viernes, 18 de julio de 2014

Las siete Esferas universales


Revelación de Aquel que Predica
I
1 Esto ha dicho Aquel que Predica: Quiso la Divina Inteligencia inspirarme para que escribiera sobre el mundo de la Iluminación, de la Luz que vibra en el Universo. Gavri’el mensajero de la Luz que transmite las enseñanzas puso ante mí la visión de un átomo vibrante. Y el mensajero de la Luz me dijo: “Observa detenidamente, Predicador, mira con cuidado el elemento que pongo ante ti”. 



2 La visión era terrífica, ante mis ojos se presentaba lo que no es posible ver. Aquel átomo que se me mostraba ampliado en magnitud ante mí, vibraba intensamente y un sonido como silbido agudo brotaba de su núcleo. Su luz era intensa, una luz como violácea o azulosa que me costaba observar.

3 Contemplé los electrones radiantes, murmurantes, que giraban con increíble velocidad dentro de siete orbitales, todos saturados, en torno al núcleo. Entonces vi que aquellos orbitales se expandían y se engrosaban como calzadas y una potente luz cargada de energía se desprendía de los orbitales con tremendos destellos.

4 El mensajero de la Luz que transmite la enseñanza me dijo:

5 “Presta atención a lo que ves y busca en tu mente lo que no es revelado a los sabios. Este átomo que se te permite ver explica el misterio de la escalera y los siete niveles que en sus días viera como revelación Ya’acov. 6 He aquí que te muestro los siete niveles, las siete esferas del Universo. Como hay siete niveles de energía en los átomos, así son los niveles del Universo, cada uno con su propia energía y cada uno distante del anterior. Esta es la revelación de aquello que los antiguos creían siete cielos. 7 Porque el Universo es uno y todos sus elementos cumplen leyes fijas y eternas”.

8 Entonces Gavri’el abrió mis ojos y pude ver las siete esferas del Universo, cada una separada de la otra. Las seis superiores eran como una condensación de formas colocadas dentro de esferas inmensas, transparentes que abarcaban todo el universo. La primera era la propia tierra con todos los astros del universo en su interior.

9 Me elevó Gavri’el sobre el espacio y me mostró la tierra en toda su plenitud, girando a velocidades increíbles. “Mira la historia de la Tierra”, me ordenó el mensajero de la Luz. Ante mis ojos pude ver toda la historia de la tierra desde que era un punto incandescente  en el espacio hasta sus fases de consolidación. 10 Pude ver cómo se formaban los océanos y emergía la tierra. Todos los períodos geológicos de la tierra se presentaron ante mí, uno tras otro, de manera fugaz. 11 Y vi surgir la vida en los mares cuando una luz maravillosa llegaba hasta las aguas y se iniciaba la evolución siguiendo un plan concebido por la Suprema Inteligencia.

12 Todas las especies cruzaron ante mi vista. Especies vegetales y especies animales y todo era maravilloso. Especies que no había conocido y que los sabios desconocen se presentaron ante mí.

13 Gavri’el me condujo hacia un lugar boscoso y allí pude ver unos seres que parecían humanos y todos iban desnudos y buscaban alimentos entre la vegetación, pero no eran todavía humanos. 14 Entonces vi a aquellos que parecían humanos que se concentraban en un solo lugar y estaban como paralizados, como si estuvieran sin vida y una intensa luz descendió sobre ellos y los envolvió. Una luz como jamás haya visto. 15 Y la luz giraba en torno a las cabezas de aquellos seres.  Escuché entonces una voz potente que parecía venir de ningún lugar y le escuché decir en un idioma incomprensible pero que yo pude entender: 16 “He aquí que yo he escogido al hombre para que domine sobre toda la tierra y reine sobre todas las especies. Y será como imagen y semejanza del Dios del Universo. 17 Tendrá razonamiento e inteligencia y alma, poseerá sentimientos que prevalezcan sobre sus instintos. La tierra será un paraíso para que el hombre viva en felicidad. Como el hombre proviene de la naturaleza está sujeto a la ley natural, nacerá, crecerá, tendrá hijos, envejecerá y morirá. 18 Pero yo le prometo la vida eterna, liberarlo de las leyes de la naturaleza para que viva libre de enfermedades y de los achaques de la vejez y no muera, si se mantiene en su inocencia y no emplea su inteligencia en contra del Universo y del Dios que alienta en toda su expansión”.

