El libro La Suprema Inteligencia es una colección de escritos o libros que
bordean los libros de la Biblia, considerada esta como el Viejo Libro. La
estructura del libro no se ajusta específicamente al canon de la Biblia
judeo-cristiana.
Son 27 libros los que conforman La Suprema Inteligencia. Tanto en la
Torá como en el Antiguo Testamento de la Biblia se recogen los cinco libros
atribuidos a Moshé (Moisés) que en la Biblia se catalogan como el Pentateuco,
En el libro La Suprema Inteligencia
se suprime el Pentateuco por dos libros que recogen las tradiciones que van
desde el origen del universo y la vida hasta los hechos de Yehoshúa, que en la
Biblia se recogen en el libro Josué.
“EN EL PRICIPIO” es el primer libro de
La Suprema Inteligencia, dividido en 10 capítulos donde se describe el
surgimiento del universo por impulso de la fuerza de Dios sobre la materia. Se
aparta totalmente del concepto creacionista que plantea la creación a partir de
la nada. En el primer capítulo se define claramente que para el surgimiento del
universo y de la tierra se requirió la expansión de la materia, la que como
Dios es eterna, no creada e indestructible.
Mantiene la división en siete días del
origen del universo, de la tierra y de la vida, considerándoles como etapas de
gran duración y sin referirse a un supuesto descanso de Dios y, por
consiguiente, negando la santificación de un determinado día y dejando bien
claro que el séptimo día no ha concluido.
Por otra parte, en este primer libro
no se considera al ser humano como una creación de Dios, sino como resultado de
la evolución de las especies y la escogencia de una especie para hacerla
predominante sobre la tierra a la cual le concedió su aliento, el alma, la
inteligencia y la razón: “Escogió una
especie, machos y hembras, y sopló en ella su aliento, y le separó de cualquier
otra especie animal”.
El libro omite ─ de hecho niega ─ el
mito de la creación del hombre ─ o proto hombre ─ a partir de una figura
moldeada en la tierra por Dios. Este mito, por cierto, es tomado del relato
sumerio de la creación del hombre por la diosa Nammu al que moldeó con la
arcilla de Abzu.
De acuerdo con los fundamentalistas
que interpretan lo escrito en la Biblia como verdad indiscutible, el primer
hombre ─ Adán ─ proviene de la tierra y la mujer como surgida de un componente
del hombre: una costilla. Si el ser humano hubiera sido creado o formado de un
puñado de barro, la composición química de su cuerpo sería predominantemente de
sílice o de compuestos silícicos, y no eminentemente orgánico como en realidad
es.
Conocemos que el Carbono se encuentra
en un 18% en la composición del cuerpo humano, el Nitrógeno en un 3%, el Calcio
en un 1.5%, el Fósforo en un 1%, y en menores proporciones el Potasio, Azufre,
Sodio, Cloro, Magnesio, Hierro; en tanto que elementos como cobre, zinc,
selenio, molibdeno, flúor, yodo, manganeso, cobalto, litio, estroncio,
aluminio, silicio, plomo, vanadio y arsénico están presentes solo como trazas.
Creación de Dios son los ángeles
creados después de haber escogido al hombre: “De materia y espíritu los creó; pero su materia era sutil. Como el
Hombre no podía contemplar al Poderoso, la Luz creó a sus mensajeros”. Los
ángeles como seres inmortales carecen de sexo pues no requieren de la
reproducción.
La caída de los ángeles rebeldes ─ los
grigoris, es decir vigilantes ─ no se debió a lo que el mito bíblico refiere,
diciendo que copulaban con las humanas con las que tuvieron descendencia. Su
rebelión, según el primer libro de La
Suprema Inteligencia, se debió a su rechazo a la obediencia a Dios y al
hecho de haberse convertido en tiranos de los seres humanos a los que trataron
como esclavos.
