domingo, 20 de julio de 2014

EN EL PRINCIPIO IX


1 Y Yisra’el emigró a Egipto porque grande era la sequía en toda la tierra de Canaán, y el hambre amenazaba a todos.
2 En tierra de Egipto Yisra’el encontraría a su hijo Joseph que daba por muerto; y Joseph ocupaba un alto cargo como administrador en la corte del nesu, rey del Egipto.
3 Siendo aún muy joven, Joseph se había ganado la envidia de sus hermanos, los hijos de Yisra’el, quienes le habían vendido como esclavo a unos mercaderes de las tierras de allende el Jordán que comerciaban perfumes, bálsamo y mirra con Egipto. 4 Esto lo habían hecho porque sentían envidia por Joseph que era el preferido de su padre Ya’acov, Yisra’el.
5 Yaho’el condenó aquel acto fratricida. Y  el mensajero de la Luz que le sirve en medio de la Luz quiso dar protección a Joseph y le susurraba al oído lo que debía decir.
6 Joseph se convirtió en visionario e intérprete de los sueños. 7 Sucedió entonces que el nesu, soberano de Egipto, tuvo una visión en sueños que le inquietó vivamente. Soñaba Seth, el nesu, que se encontraba de pie a la orilla del río Nilo, y que del río salían siete vacas, muy hermosas y gordas y pastaban entre los juncos. Detrás de aquellas vacas salieron del río otras siete vacas, pero estas eran feas y enjutas y se colocaron al lado de las primeras. Luego las vacas flacas devoraron a las vacas hermosas y gordas.
8 Despertó sobresaltado por aquel sueño el nesu rey de Egipto, pero volvió a quedar dormido. Tuvo entonces un nuevo sueño. Soñó que veía siete espigas de trigo llenas y muy hermosas que crecían en un solo tallo. Detrás de aquellas espigas vio el nesu que salían otras siete espigas, pero secas y quemadas por el soplo del desierto y estas mustias espigas ahogaron la las siete espigas fértiles.
9 Comprendió Seth que se trataba de una visión lo que había visto en sueños y quiso conocer su significado. Ordenó entonces que se presentaran los augures de sus dioses, de Isis, de Amón, de Osiris y todos los que se tenían por sabios en Egipto. Cuando todos estuvieron frente al nesu este les relató su sueño y les ordenó que se lo revelaran; mas ninguno fue capaz de explicarle su significado.
10 El jefe de los coperos del nesu le dijo que conocía de un hombre hebreo que era famoso por interpretar sueños y vivía en cautiverio.
11 Hizo el nesu que condujeran a Joseph ante su presencia. Cuando vio a Joseph, el nesu le contó sus dos sueños: “Dime si eres capaz de interpretar el sentido de mis sueños”, le preguntó el nesu a Joseph. “Eso no depende de mí ─ le contestó Joseph ─, pero el Supremo Saber, el Dios de todo el Universo podrá decirle al nesu su interpretación”.
12 Contó el nesu los dos sueños y Joseph se puso a meditar. Yaho’el, que siempre le acompañaba le susurró al oído la solución del enigma. 13 Y habló Joseph al nesu: “Escuche el Señor de Egipto cuál es la interpretación de los dos sueños. Los dos sueños son uno solo y es que la Luz del Universo le anuncia al nesu lo que habrá de ocurrir para que esté preparado.

14 Las siete hermosas vacas son siete años, lo mismo que las siete hermosas espigas. Las siete vacas flacas y las siete espigas quemadas por el sol son otros siete años. Esto quiere decir que Egipto sufrirá siete años de escasez. Es un mismo y único mensaje que el Gran Saber te quiere revelar. 15 Sucederán siete años de abundancia y luego se producirán siete años de gran escasez. La abundancia de los primeros siete años será olvidada porque las malas cosechas arruinarán las tierras de Egipto. Como tú, gran señor, tuviste el mismo sueño dos veces quiere decir que esto se producirá bien pronto. Así lo ha visto la Suprema Inteligencia y así se lo anuncia al nesu de Egipto”.
16 Entonces Joseph aconsejó al soberano de Egipto: “Bueno será que el nesu busque un hombre inteligente y sabio que se encargue de la tierra. Que haya gobernadores que vayan por todo el país que recolecten la quinta parte de lo que se coseche durante los siete años de abundancia. Deberán almacenar todo el trigo bajo el control del nesu y lo guarden como alimento para el pueblo y la gente no muera de hambre cuando llegue la escasez”.
17 Vio el nesu como bueno lo que proponía Joseph y le dijo a Joseph: “En ti está la Luz de tu Dios. Te harás cargo de mi palacio y todo el pueblo obedecerá tu voz como si fuera pronunciada por mí. Desde este momento te nombro gobernador de todo Egipto”.
18 Y lo que Joseph había vaticinado se cumplió exactamente, porque la Suprema Inteligencia le había escogido para el cumplimiento de su proyecto: Fundar un pueblo en la Verdad.
19 Joseph adquiría conocimientos de los arcanos del Dios del Universo, porque siempre tenía a su lado la luz del Paráclito. Y Joseph vio en sueños la Luz que bajaba del centro del universo y comprendió que solo había un Elokhin. 20 En secreto Joseph adoró a la Luz y no se inclinó ante los ídolos de los egipcios.
21 La fama de Joseph como alto administrador de los recursos de Egipto se había extendido y Yisra’el conoció que en Egipto no había escaseces porque su administrador era sabio y lleno de iluminación. 22 Entonces Yisra’el envió a sus hijos a la tierra del nesu diciéndoles: “Vayan a esa tierra y hagan comercio con ese hombre sabio que administra en Egipto, quizá podamos conseguir de él granos y pan”.
23 Los hermanos de Joseph viajaron a Egipto pero la gente del lugar desconfiaba de ellos y querían expulsarles de la tierra. 24 Entonces Yaho’el hizo que Joseph tuviera un sueño, y en ese sueño Joseph se veía a sí mismo en medio de un círculo de hombres criadores de ovejas y él tenía un hermoso manojo de trigo y de pronto aquel manojo se elevaba sobre los manojos que sostenían los hombres, y vio como los manojos de los hombres se inclinaban ante el manojo de Joseph. Y en el sueño vio Joseph que las espigas de los hombres, después de inclinarse ante la de él se juntaban y formaban un gran manojo.
25 Al despertar Joseph se sentía intrigado por aquel sueño y no podía entender su significado. Entonces Yaho’el le interpretó aquel sueño: “La espiga que tú sostienes es el poder que te ha concedido la Suprema Inteligencia, y las espigas de los hombres que se humillan ante tu espiga significa que tus hermanos vendrán a implorarte y pedirte perdón por haberte vendido como esclavo. 26 Tú deberás perdonarles y recibirles, porque de ellos y de ti surgirá una gran nación como se juntan los manojos de ellos con tu manojo para hacer uno solo y grande”.
27 Emitió órdenes Joseph a sus subordinados de que no molestaran a los hijos de Yisra’el y les trajeran ante su presencia.

28 Y Joseph recibió a sus hermanos cuando acudieron a Egipto en busca de alimento y les perdonó sus faltas, porque había visto la decisión del Padre del Universo, de glorificar a su pueblo.

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