martes, 29 de julio de 2014

COMENTARIOS IV Y V


El Nuevo Edén


1 La Suprema Inteligencia preparó el camino para el Nuevo Edén, el Paraíso rechazado por los hombres cuando se dejaron tentar en su vanidad por los mensajeros de la Sombra. Así eligió a un hombre como parangón humano, Abraham.
2 El Padre le prometió a Abraham que su descendencia sería incontable y heredaría la tierra donde manaba la leche y la miel. Somos la descendencia espiritual de Abraham y se nos ha prometido una gloriosa herencia: habitar en la esfera de la inmortalidad. 3 Y Moshé fue elegido para rescatar al pueblo oprimido bajo servidumbre en Egipto y conducirlo a la tierra prometida a Abraham; 4 del mismo modo Yehshua es el nuevo Moshé, aunque mayor que este en gloria y santidad, quien conducirá a su pueblo a la gloria del Padre y a la vida eterna luego de rescatarle por el precio de su sangre de la esclavitud del pecado. 
5 Porque los hebreos padecían bajo la esclavitud en Egipto, como hemos estado nosotros en la esclavitud del pecado; 6 pero la Suprema Inteligencia, la Luz del Universo, nos ha enviado a Yehshua para que por medio de su palabra y de su sangre seamos liberados del pecado y conducidos a la nueva tierra prometida, la divina dimensión donde encontrarán paz los justos.

V

La fe


1 Amados míos, tengamos fe, pues la fe nos da fuerzas y podemos resistir los embates de la vida. 2 Quien tiene fe tiene esperanza y confía en el poder benéfico de la Suprema Inteligencia; en el infinito amor que por nosotros siente el Hijo de la Luz, Yehshua, el llamado Kristo y en la magnanimidad que nos concede el Paráclito para educarnos en la sabiduría.
3 Pero de qué vale la fe si no está acompañada por el bien hacer. La fe sin obras es también egoísmo y el egoísmo es despreciado por la Suprema Inteligencia y canal que abre el Ahriman para conducirnos a la ambición desmedida, al abandono de la piedad y al ansia de gozar el disfrute de los bienes materiales por sobre el gozo de los bienes espirituales.
4 Por la fe cumplimos solo una parte de la palabra del Padre, amar a Dios y confiar en él. Pero el Padre no solo quiere ser amado sino que también se ame a su obra, esto es, el total de la naturaleza 5 y se ame sin diferencias al que es nuestro prójimo, al que no está dominado por Sama’el y sus grigori; al pobre, al humilde de espíritu, al ignorante, al descreído que no comete injusticias ni está entregado a las fuerzas de la Sombra, al que pone su corazón en la esperanza de otra fe porque solo el Padre es el único que puede juzgar  quien le es grato en su adoración.
6 Por las obras ponemos en evidencia nuestro amor por la humanidad y por toda la obra que levantara el Padre de la Vida.
7 Además junto a la fe y a las obras debemos sentir compasión por los pecadores y por nuestros enemigos y ser capaces de perdonar, como Yehshua no condenó, sino libró a los que estaban poseídos por espíritus inmundos; como Yehshua fue capaz de pedir el perdón para aquellos que le condenaron y clavaron en la cruz.
8 Seamos capaces de sentir conmiseración por los pecadores, por los dominados por vicios que destruyen el alma; por aquellos que nos persiguen compadeciéndonos de sus males y 9 estar dispuestos a la misericordia para darle ayuda a los que demuestran arrepentimiento.
10 Por la fe somos justificados ante la Suprema Inteligencia; por las obras somos agradables al Padre de la Vida; por la misericordia y la conmiseración somos llamados seguidores de la Luz; 11  por la fe junto con nuestras buenas obras, la misericordia y la conmiseración, podremos ser salvados.

12 La fe nace de la Sabiduría, porque la Sabiduría ilumina nuestra razón y nos abre la senda hacia la Verdad. 13 La Sabiduría se obtiene por la meditación y la concentración. Por la meditación nos elevamos a los planos más alto de la espiritualidad

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total