lunes, 13 de octubre de 2014

Las enseñanzas de Saulo de Tarsos 1


La armadura de Dios

1 Fortalézcanse en el Padre del Universo con la fuerza de su poder. Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio. 2 Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, 3 contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.

4 Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos. 5 Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

6 Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz. 7 Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno. Tomen el casco de la salvación, 8  y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

9 El Padre de la Vida dará la Vida eterna a los que por su constancia en la práctica del bien, buscan la gloria, el honor y la inmortalidad. 10 En cambio, desechará a los rebeldes, a los que no se someten a la verdad y se dejan arrastrar por la injusticia.

El pago del pecado es la muerte

11 No permitan que el pecado reine en sus cuerpos mortales, obedeciendo a sus malos deseos. 12 Ni hagan de sus miembros instrumentos de injusticia al servicio del pecado, sino ofrézcanse ustedes mismos a Dios, 13 como quienes han pasado de la muerte a la Vida. 14 Que el pecado no tenga más dominio sobre ustedes,  que están sometidos a la gracia.

15 ¿No saben que al someterse a alguien como esclavo para obedecerle, se hacen esclavos de aquel a quien obedecen, sea del pecado, que conduce a la muerte, sea de la obediencia que conduce a la justicia? 16 Porque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Yehshua el Kristo, nuestro Señor.

17 Para ser libres nos libertó Yehshua. Manténganse, pues, firmes y no se dejen oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud.

18 Por lo tanto, ya no hay condenación para aquellos que viven unidos a Yehshua. Porque la ley del Espíritu, que da la Vida, 19 te ha librado, en Yehshua el Kristo, de la ley del pecado y de la muerte.

20 No se avergüencen de la Buena Nueva de la Palabra, porque es el poder de Dios para la salvación de todos los que creen. 20  En esa Buena Nueva se  revela la justicia de Dios, por la fe y para la fe.

21 Todas las promesas de Dios encuentran su “sí” en Yehshua, de manera que por él decimos “Amén” a Dios, para gloria suya. 22 Y es Dios el que nos reconforta en Yehshua; el que nos ha ungido, 23 el que también nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones las primicias del Espíritu.

24 Todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, 25 pero son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención cumplida en Yehshua el Kristo.

26 Él fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, gracias a la fe. 27 De esa manera, Dios ha querido mostrar su justicia: 28  en el tiempo de la paciencia divina, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente, y en el tiempo presente, siendo justo y justificando a los que creen en Yehshua.


28 El que vive en Kristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente. 

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