Creo en un solo
Dios, Padre Todopoderoso, Luz del Universo y Suprema Inteligencia, que al
separar la Luz de la Sombra por su impulso se expandió la materia para formar
el universo y la tierra y dio inicio a la vida y a la evolución de las
especies; que creó a sus ángeles para que fueran sus mensajeros entre los
hombres y vigilantes sobre la tierra.
Confieso que Dios es
eterno, innominable, dispuesto siempre al amor y al perdón, sin las tachas
humanas y concede a todos los hombres la libertad de escoger su destino; que no
impone leyes que no están inspiradas en su justicia, bondad y amor; que no
admite holocaustos y solo exige que haya amor entre los hombres, respeto al
derecho, a la justicia y al bien y no hace acepción alguna de personas.
Creo en un solo Señor,
Yehshua el Kristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los
tiempos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma
naturaleza del Padre, por quien todo se originó; que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación se hizo carne, y por obra del Espíritu Santo se encarnó
de Mariam, la Virgen, para vivir en la tierra como hombre verdadero; y por
nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó en cuerpo
astral al tercer día, según las Escrituras, y ascendió hasta la gloria del
Padre y junto al Padre forma una misma esencia espiritual; y de nuevo vendrá
con gloria para rescate de la humanidad y la derrota de las fuerzas de la
Sombra, y establecer el Paraíso perdido de los hombres cuando llegue el Tiempo
de los tiempos.
Creo que por la cruz
de Yehshua, todos los hombres nos hemos constituidos en hijos de Dios y que
para merecer este don el hombre debe separarse de los pecados inducidos por la Sombra
y sus ángeles malditos.
Creo en el
Paráclito, Espíritu Santo, que inspira la Sabiduría, que procede del Padre al
igual que el Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y
gloria, y que habló por los santos ángeles y por la palabra de los profetas y
de los sabios de todas las tierras.
Creo en una sola
comunidad y fraternidad cristiana, de encuentro espiritual de los creyentes,
sin templos construidos por mano de hombre, sin jerarquías ni castas
sacerdotales, donde todos los creyentes son sacerdotes del Espíritu Universal.
Confieso que en el
bautismo se recibe la unción espiritual procedente del Paráclito y se inicia el
camino para la regeneración espiritual de los hombres.
Confieso que los
pecados, por la sangre de Yehshua derramada en la cruz, son perdonados a los
que ante Dios se arrepienten sinceramente.
Creo que las almas
son inmortales y que para ganar la gloria del Mundo Nuevo deberán alcanzar la
perfección por medio de ciclos de muerte y vida y que cuando llegue el Tiempo
de los Tiempos, las almas que no hayan alcanzado la perfección serán borradas
del Libro de la Vida como si jamás hubieran existido. Creo que las almas puras,
por su fe, por sus obras y por la sabiduría de Dios obtienen como premio la
vida eterna viviendo para siempre en sus cuerpos astrales.
Amén
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