lunes, 25 de agosto de 2014

DANY'EL 1 y 2

Capítulo I


1 En el tercer año del reinado de Jeconías, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabu-kudurru-usur, rey de Babilonia, y la sitió con la intención de sofocar las rebeliones en Siria y Judá.

2 Rendido Jeconías, Nabu-kudurru-usur le perdonó la vida, y le llevó como cautivo a Babilonia junto a muchos de los nobles del reino. Como el nesu egipcio intentara invadir las tierras del Levante y en Judá hubo rebeliones, Nabu-kudurru-usur sitió de nuevo a   Jerusalén  y dominó la ciudad y saqueó el Templo. Una parte de los objetos del Templo los llevó al país de Senaar en tierra de Súmer, y depositó los objetos en el tesoro de su dios Marduk; llevando a muchos al cautiverio en Babilonia.

Dany’el y sus amigos seleccionados para la corte de Nabu-kudurru-usur

3 Nabu-kudurru-usur ordenó a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que seleccionara entre los israelitas de estirpe real o de familia noble,  4 algunos jóvenes sin ningún defecto físico, de buena presencia, versados en toda clase de sabiduría, dotados de conocimiento, inteligentes y aptos para servir en el palacio del rey, a fin de que se los instruyera en la literatura y en la lengua de los caldeos.  

5 El rey les asignó para cada día una porción de exquisitos manjares y del vino que él bebía. Ellos debían ser educados durante tres años, y al cabo de esos años se pondrían al servicio del rey. 6 Entre ellos se encontraban Dany’el, Ananías, Misael y Azarías, que eran de Judá. 7 Pero el jefe de los eunucos les puso otros nombres: a Dany’el lo llamó Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac, y a Azarías, Abed Negó.

Dany’el rechaza los alimentos babilónicos


8 Pero como entre aquellos manjares había alimentos que los israelitas consideran inmundos y les creían desagradables al Dios de la Vida, Dany’el decidió  no contaminarse con aquellos manjares, y rogó al jefe de los eunucos que no lo obligara a comerlos. 9 Pero el divino Yaho’el, que nunca abandonaba a Dany’el hizo que se ganara el afecto y la simpatía del jefe de los eunucos.

10 Pero este dijo a Dany’el: “Yo temo que si mi señor Nabu-kudurru-usur, que les ha asignado la comida y la bebida, llega a ver el rostro de ustedes más demacrado que el de otros jóvenes de su misma edad, ustedes me pondrían en peligro delante del rey”.

11 Dany’el dijo a Melsar, el guardia a quien el jefe de los eunucos había confiado el cuidado de Dany’el, Ananías, Misael y Azarías:

12 “Por favor, pon a prueba a tus servidores durante diez días; que nos den legumbres para comer y agua para beber; 13 compara luego nuestros rostros con el de los jóvenes que comen los manjares del rey, y actúa con tus servidores conforme a lo que veas”. 14  Y Dany’el pedía que le dieran legumbres y apartaran la carne por temor que fuera carne dedicada a los dioses de Babilonia.

15 El aceptó la propuesta, y los puso a prueba durante diez días.

16 Al cabo de esos días, se vio que ellos tenían mejor semblante y estaban más rozagantes que todos los jóvenes que comían los manjares propios de los babilonios. 17 Así, pues, Melsar  se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres.

18 A estos cuatro jóvenes la Suprema Inteligencia les concedió conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias, y Dany’el podía entender visiones y sueños de toda índole. 19 Al cabo de los días que el rey había fijado para que le fueran presentados los jóvenes, el jefe de los eunucos los llevó ante Nabu-kudurru-usur.

20 El rey conversó con ellos, y entre todos no se encontró ningún otro como Dany’el, Ananías, Misael y Azarías. Ellos permanecieron al servicio del rey, 21 y en todo lo que el rey les preguntó sobre cuestiones de la cultura babilónica y discernimiento, los encontró diez veces superiores a todos los magos y adivinos que había en todo su reino.