La leyenda de Kayin (Caín) y Hevel
(Abel) se enfoca desde otra interpretación teológica y redactada de acuerdo con
otras tradiciones diferentes a la que recoge la Biblia. Efectivamente, el
cronista da una diferente interpretación del primer pecado del hombre inducido
por el demonio (grigori) Sama’el o Baal-Zebut, la envidia. Aquí nada se habla
sobre un fantástico Paraíso Terrenal donde se paseaba Dios, como si este
tuviera forma humana y que furioso castiga al proto hombre, Adán y a la proto
mujer, Eva por la falta de tomar y comer de un mítico “árbol del bien y el
mal”, que se manifestaba en la vergüenza de la desnudez.
En La
Suprema Inteligencia, la muerte no entra en el mundo por el pecado, sino
por la condición biológica propia del ser humano como especie viviente y la
vida eterna es una promesa para los seres humanos garantizada por Dios cuando
el hombre definitivamente se desprenda de su esencia bestial, por medio de la
sabiduría y la purificación de su alma inmortal y la ruptura de su karma.
En el relato, Uri’el le reclama a
Kayin por el asesinato de su hermano debido a la envidia que por él sentía y le
condena a transitar por “innumerables ciclos de vida”.
En La
Suprema Inteligencia se recoge un relato que también es desarrollado en la
Biblia, el de Noé (Noaj) y el mítico diluvio universal aunque desde un punto de
vista teológico bien diferente.
Los redactores del Génesis, incluyeron
en este libro un famoso mito mesopotámico que aparece en el Poema de Gilgamesh, una narración que es
considerada como la narración escrita más antigua de la historia (1300 a.C), y
cuenta que el dios del cielo, del viento, de las tempestades y de la
respiración, Enlil, molesto por la gran multiplicación de los humanos, creados
por su hermano el dios Enkil y por el ruidoso comportamiento de ellos, se
propuso destruir a toda la humanidad.
Enkil, conocedor del designio de
Enlil, pretendió salvar a la humanidad y para no contrariar a su hermano fue a
la cabaña del rey Utnapishtim y le advierte, diciendo: “Escucha y presta oído a
mis instrucciones. Un diluvio va a inundar todas las moradas, todos los
templos, para destruir a todos los hombres” y le ordenó que destruyera su casa,
construir una embarcación y subir en esta a todas las especies vivientes.
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| Utnapishtim el Noé persa |
La tempestad duró seis días, cuando
cesó el Noé sumerio soltó una paloma que volvió, luego soltó una golondrina que
también regresó al barco; finalmente soltó un cuervo que no regresó, por lo que
Utnapishtim comprendió que este había encontrado un lugar donde posarse.
Abandonó la barca e hizo una ofrenda a los dioses.
Con ligeras variaciones en el relato y
la participación de un solo Dios, Yahveh, cruel y arrepentido de haber creado a
la humanidad se transcribe el relato sumerio a la Biblia; el mensaje: Dios es
implacable con los pecadores sin importarle que su condena caiga también sobre
niños inocentes de las faltas de sus mayores.
Para los fundamentalistas bíblicos, el
relato del diluvio universal es totalmente cierto, indiscutible y, partiendo de
una especial cronología de los relatos bíblicos, sitúan su fecha en el año 2370
a.C., con el mismo criterio con el que establecen como fecha de la aparición
del ser humano en la figura de un solo hombre, Adán en el año 4026 a.C.
Los estudios científicos, que no se
pueden obviar, porque la ciencia no niega a Dios, todo lo contrario, magnifica
la realidad de Dios, mostrando su gran sabiduría en el ordenamiento y
programación del gran estallido que provocó la expansión de la materia, han
demostrado que el género Homo existe sobre la tierra desde hace alrededor de un
millón y medio de años y estaba formado por diferentes especies, como el Homo habilis, el Homo neanderthaliensis, el Homo
erectus y el Homo floresiensis, quedando
el Homo sapiens como única especie
humana hace unos 12 mil años, luego de la extinción de las otras especies del
género, con las que desde antes compartía la tierra y de haber aparecido hace 200.000
y 150.000 años.
