeta Elisha, y ninguno de ellos fue curado, solo Naamán el
Sirio que era un goyim, extranjero en la tierra de Yisraeil. 26 Por eso les digo que ustedes no me
reconocen porque aquí viví”.
27 Al oír estas cosas, todos en la
sinagoga se llenaron de ira, y se levantaron, para echarle fuera del poblado, y
lo llevaron hasta la cima del monte sobre el que estaba edificado el poblado
para despeñarle. Pero él se escabulló y
se alejó del lugar.
Yehshua
elije nuevos discípulos
28 Decidió Yehshua ir a Betseda cerca de
Kapurneum donde vivían Andras y Shimón y
allí encontró a Filíppos que era discípulo de Yojanán y que había escuchado a
su maestro hablar de Yehshua. 29 Yehshua le pidió que le siguiera y
Filíppos le siguió porque creía que aquel hombre que le invitaba a seguirle era
el mashíaj esperado.
30 Encontró Filíppos a Netan’el y le dijo:
“Hemos encontrado a aquél de quien escribieron Moshé en la Ley, y los Profetas:
Yehshua de Natzeret, hijo de Joseph”. 31 Entonces le dijo Netan’el: “¿Acaso
puede salir algo bueno de Natzeret?” Le respondió Filíppos: “Ven y le verás.
Luego, juzga tú mismo”.
32 Vio Yehshua a Netan’el que venía y dijo
de él: “He aquí un verdadero israelita en quien no hay doblez”. 33 Le contestó Netan’el: “¿Acaso me
conoces?” Respondió Yehshua y le dijo: “Netan’el Barptolomé, antes de que
Filíppos fuera a buscarte, cuando estabas bajo la higuera, yo te vi y te conocí”.
34 Entonces Netan’el le respondió
maravillado: “Rabbi, verdaderamente tú debes ser el Hijo de Dios y el rey de Yisraeil,
el esperado”.
35 Contestó Yehshua: “¿Porque te he dicho
que te vi bajo la higuera me crees? Cosas mayores verás. Yo les daré lo que
ningún ojo ha visto y ningún oído ha escuchado y ninguna mano ha tocado y que
no ha surgido en la mente humana”.
36 Todo esto sucedía en el año
decimoquinto del imperio de Tiberio César, cuando Poncio Pilato era procurador
de Judea, Herodes Antipas, tetrarca de Perea y Galilea, su hermano Filipo
tetrarca de Iturea y de la región de Traconítide, y Lisanias tetrarca de
Abilene, y como sumos sacerdotes actuaban Anás y Joseph bar Cayafás.
Andras: Andrés
Barptolomé: Bartolomé
Betseda: Betsaida
B'thanía: Betania
Eleazar: Lázaro
Elisha: Eliseo
Eliyahu: Elías
Filíppos: Felipe
Ieshaiá: Isaías
Kapurneum: Capernaum
Nabí: bendito, iluminado
Natzeret: Nazaret
Netan’el: Natanael
Shimón bar Ioná: Simón hijo de Jonás
Yisraeil: Israel




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