domingo, 12 de octubre de 2014

Libro del Bendecido Yehshua llamado el Mashíaj – Kristo 29


1 Una semana después de que Yehshua se había presentado ante sus once discípulos escogidos, ellos se marcharon a Galilea, confiados en la promesa que Yehshua les hiciera de rencuentro en Galilea.

La gran pesca

2 Kefa, Tau’ma, Netan’el  Barptolomé, Ya’acov y Yojanán habían echado su barca al lago de Kinéret, pero en toda la noche no habían podido pescar nada. Cuando ya amanecía, vieron en la playa a un hombre que les preguntó: “¿Tienen ustedes algo de comer?” Ellos le dijeron que nada habían podido pescar en toda la noche. 3 No sabían que estaban hablando con Yehshua porque él se les manifestaba en su cuerpo astral.


4 Entonces Yehshua les dice: “Si tienen paciencia podrán hacer una gran pesca. ¿Por qué no lo intentan de nuevo? Si en un inicio no logran una buena pesca quizá lo logren en un intento posterior”.

5 Volvieron ellos a echar las redes y fue enorme la pesca que obtuvieron. En ese mismo momento, Yojanán, el hijo de Zebebdi, reconoció a Yehshua y le dijo a Kefa: “Es el Rabbi”. 6 Como Kefa estaba desnudo se echó al agua y dentro del agua se vistió sus ropas. Y todos fueron a donde les aguardaba Yehshua, asando un pescado en una fogata. 7 Entonces Yehshua les dijo: “Vengan amigos compartamos este pez que he asado y el pan que he traído”.

No hay vergüenza en la desnudez

8 Cuando estaban comiendo, Yehshua le dijo a Shimón Kefa: “Shimón, ¿por qué te avergonzaste de que yo viera tu desnudez?” Kefa le contestó: “Porque tú eres el rabbi y el hijo del Dios de la vida”. Le dijo entonces Yehshua: 9 “Es bueno que haya pudor y no se muestre la desnudez ante desconocidos; pero, ¿acaso no conozco las desnudeces de todos ustedes? 10 ¿Acaso el Padre no conoce las desnudeces de sus hijos?, pues desnudos todos han nacido. Y cuando oran, el Padre no se irrita si estando desnudos le elevan sus oraciones. 11 El Padre de la Vida no mira al cuerpo sino al alma que habita en él. Un cuerpo puede ser deforme y albergar un alma hermosa, como un hermoso cuerpo puede tener un alma manchada con todas las impurezas. 12 Así pues, es bueno que muestres pudor, pero no sientas vergüenza por tu desnudez. Avergüénzate si tu alma esta ensombrecida por los vicios y el pecado”.

Potestad dada a los discípulos de sanar enfermedades

13 Luego Yehshua le habló a los discípulos: “Les he dado potestad a ustedes para que sanen a los enfermos en mi nombre, en el nombre del Padre y en el nombre del Paráclito; 14 pero dejen a los médicos la cura de las enfermedades del cuerpo; porque el Padre les ha entregado la ciencia para que hagan maravillas; pero sean ustedes médicos del alma para sanarlas del pecado. 15  Curen ahora los cuerpos, de modo que gracias a la potencia curativa que hay en ustedes para dar cura a cuerpos enfermos sin medicinas, sean sus obras las que hablen por ustedes, pero dejen que los médicos sanen con medicinas, así, pues, ustedes cuiden de las almas.

16 Mientras estén ocupados en este ministerio que les impongo, con los ricos que no consideran digno el seguir mis enseñanzas, sino que se regocijan en su riqueza y en su orgullo, con ésos, pues, 17 no coman en sus casas, ni hagan intimidad con ellos, no sea que les hagan partícipes de su parcialidad. 18 Pues muchos tomaran partido por los ricos en las congregaciones, porque son pecadores también y proporcionaran la ocasión a otros hombres de hacer lo mismo.

19 Júzguenlos ustedes con sabiduría, de modo que el ministerio que les he encomendad sea glorificado, y para que Yo y mi nombre seamos glorificados también en todas las congregaciones”.

La vieja Ley como piedra de tropiezo

20 Y les dijo además: “La Ley que se les ha entregado en las escrituras y que los escribas han adulterado, será piedra de tropiezo para muchos y justificación para otros. 21 Así que los que tropezaron bajo la Ley, por la Ley serán juzgados. Miren que hay pueblos que no conocen la Ley transmitida, aquellos de esos pueblos que por propia inclinación hacen lo que dicta la Ley, ellos serán juzgados con bondad y reconocidos por los ángeles del Padre. 22 A ellos instruyan.