19 Pude ver que los hombres vivían largos años y crecían en sabiduría y Dios habitaba con ellos en el Paraíso que era la tierra entera. 20 Entonces Dios creó a sus mensajeros para que tuvieran contacto con los humanos y por su conducto recibieran la sabiduría del Gran Saber. Aquellos mensajeros eran los vigilantes grigoris que guardaban a los humanos.

21 Entonces le pregunté al mensajero de la Luz: “Si Dios prometió que el hombre no moriría, ¿Por qué estamos sujetos a la muerte? ¿Acaso Dios es como los hombres que se olvida de sus promesas?”

22 Gavri’el me replicó: “El hombre en su soberbia, como tú, Predicador, quiere juzgar al Padre del Universo. La soberbia es lo que hizo caer a los grigoris y al mismo hombre. Dios no es como los hombres. No yerra, no miente, no odia, ni cambia de idea como hace el hombre. Su palabra es Verdad. Él es el absoluto.

23 Presta atención y aprende de lo que hoy se te revela.

24 Los grigoris se dejaron tentar por la Sombra y sus almas se tornaron oscuras. Sintieron celos del hombre por la preferencia que la Suprema Inteligencia le concedía, y con ellos nació la envidia. 25 No fue el hombre quien pecó primero, sino los grigoris a los que la Luz había dado la eternidad y un cuerpo perfecto. 26 Los ángeles como los hombres poseen inteligencia y poseen voluntad, pero torcieron su inteligencia y se dejaron llevar por su voluntad.

27 Así fue que los grigoris retaron a la Luz y pretendieron gobernar a los hombres y buscar de ellos adoración con olvido del Padre de la Vida.

28 Los hombres dominados por los grigoris expulsaron a la Luz del Paraíso que para ellos había sido creado. Engañado fue su razonar. 29 Y el hombre se creyó igual a Dios y dueño de sus caminos; sin comprender que se habían convertidos en esclavos de los grigoris, esclavos de sus propias pasiones y de sus pecados.

30 Toda esta verdad está oculta en la historia de la humanidad. Nadie conoce los inicios de la vida del hombre sobre la tierra. 31 Solo es conocido por el Supremo Saber y por sus mensajeros y hasta por el mismo Sama’el Zebut, más oculta a la indagación de los sabios y hoy se te muestra a ti.

32 Los humanos perdieron su voluntad. Fueron dominados por los grigoris; y se mancharon las manos con homicidios y ambiciones. El hombre perdió la virginidad de su alma. Era solo sombra.

33 Los grigoris se rebelaron contra la Luz, pero Mija’el unificó a los mensajeros que adoraban al único Dios sobre el Universo y lanzó la batalla contra los mensajeros de la Sombra. Como la Luz desgarra a las sombras, los ángeles de Dios vencieron a los grigoris y los arrojaron al pozo de sombras. 34 Sama’el se adueñó de la primera esfera y así ha permanecido hasta que sea finalmente derrotado en el tiempo de los tiempos cuando aparezca de nuevo sobre la tierra la Luz hijo de la Luz.

35 La Primera esfera es el mundo de lo aparente y es el mundo donde el hombre sufre. Su liberación está bien lejos de poder alcanzarla. Solo le queda el don de la Esperanza y la puerta de la Sabiduría para alcanzar su libertad. 36 En el mundo existe la injusticia y la felicidad no es alcanzada en la tierra. Hambre, enfermedades, homicidios, traiciones, guerras, odio y discriminaciones perduran en la tierra. 37 La Voz del Verbo de la Luz es apenas escuchada y muchos llamados creyentes solo son hipócritas entregados a sus pasiones, se ajustan a dogmas creados por los hombres y se apartan de la Verdad.

