Escucha,
Padre de la Vida, mi oración; presta
oído a mi clamor. Oye la voz de mi plegaria, cuando clamo hacia ti, cuando elevo mis manos hacia tu Santuario.
He
pecado contra ti, Dios de amor, y me culpo. Yo reconozco mis faltas, y mi
pecado está siempre frente a mí. Siento remordimiento ante tu presencia. Y
apelo a tu justicia y a tu bondad para la redención de mis pecados. Júzgame
según mis actos y mis omisiones, por todo lo erróneo que cometí, por todas mis
rebeldías, por mis pecados de orgullo, por mis faltas de bondad. Si tienes en
cuenta nuestras culpas, Dios mío, ¿quién podrá subsistir?
Corrígeme,
Luz del Universo, cuando por negligencia u osadía desprecie tus consejos;
cuando olvide tus enseñanzas y caiga en el error. Corrige mi mente para que mis
pensamientos no me induzcan al error.
Envíame
tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen.
No
me rechaces de tu presencia ni me dejes en manos de mis enemigos por mis
errores, por mis faltas y por mis
culpas.
Sólo
en ti, Dios del Universo, descansa mi alma,
de ti me viene la esperanza. Sin
tu perdón soy como las hojas secas que el viento arrastra; ceniza y polvo soy
si no tengo tu amistad.
Mi
boca pronunciara alabanzas a la Luz del Universo porque él me ha rescatado del
error: que todos los vivientes bendigan su santo Nombre, desde ahora y para siempre.
Amén.

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