El bautista censura a
Antipas
1 Y sucedió que la comitiva del tetrarca
se dirigía a Perea y acertó a pasar por donde Yojanán predicaba y bautizaba, y
al verle el tetrarca quiso interrogarle, porque hasta él había llegado la fama
del bautista.
2 Y acompañaba al tetrarca, Herodías,
hija de Aristóbulo, que había sido mujer de Herodes Filipo medio hermano del
tetrarca y ahora era mujer suya. 3 Y
Antipas había repudiado a su primera esposa, Phasaelis, hija de Aretas
Philopatris, rey de Nabatea.
4 Y habló Herodes diciendo: “Hombre de
Dios, ¿qué debo hacer para recibir tu bendición?” 5 Yojanán le respondió: “Tetrarca que no
eres descendiente de nuestro padre Yisra’el, no serás bendecido, sino repudiado
por causa de tu matrimonio adúltero. No te es lícito tener a Herodías como mujer
tuya”.
6 Se turbó el rostro de Antipas y se
demudó el de Herodías al escuchar a Yojanán. Pero no puso su mano sobre él por
temor al pueblo. Pero Herodías guardó en su pecho el desprecio de Yojanán,
esperando el momento de aprehenderle.
Yehshua en la boda de Caná
7 Ocurrió entonces que Yehshua se dirigió
nuevamente a Natzeret y le acompañaron sus discípulos, Andras, Shimón, Yojanán
el joven, Filíppos y Netan’el, y acompañaron a Mariam que había sido invitada a
una boda en la cercana aldea de Caná.
8 Cuando el vino que alegraba la
celebración se había terminado, Mariam se acercó a Yehshua y le dijo: “Yehshua,
ya no queda vino y las celebraciones no terminan”. Entonces Yehshua le replicó:
“Mujer ¿Qué tengo yo que ver en esto? Todavía no ha llegado mi tiempo”. 9 Sin embargo Mariam se volvió hacia los sirvientes y
les dijo: “Hagan lo que mi hijo les diga”.
10 Había allí seis tinajas de piedra,
puestas para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Les dice Yehshua: “Llenen las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta arriba.
“Tomen ahora una muestra, les dice, y
preséntela al maestresala”. Ellos hicieron conforme a lo que Yehshua les
indicara. Cuando el maestresala cató la muestra que le entregaran, sin conocer
de dónde provenía, llamó al novio y le dice: “Te felicito, todos acostumbran
servir primero el vino bueno y cuando ya los invitados están bebidos, entonces
ofrecen el de menor calidad. En cambio tú has guardado el mejor vino para el
final”.
11 Los discípulos de Yehshua sintieron
temor al ver aquel prodigio que Yehshua había hecho.
Yehshua encuentra a Mariam de Magdala
12 Después Yehshua partió con su
madre y sus discípulos hacia Kapurneum,
pero antes pasaron por la ciudad de Magdala. Yehshua vio a una mujer que pasaba
por el lugar y la llamó: “Mujer, espera quiero hablar contigo”. La mujer le
contestó: “¿Qué deseas de mi Rabbi?”
13 “¿Por qué me llamas Rabbi, si no me
conoces?”, preguntó Yehshua. “Porque en tus ojos brilla el poder de la Luz, mas
yo indigna soy de que tú me hables”, dijo la mujer.
14 Yehshua le dijo entonces: “Quiero que
me sigas para que des testimonio del Reino de Dios”.
15 “¿Cómo puedo dar testimonio del reino
de Dios si soy pecadora?”, reclamó la mujer. “Ciertamente eres pecadora, pues
has pasado de hombre en hombre y te has apartado de tu familia y de tus amigos
para vivir la vanidad del mundo” dijo Yehshua.
16 Entonces la mujer se sintió asustada y
le dijo: “¡Apártate de mí, que has visto en mi interior!, no soy digna de tu
palabra, porque me parece que tú eres el Bendecido del Padre”.
17 “Yo Soy”, contestó Yehshua, “y porque
he visto en tu interior sé que puedes seguir mis pasos, siempre que te
conviertas y abandones la falsa vida que has vivido”. 18 La mujer se arrojó sobre los pies de
Yehshua y llorando rogó el perdón de sus pecados.
19 “Ahora levántate, dijo Yehshua, tus
pecados te son perdonados, ve a B'thanía y allí volveremos a vernos” La mujer
preguntó: “¿Sabes también que en B’thanía tengo parientes?” “Lo sé, le dijo
Yehshua, y conozco que te llamas Mariam; 20 eres Mariam de Magdala y Mariam de B’thanía”.
El bautista es detenido
21 Por aquellos días Yojanán había sido
detenido por la guardia de Antipas y se le había encerrado en un calabozo de la
fortaleza de Machaerus conocida por Maqueronte. 22
Antipas en lo profundo de su ser admiraba a Yojanán pero Herodías su concubina
insistía en que debía ser detenido y ejecutado. 23
Entonces accedió a ponerle preso, mas no se proponía darle muerte.
24 Y supo Yehshua que Yojanán había sido
preso. Entonces le dijo a sus discípulos: “He aquí que llega la hora de que el
Hijo del Hombre se manifieste y comience su labor”.
25 Se dirigió Yehshua a Kapurneum y allí a
la orilla del lago encontró a Ya’akov, hermano de su discípulo Yojanán y le
dijo: “Ven con nosotros, hermano de Yojanán, hijos de Zebebdi, Boanerges (es
decir: Hijos del Trueno)”; 26 porque Yehshua podía ver debajo de la
carne el alma de los humanos y conocía que los hermanos poseían un carácter
fuerte y rebelde.

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