jueves, 2 de octubre de 2014

2 DAVID 3


Joab envía a una mujer para interceder por Abssalón

1 Conociendo Joab que el corazón del rey se inclinaba por Abssalón, 2 se dirigió a Tecoa para ver a una mujer que conocía y era muy astuta, y le dijo: “Quiero que finjas estar de duelo, y te vistas ropas de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto; 3 y luego preséntate ante el rey, y le dirás esto que te digo”. Y Joab instruyó a la mujer lo que debía decirle a David.

4 Aquella mujer de Tecoa fue a Jerusalén y se presentó en la audiencia del rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: “¡Socorro, oh rey!”

5 David le dijo: “¿Qué deseas que yo te conceda?” Y ella respondió: “Tu sierva, Señor, soy viuda y solo tenía dos hijos. 6 Pero los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los separase, uno hirió al otro, y lo mató. 7 Ahora toda la familia se ha levantado contra mí, diciéndome que entregue al que mató a su hermano, para que muera por la vida de su hermano a quien él mató, y matar también al heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra”.

8 Entonces David dijo a la mujer: “Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti. 9 Al que hablare contra ti, tráelo a mí, y no te tocará más”.

10 Dijo ella entonces: “Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Yahvahé, tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño, y no destruya a mi hijo”. Y él respondió: “En nombre del Padre del Universo te digo que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra”.

11 Y la mujer dijo: “Te ruego que permitas que tu sierva te diga algo más”. Y él dijo: “Habla”.

12 Entonces la mujer dijo: “¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque cuando tú afirmas tal cosa, te haces culpable, por cuanto no permites regresar a tu desterrado. 13 Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado. 14 Y el haber yo venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me atemorizó; y tu sierva se dijo: Hablaré ahora con el rey; quizá él hará lo que su sierva diga. 15 Pues el rey oirá, para librar a su sierva de mano del hombre que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios. 16 Tu sierva, pues, te dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey, pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Así Yahvahé tu Dios esté contigo”.

17 Entonces David respondió y dijo a la mujer: “Escúchame ahora. Quiero que no me encubras nada de lo que deseo preguntarte”. Y la mujer dijo: “Hable mi señor el rey”.

18 Y el rey dijo: “¿No será que detrás de tus peticiones está la mano de Joab?” La mujer respondió y dijo: “Vive tu alma, rey y señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha dicho; porque ciertamente fue tu siervo Joab, quien me mandó, y me dijo todo lo que debía decirte 19 Para mudar el aspecto de las cosas, Joab tu siervo, ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra”.

Joab trae de regreso a Abssalón

20 Entonces David volviéndose a Joab que estaba en la audiencia, le dijo: “Esto es lo que he decidido; ve a Gesur, y haz que regrese Abssalón”.

21 Se inclinó Joab ante David haciéndole reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: “Veo que yo, tu siervo, he hallado tu gracia porque has hecho lo que te pedí. 22 Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Abssalón a Jerusalén.

David decide no ver a Abssalón

23 Cuando llegó Joab le dijo David: “No quiero ver ahora a Abssalón; que se vaya a su casa sin verme. Y volvió Abssalón a su casa sin presentarse ante David. 24 Y Abssalón maquinaba lo que el rey de Gesur le había inspirado. Por espacio de dos años estuvo en Jerusalén, sin ser recibido por David.

25 Entonces Abssalón envió a un servidor para que fuera ante Joab, rogándole que fuera a verle; pero Joab se negó a ver a Abssalón. Mandó entonces Abssalón que prendieran fuego al campo de trigo de Joab. 26 Molesto, Joab fue donde Abssalón reclamándole: “Dime por qué tus siervos quemaron mi trigo”.

27 Y Abssalón respondió a Joab: “Yo te rogué que vinieras a verme y tú te negaste. Ahora has venido a reclamarme por tu campo quemado. Recuerda que yo soy hijo del rey y ahora me corresponde el derecho de progenitura, porque Amnón ya pasó. Quiero que te presentes ante el rey y le digas: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me hubiera sido haberme quedado en la casa del padre de mi madre. Recíbame ahora; y si hay en mí pecado, máteme”.


28 Joab fue a ver a David y le comunicó lo que Abssalón le había dicho. Se conmovió David y tuvo piedad por Abssalón. Entonces aceptó que Abssalón fuera a verle. Cuando Abssalón estuvo ante la presencia de su padre, inclinó su rostro sobre el suelo. David fue hasta él y le hizo incorporar y besó su rostro y lloró abrazado a su hijo. 

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