22 Así continuó Dany’el hasta el primer año del rey Ciro.

Capítulo II

El sueño de Nabu-kudurru-usur


1 El segundo año del reinado de Nabu-kudurru-usur, este tuvo unos sueños, tan incomprensibles y tan perturbadores que no pudo continuar durmiendo. 2 Cuando amaneció, Nabu-kudurru-usur ordenó que se presentaran de inmediato ante él a los magos, los adivinos, los hechiceros y los caldeos, que estaban en su ciudad para que le explicaran sus sueños. Cuando ellos se presentaron ante el rey, 3 este les dijo: “He tenido un sueño que mucho me inquieta, y mi espíritu está ansioso por conocer cuál es su significado”.  

4 Los caldeos respondieron al rey: “¡Viva el rey eternamente! Di a tus servidores lo que has soñado para que podamos ofrecerte una interpretación”.

5 Pero Nabu-kudurru-usur dijo a los caldeos: “El sueño que he tenido me inquieta tanto que no quiero palabras vanas en su interpretación. Por esto mi decisión está tomada: si no me dicen cuál fue mi sueño y su interpretación, ustedes serán cortados en pedazos y sus casas quedarán reducidas a un basural. 6 En cambio, si me exponen el sueño y su interpretación, recibirán de mí obsequios, regalos y grandes honores. Por lo tanto, díganme cuál fue el sueño y cuál es su interpretación”.  

7 Ellos respondieron por segunda vez, diciendo: “El rey debe primero decirle a sus servidores lo que ha soñado para que nosotros podamos ofrecerle su interpretación o al menos concédenos dos días para cumplir lo que el rey nos ordena.

8 Nabu-kudurru-usur replicó: “No, ustedes solo pretenden ganar tiempo, porque han visto que mi decisión está tomada. 9 ¿Acaso, ustedes no son servidores de nuestro dios Nabu, el que concede sabiduría? Entonces díganme cual mi sueño fue;  pero si no me dicen y no le dan su interpretación, habrá para ustedes una sola sentencia. Ustedes se han confabulado para entretenerme con palabras engañosas y perversas, hasta que los tiempos cambien. Por eso díganme el sueño, y así sabré si son capaces de exponerme la interpretación de Nabu”.  

10 Los caldeos respondieron delante del rey, diciendo: “No hay ningún hombre sobre la tierra que pueda exponer lo que pide el rey, ya que ningún rey, por grande y poderoso que sea, ha pedido jamás una cosa semejante a un mago, adivino o caldeo. 11 Lo que pide el rey es excesivo, y no hay nadie que pueda exponerlo ante el rey, aparte de los dioses, cuya morada no está con los mortales; pero para consultarles a ellos primero debemos conocer cuál fue el sueño del rey”.

12 Ante esta respuesta Nabu-kudurru-usur se enfureció terriblemente, y ordenó ejecutar a todos los sabios de Babilonia. 13 Se promulgó el decreto de hacer morir a los sabios, y también se buscó a Dany’el y a sus compañeros para darles muerte.

Dany’el intercede por los sabios y adivinos

14 Entonces Dany’el se dirigió con cautela y discreción a Arioc, capitán de guardias del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia. 15 Él tomó la palabra y dijo a Arioc, comandante del rey: “¿Por qué este decreto tan perentorio de parte del rey?” Arioc informó del asunto a Dany’el 16 y este le imploró diciéndole: “Arioc, solo te pido que demores tu mano y no la descargues sobre los sabios de Babilonia, concédeme hasta mañana y yo le declararé al rey lo que él quiere. 17 Dany’el se fue a su casa e informó del asunto a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, 18 instándolos a implorar misericordia ante Yahvahé, el Dios del Universo acerca de aquel misterio, a fin de que no los hicieran perecer, a ellos y a él, con el resto de los sabios de Babilonia. 19 Entonces el misterio fue revelado a Dany’el en una visión nocturna, y él bendijo al Dios del Universo.

