Revelación
de Aquel que Predica
I
1 Esto ha dicho Aquel que
Predica: Quiso la Divina
Inteligencia inspirarme para que escribiera sobre el mundo de la Iluminación,
de la Luz que vibra en el Universo. Gavri’el mensajero de la Luz que transmite
las enseñanzas puso ante mí la visión de un átomo vibrante. Y el mensajero de
la Luz me dijo: “Observa detenidamente, Predicador, mira con cuidado el
elemento que pongo ante ti”.
2 La visión era terrífica, ante mis ojos se
presentaba lo que no es posible ver. Aquel átomo que se me mostraba ampliado en
magnitud ante mí, vibraba intensamente y un sonido como silbido agudo brotaba
de su núcleo. Su luz era intensa, una luz como violácea o azulosa que me
costaba observar.
3 Contemplé los electrones radiantes,
murmurantes, que giraban con increíble velocidad dentro de siete orbitales,
todos saturados, en torno al núcleo. Entonces vi que aquellos orbitales se
expandían y se engrosaban como calzadas y una potente luz cargada de energía se
desprendía de los orbitales con tremendos destellos.
4 El mensajero de la Luz que transmite la
enseñanza me dijo:
5 “Presta atención a lo que ves
y busca en tu mente lo que no es revelado a los sabios. Este átomo que se te
permite ver explica el misterio de la escalera y los siete niveles que en sus
días viera como revelación Ya’acov. 6 He aquí que te muestro los siete niveles, las
siete esferas del Universo. Como hay siete niveles de energía en los átomos,
así son los niveles del Universo, cada uno con su propia energía y cada uno
distante del anterior. Esta es la revelación de aquello que los antiguos creían
siete cielos. 7 Porque el
Universo es uno y todos sus elementos cumplen leyes fijas y eternas”.
8 Entonces Gavri’el abrió mis ojos y pude ver
las siete esferas del Universo, cada una separada de la otra. Las seis
superiores eran como una condensación de formas colocadas dentro de esferas
inmensas, transparentes que abarcaban todo el universo. La primera era la
propia tierra con todos los astros del universo en su interior.
9 Me elevó Gavri’el sobre el espacio y me mostró
la tierra en toda su plenitud, girando a velocidades increíbles. “Mira la
historia de la Tierra”, me ordenó el mensajero de la Luz. Ante mis ojos pude
ver toda la historia de la tierra desde que era un punto incandescente en el espacio hasta sus fases de
consolidación. 10 Pude
ver cómo se formaban los océanos y emergía la tierra. Todos los períodos
geológicos de la tierra se presentaron ante mí, uno tras otro, de manera fugaz.
11 Y vi surgir la vida en los mares
cuando una luz maravillosa llegaba hasta las aguas y se iniciaba la evolución
siguiendo un plan concebido por la Suprema Inteligencia.
12 Todas las especies cruzaron ante mi vista.
Especies vegetales y especies animales y todo era maravilloso. Especies que no
había conocido y que los sabios desconocen se presentaron ante mí.
13 Gavri’el me condujo hacia un lugar boscoso y
allí pude ver unos seres que parecían humanos y todos iban desnudos y buscaban
alimentos entre la vegetación, pero no eran todavía humanos. 14 Entonces vi a aquellos que parecían humanos
que se concentraban en un solo lugar y estaban como paralizados, como si
estuvieran sin vida y una intensa luz descendió sobre ellos y los envolvió. Una
luz como jamás haya visto. 15 Y la luz giraba en torno a las cabezas de
aquellos seres. Escuché entonces una voz
potente que parecía venir de ningún lugar y le escuché decir en un idioma
incomprensible pero que yo pude entender: 16 “He aquí que yo he escogido al hombre para que
domine sobre toda la tierra y reine sobre todas las especies. Y será como
imagen y semejanza del Dios del Universo. 17 Tendrá razonamiento e inteligencia y alma,
poseerá sentimientos que prevalezcan sobre sus instintos. La tierra será un
paraíso para que el hombre viva en felicidad. Como el hombre proviene de la
naturaleza está sujeto a la ley natural, nacerá, crecerá, tendrá hijos,
envejecerá y morirá. 18 Pero yo le prometo la vida eterna, liberarlo
de las leyes de la naturaleza para que viva libre de enfermedades y de los
achaques de la vejez y no muera, si se mantiene en su inocencia y no emplea su
inteligencia en contra del Universo y del Dios que alienta en toda su expansión”.
