lunes, 6 de octubre de 2014

Alabanza de gracias al Dios del Universo


1 ¡Alabemos al Dios de la Vida, porque Él nos guarda y nos protege!

2 Él nos elevó sobre todas las especies que surgieron de su aliento. Él nos dio espíritu de discernimiento y puso la razón en nuestros cerebros.

3 Nos dotó de espíritu de vida y nos dio un alma imperecedera.

4 Él nos educó y nos mostró sus caminos que conducen a la Vida. En Él siempre encontramos descanso como en un remanso de paz. 5 Es nuestro refugio, nuestra fortaleza.

6 Demos gracias al Dios del Universo, por todo lo que su impulso generó; por la tierra que nos dio como hogar, porque la hizo habitable, le dio atmósfera respirable y la protegió de los rayos cósmicos.

7 Demos gracias al Dios de la Vida por los frutos de la tierra que nos concedió para nutrirnos, por los bosques, por los montes y por los valles; por los ríos, por los lagos, por los mares donde bulle la vida y donde se originaron las especies.

8 Demos gracias a la Luz del Universo porque nos concede el don de la vida y nos dio el aire que respiran nuestros pulmones.

9 Demos gracias al Padre, por los hijos que nos permitió tener.

10 Demos gracias al Dios de amor por las veces que nos ayudó a erguirnos después de una caída.

11 Demos gracias al Padre de la Vida, porque es lento para la ira y no descarga todo su poder sobre nosotros por causa de nuestras rebeldías, nuestros errores, nuestras ambiciones y nuestras vanidades.

12 Demos gracias a Dios porque nos da la oportunidad de corregir nuestras culpas; porque Él no desea destruir la obra de sus manos; por todo su amor.

13 Demos siempre gracias a Dios, al amanecer, al atardecer, a la hora que nos acogemos al descanso, por todos los bienes que nos ha concedido sin importarle nuestra condición de pecadores.

14 Demos gracias a Dios porque nos hizo conocer al amor, porque nos dio la alegría y la tristeza; 15 porque insufló la esperanza en nuestras almas; 16 porque nos permitió conocer a los amigos; 17 por el abrazo y el beso de una madre; 18 por la sonrisa de los niños; 19 por la mano que se extiende para darnos aliento y fuerzas.


20 ¡Alabemos al Dios de la Vida, porque Él nos guarda y nos protege!

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