La última glaciación universal colapsó
hace alrededor de 10 000 años, provocando, con el deshiele de los glaciares un
aumento del nivel del mar. Es durante el periodo final de la glaciación que el Homo sapiens comenzó a extenderse por
Asia y Europa.
Con el deshielo y la ocurrencia de
algunos trastornos geológicos y, quizá con el choque de algún asteroide (quizá
en el Golfo de México), las zonas próximas a las costas de hace unos 10 mil
años, posiblemente sufrieran el embate de poderosos tsunamis que inundaran gran
extensión de territorios. De la memoria de este fenómeno es probable que se elaborara
la leyenda de un diluvio o anegación que por su magnitud le pareciera a los antiguos
sería universal.
El relato recogido en La Suprema Inteligencia,
queda implícito que el fenómeno de la gran inundación fue debido a causas
naturales y no a la furia ciega de un Dios descarga sobre los humanos. Así, el
ángel Gavri’el, mensajero de Dios, se acerca a Noaj, un hombre que ya ha
encontrado a Dios, y le advierte: “La
muerte acecha a todo el territorio. Pero tú has encontrado gracia delante de la
Luz Suprema. Reúne a tu familia, tus hijos y sus mujeres y huye a lo más alto
porque sucederá una gran calamidad y lloverá por muchos día, el mar se lanzará
sobre la tierra y todos en el territorio perecerán”.
Noaj (Noé), construye una embarcación “y en ella encerró a todos sus hijos, a sus
mujeres y cargó su barca con parejas, las más fuertes, de su ganado”. Noaj
no tuvo que realizar la titánica labor de colectar parejas de especies de
animales de todo tipo para salvarles de la hecatombe. Imaginemos al pobre Noé
en Mesopotamia, dándose a la labor de colectar, elefantes y tigres de la India,
canguros de Australia y especies endémicas de todos los territorios del mundo,
y tan solo en un breve espacio de tiempo.
Y se relata en este libro: “Las aguas del mar crecían incansablemente y
las playas quedaban sumergidas y el mar fue tragando tierras, pero los hombres
no se percibían de su amenaza. Entonces, en aquel territorio comenzó a llover
intensamente y se hincharon los ríos y sus aguas se salieron de sus cauces y se
estremeció el fondo de los mares y una ola inmensa se arrojó sobre la tierra. Y
se produjo la inundación anunciada por el mensajero de la Luz, pero Noaj logró
llegar con su embarcación a salvo a la ladera de un alto monte”.
Cuando Noaj oraba para que Dios no
volviera a descargar su furia sobre los seres humanos, Gavri’el se presentó
ante é diciéndole: “Mira Noaj y aprende
de este desastre. No es el Padre el que desata la furia de la naturaleza contra
el hombre, porque él ama la obra que forjó; pero en las adversidades, cuando
haya peligro para la existencia el librará de la muerte a los justos y a los
que clamen su ayuda. Siempre habrá un resto que será salvado por el amor del
Padre de Luz a los hombres de buena voluntad”.
Corrientemente se considera que el
paso del politeísmo al monoteísmo fue dado inicialmente por los hebreos sin
tener en cuenta que ya había surgido el monoteísmo en tierras de la antigua
Persia por la prédica de Zarathushtra quien identificó un solo Dios de Luz con
el nombre de Ahuramazda.
Zarathushtra recibe la inspiración monoteísta
cuando todavía los hebreos se mantenían en el politeísmo. La Suprema Inteligencia reconoce a Zarathushtra como profeta y
muestra la influencia que ejerció el mazdeísmo sobre los hebreos para a través de
Abraham llegar al concepto monoteísta de un solo y verdadero Dios.


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