19 Pude ver que los hombres vivían largos años y
crecían en sabiduría y Dios habitaba con ellos en el Paraíso que era la tierra
entera. 20 Entonces Dios creó a sus mensajeros para que
tuvieran contacto con los humanos y por su conducto recibieran la sabiduría del
Gran Saber. Aquellos mensajeros eran los vigilantes grigoris que guardaban a
los humanos.
21 Entonces le pregunté al mensajero de la Luz: “Si
Dios prometió que el hombre no moriría, ¿Por qué estamos sujetos a la muerte?
¿Acaso Dios es como los hombres que se olvida de sus promesas?”
22 Gavri’el me replicó: “El hombre en su
soberbia, como tú, Predicador, quiere juzgar al Padre del Universo. La soberbia
es lo que hizo caer a los grigoris y al mismo hombre. Dios no es como los hombres.
No yerra, no miente, no odia, ni cambia de idea como hace el hombre. Su palabra
es Verdad. Él es el absoluto.
23 Presta atención y aprende de lo que hoy se te
revela.
24 Los grigoris se dejaron tentar por la Sombra y
sus almas se tornaron oscuras. Sintieron celos del hombre por la preferencia
que la Suprema Inteligencia le concedía, y con ellos nació la envidia. 25 No fue el hombre quien pecó primero, sino los
grigoris a los que la Luz había dado la eternidad y un cuerpo perfecto. 26 Los ángeles como los hombres poseen
inteligencia y poseen voluntad, pero torcieron su inteligencia y se dejaron
llevar por su voluntad.
27 Así fue que los grigoris retaron a la Luz y
pretendieron gobernar a los hombres y buscar de ellos adoración con olvido del
Padre de la Vida.
28 Los hombres dominados por los grigoris
expulsaron a la Luz del Paraíso que para ellos había sido creado. Engañado fue
su razonar. 29 Y el
hombre se creyó igual a Dios y dueño de sus caminos; sin comprender que se
habían convertidos en esclavos de los grigoris, esclavos de sus propias
pasiones y de sus pecados.
30 Toda esta verdad está oculta en la historia de
la humanidad. Nadie conoce los inicios de la vida del hombre sobre la tierra. 31 Solo es conocido por el Supremo Saber y por
sus mensajeros y hasta por el mismo Sama’el Zebut, más oculta a la indagación
de los sabios y hoy se te muestra a ti.
32 Los humanos perdieron su voluntad. Fueron
dominados por los grigoris; y se mancharon las manos con homicidios y
ambiciones. El hombre perdió la virginidad de su alma. Era solo sombra.
33 Los grigoris se rebelaron contra la Luz, pero
Mija’el unificó a los mensajeros que adoraban al único Dios sobre el Universo y
lanzó la batalla contra los mensajeros de la Sombra. Como la Luz desgarra a las
sombras, los ángeles de Dios vencieron a los grigoris y los arrojaron al pozo
de sombras. 34 Sama’el
se adueñó de la primera esfera y así ha permanecido hasta que sea finalmente
derrotado en el tiempo de los tiempos cuando aparezca de nuevo sobre la tierra
la Luz hijo de la Luz.
35 La Primera esfera es el mundo de lo aparente y
es el mundo donde el hombre sufre. Su liberación está bien lejos de poder
alcanzarla. Solo le queda el don de la Esperanza y la puerta de la Sabiduría
para alcanzar su libertad. 36 En el mundo existe la injusticia y la
felicidad no es alcanzada en la tierra. Hambre, enfermedades, homicidios,
traiciones, guerras, odio y discriminaciones perduran en la tierra. 37 La Voz del Verbo de la Luz es apenas escuchada
y muchos llamados creyentes solo son hipócritas entregados a sus pasiones, se
ajustan a dogmas creados por los hombres y se apartan de la Verdad.
