miércoles, 15 de octubre de 2014

Libro del Bendecido Yehshua llamado el Mashíaj – Kristo 30


1 Los once discípulos escogidos, junto a las mujeres y a los otros seguidores, fueron a B'thanía, a la montaña donde Yehshua los había citado. 2 Estando aguardando se les presentó Yehshua; su figura era radiante y sus ropas brillaban como el sol; y les saludó diciendo: “La paz sea con todos”. Al verlo, se postraron delante de él.

Yehshua consagra el bautizo

3 Yehshua les dijo: “Yo he recibido la gloria y se me ha concedido tener poder sobre el universo y sobre la tierra. 4 Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en mi nombre para que reciban la bendición del Padre y la unción del Paráclito, Espíritu Santo, 5 y enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado. Yo estaré siempre con ustedes hasta el tiempo de los tiempos.

6 Entonces les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: “La promesa, les dijo, que yo les he anunciado; les he prometido que les enviaré el espíritu de consuelo, el Paráclito, de la misma esencia del Padre y del Hijo. 7 Entonces recibirán el nuevo bautismo, porque Yojanán bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días. 8 Ustedes recibirán la fuerza del Paráclito que descenderá sobre ustedes, y ustedes serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra, para que proclamen el arrepentimiento y el perdón de los pecados”.

9 Y despidiéndose les dijo: “Mi paz les dejo, mi paz les doy y que esa paz surja entre ustedes. Vigilen para que nadie les extravíe diciendo: Aquí está, helo aquí, pues el Hijo del hombre está dentro de ustedes mismos; síganlo. Los que lo busquen lo hallarán. Vayan y proclamen el buen mensaje del reino. 10 No impongan más preceptos que los que yo he establecido para ustedes, y no dicten ninguna ley, como si fueran legisladores, para que no sean atenazados por ella”.

Elevación de Yehshua

11 Una luz intensa con un resplandor que dañaba la vista porque procedía de la Luz de las luces descendió sobre Yehshua y lo rodeó completamente. Y estaba algo alejado de sus discípulos y brillaba de un modo sin igual. 12 Y los discípulos no veían a Yehshua, porque los cegaba la luz que lo envolvía. 13 Y sólo veían los haces de luz. Y éstos no eran iguales entre sí, y la luz no era igual, y se dirigía en varios sentidos, de abajo arriba, y el resplandor de esta luz alcanzaba de la tierra a los cielos. Y los discípulos, viendo aquella luz, sintieron gran turbación y gran espanto. 14 Y Yehshua se elevó en el espacio, y todos quedaron silenciosos.

15 Después de esto, los once discípulos escogidos por Yehshua y Mariam de Magdala fueron al Huerto de los Olivos, donde acostumbraba reunirse con ellos el, que ahora ellos llamaban, Señor. 16 Y velaron toda la noche orando y dando alabanzas al Hijo de Dios. En la mañana fueron a Jerusalén a una distancia de una hora de andar.

17 Entraron en la ciudad y subieron a la habitación superior de la casa donde se alojaban. Allí se reunieron Kefa, Yojanán, Ya’akov, Andras, Filíppos, Tau'ma, Netan’el  Barptolomé, Mattai Levy, Ya’akov el de Alfeo, Shimón el Zelote, y Yehudah Tadeo y con ellos estaba Mariam de Magdala y Mariam la madre de Yehshua y los hijos de Joseph el carpintero.

18 En aquella habitación se entregaban a la meditación y oraban pidiendo el consejo de la Suprema Inteligencia.

Elección de Mattiyah para el apostolado

19 Algunos días después con ellos se reunieron un grupo de seguidores de Yehshua, unos ciento veinte, Kefa, entonces tomó la palabra y les dijo a todos: 20 “Hermanos, era necesario que se cumpliera la profecía, pues el Ángel de la Suprema Inteligencia había anunciado por boca de David el gesto de Yehudah Iskaryyot; este hombre, que guió a los que prendieron a Yehshua, 21 era uno de nuestro grupo y había sido llamado a compartir nuestro ministerio común. Él se dejó dominar por la Sombra, entregó al Hijo de Dios y terminó quitándose la vida, como ya es conocido en todo Jerusalén.

22 Esto estaba escrito en las Alabanzas: Que su morada quede desierta y que nadie habite en ella. 23 Tenemos, pues, que escoger a un hombre de entre los que anduvieron con nosotros durante todo el tiempo en que el Señor estuvo con nosotros, 24 desde el bautismo de Yojanán hasta el día en que fue elevado a la Gloria del Padre. Uno de ellos deberá ser, junto con nosotros, testigo de su resurrección”.

