miércoles, 16 de julio de 2014

Libro del Bendecido Yehshua llamado el Mashíaj – Kristo 3

CAPITULO 3
Yehshua recibe la iluminación

1 Cuando Yehshua llegó a la edad viril, Yaho’el, el mensajero de la Luz que habita en medio de la Luz le condujo al desierto. Y en la soledad del desierto, la Luz se le manifestó en todo su esplendor 2 y pudo ver la Luz sin que sus ojos se cegaran porque El mismo era Luz.
3 Cayendo en éxtasis recibió el Gran Saber y todo su cuerpo se iluminó con un brillo como el del Sol, y Yaho’el le instruía.
4 Sama’el observaba a Yehshua y planeaba el modo de hacerle caer en tentación, porque conocía que si en Yehshua prevalecía el Todo de la Luz nada podría contra él. 5 Sama’el no puede conocer lo íntimo de los pensamientos, no puede leer en la mente aunque puede susurrar sus tentaciones, 6 y confiaba poder vencer el cuerpo material en que había encarnado la Luz, porque aún Yehshua no había sido glorificado.

7 El Espíritu condujo a Yehshua hacia el desierto, hacia un sitio llamado Sekaká, donde había hombres piadosos que adoraban a la Suprema Inteligencia y formaban una sociedad llamada Hasidei o de los esenios y eran hombres dedicados a la meditación y al estudio de la Ley y los profetas. 8 Con aquellos piadosos Yehshua permaneció por dos años, dedicándose a la meditación y al estudio de las escrituras.

9 Y cada vez crecía en él la iluminación que descendía del Padre Universal, del Que Es y Siempre Fue, padre y madre, generador de todo lo existente. 10 Y comprendió Yehshua que su espíritu era de hombre mas su alma era la propia Luz, emanación de la Suprema Inteligencia, que la Luz estaba en él y él estaba en la Luz.
Las tres tentaciones de Yehshua
11 Y fue Yehshua a los montes para meditar y hacer ayuno y orar al Padre. Ayunó por cuarenta días, bebiendo sorbos de agua y mordisqueando semillas. 12 Entonces se abrieron sus ojos y vio descender sobre él la Luz del Universo y encontró su propia realidad. El, como hombre y a la vez, hijo del Altísimo.
13 Pero Yehshua sentía que su cuerpo se debilitaba por el ayuno y tuvo hambre. Entonces Sama’el Baalzebut, príncipe de las huestes de la Sombra se presentó ante él como un viento suave,  y le dijo hablando en susurros: “¿Te crees el Hijo de la Luz? Si es así, demuestra tu poder y convierte esas piedras en pan”
14 Pero Yehshua le replicó: “Más preciada que el pan es la palabra de Yah, la Luz, transmitida por el Espíritu Santo. El hombre no solo vive de pan sino de la Verdad y esa verdad es la del Padre que reina sobre todo el Universo”.

15 Sama’el Baalzebut  volvió a decirle: “Has de saber que tengo poder sobre todo el mundo y puedo dar dominio sobre él a todo aquel que se inclina ante mí. Naciste para reinar, según te lo han revelado tus consejeros, si te inclinas ante mí y solo a mi adoras te daré todo el poder y tu reino no conocerá fronteras”.  16 Pero Yehshua le contestó: “¿Acaso no conoces que está dicho: Solo adorarás a Yah, el Dios del Universo y solo ante Él te inclinarás?”.
17 Baalzebut insistió: “Si en verdad eres el Hijo del Dios del Universo, demuéstralo: arrójate por el barranco sabiendo que se ha dicho que los mensajeros del Padre te tomarán en sus brazos y no permitirán que tropieces con piedra”
18 Yehshua podía ver lo que a otros es oculto y contempló la figura de Sama’el. Mirándole de frente le dijo: “Está escrito: No tentarás a Dios porque el Padre no puede ser tentado. Apártate de mí grigori de los abismos”.
19 Se alejó entonces Baalzebut de Yehshua esperando otra ocasión para tentarle.

20 Vagó Yehshua por los cerros y un hombre santo hasidei le acogió y le dio pan y miel para que recuperara fuerzas. 21 Aquel hombre le habló de un profeta nabí, es decir, inspirado, que predicaba en la rivera del Jordán cuyo nombre era Yojanán y que anunciaba la llegada del Bendecido de Yah.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total