martes, 22 de julio de 2014

Comentarios I


Dios principio de todos los principios
1 Dios Bendito principio de todos los principios. Abarca todo el Universo. Su Luz se expande por toda la infinitud. 2 Por su voluntad se formó el Universo; de lo amorfo Dios construyó todo lo existente, lo visible y lo sensible. 3 No nos confundamos con fábulas y explicaciones pueriles con las que se ponen fin a su obra y se piensa que ya todo fue hecho.
4 Dios no se cansa de actuar, su primer impulso, cuando aún no existía el tiempo y era el instante OM no se ha detenido, su luz poderosa, su radiación cósmica, sigue formando mundos y soles y origina nuevas formas de vida; 5 y así seguirá en lo insondable de los tiempos.

Lo rasgos de Dios
6 Nos cuesta entender a Dios, nos cuesta abarcarle en toda su magnitud confundiendo su esencia con nuestra propia esencia, cuando, en verdad somos nosotros emanación espiritual del Padre de la Vida y hechura de los materiales que constituyen el universo.
7 Dios es más que espíritu, más que energía, más que luz. Es inteligencia pura que no requiere un órgano especializado para actuar. 8 Él es la suma total de toda la inteligencia y el todo del saber científico. Es el origen y fin de la ciencia y también la verdad absoluta.
9 Dios no es solo inteligencia; es además amor. No es una inteligencia fría, calculadora, que selecciona lo conveniente de lo necesario, de la ananké pura, fuerza y necesidad. Y es al mismo tiempo la Ananké que da la armonía y la constitución del Universo porque Dios es razón que no responde solo a la lógica, sino también al gran poder del amor. 10 Lo racional no abarca la razón de Dios; es lo ignoto, lo inabarcable. Si Dios nos revelara su esencia en toda su magnitud, nuestra mente no podría abarcarla, porque 11 ¿qué puede entender una inteligencia relativa sobre la inteligencia absoluta?

El ser humano obra suprema de Dios
12 Y Dios nos ha constituido como su obra suprema y nos ha elevado sobre los mismos ángeles que habitan en medio de su Luz, 13 porque él creó a los ángeles para que actuaran como intermediarios entre él y los hombres y nosotros fuimos formados por su impulso primario, para darnos vida eterna por medio de la reconciliación del Hombre con su Padre Universal.
14 Limitó nuestra vida porque conocía que éramos imperfectos y susceptibles de tentación, como tentados fueron los grigoris, lo ángeles vigilantes.
15 De lo imperfecto nacimos y en nosotros habita al mismo tiempo la Luz y la Sombra. ¿Qué prevalecerá en nosotros mismos, la Luz o la Sombra? 16 Porque al concedernos Dios la libertad tenemos la responsabilidad de nuestra propia elección. 17 Los mensajeros de la Sombra son hábiles en la manipulación y en la mentira y adulan nuestra vanidad y el ansia en nosotros de poder, de ambición, de goces carnales, de rivalidades y odios. 18 Por nuestro orgullo, por creernos que somos otros dioses y negar al Dios del Universo, mereceríamos desaparecer y ser borrados como si nunca hubiéramos sido. 19 Pero el Padre es misericordioso y no se arrepiente de su obra y nos abrió el camino a la reconciliación, la que nos justifica como hijos que somos de Dios.

20 El camino a la reconciliación es el camino y la cruz de Yehshua, el que es Dios y Hombre; carne y espíritu.

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