1 Arranca,
Oh, Hombre, el odio de tu alma, porque el odio te envuelve en sombras. Ama a tu
igual, se generoso con aquel que necesita generosidad. Perdona al que te pida
perdón.
2
No mates el cuerpo material, ni el alma de tus iguales, los otros seres
humanos, porque serás aborrecido por la Luz; mas bien combate a los enemigos de
tu alma que son los dolores físicos, la tristeza, el pesimismo, la envidia, la
codicia y el odio. 3 No sientas lástima de ti mismo, porque
solo merece lástima el débil, el cobarde.
4 Sombras sobre tu alma luminosa son,
además, el engaño, dudar la Verdad, la arrogancia, la desidia y la inquietud
por lo vano.
5 El hombre debe renunciar al afán de
dominio. La Sombra pretende el dominio sobre los hombres y los malvados
procurarán dominar sobre otros hombres.
6 Yo que Soy detesto a los que imponen
cadenas a otros hombres. Ellos prevalecerán mientras la Sombra domine; 7 más los justos desatarán amarres y
desembarazarán de cargas a los oprimidos. 8 Yo
Soy, soy la verdad.
9 La mujer, tu compañera, es bendita pues
en su seno se reproduce la vida. Bendita es con toda bendición aquella que
amamanta. 10 El varón no es superior a la mujer; la
mujer no es superior al hombre. 11 Hombre, en ti está la mujer. Mujer, en
ti está el hombre. Este es el pléroma de la vida que yo fundé.
12 El hombre y la mujer disfruten
mutuamente el placer del amor. La unión en el lecho es bendecida. Los dos
entonces volverán a formar una misma carne.
13 No adulteres porque tu unión ha sido
bendecida, no por ritos que no me interesan, sino porque está en el plano de mi
voluntad que la carne por amor se una a la carne. No formes entonces carne en
otra carne.
14 Disfruta tu sexualidad. No hay condena
en ella. Es un don que te dio la Luz; pero no la malgastes con excesos y
lujuria.
15 La materia no tiene vida. Tu cuerpo es
solo vanidad. La vida está en tu espíritu, en el pneuma, el espíritu que te
infundió la Luz. 16 La Luz dio aliento de vida, espíritu, a
los animales y a los vegetales, a los seres diminutos. 17 Pero el hombre tiene alma y el alma no
perece.
18 El espíritu se apaga y la materia se
descompone. El espíritu vuelve a la Luz; pero el alma tiene que alcanzar la
Luz. 19 El alma está formada por la energía del
Universo, no tiene forma humana, está formada por corpúsculos luminosos que
vibran con una intensidad que el ojo humano no puede visualizar.
20 El alma se oscurece cuando es dominada
por las pasiones. Apártate Oh, Hombre de las pasiones que nublan la luz de tu
alma. No odies; no seas orgulloso, sino humilde; domina tus deseos; no
envidies, ni al rico por rico, ni al sabio por sabio, ni al poderoso por su
poder; no te encadenes en la ignorancia.
21 Aprende a conocer tu esencia y
conocerás la grandiosidad del universo. Del fuego del universo el ser humano
fue creado y su energía se guarda en su interior.
22 Bueno es que hagas ayunos cuando te
asalte el temor, cuando tu propia conciencia te condene y buscas el amparo de
la Luz. Pero no es ayuno que deseo que doblegues la cabeza como junco y te
acuestes sobre cilicio y cenizas.
23 El ayuno que es agrado de la Suprema
Inteligencia es desatar ligaduras de impiedad, es soltar las ataduras del yugo,
es dejar libres a los quebrantados y romper todo dominio. 24 Por eso dijo el Padre de Luz a los
israelitas: “¿Para qué me ayunan, de modo que hoy sólo se oyen los gritos de la
voz de ustedes? No es éste el ayuno que yo me escogí no al hombre que humilló
su alma. 25 Ni aun cuando dobléis como un aro
vuestro cuello y vistáis de saco y os acostéis sobre ceniza, ni aun así lo llaméis
ayuno aceptable”; 26 porque la Luz del Universo el
sacrificio que te pide es: “Desata toda atadura de iniquidad, rompe las cuerdas
de los contratos violentos, despacha a los oprimidos en libertad y rasga toda
escritura inicua. 27 Comparte tu pan con los hambrientos, cubre
a tu hermano cuando le veas desnudo sin esconderte de quien es tu propia carne;
acoge en tu casa a los pobres sin hogar que no estén entregados a los vicios y
al mal hacer; si vieres a un humilde, no le desprecies, ni te apartes de los de
tu propia sangre. 28 Entonces tu luz romperá matinal, y tus
vestidos resplandecerán rápidamente, y la justicia caminará delante de ti, y la
gloria de Dios te cubrirá. 29 Entonces gritarás y Dios te escuchará;
cuando aún estés hablando, dirá: Heme aquí presente, a condición que quites de
ti la atadura y la mano levantada y la palabra de murmuración y des de corazón
tu pan al hambriento y hayas lástima del alma humillada”.
30 Meditación y ayuno es camino para
encontrar la Verdad. 31 Aprende a hacer el bien, esfuérzate en
hacer lo que es justo. Con eso se revitalizará tu alma y recibirás
conmiseración.
32 La Suprema Inteligencia te ha
declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda de ti, sino
sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu
Dios?
33 No seas como el pueblo de los primeros
tiempos que se acercaba a mí solo de palabra, dice el Dios del Universo, que me
honraba con la boca, pero su alma estaba distante de mí y su veneración se
basaba, no en la razón ni en la Verdad, sino por acatamiento a un dogma
impuesto por mano humana.
34 Apresúrate a reconciliarte con tu
hermano o con quien ha sido tu amigo, no sea que después te lamentes cuando ya
no haya remedio; 35 recuerda que la vida es solo un soplo.
36 Busca Hombre la perfección que solo se
puede alcanzar con tu generosidad; con tu vida honesta y de respeto hacia los
otros; con la paciencia; con el esfuerzo; con la concentración y con la
sabiduría. Se pues laborioso.
37 Recuerda Oh Hombre que nada nuevo hay
bajo el Sol, que lo que existe ahora antes existió y que todo surge y todo
desaparece; 38 pero la Luz es eterna, no tiene
principio, no tiene final.

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