Esta
es revelación que recibió Yo’el que fue vidente del Altísimo:
1 ¡Toquen la trompeta en Sión,
hagan sonar la alarma en mi Montaña santa! ¡Tiemblen todos los habitantes del
país, porque llega el Tiempo de los tiempos, porque está cerca! 2 ¡Día de tinieblas y
oscuridad, día nublado y de sombríos nubarrones! Como la aurora que se extiende
sobre las montañas, avanza un pueblo numeroso y fuerte como no los hubo jamás,
ni lo habrá después de él, hasta en las generaciones más lejanas. 3 Delante de él, el fuego
devora, detrás de él, la llama consume. El país es como un jardín de Edén
delante de él, detrás de él, un desierto desolado. ¡Nada se le escapa!
4 Su aspecto es como el de los
caballos, se abalanzan como corceles: 5 como un estrépito de carros de guerra que saltan sobre la
cima de los montes; como el crepitar de la llama ardiente que devora la
hojarasca; como un pueblo fuerte en orden de batalla. 6 Ante él, los pueblos se
estremecen, se crispan todos los rostros. 7 Se abalanzan como valientes, como guerreros escalan las
murallas. Cada uno avanza hacia adelante y no se entrecruzan sus caminos. 8 No se atropellan entre sí,
cada uno va por su línea; arremeten en medio de las flechas, sin romper la
formación.
9 Se precipitan sobre la
ciudad, se abalanzan sobre las murallas, suben a las casas, entran por las
ventanas como el ladrón. 10
¡Ante él, la tierra tiembla, los cielos se conmueven, el sol y la luna se
ensombrecen, las estrellas pierden su brillo! 11 El Señor hace oír su voz al frente de sus tropas: ¡qué
numerosos son sus batallones, que poderoso el que ejecuta su palabra! Porque el
Tiempo de los tiempos es grande y terrible: ¿quién podrá soportarlo?
12 Pero aún ahora, dice el Dios
del Universo, vuelvan a mí de todo
corazón, con ayuno, llantos y lamentos. 13 Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan a la
Luz, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en
fidelidad.
14 Adonai se llenó de amor por
su tierra y se compadeció de su pueblo. 15 Adonai respondió y dijo a su pueblo: “Ahora, yo les envío
el trigo, el vino nuevo y el aceite, y ustedes se saciarán con esto”. 16 ¡No temas, tierra, alégrate y
regocíjate, porque Adonai ha hecho grandes cosas! 17 ¡No teman, animales del
campo! Los pastizales de la estepa han reverdecido, los árboles producen sus
frutos, la higuera y la viña dan sus riquezas. 18 Las eras se llenarán de trigo, y los lagares desbordarán
de vino nuevo y aceite fresco. 19
Comerán abundantemente hasta saciarse, y alabarán el nombre del Padre de la
Vida, su Dios, que ha hecho maravillas con ustedes. ¡Mi pueblo jamás quedará
confundido!
20 Y después de esto derramaré mi
Espíritu sobre todos los hombres, y profetizarán sus hijos y sus hijas; sus
ancianos tendrán sueños proféticos, y sus jóvenes verán visiones. 21 Haré prodigios en el cielo y
en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo. 22 ¡Multitudes innumerables en el valle de la Decisión!
Porque se acerca el Tiempo de los tiempos en el valle de la Decisión. 23 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre,
antes que llegue el día grande y espantoso del Tiempo de los tiempos.
24 Entonces, todo el que invoque
el nombre del Dios del Universo se salvará, porque en el monte de Sion y en la
gran ciudad se encontrará refugio, como lo ha dicho el Supremo Saber, y entre
los sobrevivientes estarán los que llame el Dios de Vida.
I
1 Esta es revelación que
recibió Dany’el profeta de la Luz: 2 En aquellos días yo Dany’el estuve afligido por espacio de
tres semanas. 3 No
comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con
ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas; 4 entonces alcé mis ojos y
miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. 5 Su cuerpo era como de berilo,
y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus
brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras
como el estruendo de una multitud.
6 Y sólo yo, Dany’el, vi
aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se
apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron. 7 Quedé, pues, yo solo, y vi
esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en
desfallecimiento, y no tuve vigor alguno. 8 Pero oí el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de
sus palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi rostro en
tierra. 9 Y he aquí una mano me tocó, e
hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.
