El
árbol de la Vida
1 He aquí que en medio de las multitudes
he plantado el árbol de la vida, para que alimente a mi pueblo y a todos los
que me son fieles ─ Así ha dicho El que Siempre Será ─. 2 ¿Acaso podrá ser visto por los hijos de
la tierra?
3 Yo les invito a que coman de sus frutos
y se recuesten bajo su sombra. Su sombra es reconfortante y anima al alma. 4 Sus frutos son hermosas luminarias que
alumbran en la oscuridad. 5 Dulce es el sabor de su carne. Quien se
alimente de su fruto tendrá la vida eterna.
6 Sus ramas se elevan hacia las alturas y
sus hojas nunca palidecen, siempre verdes y bañadas de rocío. 7 Sus ramas son sabiduría, humildad,
misericordia, fe, paciencia y entrega 8 y
su rama central es la culminación del Todo, la Luz generadora de todo lo que
existe, materia y espíritu.
9 Quien a sí mismo se conoce y sabe mirar
en su interior es capaz de encontrar el árbol que he plantado. Quien se funde
con la energía que mana del universo puede encontrar el camino que conduce
hasta el árbol de la vida.
10 Si tu alma brilla, su luz te guiará
hasta donde crece con toda hermosura el árbol florido de la vida.
Virtud
11 Desde tiempos antiguos yo inspiré a los
sabios para que revelaran la virtud y le explicaran a los hombres como se
alcanza y se sostiene.
12 La virtud está en embrión en el alma de
los humanos; pero el hombre ha de hacerla crecer con cuidado y constancia. La
sabiduría es el agua y el alimento de la virtud. 13 Como el atleta que logra sus mayores
éxitos requiere de constantes ejercicios, así el hombre ha de ejercitar la
virtud, 14 porque la práctica de la virtud
requiere de la voluntad, del deseo de hacer lo bueno.
15 Quien practica la virtud encuentra la
felicidad. Cuando practicas la virtud creces en sabiduría porque ella alimenta
tu discernimiento. 15 Solo los virtuosos están llamados a
beber la savia nutricia del árbol de la vida.
16 Practica la justicia que es el primer
paso para alcanzar la virtud. 17 Conócete a ti mismo que es lo que te
permite ejercer la justicia. 18 No prejuzgues; es mejor ser moderado en
tus juicios que condenar por apariencias. Es preferible aparentar ignorancia
que juzgar con precipitación. 19 No juzgues en aquello que no conozcas. La
Luz de la Sabiduría aclarará tus juicios.
20 Se generoso, no niegues tu ayuda a
quien la necesite ni la ofrezca a quien por sus vicios no la merezca. Rechaza
al codicioso y al inicuo. 21 Siempre se misericordioso y por tanto
dispuesto al perdón y a practicar la amabilidad. 22 Juzga con bondad los defectos y los
errores de tus hermanos. 23 Aconseja al que yerra ayudándole a
encontrar el camino de rectificación sin imponerte sobre él.
24 Se prudente, porque la prudencia es
componente de tu virtud. 25 Se siempre cuidadoso en tus palabras,
hablando con claridad y sin engaños. 26 No
pienses que siempre tienes la razón en tus juicios, busca consejo en los sabios
y pide la ayuda del Paráclito para que juzgues con equidad. 27 Piensa con calma lo que vayas a hacer,
no vaya a ser que hagas lo malo creyendo que haces lo bueno.
28 Ten fortaleza de ánimo y confía en la
Suprema Inteligencia para enfrentar las penalidades y las adversidades. 29 Ruega que el Espíritu de Luz aumente tu
fe. 30 Con la fe eres poderoso; la fe es la
roca sobre la que asientes tus pies. 31
Recuerda que Yo, la Suprema Inteligencia soy tu baluarte, que Yo soy tu
liberador; que Yo soy tu sustento.
32 Con la fortaleza de tu fe puedes
resistir las tentaciones, rechazar los vicios que destruyen el alma, evitar que
te atrape la duda. 33 La paciencia ante los trastornos, ante
las ingratitudes, y la perseverancia en tu amor por la verdad, nacen de la
fortaleza de tu ánimo; 34 por tanto se fuerte y encontrarás el
camino a la perfección.
35 Tu virtud brillará ante los hombres y
ante los ángeles cuando sepas dominar tus pasiones empleando tu razón y tu
fortaleza espiritual, nacida del conocimiento de la verdad y del amor a tu
Dios. 36 Practica en todo momento la templanza,
porque así te coronas con la totalidad de la virtud.
37 No te dejes llevar por la cólera, por
el sentimiento de odio, por los deseos que te inspiran los sentidos, no cedas a
la envidia ni te dominen los celos y el temor.
38 Justicia, prudencia, fortaleza y
templanza sean tus galas para avanzar por los senderos que te conducen al
disfrute de los frutos del árbol de la vida.

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