38 Pero la Suprema Inteligencia es fiel a su
promesa y tiene preparado para la humanidad un mundo nuevo y un universo nuevo
donde no exista la muerte. Entonces el Gran saber abrió las seis esferas, que
están colocadas sobre la primera esfera, por amor a la humanidad. 39 Dios le concede a los humanos la rectificación
de sus errores mediante nuevos ciclos de vida como prolongación de la vida tras
la muerte.
II
1 Y volvió a decir el que predica: Gavri’el me
tomó por la mano y me llevó por el espacio y me hizo detener ante una gran
puerta de enormes proporciones. La Puerta que pude ver no poseía ni adornos ni
inscripciones, y era hecha por un metal que parecía hierro incandescente. 2 Ante aquella puerta pude ver a un ángel de
terrorífico aspecto. Su rostro era como de acero bruñido y sus ojos brillaban
como llamaradas volcánicas. Su cuerpo era como de mármol y sus manos como
garras de león.
3 ¿Quién es este ser tan espantoso?, pregunté
temeroso a Gavri’el. Su nombre es Adakala el que controla más allá del tiempo.
Es el guardián de las almas desesperadas y de aquellas que no tienen redención
que serán borradas en el tiempo de los tiempos; así me dijo Gavri’el. La puerta
conduce a la Segunda esfera, la que primero se abrió para el alma de Kayin, el
homicida. Este es el She’ol donde descansaron las almas de aquellos que
vivieron antes del rescate del Hijo de la Luz.
4 Y vi la extensión de la Segunda Esfera. Allí no
transcurría el tiempo. Semejaba una
enorme burbuja trasparente, pero no podía ver los astros del universo ni los
contornos de la tierra a través de sus paredes. 5 Entonces pude ver figuras como vapor de agua
que se movían inquietas en todos los confines de la Segunda Esfera. “Esas
figuras que ves como vapor de agua son almas desprendidas de sus cuerpos, me
dijo Gavri’el. Todas son almas desesperadas atrapadas en el She’ol”.
6 Aquellas que vez que parecen como de humo
negro son las almas de asesinos y violadores sin redención, son las almas
perdidas por la Sombra, las que aquí guardarán como prisioneras hasta la
llegada del tiempo de los tiempos y sufriendo intensamente con sus pecados
colocados como estigmas sobre sus frentes. 7 Aquí padecen en el aposento de la desolación
cuyo nombre es foso de Abaddon. 8 Muertos son: han fallecido. No resucitarán y
su recuerdo no prevalecerá. Borrados serán como si nunca hubieran existido.
9 También vi almas que parecían desorientadas y
que daban vueltas como buscando una salida sin encontrarla. “He ahí las almas
de aquellos que murieron repentinamente y no se han dado cuenta que ya pasaron
al plano astral y también las almas de los suicidas ─ me dijo el mensajero de
la Luz ─. 10 Quieren
regresar al mundo porque están apegadas a la tierra. 11 Son las almas que consultan los agoreros y las
colocan en peligro de ser encadenadas por los grigoris-demonios, cuando con sus
conjuros logran abrirles una puerta de escape de esta esfera astral. 12 Por ello el Padre del Universo no quiere que
sean consultados los espíritus de los muertos. Deja descansar el alma de los
difuntos, así dice la Suprema Inteligencia”.
13 Pregunté entonces: “¿Qué esperanza tienen
entonces? ¿Condenadas estarán hasta el tiempo de los tiempos?” Gavri’el me
contestó: “La Luz iluminará a esas almas desorientadas para que comprendan que
ya no pertenecen a la tierra y se preparen para iniciar un nuevo ciclo de vida”.
14 Otras almas vi en medio de la extensión.
Tenían un triste aspecto y oraban sin cesar. Gavri’el me explicó: “Son almas
pecadoras con crímenes en su conciencia pero que se arrepintieron de sus
errores y claman al Padre por una nueva oportunidad; aquí estarán por un tiempo
y medio tiempo hasta que puedan reiniciar un nuevo ciclo de vida, 15 y de acuerdo a sus faltas volverán a esta
esfera muchas veces y muchas veces reiniciarán nuevos ciclos de vida hasta que
adquieran la pureza y la remisión de sus culpas y si aceptan al Hijo de la Luz
podrán pasar a una esfera estelar superior. 16 Este es el aposento de los desesperados y se
denomina Gehinnom, la Gehena”.