10 Y me dijo: “Dany’el, varón
muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a
ti he sido enviado ahora”. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie
temblando.
11 Entonces me dijo: “Dany’el,
no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a
humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de
tus palabras yo he venido. 12
He venido para hacerte saber lo que ha de venir en los postreros días; porque
la visión es para esos días”.
13 Mientras me decía estas
palabras, estaba yo con los ojos puestos en tierra, y enmudecido. 14 Pero he aquí, uno con semejanza
de hijo de hombre tocó mis labios. Entonces abrí mi boca y hablé, y dije al que
estaba delante de mí: 15
“Señor mío, con la visión me han sobrevenido dolores, y no me queda fuerza. 16 ¿Cómo, pues, podrá el siervo
de mi señor hablar con mi señor?” Porque al instante me faltó la fuerza, y no
me quedó aliento.
17 Y aquel que tenía semejanza de
hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, 18 y me dijo: “Muy amado, no temas; la paz sea contigo;
esfuérzate y aliéntate”. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije:
“Hable mi señor, porque me has fortalecido”.
19 Él me dijo: “En aquel tiempo,
se alzará Mija’el, el gran guardián, que está de pie junto a los hijos
de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación,
como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo
presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre
inscrito en el Libro. 20 Y muchos de los que duermen
en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para
la ignominia, para el olvido eterno. 21 Los hombres prudentes
resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a
muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos. 22 En cuanto a ti, Dany’el,
oculta estas palabras y sella el Libro
hasta el tiempo del Fin. Muchos buscarán aquí y allí, y aumentará el
conocimiento".
23 Y fue Yaho’el quien le
hablara a Dany’el, y el Hijo de la Luz el que aparecía con semejanza humana. Y
ellos ilustraron a Dany’el y le anunciaron los tiempos que transcurrirían para
que llegara el Tiempo de los tiempos.
24 Entonces Gavri’el vino a
explicarme lo que desde los tiempos lejanos se entreveía por los visionarios de
la Suprema Inteligencia. Y dijo Gavri’el: 25 “Habrá un Tiempo de los tiempos porque ha sido decisión de
la Luz del Universo, pero el hombre puede precipitar su llegada; entonces el
Plan para los días postreros será diferente. 26 Si el hombre en su vanidad se empeña en hacerse semejante
a la Suprema Inteligencia y rompe la armonía universal, entonces, la tierra será
arrasada, sí, arrasada, saqueada por completo, porque el Dios del Universo habrá
pronunciado esta palabra. 27
La tierra estará de duelo, desfallecida, el mundo se marchita, y desfallecen
las alturas junto con la tierra.
28 Porque los mismos hombres,
los que la habitan, profanarán a la tierra porque violaron las leyes,
transgredieron los preceptos, rompieron la alianza eterna. 29 Por eso la Maldición devorará
a la tierra y sus habitantes soportaran la pena; por eso se consumirán los habitantes
de la tierra y no quedarán más que unos pocos.
30 Y se cumplirá lo que visionó Ieshaiá
anunciando la llegada del Tiempo de los tiempos:
31 “Ya no se bebe vino entre
canciones, el licor es amargo para el que lo bebe. El campo está devastado, la
tierra está de duelo, porque el trigo ha sido arrasado, ha faltado el vino
nuevo; 32 el vino nuevo está de duelo,
la viña desfallece, gimen los que estaban alegres y el aceite fresco se agotó. 33 Cesó la alegría de los
tamboriles, se acabó el tumulto de los que se divierten, cesó la alegría de las
cítaras. 34 Aflíjanse, labradores, laméntense, viñadores, por el trigo
y la cebada, porque se ha perdido la cosecha de los campos. 35 La viña está seca y la higuera marchita; granados,
palmeras y manzanos, todos los árboles del campo se han secado. Sí, el gozo,
lleno de confusión, se ha apartado de los seres humanos. 36 El hombre ha envenenado la
tierra e intoxicado el aire que respira. Falta el amor y todo es interés. 37 No hay amigo leal ni pacto
consagrado. Los poderosos de la tierra gobiernan con mano de hierro y gime el
humilde y el desposeído”.
