Enseñanzas de los shophetim
1 Meditaba yo
sobre las crónicas de los shophetim cuando vino a mí palabra del mensajero de
la Luz, el ángel de nombre Gavri’el. Y me habló Gavri’el diciendo: “Escucha
Hijo de la tierra y pon atención a mis palabras. 2 Los relatos
de los shophetim son enseñanzas que debes recoger, te muestran que los hombres,
los de ahora y los de antes, son iguales en su esencia. Ávidos están de
misterios, de mitos y de lo trascendental.
3 Buscan a
tientas la verdad sin alcanzarla en su totalidad, porque la Suprema Inteligencia
da a cada hombre una parte de su verdad, pero 4 el Todo lo
reserva solo para los iluminados, para los que se elevan sobre los mitos y las
leyendas y se funden en espíritu con la Luz del Universo.
5 El Padre de
la Vida es Dios de amor y por su gran amor hacia los humanos les ha concedido
completa libertad en su voluntad, 6 pero
advirtiéndoles de no caer en errores, mostrándoles los caminos para que
alcancen su trascendencia y el disfrute de la vida en plenitud, tanto en la
dimensión de lo material como en la esfera de la glorificación, donde se es
eternamente joven, sin sufrimientos, ni enfermedades, donde no existe la
muerte.
7 Pero los
humanos incurren siempre en los mismos errores abandonando la espiritualidad y
aferrándose a lo material. Entonces se construyen ídolos y ante ellos se
inclinan, 8 se encierran dentro de sí mismos dejando fuera de
su vida a los otros; con ello se enfría el amor y arde el deseo de dominio, de
predominio sobre los otros. 9 Así construyen su
karma negativo y le sobrevienen dificultades, angustias y desgracias,
sin poder disfrutar a plenitud los frutos de su trabajo.
10 Siempre, no
obstante, habrá un resto. Aparecen entonces los rebeldes santos, los que se
rebelan contra la maldad, contra los que cometen robos y homicidios, contra los
que oprimen, contra los que deforman la fe y la verdad de Dios, de los que son
opresores de almas. 11 Estos rebeldes santos son los shophetim. En ellos
alienta la inspiración de la justicia y el derecho que proviene del Supremo
Saber. 12 Siempre habrá los que advierten de los errores y
llaman a rectificación, y son instrumentos del Dios de Luz para la corrección
de los humanos; 13 ellos son los que juzgan con verdad y justicia.
14 El hombre
también necesita la leyenda para elaborar un ideal de sí mismo, para sentir que
él puede lo que otros pudieron; 15 para consolarse creyendo que siempre hay hombres
en los que se conjuga toda la grandeza, la justicia y el valor. 16 Y crea
nuevos ídolos, ídolos de cuerpo y sangre y les adornan con la maravilla de las
leyendas. 17 ¡Ah, del hombre que guarda eterna memoria de los
que hicieron de la fuerza el poder del rescate y olvidan a menudo a los que
juzgaron con verdad y justicia y llamaron a la corrección!
18 Narra ahora,
Hijo de la Tierra, los hechos de Sansón, que le hicieron grande, poderoso y
tremendo en la imaginación de los hombres que vinieron después de él”.
Nacimiento de Sansón
19
Había
un hombre llamado Manóaj que
habitaba en Sorá de la tribu de Dan, que entonces no tenía territorio porque en
el reparto no le había tocado ninguna herencia entre las tribus de Yisraeil. 20 Y Manóaj
oraba todas las noches a Yahvahé porque no tenía descendencia. 21 Por aquellos
días pasó por Sorá un levita Rophé curador que hizo algunas curaciones entre
las gentes del lugar. 22 Entonces, la mujer de Manóaj, se dijo: “Quizá este
rophé pudiera darme remedio para poder concebir”.
23 Y fue en
busca del rophé sin decirle a Manóaj. Cuando el levita la vio le dijo: “Quizá
Yahvahé te ha negado poder engendrar en tu vientre. 24 Mira has
oración a Adonai. Ahora, deja de beber vino o cualquier bebida fermentada, y no
comas nada impuro, tal vez Adonai se compadezca de ti”.
24 La mujer fue
a decir a su marido: “Un hombre de Dios, un levita que está de paso ha aceptado
verme. Yo no le pregunté de dónde era, ni él me dio a conocer su nombre. 25 Pero me
dijo: ‘No te angusties, si Yahvahé hasta hora no te ha permitido que concibas,
quizá ahora te haga esa bondad. En adelante, no bebas vino, ni bebida fermentada,
ni comas nada impuro’”.
26 Sucedió que
poco tiempo después la mujer de Manóaj quedó embarazada. 27 Entonces
Manóaj dijo: “Se cumple lo que ese hombre de Dios te aseguró, bueno sería
pedirle nos indique qué debemos hacer con el niño, cuando haya nacido; pero
¿dónde encontrarle?”
28 Pocos días
después, estando la mujer en el campo, vio que pasaba por el camino el levita;
entonces ella corrió a darle aviso a su esposo: “Por el camino va el hombre de
Dios”. Salió Manóaj tras de su mujer y alcanzó al levita en el camino y le
dijo: “Bendito señor, ¿recuerdas que le hablaste a esta mujer?” 29 Él contestó:
“Sí, y le aconsejé que si quería concebir debía abstenerse de beber vino o
cualquier bebida fermentada y que no comiera nada impuro y quizá Adonai le
permitiría quedar embarazada. Ahora te digo que ella parirá a un varón”.
30 Entonces
Manóaj le preguntó: “Cuando suceda lo que tú has dicho, ¿qué forma de vida
tendrá que llevar el niño y cuál será su conducta?” El levita rophé le dijo: “Él
tendrá que abstenerse de todo lo que le dije a esta mujer que ella se
abstuviera. 31 La navaja nunca pasará por su cabeza, porque el
niño será nazyr consagrado a Yahvahé desde el seno materno”.
32 Manóaj dijo
al levita: “Quédate aquí y te prepararemos un cabrito”. 33 Pero el levita
le respondió: “Aunque me obligues a quedarme, no probaré tu comida. Si quieres ofrecer
un cabrito, ofrécelo a Yahvahé”.
34 Entonces
Manóaj le preguntó: “¿Cuál es tu nombre, para que podamos honrarte cuando
suceda lo que tú has dicho?” 35 Pero el levita le dijo: “¿Por qué me preguntas mi
nombre? Di de mí simplemente, que soy un rophé que cumple con la palabra de la
Suprema Inteligencia”. Se alejó entonces de la pareja continuando su camino.
36 Manóaj viéndole
alejarse le dijo a su mujer: “Es un hombre sabio”; pero la mujer contestó: “No,
es más que un hombre sabio, creo que hemos visto un ángel de la Luz”.
37 Cuando se
cumplió el tiempo natural la mujer dio a luz a su hijo y los dos le llevaron
ante un sacerdote para que le circuncidara y le bendijera como nazyr separado
para Yahvahé. 38 Entonces el sacerdote dijo: “¡Que Adonai te
bendiga, y te cuide! 39 ¡Que Adonai haga resplandecer su Luz sobre ti, y
tenga de ti misericordia! 40 ¡Que Adonai alce su rostro sobre ti, y ponga en ti
paz! 41 Te llamarás, por tanto, Sansón”.

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