1 Los
israelitas habían abandonado la guía de los cabecillas, a los que llamaron
jueces, y nombraron para ellos a un rey que les unificara y dirigiera en las
batallas y las guerras que sostenían con los filisteos. Porque los jueces se
habían entregado a la avaricia y al soborno y ejercían su poder violentando el
derecho, por eso el pueblo reclamaba que le gobernara un hombre fuerte y no una
cuadrilla de jueces corruptos.
Saúl se proclama rey
2 De
entre todos los hombres fuertes se destacó con mayor fuerza uno de la tribu de
Benjamín llamado Saúl, quien sobresalía como uno de los guerreros más osados y
fieros. 4 Saúl armó un fuerte ejército y venció en
Yabés de Galaad a los filisteos, enemigos de los hebreos, y como era vencedor
se declaró como rey de Yisraeil. 5 Entonces el profeta Shamu’el le ungió como
rey en Guibeá donde estableció su trono.
6 Y Saúl
ordenó que todos los que habitaban en su reino pagaran impuestos y reclutó
hombres para formar su ejército y hacer campañas contra la nación filistea.
El Arca
de la Alianza tomada por los filisteos
7 Shamu’el,
que era un juez o cabeza de Yisraeil puso sus esperanzas en el brazo de Saúl
porque creía que este podría derrotar a las ciudades filisteas. 8 En
una campaña contra Yisraeil los filisteos habían hecho gran matanza y apoderado
del Arca de la Alianza, del arca que había hecho Moshé, y la habían llevado
como despojo a la ciudad de Ashdod. 9 Y
el Arca de la Alianza que era sagrada para los hebreos porque decían era el
depósito del siempre Santo Yahvahé, había sido depositada en el templo de
Dagón, deidad de Filistea y la colocaron junto a la estatua de Dagón.
10 Sintió
temor el pueblo de Ashdod porque el Arca del Dios de los hebreos se guardaba en
el templo de Dagón y acordaron enviarla para la ciudad de Gath; pero en Gath
hubo una epidemia que causaba que los enfermos se cubrieran de tumores. 11
Entonces los de Gath dijeron: “Esto es castigo de Yahvahé porque nosotros
secuestramos su Arca, que sea llevada a otro lugar, quizá así nos libremos de
este mal”.
12 Trasladaron
pues el Arca de la Alianza a Ekron, pero el pueblo se enojó temiendo que les
ocurriera lo que había pasado en Gath y le protestaron al príncipe de Gath. 13 Era
tanto el temor que los príncipes de las cinco ciudades de Filistea decidieron
devolver a Yisraeil el Arca de la Alianza.
Shamu’el
contra Amalec
14 Shamu’el
no había olvidado aquella afrenta a Yisraeil y anhelaba destruir a los
filisteos, mas no podía organizar un ejército vencedor, ni enfrentarse a las
espadas de hierro de los filisteos con sus espadas de bronce. 15 Por
esto, cuando Saúl derrotó a los filisteos aceptó ungirle como rey; y le ungió
en nombre de Yahvahé.
16 Mas
Shamu’el quería que Yisraeil se impusiera también sobre el territorio de Amalec.
17 Creyó que Yahvahé había dictado sentencia de holocausto y
anatema sobre los amalecitas, descendientes de Esav a quien Ya’akov había
robado la primogenitura, 18 porque en sueños había recibido una
señal que creyó inspirada por la Luz; pero era
engaño de Sama’el.
19 Así
que ciego de odio Shamu’el fue ante Saúl y le dijo: “Nuestro Elokhin me ordenó
que te ungiera como rey sobre Yisraeil, ahora escucha lo que Adonai me ha dicho
en sueños: 20 Castigaré a Amalec, dijo Yahvahé, por lo
que hizo a Yisraeil al oponérsele en el camino cuando huyó de Egipto (es que
los descendientes de Amalec, nieto de Esav atacaron a los descendientes de
Ya’acov cuando entraban en Canaán tierra prometida por Yaho’el a los
descendientes de Abraham, a los hijos de Ya’acov y a los hijos de Esav). 21 Ve
pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él;
mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y
asnos”.
22 Saúl,
entonces, pasó revista a su ejército en el lugar conocido como Telaim,
doscientos mil de a pie, y diez mil hombres de Judá. Emprendió campaña contra
Amalec y asaltó a los amalecitas gobernados por Agag. 23
Desde Havila hasta llegar a Shur, en tierras del Sinaí, Saúl asoló a los
amalecitas, y capturó vivo a Agag rey de Amalec, 24
pero mató a filo de espada a todos los que pudieron capturar, hombres, mujeres
y niños y hasta los de pecho, a todos mataron los hombres de Saúl.
