1 Creció
Sansón en el Campamento de Dan, entre Sorá y Estaol. Llegó a ser un hombre de gran
estatura y fortaleza física. Entonces los danitas vivían en medio de los
filisteos y estos se imponían sobre la tribu de Dan. 2 Y era Sansón
caprichoso, de gran valor y de carácter explosivo.
El matrimonio de Sansón
3 Fue Sansón a
la ciudad de Timnath y se sintió atraído por una filistea del lugar. 4 Entonces fue
a decir a su padre y a su madre: “Conocí en Timnath a una mujer filistea que me
gustó; les pido que vayan y la pidan para que sea mi esposa”.
5 Su padre y
su madre le replicaron: “¿Acaso no hay ninguna mujer de tu pueblo que sea
hermosa como para que vayas a buscarte una mujer entre esos filisteos
incircuncisos?” Pero Sansón insistió: “Quiero que me la pidan como esposa,
porque es la mujer que me gusta”.
6 Volvió
Sansón a Timnath pero cuando pasaba por los viñedos un león joven le salió al
paso rugiendo. Entonces quiso probar fuerza y se lanzó contra el león, forcejeó
con él hasta que le mató empleando su larga daga. 7 Luego fue
donde la mujer que le había gustado y ella le curó los desgarros que el león le
había hecho en el pecho; y ella se sintió muy atraída por la hermosura de
Sansón. Pero luego él no contó ni a su padre ni a su madre lo que había hecho.
8 Al cabo de
un tiempo, Sansón volvió para casarse con la mujer. Se desvió del camino para
ver el cadáver del león, y vio que en su cuerpo había un enjambre de abejas y
un panal de miel. 9 Lo recogió con su mano, y fue comiendo miel mientras
caminaba. Cuando llegó donde estaban su padre y su madre, les ofreció miel, y
ellos comieron; pero no les dijo que la había sacado del cadáver del león. 10 Luego Sansón
volvió a Timnath para encontrarse con su mujer, y allí ofreció un banquete de
siete días, como suelen hacerlo los jóvenes. 11 Al festejo
asistieron treinta jóvenes filisteos.
El
acertijo propuesto por Sansón
12 En medio del festín, Sansón
le dice a los filisteos: “Les voy a proponer una adivinanza. Si me dan la
solución correcta dentro de los siete días que dura el banquete, yo les daré
treinta prendas de lino y treinta trajes de fiesta. 13 En caso contrario, ustedes me
los darán a mí”. Ellos le respondieron: “Dinos tu acertijo y veremos si
podremos resolverlo, porque te estamos oyendo”. 14 Entonces él les dijo: “Este es el acertijo que les propongo: Del que
come salió comida, y del fuerte salió dulzura”. Y al cabo de tres días, ninguno
había podido resolver el acertijo.
La
solución de la adivinanza
15 Como ninguno de los invitados
era capaz de solucionar la adivinanza fueron ante la mujer de Sansón
exigiéndole: “Mira, tu marido nos ha invitado para despojarnos con la solución
de un acertijo imposible de resolver. Tú eres filistea como nosotros, así es
que trata de que él te de la respuesta; si no lo haces, arrasaremos con tu casa
y te quemaremos junto con toda tu familia”.
16 Cuando estuvieron en la cama,
la mujer le dijo a Sansón: “Hasta yo misma estoy desconcertada con tu
adivinanza, dime cuál es su respuesta”. Sansón le respondió: “No se la di a mi
padre ni a mi madre, ¿por qué te la voy a dar a ti?” 17 Pero ella continuó
insistiéndole, mientras acariciaba y complacía a su esposo; ante tanta
insistencia Sansón finalmente la complació dándole la solución del acertijo. Al
amanecer ella fue con los filisteos y les dio la respuesta pero les rogó que
esperaran hasta el último día.
18 El séptimo día, antes que
Sansón entrara en la habitación matrimonial, los filisteos le dijeron: “¿Qué
hay más dulce que la miel y más fuerte que el león?” Y él les respondió: “Si no
hubieran arado con mi ternera, no habrían resuelto mi adivinanza”.
19 Furioso se puso Sansón y
dijo: “Treinta filisteos por treinta prendas de lino y treinta traje de
fiestas” y marchó a Ascalón donde había unos jóvenes que eran amigos suyos y
les contó lo que había sucedido y lo que quería hacer. 20 Ellos le dijeron: “Tú eres
nazyr, bendito de Yah, vayamos y despojemos a treinta filisteos”. Fueron y
mataron a treinta filisteos de buen vivir y, tomando sus despojos, entregó la
ropa a los que habían acertado la adivinanza, y regresó furioso a la casa de su
padre.