La nueva Ley

23 Una nueva Ley les dejo: la que nace del Paráclito. Vivan bajo el nuevo orden del Espíritu y no bajo los dictados de la vieja Ley.

24 No se juzguen ustedes mismos como sabios. La Sabiduría viene de los ignorantes. No juzgues sin antes conocerte a ti mismo. 25  En la meditación te encontrarás y se iluminará tu mente; por tanto, hazte ignorante para ser sabio. 26 Ante la Suprema Inteligencia la sabiduría de este mundo es solo insensatez.
27 Por mi palabra ustedes serán difamados y vistos como escoria y desechos humanos; mas si se mantienen firmes en mi palabra serán confortados por el Paráclito y no temerán ni a la muerte física, porque ya ustedes han muerto y resucitado a una nueva vida como yo primero hice.

Yehshua es el holocausto concedido al Padre

28 Escúchenme y sigan mi ejemplo: Nunca sacrifiqué holocausto en el templo ni en ningún otro sitio; por tanto, como se dijo por boca del profeta, no aceptaré sacrificios ni holocaustos de animales. 29 Yo soy el holocausto concedido al Padre para rescate de muchos, de los que creen y obedecen mis palabras.

30 Ofrézcanme, en cambio, como sacrificio un corazón quebrantado y un espíritu contrito. Y al que venga a mí con humildad y bondad en su corazón lo bautizaré con fuego y con el Espíritu Santo.

31 No he establecido jerarquías entre ustedes, pues el mayor ha de servir al menor. 32 Que nadie se declare sabio; pues la Sabiduría solo viene del fuego del Paráclito. 33 Así, vayan al mundo a predicar la Buena Noticia del Reino de Dios, pero humildemente, sin jerarquías ni potestades.

34 No se afanen en levantar templos al Padre, pues Dios no necesita casa hecha por mano de hombre, ni casa de piedra, ni de madera. 35 El Templo debe ser levantado dentro del espíritu de ustedes y las alabanzas cantadas sobre la extensión, en lo natural de la tierra, en el desierto, sobre los montes, junto al mar.

36 Ahora comuniquen esto que les he dicho al resto de los hermanos; y les llamo hermanos porque ahora ustedes se han convertidos en hijos de Dios como yo soy el hijo de la Luz.

El reclamo de Yehshua a Kefa

37 Luego de esto, Yehshua llamó aparte a Kefa y le dijo: “Shimón Kefa, hijo de Ioná, ¿me amas más que estos?” Kefa le dijo: “Sí, Rabbi, Señor mío; tú sabes bien que te amo”. Yehshua le dijo entonces: “Si es así, apacienta a mi rebaño”.

38 Volvió Yehshua a preguntarle: “Shimón Kefa, hijo de Ioná… ¿me amas?” Kefa le respondió: “Sí, Señor. Te amo como Dios mío que eres”. Le dijo Yehshua: “Entonces pastorea con amor a mi rebaño”.

39 Por tercera vez, Yehshua volvió a preguntarle: “Shimón Kefa, hijo de Ioná, ¿en verdad me amas?” Kefa se entristeció, porque Yehshua le preguntara de nuevo lo mismo. Entonces le respondió: “Sí, Rabbi; sí, te amo. Tú puedes leer dentro de mi alma y verás que ciertamente yo te amo”. Yehshua le dijo: “Defiende a mi rebaño, condúcelo por pastos de verdes hierbas y abrévalo en las corrientes de aguas limpias que es la Sabiduría”.

40 Luego volviéndose a Tau’ma, Netan’el  Barptolomé, Ya’acov, Yojanán y a Kefa les indicó que el día cuarenta de su resurrección fueran a un monte que se encuentra en las cercanías de B'thanía donde él se les presentaría: “Vengan los once que permanecieron fieles a mi palabra y que les acompañe Mariam de Magdala, Mariam la que me tuvo en su vientre, Verónica y las demás mujeres que me han servido durante mi predicación, así como aquellos de mis discípulos que puedan ustedes avisar”.


41 Dicho esto, Yehshua dejó de ser visto por sus discípulos que quedaron maravillados y temerosos.

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