38 Pero la Suprema Inteligencia es fiel a su promesa y tiene preparado para la humanidad un mundo nuevo y un universo nuevo donde no exista la muerte. Entonces el Gran saber abrió las seis esferas, que están colocadas sobre la primera esfera, por amor a la humanidad. 39 Dios le concede a los humanos la rectificación de sus errores mediante nuevos ciclos de vida como prolongación de la vida tras la muerte.

II

1 Y volvió a decir el que predica: Gavri’el me tomó por la mano y me llevó por el espacio y me hizo detener ante una gran puerta de enormes proporciones. La Puerta que pude ver no poseía ni adornos ni inscripciones, y era hecha por un metal que parecía hierro incandescente. 2 Ante aquella puerta pude ver a un ángel de terrorífico aspecto. Su rostro era como de acero bruñido y sus ojos brillaban como llamaradas volcánicas. Su cuerpo era como de mármol y sus manos como garras de león.

3 ¿Quién es este ser tan espantoso?, pregunté temeroso a Gavri’el. Su nombre es Adakala el que controla más allá del tiempo. Es el guardián de las almas desesperadas y de aquellas que no tienen redención que serán borradas en el tiempo de los tiempos; así me dijo Gavri’el. La puerta conduce a la Segunda esfera, la que primero se abrió para el alma de Kayin, el homicida. Este es el She’ol donde descansaron las almas de aquellos que vivieron antes del rescate del Hijo de la Luz.

4 Y vi la extensión de la Segunda Esfera. Allí no transcurría el tiempo. Semejaba  una enorme burbuja trasparente, pero no podía ver los astros del universo ni los contornos de la tierra a través de sus paredes. 5 Entonces pude ver figuras como vapor de agua que se movían inquietas en todos los confines de la Segunda Esfera. “Esas figuras que ves como vapor de agua son almas desprendidas de sus cuerpos, me dijo Gavri’el. Todas son almas desesperadas atrapadas en el She’ol”.

6 Aquellas que vez que parecen como de humo negro son las almas de asesinos y violadores sin redención, son las almas perdidas por la Sombra, las que aquí guardarán como prisioneras hasta la llegada del tiempo de los tiempos y sufriendo intensamente con sus pecados colocados como estigmas sobre sus frentes. 7 Aquí padecen en el aposento de la desolación cuyo nombre es foso de Abaddon. 8 Muertos son: han fallecido. No resucitarán y su recuerdo no prevalecerá. Borrados serán como si nunca hubieran existido.  

9 También vi almas que parecían desorientadas y que daban vueltas como buscando una salida sin encontrarla. “He ahí las almas de aquellos que murieron repentinamente y no se han dado cuenta que ya pasaron al plano astral y también las almas de los suicidas ─ me dijo el mensajero de la Luz ─. 10 Quieren regresar al mundo porque están apegadas a la tierra. 11 Son las almas que consultan los agoreros y las colocan en peligro de ser encadenadas por los grigoris-demonios, cuando con sus conjuros logran abrirles una puerta de escape de esta esfera astral. 12 Por ello el Padre del Universo no quiere que sean consultados los espíritus de los muertos. Deja descansar el alma de los difuntos, así dice la Suprema Inteligencia”.

13 Pregunté entonces: “¿Qué esperanza tienen entonces? ¿Condenadas estarán hasta el tiempo de los tiempos?” Gavri’el me contestó: “La Luz iluminará a esas almas desorientadas para que comprendan que ya no pertenecen a la tierra y se preparen para iniciar un nuevo ciclo de vida”.

14 Otras almas vi en medio de la extensión. Tenían un triste aspecto y oraban sin cesar. Gavri’el me explicó: “Son almas pecadoras con crímenes en su conciencia pero que se arrepintieron de sus errores y claman al Padre por una nueva oportunidad; aquí estarán por un tiempo y medio tiempo hasta que puedan reiniciar un nuevo ciclo de vida, 15 y de acuerdo a sus faltas volverán a esta esfera muchas veces y muchas veces reiniciarán nuevos ciclos de vida hasta que adquieran la pureza y la remisión de sus culpas y si aceptan al Hijo de la Luz podrán pasar a una esfera estelar superior. 16 Este es el aposento de los desesperados y se denomina Gehinnom, la Gehena”.