II
1 ¡La tierra se quiebra, se
resquebraja, la tierra se parte, se parte en pedazos, se mueve, se conmueve la
tierra! 2 La tierra se tambalea como un
borracho y se sacude como una cabaña. Tanto le pesa su pecado que cae y no se
alzará nunca más. 3
¡Ah, qué Día! Porque está cerca el tiempo de los tiempos, y viene del
Devastador como una devastación.
4 El Padre del Universo ruge
desde Sión, y desde Yerushaláyim hace oír su voz: ¡tiemblan el cielo y la
tierra! ¡Pero el Redentor será un refugio y un resguardo para su pueblo! 5 Y dice el Padre: “Haré
prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo. 6 El sol se convertirán en
tinieblas y la luna en sangre, antes que llegue el Tiempo de los tiempos, día
grande y terrible. ¡Toquen la trompeta en Sión, hagan sonar la alarma en mi
Montaña santa!”
7 Mija’el en medio de un arco
de fuego hará sonar la trompeta que anuncia el principio de los horrores y los
ángeles gritarán a coro: “¡Tiemblen todos los habitantes del planeta, porque
llega el Tiempo de los tiempos, porque está cerca!”
8 Y dijo Gavri’el: “Escucha y
pon atención a mis palabras, hijo de la tierra, porque el mundo se volverá
contra la tierra y se levantarán naciones contra naciones y, 9 si el hombre no renuncia a su
afán de dominio, se producirá la devastación por mano del Devastador. 10 El
hombre será borrado como hombre, y como bestia vivirá entre escombros, porque
será reducido por las potencias de la Sombra y vivirá olvidando al Padre que le
dio la vida”.
11 Continuó hablando Gavri’el y
dijo: “He aquí que se cumplirá la visión que tuvo Yojanán, discípulo del
Bendecido Yehshua llamado el Kristo, estando en la isla de Patmos y 12 vio Yojanán un caballo blanco que le era mostrado por un Cordero
que parecía haber sido inmolado. Su jinete tenía un arco, recibió una corona y
salió triunfante, para seguir venciendo. 13 Y el Cordero que se rodeaba de Luz le mostró otro caballo
que era rojo como el fuego y por sus cascos parecía que salían chispas
ardientes. 14
Su jinete recibió el poder de desterrar la paz de la tierra, para que los
hombres se mataran entre sí; y se le dio una gran espada.
15 Luego apareció un nuevo
caballo, un caballo escuálido y negro. Su jinete tenía una balanza en la mano;
y se escuchó una voz que venía desde lo oculto de la tierra que le decía al
jinete del caballo negro: 16
“Se vende una ración de trigo por un denario y tres raciones de cebada por un
denario. Y no eches a perder el aceite y el vino”.
17 Entonces el Cordero mostró a
Yojanán un nuevo caballo; un caballo amarillo que conducía una figura semejante
a un esqueleto de humano. Su jinete se llamaba “Muerte”, y el Abismo de la
muerte lo seguía. Y recibió poder sobre la cuarta parte de la tierra, para
matar por medio de la espada, del hambre, de la peste y de las fieras salvajes.
18 ¡Ah!, dijo Gavri’el, si el
hombre se mantiene fiel a la obra del Gran Saber, si no rompe el equilibrio de
la naturaleza formada por la Suprema Inteligencia, esa visión que te muestro,
hijo de la tierra, y que viera Yojanán no se producirá y solo será como un
espejismo en el desierto. 19
Predica entre los hombres, para que el mundo no rompa el equilibrio universal y
su propia identificación con el Universo.
20 Antes que todo esto suceda,
la Sombra con sus mensajeros, tentará a muchos y les desviará del Camino.
Aparecerán aquellos que niegan la Luz en Kristo y con palabras de engaños y
falsas doctrinas copiadas del Pacto Viejo inducirán a muchos al error y los
apartarán de la verdad de Kristo. 21 Entonces muchos olvidarán y aun negarán lo que proclaman
los que en los tiempos pasados y en los tiempos futuros murieron por la Verdad: “¡La salvación viene de
nuestro Dios que está en la expansión del Universo, y del Cordero!” 22 Pero los ángeles de la Luz
cantarán: “¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor,
poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!” Y ese cántico prevalecerá y
será anuncio de redención”.