III
1 Gavri’el tomándome nuevamente
de la mano me elevó aún más en el espacio. Ante mí pude ver el Tercer Nivel de
la escalera de Ya’acov. Su apariencia era como de un inmenso jardín. Parecía
como un lugar de reposo ameno. A diferencia de la Segunda Esfera, en esta no
había puerta que diera acceso al lugar y ni siquiera había vigilante alguno.
2 -He aquí, me dijo Gavri’el, el asilo de las
almas que han transcurrido por nuevos ciclos de vida y han alcanzado progreso
espiritual. Aquí aguardan a la espera de nuevos ciclos de vida para ganar más
perfección bajo la protección de Uri’el. Retornarán a la vida y serán sometidas
a nuevas pruebas enfrentando a las pasiones y a las asechanzas de Sama’el y sus
huestes de grigoris malditos por siempre. 3 Si retroceden, retrocederán hasta la Segunda
Esfera. 4 Si se contaminan
con crímenes de sangre, abusos sexuales, odio, ambición, envidia, sin
arrepentirse y reparar sus daños antes de los días de sus vidas, quedarán
encerradas, sin esperanza, en la esfera que guarda el ángel Adakala hasta el
tiempo de los tiempos, en un eterno llanto y crujir de dientes.
5 Gavri’el dijo además: El hombre debe vivir en
armonía con el Universo, resistirse a las tentaciones, luchar contra las
pasiones. El hombre debe aceptar al Hijo de la Luz y llenar su alma con el don
de la fe; 6 porque no tiene
memoria de su vida anterior y puede estar viviendo un nuevo ciclo de vida, un
ciclo de prueba, que pudiera ser el último. 7 Nunca olvides que la perfección espiritual no
se alcanza solo por las obras, sino principalmente por la fe y por la sabiduría
que se obtiene recibiendo al Paráclito con devoción. Así es que quien tenga
razonamiento que razone.
8 Entonces Gavri’el me dijo: Ven, Predicador y
sígueme y te mostraré el próximo nivel no muy diferente de este que has visto.
He aquí la Cuarta Esfera.
9 Miré y vi como un enorme túnel de luz, rodeado
de nubes intensamente blancas y pude divisar almas de contornos muy sutiles
cuyos rostros mostraban sorpresa y como en éxtasis. Y aquellas almas aparecían
y por momentos desaparecían. No entendía lo que mis ojos veían.
10 Lo que ves ─ me dijo Gavri’el ─ son las almas
de los que aún no están llamados a morir porque no han completado todavía su
ciclo de vida y sin embargo han abandonado su cuerpo material. 11 El Padre les da una segunda oportunidad para
que regresen a sus cuerpos materiales porque no estaban llamadas todavía.
Mueren por breve tiempo y retornan a sus cuerpos. 12 Mas sus mentes humanas recordarán la
experiencia de haber transpuesto los planos universales.
IV
1 Estas son palabras de Aquel
que Predica: Luego, Gavri’el me llevó hasta el siguiente nivel y me hizo entrar
en un gran espacio. Un lugar extraño, muy diferente al de las esferas
anteriores. No había confines y daba la impresión de estar flotando en medio
del cosmos. 2 Había allí como
una presencia que yo no podía captar.
3 Pude ver en medio del espacio innumerables
lenguas de fuego que se mantenían sobre el espacio y se movían en círculos,
cada una con diferente intensidad. 4 También vi un coro de ángeles que se mantenían
en actitud de concentración, no hablaban, ni se movían.
5 -¿Qué lugar es este? ─ pregunté al divino
Gavri’el.
-Te encuentras ahora en la
Quinta Esfera, de donde brota la inspiración a los humanos ─ Me contestó el
mensajero de la Luz ─. No vez ninguna alma dentro de esta esfera; solo los
ángeles que sirven al Paráclito. 6 Todo el misticismo del Universo se encierra en
esta Cámara. Y la Luz baja hasta el mundo humano para iluminar la mente de los
hombres que se han entregado por completo a la Suprema Inteligencia. 7 A través de esta esfera habla el Paráclito a
los hombres de elevado grado de misticismo, visionarios y profetas, maestros
espirituales, hombres que han alcanzado la santidad en vida.
