lunes, 13 de octubre de 2014

Los Libertadores Shophetim 12


Enseñanzas de los shophetim

1 Meditaba yo sobre las crónicas de los shophetim cuando vino a mí palabra del mensajero de la Luz, el ángel de nombre Gavri’el. Y me habló Gavri’el diciendo: “Escucha Hijo de la tierra y pon atención a mis palabras. 2 Los relatos de los shophetim son enseñanzas que debes recoger, te muestran que los hombres, los de ahora y los de antes, son iguales en su esencia. Ávidos están de misterios, de mitos y de lo trascendental.

3 Buscan a tientas la verdad sin alcanzarla en su totalidad, porque la Suprema Inteligencia da a cada hombre una parte de su verdad, pero 4 el Todo lo reserva solo para los iluminados, para los que se elevan sobre los mitos y las leyendas y se funden en espíritu con la Luz del Universo.

5 El Padre de la Vida es Dios de amor y por su gran amor hacia los humanos les ha concedido completa libertad en su voluntad, 6 pero advirtiéndoles de no caer en errores, mostrándoles los caminos para que alcancen su trascendencia y el disfrute de la vida en plenitud, tanto en la dimensión de lo material como en la esfera de la glorificación, donde se es eternamente joven, sin sufrimientos, ni enfermedades, donde no existe la muerte.

7 Pero los humanos incurren siempre en los mismos errores abandonando la espiritualidad y aferrándose a lo material. Entonces se construyen ídolos y ante ellos se inclinan, 8 se encierran dentro de sí mismos dejando fuera de su vida a los otros; con ello se enfría el amor y arde el deseo de dominio, de predominio sobre los otros. 9 Así construyen su  karma negativo y le sobrevienen dificultades, angustias y desgracias, sin poder disfrutar a plenitud los frutos de su trabajo.

10 Siempre, no obstante, habrá un resto. Aparecen entonces los rebeldes santos, los que se rebelan contra la maldad, contra los que cometen robos y homicidios, contra los que oprimen, contra los que deforman la fe y la verdad de Dios, de los que son opresores de almas. 11 Estos rebeldes santos son los shophetim. En ellos alienta la inspiración de la justicia y el derecho que proviene del Supremo Saber. 12 Siempre habrá los que advierten de los errores y llaman a rectificación, y son instrumentos del Dios de Luz para la corrección de los humanos; 13 ellos son los que juzgan con verdad y justicia.

14 El hombre también necesita la leyenda para elaborar un ideal de sí mismo, para sentir que él puede lo que otros pudieron; 15 para consolarse creyendo que siempre hay hombres en los que se conjuga toda la grandeza, la justicia y el valor. 16 Y crea nuevos ídolos, ídolos de cuerpo y sangre y les adornan con la maravilla de las leyendas. 17 ¡Ah, del hombre que guarda eterna memoria de los que hicieron de la fuerza el poder del rescate y olvidan a menudo a los que juzgaron con verdad y justicia y llamaron a la corrección!

18 Narra ahora, Hijo de la Tierra, los hechos de Sansón, que le hicieron grande, poderoso y tremendo en la imaginación de los hombres que vinieron después de él”.

Nacimiento de Sansón

19 Había un hombre llamado Manóaj que habitaba en Sorá de la tribu de Dan, que entonces no tenía territorio porque en el reparto no le había tocado ninguna herencia entre las tribus de Yisraeil. 20 Y Manóaj oraba todas las noches a Yahvahé porque no tenía descendencia. 21 Por aquellos días pasó por Sorá un levita Rophé curador que hizo algunas curaciones entre las gentes del lugar. 22 Entonces, la mujer de Manóaj, se dijo: “Quizá este rophé pudiera darme remedio para poder concebir”.

23 Y fue en busca del rophé sin decirle a Manóaj. Cuando el levita la vio le dijo: “Quizá Yahvahé te ha negado poder engendrar en tu vientre. 24 Mira has oración a Adonai. Ahora, deja de beber vino o cualquier bebida fermentada, y no comas nada impuro, tal vez Adonai se compadezca de ti”.
 
24 La mujer fue a decir a su marido: “Un hombre de Dios, un levita que está de paso ha aceptado verme. Yo no le pregunté de dónde era, ni él me dio a conocer su nombre. 25 Pero me dijo: ‘No te angusties, si Yahvahé hasta hora no te ha permitido que concibas, quizá ahora te haga esa bondad. En adelante, no bebas vino, ni bebida fermentada, ni comas nada impuro’”.

26 Sucedió que poco tiempo después la mujer de Manóaj quedó embarazada. 27 Entonces Manóaj dijo: “Se cumple lo que ese hombre de Dios te aseguró, bueno sería pedirle nos indique qué debemos hacer con el niño, cuando haya nacido; pero ¿dónde encontrarle?”

28 Pocos días después, estando la mujer en el campo, vio que pasaba por el camino el levita; entonces ella corrió a darle aviso a su esposo: “Por el camino va el hombre de Dios”. Salió Manóaj tras de su mujer y alcanzó al levita en el camino y le dijo: “Bendito señor, ¿recuerdas que le hablaste a esta mujer?” 29 Él contestó: “Sí, y le aconsejé que si quería concebir debía abstenerse de beber vino o cualquier bebida fermentada y que no comiera nada impuro y quizá Adonai le permitiría quedar embarazada. Ahora te digo que ella parirá a un varón”.

30 Entonces Manóaj le preguntó: “Cuando suceda lo que tú has dicho, ¿qué forma de vida tendrá que llevar el niño y cuál será su conducta?” El levita rophé le dijo: “Él tendrá que abstenerse de todo lo que le dije a esta mujer que ella se abstuviera. 31 La navaja nunca pasará por su cabeza, porque el niño será nazyr consagrado a Yahvahé desde el seno materno”.

32 Manóaj dijo al levita: “Quédate aquí y te prepararemos un cabrito”. 33 Pero el levita le respondió: “Aunque me obligues a quedarme, no probaré tu comida. Si quieres ofrecer un cabrito, ofrécelo a Yahvahé”.

34 Entonces Manóaj le preguntó: “¿Cuál es tu nombre, para que podamos honrarte cuando suceda lo que tú has dicho?” 35 Pero el levita le dijo: “¿Por qué me preguntas mi nombre? Di de mí simplemente, que soy un rophé que cumple con la palabra de la Suprema Inteligencia”. Se alejó entonces de la pareja continuando su camino.

36 Manóaj viéndole alejarse le dijo a su mujer: “Es un hombre sabio”; pero la mujer contestó: “No, es más que un hombre sabio, creo que hemos visto un ángel de la Luz”.


37 Cuando se cumplió el tiempo natural la mujer dio a luz a su hijo y los dos le llevaron ante un sacerdote para que le circuncidara y le bendijera como nazyr separado para Yahvahé. 38 Entonces el sacerdote dijo: “¡Que Adonai te bendiga, y te cuide! 39 ¡Que Adonai haga resplandecer su Luz sobre ti, y tenga de ti misericordia! 40 ¡Que Adonai alce su rostro sobre ti, y ponga en ti paz! 41 Te llamarás, por tanto, Sansón”.

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