jueves, 17 de julio de 2014

EN EL PRINCIPIO VIII


1 Aunque el Poderoso cumplía su plan de fundar una nación sobre la Verdad, las fuerzas de la Sombra no perdían oportunidad para obstaculizar lo que la Suprema Inteligencia había diseñado y los hijos de Yitzchak disputaban entre sí. Esav y Ya’acov eran jimaguas pero muy diferentes entre sí.
2 Esav era velludo y fuerte y buen cazador. Ya’acov era tranquilo y débil pero más astuto que su hermano. 3 Y Ya’acov fue tentado y quiso apoderarse del derecho de progenitura que le pertenecía a Esav. Con astucia y engaño logró que su padre Yitzchak le bendijera como progenitor.
4 Yitzchak amaba más a su primogénito Esav, pero para Rebeca el favorito era Ya’acov, porque era más apegado a ella 5 y porque creía en la profecía que le hiciera una anciana consultora de espíritus al nacer los jimaguas: “De tu vientre, Rebeca han nacido dos pueblos, dos naciones, que desde ahora serán muy diferente y se dividirán. Uno de ellos prevalecerá sobre el otro; el mayor servirá al pequeño”.

Ya’acov engaña a Yitzchak
6 Yitzchak anciano ya había perdido la vista y de ello se aprovechó su astuto hijo Ya’acov, ayudado por Rebeca su madre. Cubriendo su cuerpo con una piel de oveja se presentó Ya’acov ante su padre para que cuando él le palpara tomara la lanuda piel de la oveja por la vellosidad de su hijo Esav. 7 Engañado Yitzchak bendijo al impostor diciéndole: “Que tu descendencia domine sobre estas tierras y todos los pueblos te reciban, hijo mío, y si te maldicen, sean maldecidos; si te bendicen sean bendecidos; 8 ¡que Dios te dé el rocío del cielo y la grosura de la tierra, mucho trigo y mosto!”
9 Cuando Esav se presentó ante Yitzchak le pidió le concediera su bendición, pero Yitzchak le dijo: “Ya mi bendición la concedí a tu hermano Esav”, porque  creía que hablaba con Ya’acov. Esav le dijo: “No, padre, yo soy Esav, palpa mis brazos para que me reconozcas”.
10 Y Yitzchak cuando le palpó los brazos y olió su aroma, el aroma del campo, le reconoció y dijo: “Ya’acov ya recibió mi bendición y ya no puedo apartarla de él. Mira, le he puesto por señor tuyo, le he dado por siervos a todos sus hermanos y le he abastecido de trigo y vino. Según eso, ¿qué voy a hacer por ti, hijo mío?”
11 Y no fue del agrado del mensajero de la Luz, aquel que se llama Yaho’el, el que sirve a la Luz en medio de la luz. 12 Y Yaho’el se presentó ante Ya’acov y esto le dijo: “¡Ah, Ya’acov con engaños te apoderaste del derecho de progenitura que a tu hermano Esav le correspondía! Verás con dolor, mentiras y violencias. Robaste el derecho de progenitura de tu hermano, como antes Yitzchak, por los celos de Sara, recibió la progenitura que le pertenecía a Ishma’el. 13 Por la bendición que te diera Yitzchak, eres heredero de la promesa dada por el Padre de la Vida, el Elokhin de Abraham, yo estaré siempre a tu lado y tu descendencia será como el polvo de la tierra que no puede ser contado y se extenderá por los cuatro confines. 14 La tierra sobre la que están asentados tus pies se ha concedido como herencia para tus descendientes que habrás de compartir con tus hermanos; pero por tus malas artes pasarás muchos años sirviendo a un goyim incircunciso”.
15 Lloró amargamente Ya’acov porque conocía que había actuado mal  y se encomendó a la Luz.