23 Escuché entonces una voz
potente que procedía de lo más ignoto del Universo que decía: “¡Cuídese el
hombre de provocar la furia de los ángeles para que no hagan sonar las
trompetas de las desolaciones!”
24 Y Gavri’el explicó aquellas
palabras que venían de lo ignoto del Universo: “El hombre no ha de desafiar al
Universo y deberá vivir conforme a la palabra del Padre de la Vida porque de no
hacerlo se cumplirá la visión de Yojanán cuando vio a tres ángeles anunciando
la desolación con el toque de sus trompetas. Esto es lo que vio Yojanán:
25 Cuando el primer Ángel tocó
la trompeta, cayó sobre la tierra granizo y fuego mezclado con sangre: la
tercera parte de la tierra fue consumida, junto con la tercera parte de los
árboles y toda la hierba verde.
26 Cuando el segundo Ángel tocó
la trompeta, se precipitó sobre el mar una masa incandescente, grande como una
montaña: la tercera parte del mar se convirtió en sangre; 27 murió la tercera parte de los
seres vivientes que habitan en sus aguas, y fue destruida la tercera parte de
las naves.
28 Cuando el tercer Ángel tocó
la trompeta, un astro enorme que ardía como una antorcha cayó del cielo sobre
la tercera parte de los ríos y de los manantiales. 29 El astro se llamaba “Ajenjo”.
La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo, y murieron muchos hombres
que bebieron de esas aguas, porque se habían vuelto amargas.
30 Cuando el cuarto Ángel tocó
la trompeta, se oscureció la tercera parte del sol, de la luna y de las
estrellas. El día perdió la tercera parte de su luz, y lo mismo sucedió con la
noche.
31 ¡Ah, día de terror, es el día
de la ira de la Suprema Inteligencia, el momento del Tiempo de los Tiempos! 32 Así lo vio Ieshaiá y así lo
anunció como palabra de la Suprema Inteligencia: “Aullad, porque cerca está el
día del Dios Poderoso; vendrá como asolamiento del Todopoderoso. 33 He aquí el día del Señor
viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en
soledad, y raer de ella a sus pecadores. 34 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no
darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor”.
35 Y habló el divino Gavri’el y
me dijo: “Acaso no lo anunció el Dios del Universo cuando habló diciendo: Los
hombres aborrecieron la ciencia, la sabiduría del universo y no eligieron la
Verdad que proviene de mi elevada esfera; 36 porque no quisieron mi consejo y despreciaron todos mis
reproches, 37
gustarán el fruto de su propia conducta, se hartarán de sus consejos. 38 Porque actuando como los
ingenuos con necedad e ignorancia los mata su propio extravío y la desidia
pierde a los necios, 39 pero
el que me escucha vivirá seguro y estará tranquilo, sin temer ningún mal. El
karma de la tierra puede modificarse si el hombre rectifica a tiempo”.
40 Y dijo Gavri’el: “Escucha
hijo de la tierra. Todo este presagio acontecerá de seguro; pero el Padre
evitará los presagios de las trompetas si el hombre retorna al Camino, se
inclina ante la Suprema Inteligencia y guarda el derecho y la justicia. 41 El Dios del Universo torcerá
el destino, lo que está marcado, por el bien de los hombres, si los hombres se
apartan de los poderes del mundo y se abrazan al Camino de la Luz.
42 Entonces el Padre del
Universo dirá: “¡No temas, tierra, alégrate y regocíjate, porque el Libertador
ha hecho grandes cosas! 43
¡No teman, animales del campo! Los pastizales de la estepa han reverdecido, los
árboles producen sus frutos, la higuera y la viña dan sus riquezas. 44 ¡Alégrense, habitantes de
Sión, regocíjense en la Luz del Universo, su Dios! Porque él les ha dado la
lluvia de otoño en su justa medida, e hizo caer sobre ustedes, como en otros
tiempos, el aguacero de otoño y de primavera. 45 Las eras se llenarán de trigo, y los lagares desbordarán
de vino nuevo y aceite fresco”.
III
1 Los poderosos del mundo se
levantarán contra la Suprema Inteligencia y dirán: “No hay Dios, solo nosotros
somos dioses”. Se entregarán a una inteligencia artificial y colocarán cadenas
sobre los humildes a los que esclavizarán. Desaparecerá el amor y solo
prevalecerá la arrogancia y el egoísmo. 2 Entonces volverá el Hijo de la Luz y combatirá contra las
potencias de la Sombra y Mija’el será su lugarteniente.