III

1 Gavri’el tomándome nuevamente de la mano me elevó aún más en el espacio. Ante mí pude ver el Tercer Nivel de la escalera de Ya’acov. Su apariencia era como de un inmenso jardín. Parecía como un lugar de reposo ameno. A diferencia de la Segunda Esfera, en esta no había puerta que diera acceso al lugar y ni siquiera había vigilante alguno.

2 -He aquí, me dijo Gavri’el, el asilo de las almas que han transcurrido por nuevos ciclos de vida y han alcanzado progreso espiritual. Aquí aguardan a la espera de nuevos ciclos de vida para ganar más perfección bajo la protección de Uri’el. Retornarán a la vida y serán sometidas a nuevas pruebas enfrentando a las pasiones y a las asechanzas de Sama’el y sus huestes de grigoris malditos por siempre. 3 Si retroceden, retrocederán hasta la Segunda Esfera. 4 Si se contaminan con crímenes de sangre, abusos sexuales, odio, ambición, envidia, sin arrepentirse y reparar sus daños antes de los días de sus vidas, quedarán encerradas, sin esperanza, en la esfera que guarda el ángel Adakala hasta el tiempo de los tiempos, en un eterno llanto y crujir de dientes.

5 Gavri’el dijo además: El hombre debe vivir en armonía con el Universo, resistirse a las tentaciones, luchar contra las pasiones. El hombre debe aceptar al Hijo de la Luz y llenar su alma con el don de la fe; 6 porque no tiene memoria de su vida anterior y puede estar viviendo un nuevo ciclo de vida, un ciclo de prueba, que pudiera ser el último. 7 Nunca olvides que la perfección espiritual no se alcanza solo por las obras, sino principalmente por la fe y por la sabiduría que se obtiene recibiendo al Paráclito con devoción. Así es que quien tenga razonamiento que razone.

8 Entonces Gavri’el me dijo: Ven, Predicador y sígueme y te mostraré el próximo nivel no muy diferente de este que has visto. He aquí la Cuarta Esfera.

9 Miré y vi como un enorme túnel de luz, rodeado de nubes intensamente blancas y pude divisar almas de contornos muy sutiles cuyos rostros mostraban sorpresa y como en éxtasis. Y aquellas almas aparecían y por momentos desaparecían. No entendía lo que mis ojos veían.

10 Lo que ves ─ me dijo Gavri’el ─ son las almas de los que aún no están llamados a morir porque no han completado todavía su ciclo de vida y sin embargo han abandonado su cuerpo material. 11 El Padre les da una segunda oportunidad para que regresen a sus cuerpos materiales porque no estaban llamadas todavía. Mueren por breve tiempo y retornan a sus cuerpos. 12 Mas sus mentes humanas recordarán la experiencia de haber transpuesto los planos universales.

IV

1 Estas son palabras de Aquel que Predica: Luego, Gavri’el me llevó hasta el siguiente nivel y me hizo entrar en un gran espacio. Un lugar extraño, muy diferente al de las esferas anteriores. No había confines y daba la impresión de estar flotando en medio del cosmos. 2 Había allí como una presencia que yo no podía captar.
3 Pude ver en medio del espacio innumerables lenguas de fuego que se mantenían sobre el espacio y se movían en círculos, cada una con diferente intensidad. 4 También vi un coro de ángeles que se mantenían en actitud de concentración, no hablaban, ni se movían.

5 -¿Qué lugar es este? ─ pregunté al divino Gavri’el.

-Te encuentras ahora en la Quinta Esfera, de donde brota la inspiración a los humanos ─ Me contestó el mensajero de la Luz ─. No vez ninguna alma dentro de esta esfera; solo los ángeles que sirven al Paráclito. 6 Todo el misticismo del Universo se encierra en esta Cámara. Y la Luz baja hasta el mundo humano para iluminar la mente de los hombres que se han entregado por completo a la Suprema Inteligencia. 7 A través de esta esfera habla el Paráclito a los hombres de elevado grado de misticismo, visionarios y profetas, maestros espirituales, hombres que han alcanzado la santidad en vida.

