1 Y dice al hombre el Maestro, aquel que
vino en los tiempos antiguos: “Te entristeces por el cuerpo, que es lo único
que se deteriora con la muerte. 2 ¿Alguna vez te entristeciste por haber
sufrido tantos cambios hasta ahora? 3 El
infante desapareció en el niño, el niño se desvaneció en el joven, el joven se
perdió en el adulto, el adulto se extravió en el anciano, y el anciano se
extinguió en la muerte. 4 Nunca lloraste por los cambios que
durante tanto tiempo fueron afectando al cuerpo; ¿por qué entonces llorar por
este único cambio? 5 ¿Tienes tú ahora el cuerpo que tenías
cuando niño? Tú recuerdas aún aquella travesura de muchacho; ¡pero el cuerpo
que la ejecutó ha desaparecido! 6 Así también, no obstante los cambios
que tu cuerpo puede sufrir, el Alma, el esplendor de la verdadera Sabiduría,
permanece inmortal. 7 El estar establecido en este
conocimiento es la señal del sabio”
8 “La felicidad y el dolor son como el
día y la noche. Tienen que ser aceptados, tienes que vivirlos; 9 si rehúsas, no por ello dejarán de
suceder; y si los deseas, ¡no por ello empezarán a suceder! 10 Ambos se relacionan con lo físico, lo
material, el cuerpo; pero no afectan al Alma. 11 En
el momento en que tú te desprendas de los dos, en ese momento estarás liberado,
tendrás la Liberación”.
12 Y dijo más el Maestro: “Para alcanzar
la esencia de la Sabiduría debes encontrar lo universal en lo particular y lo
particular en lo universal. 13 La Sabiduría es el camino perfecto para
alcanzar la liberación”.
14 Hay quienes se creen justos, pero en
realidad son perversos. 15 Hay quienes se creen superiores y miran
con desprecio a los demás. 16 Hay muchos que poseen dientes filosos
como espadas y colmillos agudos como dagas y están prestos para devorar a los
pobres y a los que en el mundo habitan en la miseria. 17 Mas la Luz los contempla como
abominables.
18 “El odio y la ansiedad por las cosas de
este mundo, provienen de la parte oscura del hombre. Malo es caer bajo estas
dos influencias, pues son los dos enemigos del que recorre el camino de
perfección”; así ha dicho el Maestro, aquel que vino en los tiempos antiguos. 19 Aunque tu trabajo sea humilde,
realízalo sin sentir preferencia por otros más importantes. 20 Morir cumpliendo nuestro deber es la
vida, mientras que vivir envidiando el triunfo de otros es la muerte.
21 Palabra del Padre del Universo: Cuando
los hipócritas cargados de maldad extienden sus manos yo cierro los ojos; por
más que multipliquen sus plegarias, yo no escucho.
22 Palabras del Maestro: “La ansiedad y la
ira, que surgen de la pasión, son la fuente de la maldad y el foco de destrucción:
reconócelas como enemigas del alma. 23 El
deseo lo oscurece todo, al igual que el humo oscurece el fuego y el polvo
impide que el espejo refleje la imagen, al igual que el feto, está cubierto por
su envoltorio. 24 El deseo enturbia la sabiduría; es el
eterno enemigo del sabio. Al igual que el fuego toma infinitas formas, lo mismo
hace el deseo; y aun así, no puede encontrar satisfacción. 25 Controla tus sentidos, eliminando tus
deseos impuros; pues son los destructores de la sabiduría y de la visión
espiritual”.
26 “Aún más poderosa que los sentidos es
la mente. Y aún más poderosa que la mente es la razón. 27 Pero aún más grande que la razón es el alma,
que habita en todos los hombres”.
27 No dudes la Verdad de la Suprema
Inteligencia. Así te dice el Mensajero de la revelación Gavri’el: “¿Acaso
puedes pesar una cantidad de pensamientos, medir la extensión de un
sentimiento? 28 Aun cuando te es imposible darle
magnitudes medibles, no puedes negar que el pensamiento existe o que los
sentimientos sean una realidad; del mismo modo no puedes negar que posees un
alma que origina los pensamientos y los sentimientos, solo porque no te es
visible ni conmensurable. 29 ¿Cómo puedes negar que haya un alma y
una inteligencia universales?”
30 Conoce pues a Aquél que está por encima
de la razón y del alma humana, y deja que Su paz te dé paz. Sé un auténtico
guerrero y mata el deseo, que es el más poderoso de los enemigos del alma.
31 “Aquéllos que buscan placeres y poderes
en esta tierra ofrecen sus obras a las potencias de la Sombra, pues las ambiciones
que los hombres persiguen en este mundo traen rápidamente éxito y poder y el mucho
poder pierde lo que de inmortal hay en el humano”.
32 “Quien ve a Dios en todo lo que hace,
en verdad llega a Dios. Al Padre del Universo dirige su adoración, y a Él
ofrece su ofrenda: que es Dios mismo, ofrecido en el fuego de Dios”.
33 “Sólo el hombre de fe es el que alcanza
la Sabiduría. Pues vive en armonía y su fe es su vida. Quien recibe la
Sabiduría y practica esta enseñanza, pronto alcanza la paz suprema”.

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