Los
mandatos: Cuarto Mandato
1 Continuó hablando mi ángel protector, el
ángel del arrepentimiento y me dijo: “Te encargo que guardes la pureza, y no
permitas que entre en tu corazón ningún pensamiento lascivo con referencia a la
mujer de otro, o referente a fornicación que es copular sin amor, u otros actos
malos semejantes; porque al hacerlo cometes un gran pecado. 2 Pero ama, cuida y consiente siempre a tu
propia esposa, y no irás descaminado nunca.
3 Mira que si la lujuria y la lascivia
entra en tu corazón, irás descaminado, y cometes pecado. Porque este deseo en
un hijo del Dios de la Vida es un gran pecado; 4 y si
un hombre hace esta maldad, se aparta del camino que conduce a la vida.
¿Vivir
con quien comete adulterio?
5 Yo le pregunté entonces: “Señor, ¿me
permites hacer algunas preguntas más?” “Pregunta”, me contestó. Y yo le dije:
“Dime ángel bendito, si un hombre que confía en el Señor, descubre que su
esposa ha cometido adulterio, ¿comete pecado si continúa viviendo con ella?” 6 El pastor me dijo: “En tanto que esté en
la ignorancia, no peca; pero si el marido sabe que ella peca, y la esposa no se
arrepiente, sino que continúa en la fornicación, y el marido vive con ella, 7 él se hace responsable del pecado de ella
y es un cómplice en su adulterio”.
8 Volví a preguntar: “¿Qué es, pues, lo que
ha de hacer el marido si la esposa sigue en este caso?” El pastor me respondió
diciendo: “Que se divorcie de ella, y
que el marido viva solo; 9 lo mismo ha de ser con la mujer, si su
marido comete adulterio y no se arrepiente, que viva sola”.
Bueno
es conceder el perdón al adúltero arrepentido
10 Otra vez pregunté: “Así pues, Señor, si
después que la esposa es divorciada se arrepiente y desea regresar a su propio marido,
¿no ha de ser recibida?” 11 “Si en su espíritu hay arrepentimiento,
bueno sería que el marido no albergara rencor en su alma y le conceda el
perdón, y lo mismo hará la mujer si su marido se arrepiente de su adulterio; 12 es más, el que ha pecado y se arrepiente
debe ser recibido, pero no varias veces, porque sólo hay un arrepentimiento
para los hijos de Dios. 13 Bueno es que el hombre que por causa de
fornicación se haya divorciado de su mujer o la mujer que se haya divorciado de
su esposo por la misma causa, permanezcan solos por un tiempo, sea el marido o
la esposa; porque en estos casos es posible el arrepentimiento”.
El arrepentimiento,
acto de comprensión
14 Y le pregunté de nuevo, y dije: “Siendo
así que la Suprema Inteligencia me tuvo por digno de que permanecieras siempre
conmigo, permíteme todavía decir unas pocas palabras, 15 puesto que no entiendo nada, y mi mente
se ha vuelto más densa por mis actos anteriores. Hazme entender, porque soy muy
necio, y no capto absolutamente nada”.
16 Él me contestó, diciéndome: “Yo presido
sobre el arrepentimiento y doy comprensión a todos los que se arrepienten. Es
más, ¿no crees que este mismo acto es
comprensión? 17 El arrepentirse es una gran comprensión. Porque
el hombre que ha pecado comprende que ha hecho lo malo delante del Señor, y el
hecho que ha cometido entra en su alma y se arrepiente y ya no obra mal, sino
que hace bien en abundancia, y humilla su propia alma, y la atormenta porque ha
pecado. 18 Ves, pues, que el arrepentimiento es una
gran comprensión”.
19 Le dije entonces: “Es por esto, pues,
Señor, que lo pregunto todo minuciosamente de ti; primero, porque soy un
pecador; segundo, porque no sé qué obras he de hacer para poder vivir, porque mis
pecados son muchos y varios”.
20 Contestó el ángel del arrepentimiento:
“Tú vivirás si guardas estos mandamientos que te doy y que vienen de la Luz de
la Suprema Inteligencia y si andas en ellos; 21 y
todo el que oye estos mandamientos y los guarda, tendrá su nombre escrito en el
Libro de la Vida.
Remisión
de los pecados
22 Entonces le dije: “Todavía voy a hacer
otra pregunta, Señor”. “Di”, me contestó. “He oído decir a ciertos maestros,
que no hay otro arrepentimiento aparte del que tuvo lugar cuando descendimos al
agua y obtuvimos remisión de nuestros pecados anteriores”.
23 Él me contestó: “Has oído bien; porque es
así. Porque el que ha recibido remisión de pecados ya no debe pecar más, sino
vivir en pureza. Pero como tú inquieres sobre todas las cosas con exactitud, te
declararé esto también, para que no tengan excusa los que crean, a partir de
ahora, en el Señor, o los que ya hayan creído. 24 Pues
los que ya han creído, o van a creer en adelante, no tienen arrepentimiento
para los pecados, sino que tienen sólo remisión de sus pecados anteriores.
25 A los que Dios llamó, pues, antes de
estos días, el Señor les concedió arrepentimiento. Porque el Señor,
discerniendo dentro del alma de los humanos y sabiendo de antemano todas las
cosas, conoció su debilidad y las múltiples añagazas del maligno, en qué forma
él procurará engañar a los seguidores de Dios, y se portará con ellos
perversamente.
26 El Señor, pues, siendo compasivo, tuvo
piedad de la humanidad nacida de su impulso y de su aliento y designó esta
oportunidad para arrepentirse, y a mí me dio la autoridad sobre este
arrepentimiento. 27 Pero además te digo, si después de este
llamamiento grande y santo, alguno, siendo tentado por Sama’el y sus grigori
maldecidos, comete pecado, sólo tiene una oportunidad de arrepentirse. 28 Pero si peca nuevamente y vuelve a arrepentirse,
el arrepentimiento no le aprovechará para nada; porque vivirá con dificultad”.
29 Yo le dije: “He sido vivificado cuando he
oído estas cosas de modo tan preciso. Porque sé que, si no añado pecados a mis
pecados y errores a mis errores, seré salvo”. 30
“Ciertamente sí, serás salvo, tú y todos cuantos hagan todas estas cosas. Todas
estas cosas, pues, que te digo ahora y te diré después, guárdalas desde ahora
en adelante, desde el día en que me fuiste encomendado, y yo viviré en tu casa.
31 Pero, para tus transgresiones anteriores
habrá remisión si guardas estos mandamientos que yo te transmito. Sí, y todos
tendrán remisión si guardan estos mandamientos y andan en esta pureza”.

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