miércoles, 9 de julio de 2014

El Pacto de Dios con los humanos


Capítulo IV del libro Enseñanzas del Maestro.


El Pacto
1 Escuchen hijos de la tierra, dice la Suprema Inteligencia, desde los días tempranos hice mi Pacto con Moshé, para todas las generaciones. 2 Mi Pacto es justo y los hijos de la tierra deben aceptarlo para ser llamados al brindis en mi sagrada montaña, donde siempre hay luz y corren manantiales de agua de vida eterna.
3 Mi Pacto, el que transmití a Moshé, ¿por qué lo han adulterado?
4 Escuchen hijos de la tierra este es el Pacto que yo les ofrezco:
5 Como soy Padre de la Vida y Padre del Universo; porque sobre la tierra no hay saber que se me iguale, a mí me rendirás honor, me santificarás y me rendirás adoración, 6 porque soy Dios de Justicia y Dios de Amor y bendigo a los que me bendicen, y amparo a los que buscan mi amparo. 7 Ámame con todo tu corazón, con toda tu alma,  con todas tus fuerzas y con toda tu inteligencia. 8 Porque yo no impongo cargas difíciles, ni dicto normas crueles que no están inspiradas por el amor que por toda mi obra siento.
9 Me honras cuando amas y veneras la obra de mi impulso, cuando respetas la naturaleza, aliento de mi espíritu. 10 Amarme es amar todo lo creado por la expansión de la materia en el principio de los tiempos, la gran vibración que no se detiene y es parte de tu alma, creada para toda la eternidad.
11 No me hagas imagen, ni me adores como se adoran los ídolos, porque mi forma no cabe en la mente humana y mi nombre no es pronunciable por lengua alguna, 12 solo conocido por los que alcanzan la Sabiduría, el conocer de lo escondido, de lo intrincado, de la verdad del universo.
13 Amarás, sin hacer diferencias, a todos los hijos de la tierra, hermanos tuyos, y perdonarás sus errores sin guardar rencores ni ejercer violencia. Deja que yo juzgue a tus enemigos.
14 No me pongas como testigo de tus palabras, pues yo no soy tu testigo, sino tú serás mi testigo; 15 por eso no jures en mi nombre por lo vano o por lo falso, pues yo te negaré como falsario.
16 A tus padres amarás y honrarás porque ellos te dieron la carne y te condujeron por la vida; como también amarás a tus hijos desde que estén en lo secreto de la concesión y no los abandonarás; por ellos te preocuparás todos los días de tu vida y les corregirás en sus errores.
17 Que tus manos no se hagan homicidas. No mates a los que son carne, espíritu y alma como tú. 18 Matas no solo cuando quitas la vida, sino también cuando les arrebatas a tus hermanos su libertad y su albedrío, 19 cuando no te preocupas por su salud, cuando les vuelves las espaldas en los momentos de angustia y quebranto, cuando los induces a los vicios que destruyen el alma.
20 No cometas adulterio, porque el adulterio es traición al amor que te une a tu cónyuge. 21 Unirte a otro cuerpo sin la bendición del amor es adulterio y ese adulterio produce dolor y aflicciones.
22 No robarás ni la fortuna, ni el trabajo, ni el esfuerzo, ni el buen nombre de cualquier otro. Cuando le cierres las puertas a tu hermano para alcanzar el progreso le estás robando y eso es abominable ante mí.
23 No difamarás, no condenarás bajo falsas apreciaciones, ni darás falso testimonio contra tu hermano, hijo de la tierra igual que tú. 24 Tampoco mientas buscando provecho con tus mentiras.
25 No envidies los bienes y pertenencias de tus hermanos, ni los frutos de su inteligencia, ni sus virtudes, ni ninguna otra cosa o virtud que les pertenezca.
26 Este es mi Pacto para siempre, si lo aceptas y cumples, hijo de la tierra, serás merecedor de la paz y de la esperanza de gozar la morada que guardo para los benditos, donde siempre hay Luz y felicidad por todos los tiempos y goce de vida eterna.
27 Todo mi Pacto se guarda en tres copas que has de beber. 28 La copa del amor a tu Dios, la copa de amor a tus hermanos hijos de la tierra y la copa de amor a la naturaleza surgida del aliento de mi espíritu y fuente de toda tu vida y de todo tu bienestar.
Las Diez Condiciones del Pacto de Dios (Resumen)
1 Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu inteligencia, y amarás a la naturaleza aliento del espíritu de Dios.
2 No harás imagen de Dios ni adoración a los ídolos.
3 Amarás, sin hacer diferencias, a todos los hijos de la tierra, hermanos tuyos, y perdonarás sus errores sin guardar rencores ni ejercer violencia.
4 No poner a Dios como testigo tuyo, ni jurar en su nombre por lo vano o por lo falso.
5 Amarás y honrarás a tus padres como también amarás a tus hijos desde que estén en lo secreto de la concesión.
6 No matarás a los que son carne, espíritu y alma como tú.
7 No cometerás adulterio.
8 No robarás.
9 No difamarás, no condenarás bajo falsas apreciaciones, ni darás falso testimonio. Tampoco mientas buscando provecho con tus mentiras.
10 No envidies los bienes y pertenencias de tus hermanos, ni los frutos de su inteligencia, ni sus virtudes, ni ninguna otra cosa o virtud que les pertenezca.

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