1 Aunque el Poderoso cumplía su plan de
fundar una nación sobre la Verdad, las fuerzas de la Sombra no perdían
oportunidad para obstaculizar lo que la Suprema Inteligencia había diseñado y
los hijos de Yitzchak disputaban entre sí. Esav y Ya’acov eran jimaguas pero
muy diferentes entre sí.
2 Esav era velludo y fuerte y buen
cazador. Ya’acov era tranquilo y débil pero más astuto que su hermano. 3 Y Ya’acov fue tentado y quiso
apoderarse del derecho de progenitura que le pertenecía a Esav. Con astucia y
engaño logró que su padre Yitzchak le bendijera como progenitor.
4 Yitzchak amaba más a su primogénito
Esav, pero para Rebeca el favorito era Ya’acov, porque era más apegado a ella 5 y porque creía en la profecía que le
hiciera una anciana consultora de espíritus al nacer los jimaguas: “De tu
vientre, Rebeca han nacido dos pueblos, dos naciones, que desde ahora serán muy
diferente y se dividirán. Uno de ellos prevalecerá sobre el otro; el mayor
servirá al pequeño”.
Ya’acov
engaña a Yitzchak
6 Yitzchak anciano ya había perdido la
vista y de ello se aprovechó su astuto hijo Ya’acov, ayudado por Rebeca su madre.
Cubriendo su cuerpo con una piel de oveja se presentó Ya’acov ante su padre
para que cuando él le palpara tomara la lanuda piel de la oveja por la
vellosidad de su hijo Esav. 7 Engañado Yitzchak bendijo al impostor
diciéndole: “Que tu descendencia domine sobre estas tierras y todos los pueblos
te reciban, hijo mío, y si te maldicen, sean maldecidos; si te bendicen sean
bendecidos; 8 ¡que Dios te dé el rocío del cielo y la
grosura de la tierra, mucho trigo y mosto!”
9 Cuando Esav se presentó ante Yitzchak
le pidió le concediera su bendición, pero Yitzchak le dijo: “Ya mi bendición la
concedí a tu hermano Esav”, porque creía
que hablaba con Ya’acov. Esav le dijo: “No, padre, yo soy Esav, palpa mis
brazos para que me reconozcas”.
10 Y Yitzchak cuando le palpó los brazos y
olió su aroma, el aroma del campo, le reconoció y dijo: “Ya’acov ya recibió mi
bendición y ya no puedo apartarla de él. Mira, le he puesto por señor tuyo, le
he dado por siervos a todos sus hermanos y le he abastecido de trigo y vino.
Según eso, ¿qué voy a hacer por ti, hijo mío?”
11 Y no fue del agrado del mensajero de la
Luz, aquel que se llama Yaho’el, el que sirve a la Luz en medio de la luz. 12 Y Yaho’el se presentó ante Ya’acov y
esto le dijo: “¡Ah, Ya’acov con engaños te apoderaste del derecho de
progenitura que a tu hermano Esav le correspondía! Verás con dolor, mentiras y
violencias. Robaste el derecho de progenitura de tu hermano, como antes
Yitzchak, por los celos de Sara, recibió la progenitura que le pertenecía a
Ishma’el. 13 Por la bendición que te diera Yitzchak,
eres heredero de la promesa dada por el Padre de la Vida, el Elokhin de
Abraham, yo estaré siempre a tu lado y tu descendencia será como el polvo de la
tierra que no puede ser contado y se extenderá por los cuatro confines. 14 La tierra sobre la que están asentados
tus pies se ha concedido como herencia para tus descendientes que habrás de
compartir con tus hermanos; pero por tus malas artes pasarás muchos años
sirviendo a un goyim incircunciso”.
15 Lloró amargamente Ya’acov porque
conocía que había actuado mal y se
encomendó a la Luz.
Visión
de Ya’acov de la escalera de los siete niveles
16 Y Ya’acov vivía temeroso de la venganza
de su hermano Esav que había jurado matarle. Y fue a buscar refugio en casa de
su tío Labán, hermano de Rebeca, que era incircunciso. Pero antes, llegado a
cierto lugar en Bet-el se dispuso a descansar pues ya comenzaba a anochecer.
Tomó una piedra como almohada y se quedó profundamente dormido.
17 Y soñó Ya’acov y tuvo una visión
terrible.