8 Los santos reciben las revelaciones que son
ocultas a los sabios, porque son poseedores de los siete sellos de la sabiduría.
9 Ellos conocen el Libro Viejo e
interpretan lo esotérico que en él se encierra y saben separar el trigo de la
paja que hay en el Libro.
10 Han profundizado en la sabiduría guardada en
muchos libros sagrados que son desconocidos por los seguidores que no entienden
los misterios que guarda el Viejo Libro y lo interpretan sin iluminación, cada
uno según su criterio. 11 El Paráclito guía a los santos para revelarles
la verdad de la Suprema Inteligencia dispersa entre muchos pueblos.
13 La presencia que no puedes captar es la
Inteligencia Cósmica, la parusía divina, la Sabiduría que se extiende por todo
el Universo y se concentra en esta Esfera como lo fue el punto de OM en el
principio y antes del principio de los tiempos.
Ten presente esto, así como hubo un principio de los tiempos habrá
también un tiempo de los tiempos.
V
1 Esto dijo Aquel que Predica:
Me envolvió Gavri’el en una espesa nube y me puso delante de un hermoso valle,
rodeado de montañas de donde bajaban cascadas de aguas que corrían por profundos
causes. El cielo era de un azul diferente al azul que siempre había visto del
cielo. Arboles corpulentos y hermosas especies de flores crecían en aquel
valle.
2 ¿Por qué Gavri’el me volvía a la tierra? Me
pregunté. Y el mensajero de la Luz me respondió: Esto que vez no es la tierra
sino la Sexta Esfera del Universo, 3 y en realidad, es un mundo paralelo al mundo
donde habita el hombre. Presta atención a lo que tus ojos verán.
4 Entonces pude ver muchas figuras como figuras
humanas que se movían por el valle y sobre el valle y sobre el aire. Pero
aquellos vivientes no eran como los humanos, porque sus cuerpos eran
brillantes, llenos de luces. Perfectos y hermosos eran sus rostros y se les
veía felicidad en sus ojos.
5 Estos son los que cumplieron con la obra de la
vida y alcanzaron la luz ─ me dijo Gavri’el ─ Son los bienaventurados, que
vencieron a la muerte y ya nunca más envejecerán, ni padecerán enfermedades. 6 Para ellos no existe el tiempo porque viven en
los tiempos. Viven en sus cuerpos astrales y son como los mismos mensajeros de
la Luz, energía, espíritu y materia, pero su materia ya no conocerá la
putrefacción.
7 Este es el Edén que perdieron los humanos
cuando retaron al Dios del Universo y le expulsaron de sus corazones. Este es
el Edén que prometió el Padre a los humanos por el amor que les tiene.
8 Los que aquí moran ya no son ni varón ni
hembra, ni requieren alimento especial porque son eternos e idénticos a los
ángeles. Como los ángeles ellos pueden contemplar la grandeza de la Séptima Esfera;
9 pero a ti no está permitido
verla porque eres hijo de hombre ─ Así habló Gavri’el, y alzando su mano me
mostró desde la distancia la Esfera de la Divinidad.
10 Y mis ojos no pudieron resistir la intensa luz
que presidía el Séptimo Nivel, donde reposa toda la gloria del Padre del
Universo. Corriose una cortina que ocultó el resplandor y pude ver ante la gran
puerta, flanqueada por dos enormes columnas cubiertas de extrañas inscripciones
incompresibles para la sabiduría humana, a los divinos mensajeros de la Luz,
Yaho’el, Mija’el, Uri’el, Rapha’el y al
mismo Gavri’el.
Vi entonces un trono elevado
cuyo aspecto era el del cristal y cuyo contorno era como el sol brillante. Por
encima del trono salían ríos de fuego ardiente y yo no resistía mirar hacia allá.
La Luz Suprema brillaba sobre el trono; ningún ángel podía entrar a verle la
cara debido a la magnífica Gloria y ningún ser de carne podía mirarlo.