3 Será entonces cuando asumirá
figura humana Sama’el–Zebut y él tendrá dominio sobre los poderes del mundo, y
sus ángeles oscuros, los grigoris, formarán sus huestes para dominar sobre los
dominadores.
4 Entonces soñé un sueño y vi
la ciudad que está a la orilla del océano desolada y en ruinas. Vi sus muelles
como hierros retorcidos y barcos abandonados podridos por el orín. 5 Todo era gris y como envuelto
en nubes de arenas y entre las ruinas se agazapaban figuras humanas que vestían
harapos y apenas pronunciaban palabras. Y hombres y mujeres se disputaban un
poco de harina o peleaban por azúcar y sal. Un trozo de manteca era peleado
hasta con los dientes. 6
Un hombre me acompañaba y me decía: “Esto es lo que ha quedado de la ciudad
orgullosa; ahora vivimos como fieras negándonos unos a otros y ya no nos quedan
esperanzas. Hemos perdido a Dios y las sombras nos gobiernan”.
7 Gavri’el me dijo: “El hombre
desatará las fuerzas del universo siguiendo los dictados de la Sombra sin
entender que conducen directamente a su ruina. 8 Entonces se producirá el gran combate entre las potencias
espirituales, las huestes comandadas por el Hijo de la Luz contra las huestes
de Sama’el el Príncipe del Mundo. 9 Y se aterrorizarán los mortales ante la gran batalla y se
esconderán en huecos cavados en la tierra; entonces clamarán por el amparo del
Supremo Saber y se arrepentirán de sus bajezas.
10 Aquel día, el Dios del
Universo pedirá cuenta al ejército de la Sombra, en la altura, y a los poderosos y a los gobernantes de la
tierra, sobre la tierra. 11
Ellos serán reunidos, reunidos en un calabozo, recluidos en una prisión, y
después de muchos días tendrán que dar cuenta. 12 Porque el Redentor sale de su morada para pedir cuenta de
su iniquidad a los habitantes de la tierra: la tierra pondrá al descubierto la
sangre derramada y ya no cubrirá a sus muertos. 13 Sí, en medio de la tierra, entre las naciones, sucederá lo
que pasa con el olivo, cuando se bajan a golpes las aceitunas, o cuando todavía
quedan unos racimos, una vez acabada la vendimia.
14 En esos días la oración de
los justos y la sangre de los justos habrán subido desde la tierra, hasta el Dios,
Luz del Universo. 15
En tales días los santos que habitan en la extensión del Universo se unirán en
una sola voz: suplicarán, orarán, alabarán, darán gracias y bendecirán el
nombre del Padre de la Vida, en nombre de la sangre de los justos que ha sido
derramada y para que la oración de los justos no sea en vano ante el Dios de
Luz, se haga justicia y su paciencia no sea eterna.
14 Vi entonces una alta montaña
que se alzaba en medio de la tierra y su cumbre ardía con fuego inextinguible.
Una intensa luz iluminaba sus laderas y de ella brotaban fuentes de agua límpida.
15 “Mira, hijo de la tierra, me
dijo Gavri’el. Ese monte que observas es la montaña sagrada del Padre. En ella
hay alimento y fuentes de aguas vivas que calmarán la sed de los desamparados y
limpiarán a los que busquen bañarse en ellas”
16 Las fuerzas de la Sombra y
los poderes del mundo se entrarán en el Valle de la Confusión pues la Suprema
Inteligencia les confundirá y pelearan entre ellos. 17 Entonces la victoria de los
justos se alcanzará en el valle que se llamará desde ese día Valle de Yehoshaphat,
es decir, “Yehshua juzgará”
18 El Redentor vendrá a darle
refugio al resto de los mortales que se mostraron leales al Cordero y a su
símbolo divino. Ellos elevarán la voz, con gritos de alegría para aclamar la
grandeza del Padre de la Vida. 19
Por eso en los cuatro confines de la tierra se glorificará al Redentor vencedor
en la batalla contra las fuerzas de la Sombra, y en las costas del mar se
glorificará al Dios de la Vida y se escuchará cantar: 20 “¡Gloria al Justo! Porque has
sido un refugio para el débil, un refugio para el pobre en su angustia, un
resguardo contra la tormenta, una sombra contra el calor. Porque el soplo de
los tiranos es como tormenta de invierno, 21 como el calor en el suelo reseco. Tú acallas el tumulto
del enemigo: como el calor por la sombra de una nube, así se extingue el canto
de los tiranos”.
