1 Yisra’el
se dispuso a viajar hacia Egipto y oró al Todopoderoso, al Padre del Universo,
el Elokhin de su padre. 2 Entonces Yaho’el se presentó ante él y
le transmitió el mensaje que había recibido de la Suprema Inteligencia, de Eli-
Yah, El Que Es y Siempre Ha Sido: “Escucha, Yisra’el, el Elokhin de tu padre te
manda para que entres en Egipto y no dudes ni tengas miedo; porque en esa
tierra crecerá tu descendencia y El Que Es sacará a tu semilla para llevarla a
la tierra que se prometió a Abraham. No temas, agregó Yaho’el, yo te acompañaré
en tu viaje a Egipto”.
3 Cuando Yisra’el llegó junto a sus hijos
a la región de Gesem, Joseph salió a recibirle. Entonces les dijo: “Iré a
presentarme ante el nesu y le diré: Mis hermanos y la casa de mi padre, que
estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí. Y los hombres son pastores de
ovejas, porque son hombres ganaderos; y han traído sus ovejas y sus vacas, y
todo lo que tenían. Y cuando el nesu les pregunte a qué se dedican,
contestarán: Somos pastores de ganado, nosotros y nuestros padres; a fin de que
puedan habitar en Gesem, porque los egipcios consideran indignos a los
criadores de ovejas”.
4 Antes de entregar su espíritu Ya’acov
reunió a sus doce hijos para transmitirle profecía del futuro; y les dijo: “Acérquense
y les diré lo que le ha de suceder en el futuro: 5 Acérquense para oír, hijos de Ya’acov; escuchen
a su padre Yisra’el”. Y fue anunciándoles a sus hijos todo lo que habría de
acontecer con su descendencia. 6 Condenó a Rubén su primogénito por
haber mancillado su lecho cuando tuvo sexo con su concubina. 7 Maldijo también a Shimón y Leví, pues cuando se enfurecieron mataron gentes, y
por puro capricho rompieron las patas a
los toros. 8 A Judá bendijo diciendo: “Judá, tus
hermanos se opacarán delante de ti”. Y díjole también a Judá: 9 “El cetro estará en tu mano y verás
momentos de gloria y ruego a la Suprema Inteligencia que la vara de gobernante no
se escape de tus manos, hasta que venga Shiló Yabosh, el Pacificador, a quien
los pueblos obedecerán. 10 El que amarra su burrito a las viñas, el que lava toda su ropa con vino, ¡con el
zumo de las uvas! 11 Sus ojos son más oscuros que el vino; sus
dientes, más blancos que la leche”.
12 A todos sus hijos les predijo el
destino de su descendencia y a Joseph alabó diciendo: 13 “Joseph es como una planta junto al
agua, que produce mucho fruto y sus ramas trepan sobre el muro. ¡Gracias al
poderoso Elokhin de Ya’acov! ¡Gracias al nombre del Pastor, el protector de
Yisra’el! 14 ¡Gracias al Elokhin de tu padre, que te
ayudará; al Elokhin todopoderoso, que te bendecirá con bendiciones desde lo
elevado del Universo, con bendiciones del mar profundo, con bendiciones de los
pechos y del vientre! 15 Tu padre te bendijo más de lo que mis
padres me bendijeron. Hasta el fin de
los montes eternos, estas bendiciones estarán sobre la cabeza de Joseph, que
fue escogido entre sus hermanos”.
16 Por doscientos años los descendientes
de Yisra’el vivieron en Gesem, hasta que apareció un nuevo nesu que no tenía
memoria de Joseph y consideró a los israelitas como extranjeros y les sometió a
la servidumbre.
17 Y dictó edicto el nesu para reducir la
población entre los descendientes de Yisra’el, ordenando que todo hijo varón
que naciera entre los hijos de Yisra’el fuese sacrificado, porque los hijos de
Yisra’el habían crecido en población. 18
Había una mujer israelita llamada Iojebed que a la hora de alumbrar recibió la
asistencia de una partera de su estirpe, y parió un varón. Mas la partera
guardó el secreto y no hizo conocer que había nacido aquel varón.
19 Temerosa Iojebed de ser denunciada y le
arrebataran a su hijo decidió colocar al recién nacido sobre una barquilla
puesta sobre el río.
20 La hermana del recién nacido llamada
Miriam atisbaba entre los juncos y vio que una de las hijas del nesu había
bajado al río acompañada de sus siervas; y vieron las siervas la barquilla
flotando sobre las aguas y fueron y llevaron la barquilla afuera. 21 Maravillada quedó la hija del nesu al
ver al niño envuelto en telas dentro de la barquilla. Una de las siervas al
revisarle notó que estaba circuncidado. 22 La
hija del nesu dijo entonces: “Este niño que hemos rescatado de las aguas es uno
de los nacidos entre los hebreos y los dioses han querido protegerle. Lo
llevaré conmigo y le guardaré de la muerte porque señal veo en él de que es
llamado para grandes hazañas”. 23 Miriam la hermana del niño vio cuando
la hija del nesu lo llevara consigo.
24 El
niño creció y se educó en la casa grande, el asiento del nesu, pero siempre fue
guardado por Rapha’el mensajero de la Luz. 25 Y
Rapha’el guiaba a Aharom, hermano del recién nacido para que velara por él,
porque la Luz había decidido que aquel recién nacido fuera caudillo de su
pueblo. 26 Y al recién nacido la hija del nesu
llamada Batía le puso por nombre Moshé que en lengua egipcia significa nacido
de las aguas y puso como nodriza a la propia madre de Moshé sin saber de quien
se trataba.
27 Iojebed estuvo con Moshé hasta que
llegó a su juventud y antes de morir le confesó a Moshé que ella era su madre
verdadera y le relató como él había llegado a ser hijo adoptivo de la princesa
Batía, hija del nesu.
28 Moshé crecía y se veía su inteligencia.
Batía viendo que era agraciado en sabiduría pretendió que Moshé se hiciera
sacerdote de Isis. 29 Cuando Moshé llegó a la pubertad
Gavri’el se presentó ante él diciendo: “Moshé, Moshé, que fuiste rescatado de
las aguas, ¿por qué te inclinas ante dioses falsos? Yo te mostraré a qué Dios
deberás adorar, al único viviente, al Dios de tus antepasados. 30 Eres sangre de la misma sangre de los
israelitas y a tu estirpe te debes”.
31 Moshé cayó de rodilla y exclamó: “¡He
visto al ángel de Dios y mi espíritu se ha turbado!”
Moshé = Mosisés


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