1 No me llames Señor, dice la Luz,
nuestro Dios, porque no soy como el hombre con dominio sobre el hombre. No me
impongo y siempre estoy dispuesto al perdón. 2 Yo
soy al mismo tiempo Padre y Madre, el principio engendrador y el principio
generador. Soy fuerza y ternura.
3
El Hombre nace libre de culpas como nace sin culpas el animal. En los seres
irracionales no existe el tropiezo porque su esencia de vida es virginal: el
que quiera escuchar que escuche, y el que no quiera escuchar que no escuche. 4 El hombre contamina su alma porque
tiene raciocinio y su raciocinio, apartado de la Verdad y de la Sabiduría le
pone tropiezos a su propia esencia de vida y le conduce por los senderos de las
sombras. 5 Solo conociendo la Verdad y
alcanzando la Sabiduría el hombre puede caminar por los senderos de la Luz.
Cuando el hombre es luz ilumina a todos, cuando es sombra oscurece a todos.
6 Yo soy el Padre que da la vida a
todas las cosas que toman existencia en este mundo, y mi Naturaleza es la
madre.
7 Como Padre y Madre merezco el
respeto y el amor del Hombre. El Hombre ha de presentarse ante mí con humildad
y Yo le escucharé. Sus plegarias las reciben mis mensajeros y ellos me las
presentan.
8 Cuando me invoques cubre con tus
manos tu rostro; en eso demostrarás tu humildad para conmigo y Yo te escucharé.
9 Así me llamarás, diciendo: ¡Oh,
Dios Todo Poderoso, Luz del Universo, Fuerza engendrante y Supremo saber,
escucha mi plegaria!
10 Depón ante mí tu soberbia, pues tú
solo eres sombra y Yo soy Luz. Yo te daré mi luz. Descenderé sobre ti y te
cubriré de luz. 10 No hay dioses, solo Yo soy el
Eterno.
11 No hagas imagen de Mí, pues yo no
tengo imagen. Soy Fuerza, Luz, Energía, Vibración creativa; soy Principio y Fin
de lo existente. Soy el Círculo y el Triángulo, lo Infinito, lo Universal, la
Eternidad y la Perfección.
12 Usa este símbolo y Yo te
bendeciré.
He aquí simbolizado el misterio del
Padre eterno, El que fue, El que es y El que será. Eterno e inmutable; Padre,
Hijo, Sabiduría.
13 Levantarás para Mí un altar, y lo
asperjarás con agua fresca; en el centro del altar colocarás un candelabro de siete velas, el januquiá, tres a la derecha, tres
a la izquierda y una en el centro. 14
Encenderás primero la vela central y con esta encenderás todas las velas, una
de la derecha y otra de la izquierda; entonces invocarás mi nombre diciendo: “Padre
de Luz bendice este altar”. Y yo le bendeciré. Harás esto para recordarte el
Árbol de la Vida de cuyas ramas se esparce la energía universal. Las llamas del
candelabro serán para ti representación de mi presencia, de la fuerza de mi Luz
que protege a mis hijos por toda la eternidad e ilumina los caminos de la
Perfección.
15 Todo hombre es mi sacerdote. Todo
aquel que acepte la Luz y busque el camino de la Perfección, ese es mi
sacerdote.
16 Toda persona de buena voluntad que
muestra simpatía y compasión por todas las criaturas, que, libre de todo
egoísmo, ya no concibe pensamientos como “Yo” o “Mío”, que está dotado de una
paz estable, permanece en armonía tanto en los momentos de placer, como en los
de desdicha, manteniendo una actitud continua de perdón hacia toda ofensa: Ese
es mi bien amado.
17 Aquél que no siente atracción ni
repulsión, que ha renunciado a los logros personales y la obtención de bienes,
que, estando más allá del bien y del mal, ya no se queja por nada,
agradeciéndome todo con su amor, a este hombre Yo le amo en verdad.
18 El hombre que, sin hacer
diferencias entre sus amigos y sus enemigos, los ama a todos por igual, cuya
alma permanece inalterable tanto en el éxito como en la desgracia, a ese le
llamo hijo mío.
19 No hay día sagrado pero todos los
días son bendecidos. Todos los días del Hombre tienen su bendición. No maldigas
tu día; pues el día fue creación de la Luz.
