Dios
principio de todos los principios
1 Dios Bendito principio de
todos los principios. Abarca todo el Universo. Su Luz se expande por toda la
infinitud. 2 Por su voluntad se formó el
Universo; de lo amorfo Dios construyó todo lo existente, lo visible y lo
sensible. 3 No nos confundamos con
fábulas y explicaciones pueriles con las que se ponen fin a su obra y se piensa
que ya todo fue hecho.
4 Dios no se cansa de actuar,
su primer impulso, cuando aún no existía el tiempo y era el instante OM no se
ha detenido, su luz poderosa, su radiación cósmica, sigue formando mundos y
soles y origina nuevas formas de vida; 5 y así seguirá en lo insondable de los tiempos.
Lo
rasgos de Dios
6 Nos cuesta entender a Dios,
nos cuesta abarcarle en toda su magnitud confundiendo su esencia con nuestra
propia esencia, cuando, en verdad somos nosotros emanación espiritual del Padre
de la Vida y hechura de los materiales que constituyen el universo.
7 Dios es más que espíritu,
más que energía, más que luz. Es inteligencia pura que no requiere un órgano
especializado para actuar. 8 Él es la suma total de toda
la inteligencia y el todo del saber científico. Es el origen y fin de la
ciencia y también la verdad absoluta.
9 Dios no es solo
inteligencia; es además amor. No es una inteligencia fría, calculadora, que
selecciona lo conveniente de lo necesario, de la ananké pura, fuerza y
necesidad. Y es al mismo tiempo la Ananké que da la armonía y la constitución
del Universo porque Dios es razón que no responde solo a la lógica, sino
también al gran poder del amor. 10 Lo racional no abarca la
razón de Dios; es lo ignoto, lo inabarcable. Si Dios nos revelara su esencia en
toda su magnitud, nuestra mente no podría abarcarla, porque 11 ¿qué puede entender una
inteligencia relativa sobre la inteligencia absoluta?
El
ser humano obra suprema de Dios
12 Y Dios nos ha constituido
como su obra suprema y nos ha elevado sobre los mismos ángeles que habitan en
medio de su Luz, 13 porque él creó a los
ángeles para que actuaran como intermediarios entre él y los hombres y nosotros
fuimos formados por su impulso primario, para darnos vida eterna por medio de
la reconciliación del Hombre con su Padre Universal.
14 Limitó nuestra vida porque
conocía que éramos imperfectos y susceptibles de tentación, como tentados
fueron los grigoris, lo ángeles vigilantes.
15 De lo imperfecto nacimos y
en nosotros habita al mismo tiempo la Luz y la Sombra. ¿Qué prevalecerá en
nosotros mismos, la Luz o la Sombra? 16 Porque al concedernos Dios la libertad tenemos la
responsabilidad de nuestra propia elección. 17 Los mensajeros de la Sombra son hábiles en la manipulación
y en la mentira y adulan nuestra vanidad y el ansia en nosotros de poder, de
ambición, de goces carnales, de rivalidades y odios. 18 Por nuestro orgullo, por
creernos que somos otros dioses y negar al Dios del Universo, mereceríamos
desaparecer y ser borrados como si nunca hubiéramos sido. 19 Pero el Padre es
misericordioso y no se arrepiente de su obra y nos abrió el camino a la
reconciliación, la que nos justifica como hijos que somos de Dios.
20 El camino a la
reconciliación es el camino y la cruz de Yehshua, el que es Dios y Hombre;
carne y espíritu.

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