Visión de Ya’acov de la escalera de los siete niveles

16 Y Ya’acov vivía temeroso de la venganza de su hermano Esav que había jurado matarle. Y fue a buscar refugio en casa de su tío Labán, hermano de Rebeca, que era incircunciso. Pero antes, llegado a cierto lugar en Bet-el se dispuso a descansar pues ya comenzaba a anochecer. Tomó una piedra como almohada y se quedó profundamente dormido.
17 Y soñó Ya’acov y tuvo una visión terrible.
18 En su sueño vio una enorme escalera que se apoyaba en el suelo y ascendía hacia la inmensidad del Universo. La escalera estaba dividida en siete niveles y el primero era el mismo suelo. 19 Vio Ya’acov a los ángeles mensajeros del Gran Poder que descendían y subían por la escalera.
20 Entonces vio que en lo alto de la escalera, en su séptimo nivel brillaba una luz tan intensa que parecía la luz del Sol. 21 Ante la gran Luz, Ya’acov vio un ser semejante a un hijo de los hombres que extendía el brazo hacia la luz y escuchó la voz de aquel ser que era como el bramar de los truenos que le decía:
22 “He aquí la Luz del Universo, es el Elokhin de tu padre Abraham y de tu padre Yitzchak que vibra en la séptima esfera del Universo y recibe las oraciones de los hijos de los hombres que le transmiten sus mensajeros. 23 Como recibiste la bendición de Yitzhak has sido preferido antes que a Esav y la Suprema Inteligencia dará a tu descendencia la tierra en que estás acostado. 24 Tu descendencia será tanta como el polvo de la tierra, incontable hasta el tiempo de los tiempos, y se extenderá por todos los confines. 25 Todas las familias de la tierra serán bendecidas por ti, y pueblos que aún no existen serán llamados descendientes tuyos. 26 Yo, la Suprema Inteligencia, por medio  de mis mensajeros te protegeré y ellos te librarán de la mano de tu hermano. No te abandonaré sin cumplir lo que te he anunciado”.
27 “Esto que vez es el misterio de las siete esferas, ascender por ella solo se le concede a los que han bebido de la fuente de la sabiduría”.
28 Y vio Ya’acov que cada nivel era guardado por uno como viviente, cuyo cuerpo ardía como brillantes llamaradas y cada uno tenía grabado en la frente su nombre en clave.
29 Despertó Ya’acov lleno de temor y se dijo: “En verdad en este sitio está el Padre del Universo, un lugar terrible es este y puerta de los cielos”.

Encuentro de Ya’acov y Esav

30 Después de esto Ya’acov sirvió por muchos años como siervo de su suegro Labán hasta que Yaho’el viniera a rescatarle. Luego Esav se encontró con Ya’acov; 31 mas Ya’acov sabiendo que su hermano venía a su encuentro envió por delante un rico presente. 32 Al ver a Esav frente a él Ya’acov que venía con sus esposas e hijos y con gran acompañamiento se postró a sus pies, pero Esav le hizo levantar y lo abrazó.
33 Preguntó Esav: “¿Para qué me enviaste ese rico presente de hermosas manadas de ovejas?”, y Ya’acov le contestó: “Porque quiero ganarme tu buena voluntad. Acepta el regalo que te ofrezco para olvidar rencores”.
34 Y dijo Esav: “¡Ay, hermano, ya he olvidado lo que nos enemistó! Un hombre sabio vino a verme y me aconsejó diciendo: Esav, no guardes rencor en tu corazón contra tu hermano Ya’acov, porque el Que Es y Siempre Ha Sido sabrá recompensarte. 35 Gozarás de muchos años de vida y se duplicarán tus riquezas; tendrás larga descendencia y de tu simiente  saldrá un nuevo pueblo”, 36 pero Esav no sabía que aquel que tomó como hombre sabio era Uri’el, el mensajero de la Luz.
37 Esav entonces fue a asentarse entre los montes de Edom y Ya’acov se asentó en tierras de Sikhen.

Sikhen y Diná
38 Y Ya’acov tuvo doce hijos hombres y una hembra, Diná, y hubo discordias y envidia entre los hijos varones de Ya’acov. 39 Y sus hijos vivieron como forasteros en tierras de Canaán y como siervos en las tierras de Egipto. Y los descendientes de Ya’acov que habitaron en Egipto fueron tratados como esclavos, 40 porque así era el karma que arrastraban desde el destierro de Ishma’el por envidia de Sara hasta la mentira de Ya’acov.
41 Diná era hermosa y Sikhen que gobernaba en una ciudad de la tierra de Canaán, se prendó de su belleza. Deseoso de poseer el cuerpo de la joven, Sikhen raptó a Diná y la llevó a sus habitaciones. Por fuerza le arrebató su virginidad.
42 Al conocer Ya’acov y sus hijos que Sikhen había mancillado la virginidad de Diná ardieron en deseos de venganza. Cuando el padre de Sikhen llegó hasta ellos para pedirles que concedieran a Diná como esposa para su hijo, 43 fingieron un acuerdo prometiendo que si todos los varones de la ciudad se circuncidaran le entregarían a Diná como mujer de Sikhen.
44 Accedieron los de Sikhen y todos los varones de la ciudad se circuncidaron el mismo día.

