lunes, 7 de julio de 2014

Credo de los Seguidores de la Luz






Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Luz del Universo y Suprema Inteligencia, que al separar la Luz de la Sombra por su impulso se expandió la materia para formar el universo y la tierra y dio inicio a la vida y a la evolución de las especies; que creó a sus ángeles para que fueran sus mensajeros entre los hombres y vigilantes sobre la tierra.

Confieso que Dios es eterno, innominable, dispuesto siempre al amor y al perdón, sin las tachas humanas y concede a todos los hombres la libertad de escoger su destino; que no impone leyes que no están inspiradas en su justicia, bondad y amor; que no admite holocaustos y solo exige que haya amor entre los hombres, respeto al derecho, a la justicia y al bien y no hace acepción alguna de personas.

Creo en un solo Señor, Yehshua el Kristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los tiempos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado,  de la misma naturaleza del Padre, por quien todo se originó; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación se hizo carne, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de Mariam, la Virgen, para vivir en la tierra como hombre verdadero; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato;  padeció y fue sepultado, y resucitó en cuerpo astral al tercer día, según las Escrituras, y ascendió hasta la gloria del Padre y junto al Padre forma una misma esencia espiritual; y de nuevo vendrá con gloria para rescate de la humanidad y la derrota de las fuerzas de la Sombra, y establecer el Paraíso perdido de los hombres cuando llegue el Tiempo de los tiempos.

Creo que por la cruz de Yehshua, todos los hombres nos hemos constituidos en hijos de Dios y que para merecer este don el hombre debe separarse de los pecados inducidos por la Sombra y sus ángeles malditos.

Creo en el Paráclito, Espíritu Santo, que inspira la Sabiduría, que procede del Padre al igual que el Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los santos ángeles y por la palabra de los profetas y de los sabios de todas las tierras.

Creo en una sola comunidad y fraternidad cristiana, de encuentro espiritual de los creyentes, sin templos construidos por mano de hombre, sin jerarquías ni castas sacerdotales, donde todos los creyentes son sacerdotes del Espíritu Universal.

Confieso que en el bautismo se recibe la unción espiritual procedente del Paráclito y se inicia el camino para la regeneración espiritual de los hombres.

Confieso que los pecados, por la sangre de Yehshua derramada en la cruz, son perdonados a los que ante Dios se arrepienten sinceramente.

Creo que las almas son inmortales y que para ganar la gloria del Mundo Nuevo deberán alcanzar la perfección por medio de ciclos de muerte y vida y que cuando llegue el Tiempo de los Tiempos, las almas que no hayan alcanzado la perfección serán borradas del Libro de la Vida como si jamás hubieran existido. Creo que las almas puras, por su fe, por sus obras y por la sabiduría de Dios obtienen como premio la vida eterna viviendo para siempre en sus cuerpos astrales.


Amén

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