Las
represalias de Sansón
21 Después de un tiempo,
mientras se cosechaba el trigo, Sansón fue a visitar a su mujer, llevando un
cabrito, y dijo: “Quiero estar a solas con mi mujer en la habitación”. Pero el
padre de ella no lo dejó entrar, 22 diciendo: “Pensé que ya no la querías y se la di a uno de los que
estuvieron en tu banquete. Quédate en cambio con su hermana menor, que es más
hermosa”. 23 Sansón le replicó: “Esta vez seré inocente del daño que voy a causar a
los filisteos”.
24 Sansón se fue y cazó
trescientas zorras; luego tomó unas antorchas, ató a los animales por la cola,
de dos en dos, y les colgó una antorcha entre las colas. 25 Prendió fuego a las antorchas
y soltó a las zorras por los sembrados de los filisteos. Así les quemó las
gavillas, el trigo todavía en pie, y hasta los viñedos y olivares.
26 Los filisteos deseaban
venganza y preguntaban: “¿Quién fue capaz de hacer este destrozo?” Unos
dijeron: “Ese fue Sansón, el yerno del timnathita; lo hizo en venganza porque
su suegro le quitó a su mujer y la
entregó a otro Hombre”. Unos once filisteos indignados fueron, sacaron a la
mujer de Sansón y a su suegro y les quemaron. 27 Sansón se enfrentó a aquellos homicidas y les dijo: “Ya que me hacen
esto, no voy a parar hasta vengarme de ustedes”. 28 Y saltó sobre ellos armado de
una estaca golpeándoles a más no poder, dejándolos maltrechos. Después se
dirigió a la cueva de la roca de Ethan y se quedó allí.
Sansón
entregado a los filisteos
29 Una fuerza filistea fue a
acampar en tierras de Judá y realizaron una incursión en Lejí. 30 Los hombres de Judá fueron a
preguntarles a los jefes de los filisteos: “¿Por qué vienen contra nosotros?” Ellos
les respondieron: “Hemos venido para llevar atado a Sansón y hacer con él lo
que él hizo con nosotros”. 31 Los hombres de Judá le dijeron entonces a los filisteos: “No tienen
por qué invadirnos, nosotros iremos por Sansón y se lo entregaremos a ustedes”.
32 Fueron entonces hasta la cueva de la roca de Ethan y dijeron a Sansón:
“¿No sabes que los filisteos nos tienen dominados? ¿Qué nos has hecho?” Él les
respondió: “Yo los traté como ellos me trataron a mí”.
33 Ellos replicaron:
"Bajamos para entregarte atado en manos de los filisteos". Sansón les
dijo: “Me entregarán a los incircuncisos enemigos de nuestro pueblo por la
cobardía de ustedes. Júrenme que ustedes no me van a matar”. 34 “No, no te mataremos, le
respondieron; sólo queremos llevarte atado y entregarte a los filisteos”.
Entonces lo ataron con dos cuerdas nuevas y lo sacaron de entre las rocas.
Victoria
de Sansón contra los filisteos
35 Cuando estaban por llegar a
Lejí, los filisteos le salieron al encuentro dando gritos de triunfo. Pero
ardió el pecho de Sansón y ejerciendo su fuerza física hizo que las cuerdas que
ataban sus manos fueran como hilos quemado por el fuego y las ataduras se
deshicieron entre sus manos. 36 Allí mismo encontró una quijada de asno, todavía fresca, extendió su
mano, la tomó y se arrojó contra los filisteos gritando: “¡Montes de Judá,
ángeles del Dios verdadero vengan a pelear junto a mí!”
37 Entonces de entre los hombres
de Judá alguien gritó: “¡Sansón es nazyr entregado a Yahvahé! ¿Permitiremos que
los incircuncisos le maten?” Y todos se lanzaron contra los filisteos, mientras
Sansón iba dejando una pila de cadáveres a su paso. 38 En el ataque murieron mil filisteos y Sansón
mató a unos cientos; entonces exclamó: “Con la quijada de un asno hice dos
pilas de cadáveres; con la quijada de un asno los hombres de Judá se quitaron
la vergüenza de encima”.

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