jueves, 23 de octubre de 2014

Los Libertadores Shophetim 14


1 Los hombres que se habían unido a Sansón en Lejí y que permanecieron con él fueron ciento cuarenta y cuatro y con aquellos hombres Sansón atacaba a los filisteos poniéndoles emboscadas y cayendo de sorpresa sobre sus campos y sus poblados y actuaban desde Ethan hasta Gaza. 2 Ellos le dijeron: “Mientras seas nazyr bendecido de Yahvahé, tu suerte será nuestra suerte”.

3 El nombre de Sansón se pronunciaba con temor por todos los filisteos pensando que su fuerza física era descomunal y por eso los derrotaba.

Hazaña de Sansón en Gaza

4 Sansón se dirigió a Gaza mientras sus hombres se ocultaban cerca de los muros de la ciudad. Y vio Sansón una prostituta y le agradó y fue con ella a su casa. Pero algunos le vieron entrando en la ciudad y advirtieron: “¡Sansón está en Gaza!” Los guardias de Gaza, decidieron tenderle una celada a Sansón y se pusieron al acecho junto a la Puerta de la ciudad. Así estuvieron a la expectativa toda la noche, diciendo: “Lo mataremos cuando despunte el alba”.

5 Pero Sansón estuvo acostado sólo hasta la medianoche. Entonces se levantó y salió fuera de la ciudad saltando sobre sus muros; y mientras los filisteos aguardaban que apareciera, ordenó a sus hombres que atacaran haciendo que los filisteos que estaban en escondite huyeran para buscar ayuda. 6 Así sus hombres arrancaron, usando barrotes, las hojas de la puerta y el marco que la sostenía y, entre todos los cargaron y le llevaron hasta la cima del monte que está  frente a Hebrón. 7 Cuando todos vieron que la puerta de la ciudad había desaparecido, se espantaron diciendo: “¿Cómo es posible que un hombre tenga tanta fuerza para arrancar las hojas de la puerta?” 

Sansón y Dalila

8 En sus correrías contra los filisteos, llegó Sansón al valle de Sorec. Y se enamoró allí de una mujer de nombre Dalila y todas las noches salía a atacar a los filisteos.

9 Los príncipes de los filisteos querían capturar a Sansón pero ninguno de sus hombres se atrevía a enfrentarse con él, diciendo: “Ese hombre tiene la fuerza de mil, no hay quien le pueda detener, con solo la quijada de un burro mató a mil hombres y con solo su fuerza arrancó las puerta de la muralla de Gaza”.

10 Enterados los príncipes de Ashdod, de Gath, de Ekron, de Gaza, y de Ascalón que Sansón había tomado como esposa a Dalila mandaron que ella se presentara ante ellos. Ellos le dijeron: “Seduce a tu marido y averigua de dónde le viene esa fuerza tan enorme, y qué podríamos hacer para atarlo y tenerlo sometido. Te daremos cada uno mil cien siclos de plata”.

Sansón traicionado por Dalila

11 Dalila le preguntó a Sansón: “Eres un hombre de enorme fortaleza, ¿de dónde proviene en ti tanta fuerza?” Sansón le respondió: “No soy tan fuerte como crees”. Ella insistió: “Dime la verdad, porque tú eres capaz de cargar sobre ti las puertas de un ciudad”.

12 Sansón volvió a decirle: “No creas en todo lo que escuches. Soy igual que todo mortal, quizá acaso con mayor fuerza física, pero soy como otro cualquiera”.

13 De nuevo Dalila volvió con sus preguntas, diciendo: “Solo evades lo que te pregunto y no me respondes lo que quiero saber, ¿acaso no soy tu mujer? Dime ahora, ¿con qué se te pudiera atar que no puedas soltarte?” 14 Cerca había gente apostada aguardando por la señal de Dalila.

15 Sansón le dice entonces: “Muy bien te diré de lo que no puedo liberarme: Si entretejes las siete trenzas de mi cabellera con la urdimbre de un tejido, y los aseguras con la clavija del telar contra la pared, yo quedaría en manos de cualquier enemigo”.

16 Entonces ella le dio de beber abundante vino y lo hizo dormir, entretejió las siete trenzas de su cabellera con la urdimbre de un tejido y las fijó con la clavija. Luego le gritó: “¡Sansón, los filisteos se te vienen encima!” 17 Él se despertó de su sueño, y arrancó la clavija y el tejido.