25
Agag, rey de los amalecitas se humilló ante Saúl y colocando Saúl su pie sobre
la cabeza de Agag le dijo: “Rey eres y como tal, yo te perdono pero me servirás
de por vida como siervo mío”. 26 Entonces la tropa de Saúl se repartió
los despojos de los amalecitas, tomando para ellos lo mejor de las ovejas y del
ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo que
valioso fuera; pero entregaron al fuego lo que consideraron vil y despreciable.
27 “Así la campaña ha dado fruto, y
riquezas tendrán mi casa y mis tropas”, dijo Saúl.
28
Conoció Shamu’el de la victoria de Yisraeil y salió a encontrarse con Saúl;
pero supo por boca de algunos de los de la tropa de Saúl que se habían
repartido el botín de los despojos de Amalec. 29 Y
se apesadumbró Shamu’el l, y estuvo orando toda aquella noche pidiendo consejo
al Padre del Universo, mas Yahvahé guardó silencio.
Yaho’el
advierte a Shamu’el
30 Madrugó
luego Shamu’el para ir a encontrar a Saúl por la mañana 31 y
un anciano se presentó ante él diciéndole: “Shamu’el, Shamu’el, anda seguro en
tus pasos y no te dejes engañar por el engañador que querrá confundirte”. 32
Como el anciano desapareciera ante él, Shmu’el consideró que había sido un
ángel aconsejándole que no se dejara engañar por Saúl. 33
Ciertamente era el mensajero de la Luz que habita en la Luz quien en forma de
anciano se había presentado ante Shamu’el, para advertirle del engaño profético
que le había hecho Sama’el, pero Shamu’el no le entendió.
34 Shamu’el,
tuvo aviso que le decían: “Saúl ha venido a Carmel, y en ese lugar se ha construido
un monumento, y después volviendo, ha pasado y descendido a Gilgal”. 35
Llegó Shamu’el a donde se encontraba Saúl, y este, al verle, salió a su
encuentro diciendo: “Bendito seas tú de Adonai Yah; yo he cumplido la palabra
de tu Dios”. 36 Shamu’el entonces dijo: “¿Pues qué
balido de ganados y bramido de bueyes es este que yo oigo con mis oídos?”
Shamu’el
reprende a Saúl
37 Y
Saúl respondió: “De Amalec los han traído; porque la tropa perdonó a lo mejor
de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Yah tu Elokhin; pero lo
demás lo destruimos”. 38 Shamu’el
le contestó diciendo: “Si en nombre de Yahvahé te ungí como rey y cabeza sobre
todas las tribus de Yisraeil, 39 ¿Por qué pues no has oído el mandato
que te di de boca del Dios vivo, sino que apoderándote del despojo, has hecho
lo malo a los ojos de Yah?”
40 Replicó
Saúl: “Antes he oído lo que me pediste, y fui a la campaña que me ordenaste en
nombre del Dios de Yisraeil, y he traído a Agag rey de Amalec, y destruido a
los amalecitas: 41 Pero fueron nuestras tropas las que tomaron
del despojo a las ovejas y vacas, las primicias del anatema, para sacrificarlas
a Adonai tu Dios en Gilgal”.
42 Y Shamu’el
dijo bajo inspiración del Paráclito:
“Más importante es obedecer lo que Dios ordena que hacer sacrificios. Ciertamente
el obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atención más que el sebo
de los carneros” Agregó después: “Ahora Yahvahé te rechazará como rey de Yisraeil”.
43 Se
angustió entonces Saúl y confesó: “Sé que no cumplí con tu palabra porque temí
a la tropa, consentí a la voz de nuestros hombres. Perdona pues ahora mi error,
y regresa conmigo para adorar a Yahvahé”; 44
esto lo decía Saúl porque conocía la influencia que Shamu’el tenía como profeta
delante de todo el pueblo de Yisraeil y temía perder su apoyo para reinar sobre
las tribus de Yisraeil.
Shamu’el
asesina a Agag
45 Y Shamu’el
respondió a Saúl: “No volveré contigo; porque desobedeciste lo que te ordené en
nombre del Dios de Yisraeil, y él te desechará para que no seas rey sobre Yisraeil.
Ahora para mitigar tu culpa trae ante a mí al pecador maligno de Agar”.
46 Trajeron
a Agar y este se mostraba humilde pero seguro de que no debía temer por su
vida. Y Shamu’el dijo: “Como tu espada dejó las mujeres sin hijos, así tu madre
será sin hijo entre las mujeres”. 47
Entonces Shamu’el tomando la espada de Saúl decapitó de un tajo a Agag y ante
un altar levantado a nombre de Yahvahé cortó su cuerpo en pedazos en Gilgal.
48 Después
de esto Shamu’el se marchó a donde moraba en Rama y Saúl viajó a su casa en
Gabaa. 49 Y nunca después vio Shamu’el a Saúl en
toda su vida y conspiraba para elegir a un nuevo rey en lugar de Saúl.

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