David
lamenta
la muerte de Abssalón
1 Y lloró amargamente David por la muerte
de Abssalón y se lamentaba diciendo: “¡Hijo mío, Abssalón, hijo mío! ¡Hijo mío,
Abssalón! ¡Ah, si hubiera muerto yo en lugar de ti, Abssalón, hijo mío!”
2 Cuando le avisaron a Joab de la
desesperación de David por la muerte de su traidor hijo, fue ante él y le dijo:
“¡Hoy has cubierto de oprobio el rostro de tus servidores, esos que hoy han
salvado tu vida y la vida de tus hijos y tus hijas, de tus mujeres y
concubinas! 3
Porque tú amas a los que te
odian y odias a los que te aman. ¡Sí, hoy has puesto de manifiesto que para ti
no valen nada ni los jefes ni los soldados! Seguro que si hoy Abssalón
estuviera vivo, y todos nosotros muertos, a ti te parecería una cosa justa. 4 Ahora levántate y ve a dar una palabra de
aliento a tus servidores. Porque si no sales, ¡juro por el Dios del Universo
que esta noche no quedará nadie contigo! Y esa sí que será para ti una
desgracia peor que todas las que has soportado desde tu juventud hasta ahora”.
5 Se levantó David, lavó su rostro y se
presentó ante su tropa que le aclamó fuertemente.
Simei le
implora perdón a David
6 Emprendió David el camino de regreso a
Jerusalén y al llegar a Bajurim, Simei le salió al encuentro y se postró
delante de David 7
y exclamó: “¡Que el rey no me
tenga en cuenta la falta! ¡No te acuerdes de la falta que cometió tu servidor,
el día en que el rey, mi señor, salía de Jerusalén! ¡No le des importancia, 8 ya que tu servidor reconoce su pecado! Por
eso hoy soy el primero de Yisraeil en salir en al encuentro de mi señor, el rey”.
9 Entonces intervino Abisai, y dijo: “¿No va
a morir Simei por haber maldecido al ungido del Señor?” 10 Pero David replicó: ¿Qué mal he hecho,
Abisai, para que te comportes como adversario mío. Hoy nadie será condenado a
muerte en Yisraeil. ¿No estoy acaso ahora seguro de ser el rey de Yisraeil?”
11 Entró David en Jerusalén y perdonó a los
pueblos de Yisraeil que se habían unido a la sublevación de Abssalón.
Bathsheba
busca apoyo a favor de Shalomom
13 Bathsheba recelaba de los hijos de David
y quería que el rey declarara a su hijo Jedidías – Shalomom ─ como su sucesor
en el trono. Para ese propósito buscaba el apoyo de aquellos que tenían la
confianza de David, el sacerdote Sadoc, el profeta Nathán y los principales
oficiales del rey. 14 Y siempre insistía con David para que
proclamara al joven Shalomom sobre los hijos mayores de David.
15 David ya estaba muy avanzado en años y
por más que lo abrigaban no entraba en calor. 16 Sus
servidores le dijeron: “Sería conveniente buscarle al rey, mi señor, una
jovencita: ella estará al servicio del rey y cuidará de él; dormirá entre sus
brazos, y así mi señor, el rey, entrará en calor”.
17 Entonces buscaron por todo el territorio
de Yisraeil una joven hermosa y encontraron a una mujer sunamita que era
hermosa y doncella llamada Abisag, y se la llevaron al rey. 18 Abisag comenzó a cuidar y servir a David.
Pero él no se unió a ella.

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