22 Dijo entonces Gavri’el: “El
Padre de la Vida ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña que has visto
un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, decantados. 23 Él arrancará sobre esta
montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las
naciones. 24 Destruirá la Muerte para
siempre; el Redentor enjugará las
lágrimas de todos los rostros, y borrará
sobre toda la tierra el oprobio del pueblo que ha sido fiel al Cordero. 25 Y se dirá en aquel día: “Ahí
está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Salvador, en quien
nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!”
26 Oí entonces una voz que
clamaba desde lo profundo del Universo: “No habrá ya más muerte, ni habrá más llanto,
ni clamor, ni dolor, pues el antiguo mundo se ha ido. Entonces se escuchó una
voz como trueno, como bramar de tornados, como sonido de volcanes: “He aquí que
yo hago el universo nuevo”.
27 Y muchos arrepentidos de su
cobardía clamarán: “Padre, Dios nuestro, otras potencias nos han dominado, pero
a nadie reconocemos fuera de ti, solamente pronunciamos tu Nombre. 28 Los muertos no revivirán, las
Sombras no se levantarán: tú has intervenido para exterminarlos, hiciste
desaparecer hasta su recuerdo”.
29 Responderá el que redime y
salva: “Yo hago nuevas todas las cosas. Yo
soy el Alef y el Tav, la Divinidad y la Verdad. 30 Al que tiene sed, yo le daré de beber gratuitamente de la
fuente del agua de la vida. 31
Habrá tierra nueva en la dimensión universal donde todo es gozo y armonía.
IV
1 Dice el Padre de la Vida:
“Como en los tiempos pasados de Egipto llamé a mi hijo para conducirle a
tierras de abundancia, 2
así llamaré a mis hijos en los tiempos futuros para sacarlos de la esclavitud
del pecado y entregarles la tierra limpia y nueva como herencia para toda la
eternidad”.
3 Entonces Gavri’el me habló y
me dijo: “Escucha, hijo de la tierra, lo que habrá de acontecer, sucesos que el
hombre puede impedir si no se deja tentar por el poder de la Sombra; 4 porque vendrán los días
cuando Ahrimán gobierne por mano de su príncipe Sama’el Zebut. Sobre toda la
tierra dominará Sama’el bajo nombre de humano. 5 Todas las espaldas se inclinarán ante él y el nombre de la
Luz será olvidado. 6
Cuando reine el afán por lo material, y el hombre se niegue a la solidaridad y
crezcan sus ambiciones y disponga su espíritu a credos de hombres, las naciones
se disolverán y solo habrá un gobierno.
7 Y la justicia será una
mentira y el hombre devorará a otros hombres. Cuando esto sea manifestado, los
ángeles del Altísimo agruparán al remanente de justos, de aquellos que se han
mantenido fieles a la Verdad, al amor y a la Justicia. 8 Llegará entonces el momento
en que Mija’el alzará su espada y hará sonar su trompeta. 9 Y habrá guerra, por toda la
tierra, guerra entre los ejércitos comandados por Sama’el y aquellos que buscan
el reino de la Paz.
10 Levanta tu voz, hijo de la
tierra, y advierte a tus hermanos. Todo sucederá si el humano se aparta de la
Luz y rompe la armonía con el Espíritu Universal y las leyes universales. 11 La ceguedad humana, apartados
los hombres de la Luz, propiciará que reine sobre el mundo la tiranía que un
día ejercieron los grigori sobre los humanos. Que el hombre decida su destino;
porque así ha dicho el Redentor: 12 “Yo, Yehshua les he enviado a mi ángel para darles
advertencia de lo que está por suceder. Manténganse en el Camino y no se dejen
desviar por ideas vanas, trompetas de ángeles de la Sombra y promesas de
profetas de Ahrimán”. 13
Si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su
parte del libro de la vida.