25 Presentaron a dos: a Joseph, llamado Bar Sabás, por sobrenombre Justo, y a Mattiyah. 26 Entonces oraron así: “Tú, Señor, conoces el corazón de todos. Muéstranos a cuál de los dos has elegido 27 para ocupar este cargo, y recibir este ministerio y apostolado del que Yehudah Iskaryyot se retiró para ir al lugar que le correspondía”. 28 Echaron a suertes entre ellos y le tocó a Mattiyah, que fue agregado a los once apóstoles.

El Paráclito Espíritu Santo desciende sobre los discípulos

29 Cuando llegó el día de Shavuot, la Fiesta de las Primicias, estaban todos reunidos en el mismo lugar. 30 De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban, 31 y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. 32 Todos cayeron en éxtasis y comenzaron a hablar en diferentes idiomas y a pronunciar palabras de alabanzas a la esencia incognoscible de Dios.


33 Como era fiesta de peregrinación de los judíos a Jerusalén, había muchos que llegaron de Galilea, de Judea, de Capadocia, del Ponto y de Asia, de Frigia, de Panfilia, de Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene 34 y muchos se asomaron a donde los seguidores de Yehshua estaban celebrando la Fiesta de las Primicias y se asombraban al verles hablar en idiomas diferentes y expresando profecías.

Discurso de Kefa

35 Entonces se levantó Kefa y dijo a todos, a los seguidores y a los curiosos: “Nadie quede maravillado de lo que estamos sintiendo y de cómo estamos actuando. El Señor, Yehshua nos había dicho que él nos enviaría al que consuela, el Paráclito Espíritu Santo, de la misma esencia del Padre y del Hijo. Hoy hemos recibido las primicias del Espíritu”. 36 Y dirigiéndose a los curiosos, dijo: “Israelitas, escuchen mis palabras: Dios acreditó entre ustedes a Yehshua de Natzeret. Hizo que realizara entre ustedes milagros, prodigios y señales que ya conocen. 37 Pero los guías de ustedes, fariseos, escribas y sadoqueos, sin embargo, lo entregaron a los extranjeros negadores del Dios verdadero para ser crucificado y morir en la cruz, y con esto se cumplió el plan que Dios tenía dispuesto.

38 Pero Dios lo libró de los dolores de la muerte y lo resucitó, pues no era posible que quedase bajo el poder de la muerte. 39 Y es cierto, sin que existan dudas, que Dios resucitó a Yehshua; de esto todos nosotros somos testigos. 40 Después de haber sido exaltado hasta la gloria de Dios, ha recibido del Padre el don que había prometido entregarnos. Es el don del Paráclito, del Espíritu de Sabiduría que acaba de derramar sobre nosotros, como ustedes están viendo y oyendo. 41 Sepan entonces con seguridad toda la gente de Yisraeil, que Dios ha hecho Señor y Mashíaj Ungido a este Yehshua a quien ustedes permitieron que fuera crucificado por las intrigas de los guías religiosos de ustedes”.

42 Al oír esto, muchos se afligieron profundamente y dijeron a Kefa: “¿Dinos qué tenemos que hacer, entonces?”

43 Kefa les contestó: “Acepten a Yehshua como el Mashíaj y Salvador, y que cada uno de ustedes se convierta y se haga bautizar en el Nombre de Yehshua, el Mashíaj, y con arrepentimiento sean perdonados los pecados de ustedes. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo. 44 Porque el don de Dios es para ustedes y para sus hijos, y también para todos aquellos a los que el Señor, nuestro Dios, quiera llamar, aun cuando se hayan alejado”.

45 Desde aquel mismo día los discípulos escogidos y los seguidores de Yehshua que habían recibido la llama del Paráclito se dispersaron por toda la tierra para anunciar el Buen Mensaje de la renovación de la vida y del perdón de los pecados por la muerte y resurrección de Yehshua, el Mashíaj, que sería conocido por los extranjeros como el Kristo bendecido de Dios.


46 Ellos enfrentaron persecuciones y eran expulsados de las sinagogas, sufrieron prisión, y la muerte; a unos apedrearon hasta la muerte, a otros mataron por espada y a otros crucificaron; pero se mantuvieron fieles a la Palabra de Yehshua el Kristo 47 y Dios les dio la palma de la gloria y alcanzaron la vida eterna en la dimensión donde moran los ángeles de Dios. Amén.

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