18 En su sueño vio una enorme escalera que
se apoyaba en el suelo y ascendía hacia la inmensidad del Universo. La escalera
estaba dividida en siete niveles y el primero era el mismo suelo. 19 Vio Ya’acov a los ángeles mensajeros
del Gran Poder que descendían y subían por la escalera.
20 Entonces vio que en lo alto de la
escalera, en su séptimo nivel brillaba una luz tan intensa que parecía la luz
del Sol. 21 Ante la gran Luz, Ya’acov vio un ser
semejante a un hijo de los hombres que extendía el brazo hacia la luz y escuchó
la voz de aquel ser que era como el bramar de los truenos que le decía:
22 “He aquí la Luz del Universo, es el
Elokhin de tu padre Abraham y de tu padre Yitzchak que vibra en la séptima
esfera del Universo y recibe las oraciones de los hijos de los hombres que le
transmiten sus mensajeros. 23 Como recibiste la bendición de Yitzhak
has sido preferido antes que a Esav y la Suprema Inteligencia dará a tu
descendencia la tierra en que estás acostado. 24 Tu
descendencia será tanta como el polvo de la tierra, incontable hasta el tiempo
de los tiempos, y se extenderá por todos los confines. 25 Todas las familias de la tierra serán
bendecidas por ti, y pueblos que aún no existen serán llamados descendientes
tuyos. 26 Yo, la Suprema Inteligencia, por
medio de mis mensajeros te protegeré y
ellos te librarán de la mano de tu hermano. No te abandonaré sin cumplir lo que
te he anunciado”.
27 “Esto que vez es el misterio de las
siete esferas, ascender por ella solo se le concede a los que han bebido de la
fuente de la sabiduría”.
28 Y vio Ya’acov que cada nivel era
guardado por uno como viviente, cuyo cuerpo ardía como brillantes llamaradas y
cada uno tenía grabado en la frente su nombre en clave.
29 Despertó Ya’acov lleno de temor y se
dijo: “En verdad en este sitio está el Padre del Universo, un lugar terrible es
este y puerta de los cielos”.
Encuentro
de Ya’acov y Esav
30 Después de esto Ya’acov sirvió por
muchos años como siervo de su suegro Labán hasta que Yaho’el viniera a
rescatarle. Luego Esav se encontró con Ya’acov; 31 mas
Ya’acov sabiendo que su hermano venía a su encuentro envió por delante un rico
presente. 32 Al ver a Esav frente a él Ya’acov que venía
con sus esposas e hijos y con gran acompañamiento se postró a sus pies, pero
Esav le hizo levantar y lo abrazó.
33 Preguntó Esav: “¿Para qué me enviaste
ese rico presente de hermosas manadas de ovejas?”, y Ya’acov le contestó: “Porque
quiero ganarme tu buena voluntad. Acepta el regalo que te ofrezco para olvidar
rencores”.
34 Y dijo Esav: “¡Ay, hermano, ya he
olvidado lo que nos enemistó! Un hombre sabio vino a verme y me aconsejó
diciendo: Esav, no guardes rencor en tu corazón contra tu hermano Ya’acov,
porque el Que Es y Siempre Ha Sido sabrá recompensarte. 35 Gozarás de muchos años de vida y se
duplicarán tus riquezas; tendrás larga descendencia y de tu simiente saldrá un nuevo pueblo”, 36 pero Esav no sabía que aquel que tomó como
hombre sabio era Uri’el, el mensajero de la Luz.
37 Esav entonces fue a asentarse entre los
montes de Edom y Ya’acov se asentó en tierras de Sikhen.
Sikhen
y Diná
38 Y Ya’acov tuvo doce hijos hombres y una
hembra, Diná, y hubo discordias y envidia entre los hijos varones de Ya’acov. 39 Y sus hijos vivieron como forasteros en
tierras de Canaán y como siervos en las tierras de Egipto. Y los descendientes
de Ya’acov que habitaron en Egipto fueron tratados como esclavos, 40 porque así era el karma que arrastraban
desde el destierro de Ishma’el por envidia de Sara hasta la mentira de Ya’acov.
41 Diná era hermosa y Sikhen que gobernaba
en una ciudad de la tierra de Canaán, se prendó de su belleza. Deseoso de
poseer el cuerpo de la joven, Sikhen raptó a Diná y la llevó a sus
habitaciones. Por fuerza le arrebató su virginidad.