18 Cada noche Dalila volvía con sus preguntas y se quejaba diciéndole: “La última vez me engañaste y no me mostraste confianza”.

19 Cansado de tanta insistencia Sansón entonces le dijo: “Todo mi poder está en mi condición de nazyr consagrado a Yah. Mi fuerza y mi amparo están en esa condición. Todos me siguen porque soy nazyr. 20 Nunca ha pasado navaja por mi cabeza; si me cortara el cabello ya dejaría de ser nazyr”. 21 Dalila comprendió que Sansón le había dicho la verdad y mandó aviso a los príncipes de los filisteos, diciendo: “Ya pueden venir por Sansón pues él me ha revelado el secreto de su fortaleza y traigan el dinero que hemos convenido”.

Sansón en poder de los filisteos

22 Hizo Dalila que Sansón se durmiera sobre sus rodillas, y llamó a un hombre, que le cortó las siete trenzas de su cabellera. Sansón se despertó lleno de furor y le gritó a Dalila: “¿Qué has hecho mujer? Has hecho que yo rompa mis votos a Yahvahé”; 23 entonces empujándola salió en busca de sus seguidores, cubriendo su cabeza con un manto.

24 Sansón le dijo a sus ciento cuarenta y cuatro seguidores: “Ya vienen contra nosotros los filisteos. Salgamos a combatirles”. Y eran mil los filisteos que venían contra los israelitas. 25 En medio del combate cayó el manto de la cabeza de Sansón y sus seguidores vieron que se había rapado. 26 El temor cundió en medio de los israelitas y gritaron: “Estamos perdidos, Sansón rapó su cabeza violando el voto de nazyr hecho a Yahvahé”. Y todos huyeron despavoridos, dejando solo a Sansón.

27 Los filisteos lo tomaron prisionero, le vaciaron los ojos y le llevaron a Gaza. Allí lo ataron con una doble cadena de bronce, y él hacía rodar el molino en la cárcel. 28 Y mientras rodaba el molino, Sansón oraba a Dios pidiéndole que le perdonara el haber confiado en Dalila y haber violado su voto de nazyr. Imploró entonces: “Dios de mis padres dame ahora la fuerza de mis músculos, para que yo pueda apartar de mí este oprobio”. 29 Su cabello crecía y Sansón sentía que recuperaba sus fuerzas.

Los festejos de los filisteos

30 Los príncipes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a Dagón, su dios, y para hacer grandes festejos. Ellos decían: “Nuestro dios nos ha puesto en las manos a Sansón, nuestro enemigo”. 31 Cuando todos estuvieron muy alegres, dijeron: “Traigan a Sansón para que nos sirva de diversión”. Entonces trajeron a Sansón de la cárcel, y él estuvo haciendo piruetas delante de todos. 32 Y al verlo, la gente alababa a su dios, diciendo: “Nuestro dios nos ha puesto en las manos a Sansón, nuestro enemigo, al que devastaba nuestro país y multiplicaba nuestras víctimas”.  Después lo pusieron de pie entre las columnas.

Venganza y muerte de Sansón


33 Sansón dijo al niño que lo llevaba de la mano: “Déjame palpar las columnas que sostienen el techo del templo, para apoyarme en ellas”.

34 El edificio estaba repleto de hombres y mujeres. Allí estaban todos los príncipes de los filisteos, y en la azotea había unos tres mil hombres y mujeres que se divertían mirando a Sansón. 35 Entonces Sansón invocó a Dios, con estas palabras: “Dios del Universo, acuérdate de mí y devuélveme la fuerza por esta sola vez, para que pueda vengarme de los filisteos, de un solo golpe, por la pérdida de mis dos ojos”.


36 Luego palpó las dos columnas centrales que sostenían el edificio, y se apoyó contra ellas, poniendo sobre una su brazo derecho y sobre la otra su brazo izquierdo. 37 Y exclamó: “¡Muera Sansón junto con los filisteos!” Después empujó con toda su fuerza, y el edificio se desplomó sobre los príncipes y sobre toda la gente allí reunida. ¡Los que él mató al morir fueron más numerosos que los que había matado en toda su vida!

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