1 Y Hermas tuvo una nueva visión y fue
así como él la describió: “Tuve una nueva visión y yo la vi, hermanos, veinte
días después de la anterior que había tenido, y era un tipo de la tribulación
inminente. Yo andaba por la Vía de la Campania, hacia el campo. Por la
carretera hay unos diez estadios hasta el lugar al que me dirigía; el terreno era
fácil de andar. 2 Iba solo, y rogaba al Señor que
completara las revelaciones y las visiones que antes me había mostrado, para
que Él me fortaleciera a mí mismo y mostrara el camino para arrepentimiento de aquellos
de sus hijos que han tropezado, para que su Nombre grande y glorioso pueda ser
glorificado, pues me había considerado digno de mostrarme sus maravillas.
3 Y mientras le daba gloria y acción de
gracias, me contestó como si fuera el sonido de una voz: ‘No dudes en tu mente,
Hermas’.
4 Empecé a preguntarme y decirme: ‘¿Cómo
puedo dudar en mi mente siendo así que he sido tan firmemente afianzado por el
Señor y he visto cosas gloriosas?’
Visión
de la bestia
5 Y seguí un poco adelante, hermanos, y
he aquí, vi una nube de polvo que se levantaba hacia el cielo, y empecé a
decirme: ‘¿Es posible que sea ganado que se acerca, y levanten una nube de
polvo?’, porque estaba a un estadio de distancia. Cuando la nube de polvo se
fue haciendo cada vez mayor, sospeché que se trataba de algo sobrenatural.
Entonces el sol brilló un poco, 6 y he aquí, vi una gran bestia como un
monstruo marino, y de su boca salían langostas de fuego. Y la bestia tenía unos
cien pies de longitud, y su cabeza era como si fuera de arcilla.
7 Y empecé a llorar y a rogar al Señor
que me rescatara de ella. Y recordé la palabra que había oído: ‘No tengas dudas en tu mente, Hermas’.
Así que, hermanos, habiéndome revestido de la fe del Señor y recordado las
obras poderosas que Él me había enseñado, cobré ánimos y me dirigí hacia la
bestia.
8 Ahora bien, la bestia se acercaba con
tal furia que podría haber dejado en ruinas una ciudad. Llegué cerca de ella, y
aunque el monstruo era enorme, se tendió en el suelo, y meramente sacó la
lengua y no se movió en lo más mínimo hasta que yo hube pasado por su lado. 9 Y la bestia tenía en su cabeza cuatro
colores: negro, luego color de fuego y sangre, luego oro, luego blanco.
Gavri’el
muestra el significado de la bestia
10 Así pues, una vez hube pasado la bestia
y avanzado unos treinta pasos, he aquí, vino hacia mí un joven ataviado con una
vestidura toda blanca y con sandalias blancas, y todas radiando una poderosa
luz.
11 Aquel joven me saludó y me dijo: ‘Buenos
días, buen hombre. Mi nombre es Gavri’el, y mensajero soy de la Luz; yo le
saludé a mi vez: ‘Buenos días, ángel de la Luz’. Entonces Gavri’el me preguntó:
‘¿No has encontrado nada?’ 12 Yo le dije: ‘Señor, una bestia enorme,
que podría haber destruido pueblos enteros vino a mi encuentro; pero, por el
poder del Señor y por su gran misericordia, escapé de ella’.
13 ‘Tú escapaste de la bestia, cierto’, me
dijo el mensajero de la Luz, ‘porque pusiste en Dios todos tus cuidados, y
abriste el interior de tu espíritu al Señor, confiando que puedes ser salvado
sólo por medio de su Nombre grande y glorioso. 14 Por
tanto, el Señor envió a su ángel, que está sobre las bestias, cuyo nombre es Segrí,
y le cerró la boca para que no pudiera causarte daño.
14 Tú has escapado de una gran tribulación
por causa de tu fe, y porque, aunque viste una bestia tan inmensa, no dudaste
en tu mente. Ve, pues, y declara a los creyentes en el Señor sus obras
poderosas, y diles que esta bestia es un tipo de la gran tribulación que ha de
venir. 15 Por tanto, si os preparáis de antemano,
y os arrepentís y os volvéis al Señor de todo corazón, podréis escapar de ella
si vuestro corazón es hecho puro y sin mácula y si durante el resto de los días
de vuestra vida servís al Señor de modo intachable.
16 Echa tus cuidados sobre el Señor y Él
se hará cargo de ellos. Confiad en el Señor, hombres de poco ánimo, porque Él
puede hacer todas las cosas, 17 sí, puede apartar de vosotros, mediante
el arrepentimiento, el destino que vosotros mismos os construís, y también dejarles
en libertad para sufrir las plagas que sobre vosotros mismos os habéis echado,
hombres de ánimo indeciso. 18 Ay de aquellos que oyen estas palabras
y son desobedientes; porque ellos mismos forjarán su propia destrucción.
Los
cuatro colores de la bestia
19 Le pregunté con respecto a los cuatro
colores que la bestia tenía sobre la cabeza. Entonces Gavri’el me contestó y me
dijo: ‘Otra vez eres curioso sobre estas cosas’. ‘Sí, ángel de la Luz’, le
dije, ‘hazme conocer estas cosas para alcanzar revelación y entendimiento’.
20 ‘Escucha’, me dijo Gavri’el; ‘el negro
es este mundo en el cual vivís, donde predomina lo vano, el egoísmo, la falta
de amor y la adoración a dioses materiales de la riqueza y del poder; 21 y el fuego y el color del fuego y la
sangre muestran que este mundo perece por la sangre y el fuego del odio, la
intolerancia, el fanatismo, las guerras y el abandono de la naturaleza; 22 y el dorado son los que han superado
las miserias de este mundo.
23 Porque así como el oro es probado por
el fuego y es hecho útil, así también vosotros que habitáis en él sois
probados. Los que permanecen y pasan por el fuego serán purificados por él. 24 Porque como el oro pierde su escoria,
así vosotros también vais a desprenderos de toda aflicción y tribulación, y
seréis purificados, y seréis útiles para la edificación de la torre.
25 Pero la parte blanca es la edad
venidera, en la cual residirán los bendecidos de Dios; porque los bendecidos de
Dios serán sin mancha y puros para la vida eterna. Por lo tanto, no ceses de
hablar a los oídos de los creyentes. 26
Ahora tenéis el simbolismo también de la tribulación que se avecina potente.
Pero si estáis dispuestos, no será nada. 27 Recordad
las cosas que han sido escritas de antemano para advertencia del género
humano’.
28 Con estas palabras partió, y no vi en
qué dirección había partido; porque se hizo un ruido; y me volví atemorizado,
pensando que la bestia venía hacia mí.

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