No
se trata de una renovación del texto judeo-cristiano propiamente; pero como la
colección de escritos que se presenta bajo el título de La Suprema Inteligencia parte de los escritos bíblicos parece
apropiado considerarle como Biblia Renovada, aunque el mensaje del muevo libro incluye
también textos tomados de otras corrientes de espiritualidad orientales y
muchas de las enseñanzas recogidas en los escritos considerados apócrifos.
Su
primer libro o sección se denomina En el
principio y es una perífrasis del Génesis, aunque planteando profundas
diferencias doctrinales.
La
Biblia, tal como se conoce, contiene una gran cantidad de mitos que no soportan
una mínima interpretación a la luz del actual conocimiento científico, tales
como la creación del universo, de la tierra, de la vida, de las especies y
hasta del ser humano a partir de la nada; como la pueril explicación del origen
del pecado; como la leyenda y mitos sobre el llamado “diluvio universal” y el
origen de los idiomas o lenguas hablada por los diferentes pueblos; como, en
fin, la destrucción por decisión divina de las ciudades de Sodoma y Gomorra,
sin perdón por ninguno de sus habitantes aunque fueran niños y que originara el
rechazo, la persecución y marginalización de los homosexuales.
La
Biblia habla de un Dios terrible que exige temor, que carga con numerables
tachas humanas como “celoso”, implacable, capaz de arrepentirse en un momento
dado de lo que antes había ejecutado, como la creación del hombre; de un Dios
que no se inmuta en ordenar el exterminio de naciones enteras bajo la excusa de
ser adoradores de dioses falsos; de un Dios misógino que presenta a la mujer
como culpable de la introducción del pecado en el mundo, que la equipara a cosa
poseída, que inspira la ley de condenar a muerte por lapidación a la mujer
sorprendida en adulterio y negando este castigo al adúltero.
Sin
embargo, Dios es AMOR, es PIEDAD, es JUSTICIA. Dios no quiere destruir su obra,
sino conservarla; quiere darle al pecador la oportunidad de enmendar sus
errores y, al mismo tiempo, concede al ser humano el libre albedrío, la
libertad de opción.
Dios
se opone al fanatismo. Dios rechaza el fundamentalismo surgido de
interpretaciones humanas y prejuiciadas de sus enseñanzas. Dios no es legislador
para imponerle leyes de gran severidad a los seres humanos. El instruye e
inspira, no impone. Él no es Dios de guerra.
Dios
no tiene pueblo elegido. Todos los pueblos, todas las naciones son elegidas por
El como naciones suyas. No limitó sus enseñanzas a un solo grupo étnico sino
que la transmitió a todas las naciones y lenguas.
¿Cuál
es el nombre de Dios? ¿Jehová-Yahvé? ¿Acaso Alá? ¿Tal vez Brahmá, Visnú, Shivá?
Tal vez su nombre sea la totalidad de los nombres; pero solo un mismo y elevado
Dios, Luz del Universo, Padre de la Vida, SUPREMA INTELIGENCIA.
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