martes, 14 de octubre de 2014

Revelaciones de Hermas 5


1 Y Hermas tuvo una nueva visión y fue así como él la describió: “Tuve una nueva visión y yo la vi, hermanos, veinte días después de la anterior que había tenido, y era un tipo de la tribulación inminente. Yo andaba por la Vía de la Campania, hacia el campo. Por la carretera hay unos diez estadios hasta el lugar al que me dirigía; el terreno era fácil de andar. 2 Iba solo, y rogaba al Señor que completara las revelaciones y las visiones que antes me había mostrado, para que Él me fortaleciera a mí mismo y mostrara el camino para arrepentimiento de aquellos de sus hijos que han tropezado, para que su Nombre grande y glorioso pueda ser glorificado, pues me había considerado digno de mostrarme sus maravillas.

3 Y mientras le daba gloria y acción de gracias, me contestó como si fuera el sonido de una voz: ‘No dudes en tu mente, Hermas’.

4 Empecé a preguntarme y decirme: ‘¿Cómo puedo dudar en mi mente siendo así que he sido tan firmemente afianzado por el Señor y he visto cosas gloriosas?’

Visión de la bestia

5 Y seguí un poco adelante, hermanos, y he aquí, vi una nube de polvo que se levantaba hacia el cielo, y empecé a decirme: ‘¿Es posible que sea ganado que se acerca, y levanten una nube de polvo?’, porque estaba a un estadio de distancia. Cuando la nube de polvo se fue haciendo cada vez mayor, sospeché que se trataba de algo sobrenatural. Entonces el sol brilló un poco, 6 y he aquí, vi una gran bestia como un monstruo marino, y de su boca salían langostas de fuego. Y la bestia tenía unos cien pies de longitud, y su cabeza era como si fuera de arcilla.

7 Y empecé a llorar y a rogar al Señor que me rescatara de ella. Y recordé la palabra que había oído: ‘No tengas dudas en tu mente, Hermas’. Así que, hermanos, habiéndome revestido de la fe del Señor y recordado las obras poderosas que Él me había enseñado, cobré ánimos y me dirigí hacia la bestia.

8 Ahora bien, la bestia se acercaba con tal furia que podría haber dejado en ruinas una ciudad. Llegué cerca de ella, y aunque el monstruo era enorme, se tendió en el suelo, y meramente sacó la lengua y no se movió en lo más mínimo hasta que yo hube pasado por su lado. 9 Y la bestia tenía en su cabeza cuatro colores: negro, luego color de fuego y sangre, luego oro, luego blanco.

Gavri’el muestra el significado de la bestia

10 Así pues, una vez hube pasado la bestia y avanzado unos treinta pasos, he aquí, vino hacia mí un joven ataviado con una vestidura toda blanca y con sandalias blancas, y todas radiando una poderosa luz.

11 Aquel joven me saludó y me dijo: ‘Buenos días, buen hombre. Mi nombre es Gavri’el, y mensajero soy de la Luz; yo le saludé a mi vez: ‘Buenos días, ángel de la Luz’. Entonces Gavri’el me preguntó: ‘¿No has encontrado nada?’ 12 Yo le dije: ‘Señor, una bestia enorme, que podría haber destruido pueblos enteros vino a mi encuentro; pero, por el poder del Señor y por su gran misericordia, escapé de ella’.

13 ‘Tú escapaste de la bestia, cierto’, me dijo el mensajero de la Luz, ‘porque pusiste en Dios todos tus cuidados, y abriste el interior de tu espíritu al Señor, confiando que puedes ser salvado sólo por medio de su Nombre grande y glorioso. 14 Por tanto, el Señor envió a su ángel, que está sobre las bestias, cuyo nombre es Segrí, y le cerró la boca para que no pudiera causarte daño.

14 Tú has escapado de una gran tribulación por causa de tu fe, y porque, aunque viste una bestia tan inmensa, no dudaste en tu mente. Ve, pues, y declara a los creyentes en el Señor sus obras poderosas, y diles que esta bestia es un tipo de la gran tribulación que ha de venir. 15 Por tanto, si os preparáis de antemano, y os arrepentís y os volvéis al Señor de todo corazón, podréis escapar de ella si vuestro corazón es hecho puro y sin mácula y si durante el resto de los días de vuestra vida servís al Señor de modo intachable.

16 Echa tus cuidados sobre el Señor y Él se hará cargo de ellos. Confiad en el Señor, hombres de poco ánimo, porque Él puede hacer todas las cosas, 17 sí, puede apartar de vosotros, mediante el arrepentimiento, el destino que vosotros mismos os construís, y también dejarles en libertad para sufrir las plagas que sobre vosotros mismos os habéis echado, hombres  de ánimo indeciso. 18 Ay de aquellos que oyen estas palabras y son desobedientes; porque ellos mismos forjarán su propia destrucción.

Los cuatro colores de la bestia

19 Le pregunté con respecto a los cuatro colores que la bestia tenía sobre la cabeza. Entonces Gavri’el me contestó y me dijo: ‘Otra vez eres curioso sobre estas cosas’. ‘Sí, ángel de la Luz’, le dije, ‘hazme conocer estas cosas para alcanzar revelación y entendimiento’.

20 ‘Escucha’, me dijo Gavri’el; ‘el negro es este mundo en el cual vivís, donde predomina lo vano, el egoísmo, la falta de amor y la adoración a dioses materiales de la riqueza y del poder; 21 y el fuego y el color del fuego y la sangre muestran que este mundo perece por la sangre y el fuego del odio, la intolerancia, el fanatismo, las guerras y el abandono de la naturaleza; 22 y el dorado son los que han superado las miserias de este mundo.

23 Porque así como el oro es probado por el fuego y es hecho útil, así también vosotros que habitáis en él sois probados. Los que permanecen y pasan por el fuego serán purificados por él. 24 Porque como el oro pierde su escoria, así vosotros también vais a desprenderos de toda aflicción y tribulación, y seréis purificados, y seréis útiles para la edificación de la torre.

25 Pero la parte blanca es la edad venidera, en la cual residirán los bendecidos de Dios; porque los bendecidos de Dios serán sin mancha y puros para la vida eterna. Por lo tanto, no ceses de hablar a los oídos de los creyentes. 26 Ahora tenéis el simbolismo también de la tribulación que se avecina potente. Pero si estáis dispuestos, no será nada. 27 Recordad las cosas que han sido escritas de antemano para advertencia del género humano’.


28 Con estas palabras partió, y no vi en qué dirección había partido; porque se hizo un ruido; y me volví atemorizado, pensando que la bestia venía hacia mí.

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