Alabanza pidiendo la
ayuda de Dios
1 Escucha
mi plegaria Supremo Poder del Universo. No apartes de mí tu rostro; envía en mi
apoyo a tus benditos mensajeros.
2
Desfallezco y mis fuerzas fallan y no tengo quien me socorra.
3
Solo Tú eres mi refugio, mi fortaleza y la firme roca donde me elevaré para
mirar desde su altura a mis enemigos. 4
Líbrame de angustias y de temores; dame fuerza Oh Luz del Universo.
5 De
la enfermedad, líbrame. De la miseria elévame. De lenguas hirientes escóndeme.
6 No
me dejes a merced de los mensajeros de la Sombra, ni de las potencias ocultas
que buscan mi mal.
7
Cúbrame tu luz y yo seré salvo; dame fe y yo seré invencible, contra mí,
entonces, nada podrá el Maligno.
8 Tu
luz es paz, calma y sosiego, bajo ella mi alma se iluminará y encontrará el
camino que conduce a Yah.
Plegaria
pidiendo el amparo de Dios
1
Pacientemente aguardé por la ayuda del Dios de la Vida. Y Él se inclinó para
escuchar mis lamentos. 2 Me libró del pozo oscuro y de hundirme en el
lodazal. Afirmó mis pies sobre una roca,
una roca de fundamento, y aseguró mis pisadas.
3
Hizo que de mi boca brotara un cántico nuevo, para cantar a la gloria del
Supremo Poder. Muchos que vieron esto se sintieron conmovidos y confiaron en el
Dios de la Luz.
4
Bendito es aquel que confía en la Luz y no busca a los soberbios y a los
seguidores de la mentira.
5
Dios y Padre Eterno, no se pueden contar las maravillas que has hecho, ni
podemos calcular cuánto amor por nosotros tienes. ¡Nada se puede comparar
contigo! Quisiera enumerar los dones que nos ofreces, pero no tengo palabra que
les abarque.
6 Tú
no quieres ofrendas y sacrificios, ni holocaustos pides para limpiar mis
pecados. En cambio abriste mis oídos. Entonces, tal como está escrito en el
Libro de la vida, te dije: Aquí estoy, 7 porque me agrada hacer tu voluntad,
Dios y Salvador mío. En todos mis pensamientos, guardada dentro de mi razón,
está tu enseñanza.
8 Tu
justicia proclamo en medio de la multitud. Tú lo sabes Padre que no he guardado
silencio.
9 No
me niegues tu ternura, Padre del Universo. Que tu amor y tu verdad siempre me
protejan; porque he padecido angustias sin número, atrapado en mi mal proceder
que no me deja alzar hacia ti la mirada. Mis males son tantos, más que los
cabellos de mi cabeza, y ya desfallezco.
10
Padre, te suplico, ven pronto a rescatarme; ven pronto en mi auxilio. Líbrame
de los que desean mi mal, de aquellos que quieran hacerme daño.
11
Gócense y en ti disfruten alegría todos aquellos que buscan tu amparo y que
digan en su corazón: “El Dios Eterno, Luz del Universo, es grande”.
12
Aunque soy pobre y afligido no me desampares, Dios de la Vida. Tú eres quien me
ayuda y me libera; no te retardes. Ven para mi consuelo, Oh Dios.
Alabanza a la gloria de la
Suprema Inteligencia
1
Padre glorioso y eterno ¡Cuán grande es tu saber! Tú fuiste quién dio forma a
mi cuerpo, tú me formaste en el vientre de mi madre.
2 Te
alabo porque estoy maravillado, porque es grandioso lo que has hecho.
Convencido estoy de lo que has generado. 3 No te fue oculto el desarrollo de mi
cuerpo, mientras yo me formaba en lo secreto, mientras crecía en lo más
profundo del seno de mi madre.
4 Tú
contemplaste mi formación y todo estaba planeado en los códigos de la vida.
Habías tú señalado cuantos serían mis años, cuando todavía no existía ninguno.
5
¡Oh, Suprema Inteligencia! Qué profundos son tus pensamientos; ¡infinito es el
conjunto de ellos! Si yo quisiera contarlos no me alcanzaría toda la vida para
hacerlo.
6 Tú
que me conoces desde que solo era un embrión, examíname, reconoce mi alma,
ponme a prueba, indaga en mis pensamientos; dime si tuerzo mi camino y me alejo
del bien y guíame por el camino de la vida.
El nombre de Dios
1
Yahvahé, este tu nombre para los seres humanos revelado; ¿acaso no significa:
“El Que Es”?
2 Tu
nombre no se pronuncia en lenguas humanas, porque no hay expresión en ningún
idioma que pueda interpretarle.
3
Eres Padre de la Vida, Padre del Universo, Suprema Inteligencia, Luz del
Universo. Tú eres lo inabarcable, lo insondable. ¿Quién podrá pronunciar tu
nombre?
4 Tu
templo abarca el Universo y sus atrios son el alma de los vivientes.
5 En
medio de las multitudes alabaré tu nombre ignoto, porque tú, solo tú, eres
Dios, el que Existe, el que está presente en el viento, en las aguas, en la
tierra, en todo lo que alienta vida; en todo el polvo del cosmos y en los
astros que existen, que surgen y que desaparecen en el Universo.
6
Nada se escapa a tu Luz. Desde la minúscula bacteria hasta los astros inmensos
todo está en tu visión.
7
Eres dueño y señor del tiempo porque para ti no existe pasado ni futuro. Tú
siempre eres presente.

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