La
armadura de Dios
1 Fortalézcanse en el Padre del Universo
con la fuerza de su poder. Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan
resistir las insidias del demonio. 2
Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los
Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, 3 contra los espíritus del mal que
habitan en el espacio.
4 Por lo tanto, tomen la armadura de Dios,
para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber
superado todos los obstáculos. 5 Permanezcan de pie, ceñidos con el
cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza. Porque no nos ha
dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
6 Calcen sus pies con el celo para
propagar la Buena Noticia de la paz. 7
Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas
las flechas encendidas del Maligno. Tomen el casco de la salvación, 8
y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
9 El Padre de la Vida dará la Vida eterna
a los que por su constancia en la práctica del bien, buscan la gloria, el honor
y la inmortalidad. 10
En cambio, desechará a los rebeldes, a los que no se someten a la verdad y se
dejan arrastrar por la injusticia.
El
pago del pecado es la muerte
11 No permitan que el pecado reine en sus
cuerpos mortales, obedeciendo a sus malos deseos. 12 Ni hagan de sus miembros instrumentos
de injusticia al servicio del pecado, sino ofrézcanse ustedes mismos a Dios, 13 como quienes han pasado de la muerte a
la Vida. 14 Que el pecado no tenga más dominio
sobre ustedes, que están sometidos a la
gracia.
15 ¿No saben que al someterse a alguien
como esclavo para obedecerle, se hacen esclavos de aquel a quien obedecen, sea
del pecado, que conduce a la muerte, sea de la obediencia que conduce a la
justicia? 16 Porque el salario del pecado es la
muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Yehshua el Kristo,
nuestro Señor.
17 Para ser libres nos libertó Yehshua.
Manténganse, pues, firmes y no se dejen oprimir nuevamente bajo el yugo de la
esclavitud.
18 Por lo tanto, ya no hay condenación
para aquellos que viven unidos a Yehshua. Porque la ley del Espíritu, que da la
Vida, 19 te ha librado, en Yehshua el Kristo, de
la ley del pecado y de la muerte.
20 No se avergüencen de la Buena Nueva de
la Palabra, porque es el poder de Dios para la salvación de todos los que
creen. 20
En esa Buena Nueva se revela la
justicia de Dios, por la fe y para la fe.
21 Todas las promesas de Dios encuentran
su “sí” en Yehshua, de manera que por él decimos “Amén” a Dios, para gloria
suya. 22 Y es Dios el que nos reconforta en Yehshua;
el que nos ha ungido, 23 el que también nos ha marcado con su
sello y ha puesto en nuestros corazones las primicias del Espíritu.
24 Todos han pecado y están privados de la
gloria de Dios, 25 pero son justificados gratuitamente por
su gracia, en virtud de la redención cumplida en Yehshua el Kristo.
26 Él fue puesto por Dios como instrumento
de propiciación por su propia sangre, gracias a la fe. 27 De esa manera, Dios ha querido mostrar
su justicia: 28
en el tiempo de la paciencia divina, pasando por alto los pecados
cometidos anteriormente, y en el tiempo presente, siendo justo y justificando a
los que creen en Yehshua.
28 El que vive en Kristo es una nueva
criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.

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