20 Así habla el Dios de Luz: Mi
espíritu abarca toda la extensión del Universo. ¿Qué casa podrán edificarme
ustedes y dónde estará el lugar de mi reposo? 21
Mi templo no se encierra detrás de paredes. Mi templo es tu aliento y el
espacio abierto.
22 No seas como los necios, los que
no alcanzan la sabiduría, pues los ignorantes me ofrecen adoración por medio de
incontables simbolismos y con sus mentes fijas en los rituales. 23 Pero aquellos que han alcanzado la
sabiduría, adoran interiormente, en meditación abstracta, con sus mentes
armonizadas en la Enseñanza.
24 Yo soy la Fuerza Vital que mora en
todos los seres que respiran.
25 No me hagas sacrificios, porque la
Luz no necesita sacrificios. Sea tu ofrenda el respeto a la justicia y al
derecho. Sea siempre tu palabra fiel a la verdad. 26 Para alcanzar la perfección de
nada sirven peregrinaciones, ayunos, purificaciones y penitencias; inútiles
son, como inútiles los ritos y las ceremonias, como inútil es la idolatría.
27 ¡Aprendan a hacer el bien!
Esfuércense en hacer lo que es justo. El sacrificio que quiero es que defiendas
al débil y al oprimido, que hagas justicia a favor del afligido. Libra al
afligido y al menesteroso de la mano de los impíos y de los seguidores de la
Sombra. Ese es el holocausto que me agrada. 28
Mas, ¡Ay de aquellos que llaman bueno a lo malo y malo a lo bueno; que
convierten la luz en oscuridad y la oscuridad en luz; que convierten lo amargo
en dulce, y lo dulce en amargo! Ellos serán borrados del Libro de la Vida, sus
almas serán desvanecidas como si nunca hubieran sido creadas.
29 No jures ni por la Luz porque Yo
trastornaré tus afirmaciones, ni por tu alma porque tu alma pertenece a la Luz,
ni por tu cabeza, porque es el santuario de tu inteligencia. 30 No prometas si no eres capaz de
cumplir. Es mejor para ti no prometer y cumplir que prometer y no cumplir.
31 Respeta la obra del trabajo ajeno
y pide bendición por la labor de tus manos o de tu mente.
32 Come y disfruta tu alimento. Toda
comida es bendita porque existe para alimento de todo ser con vida.
Cena
de gracias
33 Elegirás un día que dedicarás a la
bendición que proviene de la Luz del Universo. Prepararás tu alimento y lo
bendecirás dando gracias por haberlo recibido. 34
Y comerás, te saciarás y bendecirás al Padre de la Vida. Tomarás pan ácimo y
vino y bendecirás estos dones. 35 Tomarás el pan, símbolo de todo
alimento y lo bendecirás en presencia de todos. 36
Harás lo mismo con el vino, jugo de la vid y símbolo de la Alianza eterna.
37 Al concluir esta cena especial
agradecerás diciendo: “Gracias Padre de la Vida que nutres a todo el mundo con
tu bondad, con gracia, con benevolencia y con compasión”.
38 Da gracias cada noche antes de
entregarte al sueño porque todavía no ha llegado tu encuentro con el Universo.
La
Asamblea de los creyentes
39 Búsquense los hombres como
hermanos. Sea uno apoyo del otro. Transmitan mi palabra de persona a persona y
encuéntrense en asamblea de iguales donde nadie es pontífice y todos son
sacerdotes míos. 40
Estudien juntos mis
enseñanzas sin quitarle nada; sin agregarlo algo. 41 Oren en colectivo con todo su
corazón y con el entendimiento de la razón que puse en sus cerebros.
42 Que la asamblea de los creyentes
sea guiada por el presbites, el más entendido, sin que imponga cargas sobre mis
fieles, ni dicte normas que no nacen de mis enseñanzas, ni normas que se
aparten del amor al Que Es y Siempre ha Sido, del amor al prójimo, del amor a
la naturaleza y al universo. 43
El presbites ha de ser
escogido en la presencia de todos los miembros de la asamblea, bajo la
observación de todos; ha de estar probado por su conocimiento, digno y capaz
por el juicio y testimonio de todos. 44 Que cuando juzgue tenga por norma ser flexible
y suave en la amonestación, porque este actuar posee más poder que la rigidez y
la fuerza. El instruye y orienta, pero no es la cabeza de la asamblea de
creyentes ni medra con el presbiterio.
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