8 Los santos reciben las revelaciones que son ocultas a los sabios, porque son poseedores de los siete sellos de la sabiduría. 9 Ellos conocen el Libro Viejo e interpretan lo esotérico que en él se encierra y saben separar el trigo de la paja que hay en el Libro.

10 Han profundizado en la sabiduría guardada en muchos libros sagrados que son desconocidos por los seguidores que no entienden los misterios que guarda el Viejo Libro y lo interpretan sin iluminación, cada uno según su criterio. 11 El Paráclito guía a los santos para revelarles la verdad de la Suprema Inteligencia dispersa entre muchos pueblos.

13 La presencia que no puedes captar es la Inteligencia Cósmica, la parusía divina, la Sabiduría que se extiende por todo el Universo y se concentra en esta Esfera como lo fue el punto de OM en el principio y antes del principio de los tiempos.  Ten presente esto, así como hubo un principio de los tiempos habrá también un tiempo de los tiempos.

V

1 Esto dijo Aquel que Predica: Me envolvió Gavri’el en una espesa nube y me puso delante de un hermoso valle, rodeado de montañas de donde bajaban cascadas de aguas que corrían por profundos causes. El cielo era de un azul diferente al azul que siempre había visto del cielo. Arboles corpulentos y hermosas especies de flores crecían en aquel valle.

2 ¿Por qué Gavri’el me volvía a la tierra? Me pregunté. Y el mensajero de la Luz me respondió: Esto que vez no es la tierra sino la Sexta Esfera del Universo, 3 y en realidad, es un mundo paralelo al mundo donde habita el hombre. Presta atención a lo que tus ojos verán.

4 Entonces pude ver muchas figuras como figuras humanas que se movían por el valle y sobre el valle y sobre el aire. Pero aquellos vivientes no eran como los humanos, porque sus cuerpos eran brillantes, llenos de luces. Perfectos y hermosos eran sus rostros y se les veía felicidad en sus ojos.

5 Estos son los que cumplieron con la obra de la vida y alcanzaron la luz ─ me dijo Gavri’el ─ Son los bienaventurados, que vencieron a la muerte y ya nunca más envejecerán, ni padecerán enfermedades. 6 Para ellos no existe el tiempo porque viven en los tiempos. Viven en sus cuerpos astrales y son como los mismos mensajeros de la Luz, energía, espíritu y materia, pero su materia ya no conocerá la putrefacción.

7 Este es el Edén que perdieron los humanos cuando retaron al Dios del Universo y le expulsaron de sus corazones. Este es el Edén que prometió el Padre a los humanos por el amor que les tiene.

8 Los que aquí moran ya no son ni varón ni hembra, ni requieren alimento especial porque son eternos e idénticos a los ángeles. Como los ángeles ellos pueden contemplar la grandeza de la Séptima Esfera; 9 pero a ti no está permitido verla porque eres hijo de hombre ─ Así habló Gavri’el, y alzando su mano me mostró desde la distancia la Esfera de la Divinidad.

10 Y mis ojos no pudieron resistir la intensa luz que presidía el Séptimo Nivel, donde reposa toda la gloria del Padre del Universo. Corriose una cortina que ocultó el resplandor y pude ver ante la gran puerta, flanqueada por dos enormes columnas cubiertas de extrañas inscripciones incompresibles para la sabiduría humana, a los divinos mensajeros de la Luz, Yaho’el, Mija’el, Uri’el, Rapha’el  y al mismo Gavri’el.

Vi entonces un trono elevado cuyo aspecto era el del cristal y cuyo contorno era como el sol brillante. Por encima del trono salían ríos de fuego ardiente y yo no resistía mirar hacia allá. La Luz Suprema brillaba sobre el trono; ningún ángel podía entrar a verle la cara debido a la magnífica Gloria y ningún ser de carne podía mirarlo.