14 Y vi entonces una gran
serpiente que devoraba las almas extraviadas. 15 Y aquella serpiente tenía gran poder y su cuerpo era como
bronce bruñido 16
y ante ella se inclinaban los poderes de la tierra y su nombre era Mentira. 17 Vi luego a tres como humanos
que se enfrentaban y combatían a la gran serpiente 18 y eran dos como hombres y una
como mujer y tenían inscripto en la frente sus nombres. 19 El nombre de la primera era
Brillante e Ilustre; 20
el nombre del segundo era Sanador y el del tercero El que Conduce.
21 Ellos pelearon con la gran
serpiente y hollaron su frente con sus pies. 22 Entonces habló Yaho’el, el mensajero que mora junto a la
Luz diciendo: 23
“Ellos han vencido a la gran serpiente; por eso el Hijo de la Luz les conducirá
hasta el alto monte donde se asienta la Nueva Yerushaláyim 24 edificada para morada de los
vencedores, de los que participen con gloria en la gran batalla”.
25 Pero ciertamente se producirá
la gran batalla y los ángeles de la Sombra y sus servidores serán derrotados y
condenados por siempre a la prisión del fuego del Universo. 26 Desaparecerá la Sombra y solo
habrá luz que ilumine por siempre a los eternamente vivientes.
27 Apareció entonces en medio de
un gran fuego Uri’el el conductor de las almas. 28 Y se escuchó su voz diciendo: “Esta es la gran resurrección
de las almas que están en espíritu aguardando este día grande. 29 Levántense primero los que
cayeron, los que derramaron su sangre por causa del que es el Camino y dueño de
la vida y de la muerte, el que es alfa y omega 30 y se sienta en medio de la gloria, en el seno de la Suprema
Inteligencia. 31
Cúbranse de cuerpo astral, de cuerpo que no envejece ni perece y disfruten las
gracias de la Nueva Tierra”.
32 Y los que habían muerto por las
persecuciones sin negar el Nombre se levantaron de en medio de las nubes y
tomaron cuerpos resplandecientes, cuerpos de gloria y de vida eterna.
33 Vi entonces un gran campo y
los ángeles en grandes legiones bajaron por orden del que es principio y fin,
el Hijo de la Luz que es Luz que se alzaba glorioso sobre un alto monte; 34 y escuché su voz como
trompeta de ángeles diciendo: “Vayan y sieguen que está ya lista la cosecha”. 35 Y había una gran multitud,
incontable multitud de hijos de la tierra y los ángeles iban separando a unos de
otros, 36 apartando los que estaban
marcados con la señal del Cordero viviente de los que estaban marcados con la
marca de la Sombra.
37 Y habló el Hijo de la Luz: “Arrebatemos
a los justos, a los de limpio corazón que soportaron las angustias de la
tribulación y sean bienaventurados 38 y cubiertos estarán de cuerpo astral, cuerpo que no
envejece ni conocerá jamás la muerte.
39 Pero aquellos que no
cumplieron con la Verdad escrita en el Libro de la Vida, sus almas serán
borradas y desaparecerán como si nunca hubieran existido”.
40 Y vi cómo se abrían las
puertas de la gloria y escuché a los ángeles cantando alabanzas al vencedor
sobre toda batalla, 41
al Hijo del Hombre, cubierto de vestiduras de fuego 42 y El habló con potente voz y
dijo: “Los afligidos, los menesterosos y los desesperados que alzan hasta mí
sus lamentos buscan las aguas, y no las hay; 43 sus lenguas están secas de sed; yo el que vivió y sigo
vivo los oiré, yo el que es Verdad no los desampararé y les doy a beber agua de
vida eterna; 44
porque he triunfado sobre el mal y sobre la muerte por siempre”.
45 Sonarán los ángeles sus
trompetas, pero no será sonido de terror. Sus notas serán alegres como alegre
es la esperanza. 46
Un himno nuevo se escuchará, himno de alabanzas y de victoria. 47 Paz a los hombres.
48 El que da testimonio de estos
sucesos dice: “Ciertamente vendré en el momento menos esperado y venceré con la
espada de la Verdad y de la Divinidad a la Sombra y a sus servidores
espirituales o materiales”
49 Amén. Sí, bendito por siempre
Yehshua, esperamos por ti.
50 La gracia de Nuestro Señor,
Yehshua el Kristo, el ungido desde antes de los tiempos, sea con todos. Amén.



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