Venganza de los hijos de Ya’acov
45 Pero los hijos de Ya’acov, Shimeón y Leví, habían fingido y querían cobrar venganza. Al tercer día cuando todos los hombres de Sikhen sentían los mayores dolores por la circuncisión y apenas tenían fuerzas para levantarse de sus lechos, 46 los hijos de Ya’acov con muchos hombres asaltaron la ciudad y pasaron a cuchillo a todos los varones de Sikhen y mataron a Sikhen y a su padre, tomaron a los niños y a las mujeres como cautivos y siervos y se llevaron como botín todas las riquezas de la ciudad.
47 Y aquel acto no fue del agrado de Yaho’el, el mensajero que sirve a la Luz en medio de la Luz, pero fiel a la promesa que le había dado a Ya’acov le ordenó en sueños que se alejaran del lugar y se dirigieran a Bet-el y allí levantara un altar al Poderoso 48 y arrojaran todas las imágenes de baales que entre la gente de Ya’acov existían. Así lo hizo Ya’acov.
49 Y aconteció que mientras Ya’acov moraba en Bet-el, Rubén fue y se acostó con Bilha, concubina de su padre; y Ya’acov lo supo y pensó en su interior que negaría el derecho de progenitura a su hijo mayor por haber tomado la carne que era carne de su padre.
50 Y se le apareció Sama’el a Ya’acov y Ya’acov luchó contra Sama’el. Pero Ya’acov tenía de su lado a la Luz e hizo huir al jefe de las huestes de la Sombra.

51 Y Yaho’el se apareció a Ya’acov diciéndole: “Yo soy el mensajero de la Luz, el Elokhin de tus padres, el Todo Poderoso. 52 Desde ahora y por siempre dejarás de ser Ya’acov y te llamarás Yisra’el, porque has peleado con los hombres y peleaste con Sama’el, el hijo de la Sombra y has vencido y aunque desagradaste a la Luz, sin embargo la Suprema Inteligencia te ha mantenido su promesa de fundar un pueblo fiel al Gran Saber, 53 porque Abraham de quien desciende se apartó de tus hermanos amorreos e hititas adoradores de los grigori falsarios”.
54 Y habló la Luz por boca de Yaho’el y su voz fue como un trueno o como el viento furioso de la tempestad: “Conozca el Hombre que el mundo es solo ilusión y la verdad está en lo perfecto del Universo. 55 El hombre que se deja atraer por su ambición con olvido del derecho de otros, aquel que miente y se deje arrastrar por la ira y no se disponga al perdón, morirá varias muertes hasta que alcance la perfección. 56 Su alma estará aprisionada en el espacio mientras no consiga nueva vida. 57 Pero el hombre perfecto, aquel que en su primera vida encontró la verdad por el conocimiento de la Sabiduría ese morirá solo una vez y su alma se unirá a la Luz y será luz por toda la eternidad. 58 Y será Uri’el el que conduzca a las almas por los senderos de la vida verdadera. 59 Dictará sentencia contra los homicidas, contra los que hagan crímenes contra la integridad sexual de los inocentes y morirán para siempre y su alma quedará encerrada en el caos de la sombra hasta la hora del tiempo de los tiempos 60 y serán por siempre borrados del Libro de la vida”.
61 “Yo haré renacer a Ya’acov-Yisra’el tantas veces como sea necesario por la mentira con que mintió para obtener la bendición  de Yitzchak. Y ha de renacer en la línea de su sangre”.

62 Y Uri’el cumplió con la palabra que le había transmitido la Luz y guió el alma de Ya’acov-Yisra’el para renacer de nuevo.

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