11 Escuché cantos de alabanza en lengua
incomprensible y sonido de música muy diferente a cualquier música terrestre.
Una gran paz sentía en mi corazón y humillándome sobre el suelo canté la
alabanza con mi propio idioma, diciendo: “Santo, Santo eres, Padre del
Universo, Suprema Inteligencia, toda la gloria es tuya”.
12 Y Yaho’el el mensajero de la Luz que habita en
medio de la Luz proclamó: “Hijo de humano este es el empíreo sagrado donde
reside el poder de Dios y vibra su Suprema Inteligencia. 13 Después de este círculo no existe otro pues el
empíreo es la suma de todas las totalidades. Anúnciales a los hombres lo que
aquí se te ha revelado”.
VI
1 Escuché una potente voz que
parecía como trueno, y aquella voz era terrífica y sobrecogedora y yo temblaba
al escucharla: “He aquí revelado el significado de las siete esferas ─ dijo la
voz tronante ─. 2 Anuncia a todos lo que has conocido, para que
los humanos conozcan lo que Yo, la Suprema Inteligencia he dispuesto.
3 Todo el Universo que mi mente ha conformado se
mantiene en equilibrio ─ continuó la voz que procedía de en medio de la
poderosa luz ─. 4 Respeten los humanos ese equilibrio y vivan en
comunión con la naturaleza porque la naturaleza es solo el plan que yo he
formulado desde los tiempos primeros.
5 Los seres humanos cegados por la Sombra
trastornan el plan universal y ponen en peligro la estabilidad de la vida sobre
la tierra. 6 Mas yo vendré en
auxilio de la tierra cuando llegue el momento que anunciaron los veedores en el
viejo libro”.
7 Y dijo la voz potente: “Ya se dijo en el pasado por medio de la palabra de Ieshaiá y se lee en
el viejo libro: La tierra está profanada bajo los pies de los que la habitan,
porque ellos violaron las leyes, transgredieron los preceptos, rompieron la
alianza eterna. 8 Por eso la Maldición
devora la tierra y sus habitantes soportan la pena; por eso se consumen los
habitantes de la tierra y no quedan más que unos pocos.
9 ¡La
tierra se quiebra, se resquebraja, la tierra se parte, se parte en pedazos, se
mueve, se conmueve la tierra!; pero Yo no permitiré que la tierra sea
destruida. 10 En ese
día pediré cuenta a mis ángeles, a las potencias de la Sombra y a los que
gobiernan las naciones de la tierra y les reclamaré por el daño que le han
hecho a la tierra. Condenaré las tiranías. Aplastaré con mis ángeles a los
inicuos.
11 Y seré entonces refugio para el débil, un
refugio para el pobre en su angustia, un resguardo contra la tormenta, una
sombra contra el calor.
12 ¿No lo saben acaso? ¿Nunca lo han escuchado?
El Padre del Universo es un Dios eterno, él crea los confines de la tierra: no
se fatiga ni se agota, su inteligencia es inescrutable. 13 El fortalece al que está fatigado y acrecienta
la fuerza del que no tiene vigor. 14 Los jóvenes se fatigan y se agotan, los
muchachos tropiezan y caen. 15 Pero los que esperan en la Suprema
Inteligencia renuevan sus fuerzas, despliegan alas como las águilas; corren y
no se agotan, avanzan y no se fatigan.
16 Vendrá el Hijo de la Luz para rescate de todos
los pueblos. Sobre los montes ofrecerá un banquete con manjares suculentos, con
vino añejo y todos vendrán a celebrar.
17 Mas yo le doy al hombre una advertencia de
esperanza: que el hombre armonice su vida con la armonía del universo, que su
ambición inspirada por la Sombra no le lleve a intoxicar a la tierra y a romper
el equilibrio de toda la vida que habita en la tierra. 18 A menos que el hombre se acoja a mi amparo,
que haga las paces conmigo: ¡sí, que haga las paces conmigo! Entonces el tiempo
de los tiempos no vendrá anticipadamente.
19 Esta es la revelación que Aquel que Predica
recibió por boca del mensajero divino de la Luz el que recibe el nombre de
Gavri’el. Aquel que tenga razonamiento
que juzgue.


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