lunes, 7 de julio de 2014

La Biblia renovada






No se trata de una renovación del texto judeo-cristiano propiamente; pero como la colección de escritos que se presenta bajo el título de La Suprema Inteligencia parte de los escritos bíblicos parece apropiado considerarle como Biblia Renovada, aunque el mensaje del muevo libro incluye también textos tomados de otras corrientes de espiritualidad orientales y muchas de las enseñanzas recogidas en los escritos considerados apócrifos.


Su primer libro o sección se denomina En el principio y es una perífrasis del Génesis, aunque planteando profundas diferencias doctrinales.


La Biblia, tal como se conoce, contiene una gran cantidad de mitos que no soportan una mínima interpretación a la luz del actual conocimiento científico, tales como la creación del universo, de la tierra, de la vida, de las especies y hasta del ser humano a partir de la nada; como la pueril explicación del origen del pecado; como la leyenda y mitos sobre el llamado “diluvio universal” y el origen de los idiomas o lenguas hablada por los diferentes pueblos; como, en fin, la destrucción por decisión divina de las ciudades de Sodoma y Gomorra, sin perdón por ninguno de sus habitantes aunque fueran niños y que originara el rechazo, la persecución y marginalización de los homosexuales.


La Biblia habla de un Dios terrible que exige temor, que carga con numerables tachas humanas como “celoso”, implacable, capaz de arrepentirse en un momento dado de lo que antes había ejecutado, como la creación del hombre; de un Dios que no se inmuta en ordenar el exterminio de naciones enteras bajo la excusa de ser adoradores de dioses falsos; de un Dios misógino que presenta a la mujer como culpable de la introducción del pecado en el mundo, que la equipara a cosa poseída, que inspira la ley de condenar a muerte por lapidación a la mujer sorprendida en adulterio y negando este castigo al adúltero.


Sin embargo, Dios es AMOR, es PIEDAD, es JUSTICIA. Dios no quiere destruir su obra, sino conservarla; quiere darle al pecador la oportunidad de enmendar sus errores y, al mismo tiempo, concede al ser humano el libre albedrío, la libertad de opción.


Dios se opone al fanatismo. Dios rechaza el fundamentalismo surgido de interpretaciones humanas y prejuiciadas de sus enseñanzas. Dios no es legislador para imponerle leyes de gran severidad a los seres humanos. El instruye e inspira, no impone. Él no es Dios de guerra.  


Dios no tiene pueblo elegido. Todos los pueblos, todas las naciones son elegidas por El como naciones suyas. No limitó sus enseñanzas a un solo grupo étnico sino que la transmitió a todas las naciones y lenguas.


¿Cuál es el nombre de Dios? ¿Jehová-Yahvé? ¿Acaso Alá? ¿Tal vez Brahmá, Visnú, Shivá? Tal vez su nombre sea la totalidad de los nombres; pero solo un mismo y elevado Dios, Luz del Universo, Padre de la Vida, SUPREMA INTELIGENCIA.

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