Adoniyah
pretende ser ungido rey
1 Joab desconfiaba de Bathsheba y se oponía
a sus pretensiones de hacer rey a su hijo a costa del derecho que le
correspondía a Adoniyah, el cuarto hijo de David. Y se alió con Adoniyah en
contra de Bathsheba.
2 Adoniyah era muy apuesto y gozaba del
afecto de las personas que le trataban y creía que sería proclamado rey por su
padre David, pues era el mayor de sus hijos, sin conocer de las intrigas de
Bathsheba. 3 Así, al igual que Joab, el sacerdote Ebhyathar
le apoyaba en su aspiración de llegar a reinar sobre Yisraeil.
4 Sucedió entonces que Adoniyah quiso hacer
un holocausto de ovejas y terneros cebados para obtener la bendición de Yahvahé
y ser ungido como rey. Para que le acompañaran en la ofrenda invitó a todos sus
hermanos, los hijos de David, y a todos los hombres de Judá que estaban al
servicio del rey; 5
pero no invitó al profeta Nathán,
ni a su joven hermano Jedidías – Shalomom.
Nathán
advierte a Bathsheba
6 Entonces Nathán dijo a Bathsheba, la madre
de Shalomom: “¿No te has enterado de que Adoniyah, el hijo de Haguit, se ha
proclamado rey sin que nuestro señor David lo sepa? 7 Ahora bien, te voy a dar un consejo para
que salves tu vida y la de tu hijo Shalomom. 8 Ve a
presentarte ante el rey y recuérdale el juramento que te hizo de que tu hijo
Shalomom reinará después de él y se sentará en su trono. Luego pregúntale: ¿Por
qué entonces Adoniyah se ha proclamado rey? 9 Y
cuando todavía estés allí, hablando con el rey, yo entraré detrás de ti y
confirmaré tus palabras”.
10 Bathsheba se presentó ante el rey en su habitación
privada, y se inclinó ante él, luego le dijo: “Mi señor, tú mismo has jurado a
tu servidora, en el nombre de Adonai, tu Dios, que tu hijo Shalomom reinaría
después de ti y en tu trono se sentaría. 11
Pero ahora Adoniyah se ha
proclamado rey, sin que tú, mi señor el rey, lo sepas. 12 El hizo sacrificio y ha invitado a todos
los hijos del rey, al sacerdote Ebhyathar, y a Joab, el jefe del ejército. Pero
no ha invitado a tu hijo Shalomom. 13 Ahora
todo Yisraeil está confundido sin conocer tu decisión. 14 Por ello, si no confirmas tu juramento, cuando
mi señor el rey se vaya a descansar con sus padres, yo y mi hijo Shalomom
correremos la suerte de los culpables”.
Nathán
advierte a David sobre Adoniyah
14 Todavía estaba ella hablando cuando
anunciaron que Nathán había llegado. Él se presentó ante el rey y se postró
delante de él con el rostro en tierra. 15 Y
dijo Nathán: “Mi señor, el rey. Tú debes haber proclamado a Adoniyah como tu
heredero al trono tuyo; 16 porque él fue a hacer un gran sacrificio de
bueyes, de terneros cebados y de corderos, e invitó a todos los hijos del rey,
a los jefes del ejército y al sacerdote Ebhyathar. Ahora están comiendo y
bebiendo delante de él, y lo han aclamado dando vivas al rey Adoniyah. 17 Sin embargo a mí, que soy tu servidor, al
sacerdote Sadoc, y a tu servidor Shalomom, no nos ha invitado. 18 Tal vez esta decisión provenga de mi señor
el rey, sin que tú hayas querido hacer saber a tus servidores quién se sentaría
en el trono de mi señor el rey, después de él”.
David
promete que Shalomom será rey
19 Entonces David, haciendo esfuerzos por
incorporase en el lecho con ayuda de Abisag le dijo a Bathsheba: "¡Por el
nombre de Adonai, que me ha librado de todo peligro, 20 hoy mismo daré cumplimiento a lo que te he
jurado por Yah, el Dios de Yisraeil, cuando dije: Tu hijo Shalomom reinará
después de mí y se sentará en mi trono en lugar mío!”
21 Bathsheba se inclinó con el rostro en
tierra y se postró delante del rey. Luego exclamó: “¡Viva para siempre mi señor
el rey David!”
22 Y ordenó David: “Nathán, llama al
sacerdote Sadoc y junto con Benaías oficial mío y tomen con ustedes a los
servidores de su señor, monten a mi hijo Shalomom en mi propia mula y háganlo
bajar a Guijón. 23 Allí tú y Sadoc lo ungirán rey de Yisraeil;
ustedes sonarán la trompeta y lo aclamarán, diciendo: ¡Viva el rey Shalomom! 24 Luego volverán a subir detrás de él, y él
vendrá a sentarse en mi trono y reinará en mi lugar: yo lo he constituido jefe
de Yisraeil y de Judá”.
Shalomom
ungido
25 El sacerdote Sadoc, el profeta Nathán y
Benaías bajaron, montaron a Shalomom en la mula del rey David y lo llevaron a
Guijón. 26
El sacerdote tomó de la Carpa
el cuerno de aceite y ungió a Shalomom. Entonces sonó la trompeta y todo el
pueblo exclamó: ¡Viva el rey Shalomom! 27 Después,
todo el pueblo volvió a subir detrás de él, al son de las flautas y dando tales
señales de alegría, que la tierra parecía estallar bajo sus gritos.
28 Adoniyah y los invitados que estaban con
él oyeron el ruido cuando terminaban de comer. Joab, por su parte, al oír el sonido
de la trompeta, preguntó: “¿A qué se debe ese tumulto en la ciudad?” 29 En ese mismo instante llegó el hijo del
sacerdote Ebhyathar y al verle Adoniyah le preguntó: “Dinos Yehonathan, ¿qué
buenas noticias traes?”
30 Yehonathan contestó: “No te traigo buenas
noticias, porque nuestro señor, el rey ordenó proclamar públicamente a Shalomom
como rey. 31 El sacerdote Sadoc, el profeta Nathán y
los oficiales del rey le hicieron montar sobre la cabalgadura de David y luego
lo ungieron en Guijón. De allí todos volvieron a subir muy contentos, y la
ciudad está alborotada. Ese es el ruido que ustedes han oído. 32 Yo acompañé a los servidores de David
cuando fueron a felicitarle y a desearle prosperidad y gloria al joven que puso
sobre el trono. 33 Y, algo más, David alabó el nombre del
Dios de Yisraeil porque, dijo, había permitido que uno de su descendencia se
sentara en su trono”.
El
temor de Adoniyah
34 Sintieron un profundo temor los invitados
de Adoniyah, porque conocían las ambiciones de poder de Bathsheba y ella no
perdonaría a los que se opusieron a sus planes de coronar a su hijo, y
salieron, cada uno por su lado.
35 Temió Adoniyah por su vida. El conocía el
carácter de su hermano menor y no dudaba que intentaría asesinarle. Entonces le
envió a Shalomom un mensajero diciéndole: “¿Matará el rey Shalomom a su hermano
o le conservará la vida?”
36 Le respondió Shalomom al mensajero: “Dile
a Adoniyah, quien te envió a mí que si actúa como un hombre de bien, ni uno
solo de sus cabellos caerá por tierra; pero si se opone a mi reinado y conspira
contra mí, de seguro morirá”.

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