11 Escuché cantos de alabanza en lengua incomprensible y sonido de música muy diferente a cualquier música terrestre. Una gran paz sentía en mi corazón y humillándome sobre el suelo canté la alabanza con mi propio idioma, diciendo: “Santo, Santo eres, Padre del Universo, Suprema Inteligencia, toda la gloria es tuya”.

12 Y Yaho’el el mensajero de la Luz que habita en medio de la Luz proclamó: “Hijo de humano este es el empíreo sagrado donde reside el poder de Dios y vibra su Suprema Inteligencia. 13 Después de este círculo no existe otro pues el empíreo es la suma de todas las totalidades. Anúnciales a los hombres lo que aquí se te ha revelado”.


VI

1 Escuché una potente voz que parecía como trueno, y aquella voz era terrífica y sobrecogedora y yo temblaba al escucharla: “He aquí revelado el significado de las siete esferas ─ dijo la voz tronante ─. 2 Anuncia a todos lo que has conocido, para que los humanos conozcan lo que Yo, la Suprema Inteligencia he dispuesto.

3 Todo el Universo que mi mente ha conformado se mantiene en equilibrio ─ continuó la voz que procedía de en medio de la poderosa luz ─. 4 Respeten los humanos ese equilibrio y vivan en comunión con la naturaleza porque la naturaleza es solo el plan que yo he formulado desde los tiempos primeros.

5 Los seres humanos cegados por la Sombra trastornan el plan universal y ponen en peligro la estabilidad de la vida sobre la tierra. 6 Mas yo vendré en auxilio de la tierra cuando llegue el momento que anunciaron los veedores en el viejo libro”.

7 Y dijo la voz potente: “Ya se dijo en el pasado por medio de la palabra de Ieshaiá y se lee en el viejo libro: La tierra está profanada bajo los pies de los que la habitan, porque ellos violaron las leyes, transgredieron los preceptos, rompieron la alianza eterna. 8 Por eso la Maldición devora la tierra y sus habitantes soportan la pena; por eso se consumen los habitantes de la tierra y no quedan más que unos pocos.

9 ¡La tierra se quiebra, se resquebraja, la tierra se parte, se parte en pedazos, se mueve, se conmueve la tierra!; pero Yo no permitiré que la tierra sea destruida. 10 En ese día pediré cuenta a mis ángeles, a las potencias de la Sombra y a los que gobiernan las naciones de la tierra y les reclamaré por el daño que le han hecho a la tierra. Condenaré las tiranías. Aplastaré con mis ángeles a los inicuos.

11 Y seré entonces refugio para el débil, un refugio para el pobre en su angustia, un resguardo contra la tormenta, una sombra contra el calor.

12 ¿No lo saben acaso? ¿Nunca lo han escuchado? El Padre del Universo es un Dios eterno, él crea los confines de la tierra: no se fatiga ni se agota, su inteligencia es inescrutable. 13 El fortalece al que está fatigado y acrecienta la fuerza del que no tiene vigor. 14 Los jóvenes se fatigan y se agotan, los muchachos tropiezan y caen. 15 Pero los que esperan en la Suprema Inteligencia renuevan sus fuerzas, despliegan alas como las águilas; corren y no se agotan, avanzan y no se fatigan.

16 Vendrá el Hijo de la Luz para rescate de todos los pueblos. Sobre los montes ofrecerá un banquete con manjares suculentos, con vino añejo y todos vendrán a celebrar.

17 Mas yo le doy al hombre una advertencia de esperanza: que el hombre armonice su vida con la armonía del universo, que su ambición inspirada por la Sombra no le lleve a intoxicar a la tierra y a romper el equilibrio de toda la vida que habita en la tierra. 18 A menos que el hombre se acoja a mi amparo, que haga las paces conmigo: ¡sí, que haga las paces conmigo! Entonces el tiempo de los tiempos no vendrá anticipadamente.


19 Esta es la revelación que Aquel que Predica recibió por boca del mensajero divino de la Luz el que recibe el nombre de Gavri’el. Aquel que tenga razonamiento  que juzgue.

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