42 Al conocer Ya’acov y sus hijos que
Sikhen había mancillado la virginidad de Diná ardieron en deseos de venganza.
Cuando el padre de Sikhen llegó hasta ellos para pedirles que concedieran a
Diná como esposa para su hijo, 43 fingieron un acuerdo prometiendo que si
todos los varones de la ciudad se circuncidaran le entregarían a Diná como
mujer de Sikhen.
44 Accedieron los de Sikhen y todos los
varones de la ciudad se circuncidaron el mismo día.
Venganza
de los hijos de Ya’acov
45 Pero los hijos de Ya’acov, Shimeón y
Leví, habían fingido y querían cobrar venganza. Al tercer día cuando todos los
hombres de Sikhen sentían los mayores dolores por la circuncisión y apenas
tenían fuerzas para levantarse de sus lechos, 46 los
hijos de Ya’acov con muchos hombres asaltaron la ciudad y pasaron a cuchillo a
todos los varones de Sikhen y mataron a Sikhen y a su padre, tomaron a los
niños y a las mujeres como cautivos y siervos y se llevaron como botín todas
las riquezas de la ciudad.
47 Y aquel acto no fue del agrado de
Yaho’el, el mensajero que sirve a la Luz en medio de la Luz, pero fiel a la
promesa que le había dado a Ya’acov le ordenó en sueños que se alejaran del
lugar y se dirigieran a Bet-el y allí levantara un altar al Poderoso 48 y arrojaran todas las imágenes de baales
que entre la gente de Ya’acov existían. Así lo hizo Ya’acov.
49 Y aconteció que mientras Ya’acov moraba
en Bet-el, Rubén fue y se acostó con Bilha, concubina de su padre; y Ya’acov lo
supo y pensó en su interior que negaría el derecho de progenitura a su hijo
mayor por haber tomado la carne que era carne de su padre.
50 Y se le apareció Sama’el a Ya’acov y
Ya’acov luchó contra Sama’el. Pero Ya’acov tenía de su lado a la Luz e hizo
huir al jefe de las huestes de la Sombra.
51 Y Yaho’el se apareció a Ya’acov
diciéndole: “Yo soy el mensajero de la Luz, el Elokhin de tus padres, el Todo
Poderoso. 52 Desde ahora y por siempre dejarás de
ser Ya’acov y te llamarás Yisra’el, porque has peleado con los hombres y
peleaste con Sama’el, el hijo de la Sombra y has vencido y aunque desagradaste
a la Luz, sin embargo la Suprema Inteligencia te ha mantenido su promesa de
fundar un pueblo fiel al Gran Saber, 53
porque Abraham de quien desciende se apartó de tus hermanos amorreos e hititas
adoradores de los grigori falsarios”.
54 Y habló la Luz por boca de Yaho’el y su
voz fue como un trueno o como el viento furioso de la tempestad: “Conozca el
Hombre que el mundo es solo ilusión y la verdad está en lo perfecto del
Universo. 55 El hombre que se deja atraer por su
ambición con olvido del derecho de otros, aquel que miente y se deje arrastrar
por la ira y no se disponga al perdón, morirá varias muertes hasta que alcance
la perfección. 56 Su alma estará aprisionada en el
espacio mientras no consiga nueva vida. 57
Pero el hombre perfecto, aquel que en su primera vida encontró la verdad por el
conocimiento de la Sabiduría ese morirá solo una vez y su alma se unirá a la
Luz y será luz por toda la eternidad. 58 Y
será Uri’el el que conduzca a las almas por los senderos de la vida verdadera. 59 Dictará sentencia contra los homicidas,
contra los que hagan crímenes contra la integridad sexual de los inocentes y
morirán para siempre y su alma quedará encerrada en el caos de la sombra hasta
la hora del tiempo de los tiempos 60 y
serán por siempre borrados del Libro de la vida”.
61 “Yo haré renacer a Ya’acov-Yisra’el
tantas veces como sea necesario por la mentira con que mintió para obtener la
bendición de Yitzchak. Y ha de renacer
en la línea de su sangre”.
62 Y Uri’el cumplió con la palabra que le
había transmitido la Luz y guió el alma de Ya’acov-Yisra’el para renacer de
nuevo.



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