20 Dany’el tomó la palabra y exclamó: “¡Bendito sea el nombre de Yahvahé, el Supremo Saber, desde siempre y para siempre, porque a él pertenecen la sabiduría y la fuerza!  21 El hace alternar los tiempos y las estaciones, da la sabiduría a los sabios y el conocimiento a los que saben razonar. 22 El revela las cosas profundas y ocultas, conoce lo que está en las tinieblas y la luz mora junto a él. 23 A ti, Dios de mis padres, yo te alabo y glorifico, porque me has dado la sabiduría y la fuerza; y ahora me has manifestado lo que te habíamos pedido, porque nos has hecho conocer lo que preocupa e interesa al rey”.  

24 A causa de esto, Dany’el se presentó a Arioc, a quien el rey había encargado ejecutar a los sabios de Babilonia, y le habló de esta manera: “No mates a los sabios de Babilonia. Llévame ante la presencia del rey, y yo le rebelaré la interpretación”. 25 Arioc llevó rápidamente a Dany’el ante la presencia del rey, y le dijo: “He encontrado entre los deportados de Judá a un hombre que le dará al rey la interpretación de su sueño”. 26 El rey tomó la palabra y dijo a Dany’el, llamado Beltsasar: “¿Eres tú capaz de decirme qué fue lo que soñé y darme su interpretación?”

Daniel revela e interpreta el sueño de Nabu-kudurru-usur


27 Dany’el respondió ante el rey, diciendo: “El rey interroga sobre un misterio que no se lo puede aclarar ningún sabio, adivino, mago o astrólogo. 28 Sin embargo, hay en las alturas un Dios que revela los misterios, y que ha dado a conocer al rey Nabu-kudurru-usur lo que sucederá en los días venideros. Tu sueño y las visiones de tu imaginación, cuando estabas en tu lecho, fueron estos: 29 A ti, mientras estabas en tu lecho, te sobrevinieron pensamientos acerca de lo que va a suceder en adelante, y el que revela los misterios te ha hecho conocer lo que va a suceder.  

30 En cuanto a mí, este misterio me ha sido revelado no porque yo tenga una sabiduría superior a la de todos los vivientes, sino porque la Suprema Inteligencia lo ha decidido así para que quede de manifiesto su gloria y se exponga al rey la interpretación, y así conozcas los pensamientos de tu corazón.

31 En tu sueño, tú rey, estabas paseando por tus jardines, cuando de pronto viste ante ti una gran estatua. Esa estatua, enorme, de 26 codos de altura y de un brillo extraordinario, se alzaba delante de ti, y su aspecto era impresionante. 32 Su cabeza era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus caderas, de bronce; 33 sus piernas, de hierro, y sus pies, parte de hierro y parte de arcilla.

34 Tú la estabas mirando, cuando de pronto una piedra, que ninguna mano lanzara, golpeó la estatua sobre sus pies de hierro y de arcilla, y los pulverizó. 35 Entonces fueron pulverizados al mismo tiempo el hierro, la arcilla, el bronce, la plata y el oro; fueron como la paja en la era durante el verano: el viento se los llevó y no quedó ningún rastro. En cuanto a la piedra que había golpeado la estatua, creció hasta convertirse en una gran montaña que llenó toda la tierra.

36 Este fue tu sueño; ahora te daré su interpretación. 37 Tú, rey, eres el rey de reyes, a quien el Dios del Universo te permitió, por desconocido arcano, que gozaras de poder, de fuerza y de gloria; 38 por ese poder, fuerza y gloria, tu representas la cabeza de oro. 39 Después de ti surgirá otro reino inferior a ti, y luego aparecerá un tercer reino, que será de bronce y dominará sobre toda la tierra.

40 Pero surgirá un cuarto reino poderoso, de enorme poder; será duro como el hierro, y así como el hierro tritura y pulveriza todo, él los triturará y destrozará a todos ellos.

41 También has visto los pies y los dedos, en parte de arcilla de alfarero y en parte de hierro, porque ese será un reino dividido: habrá en él algo de la solidez de hierro, conforme a lo que has visto del hierro mezclado con la masa de arcilla; 42 pero como los dedos de los pies son en parte de hierro y en parte de arcilla, una parte del reino será fuerte, y una parte frágil. 43 Tú has visto el hierro mezclado con la masa de arcilla, porque ellos se mezclarán entre sí por lazos matrimoniales, pero no llegarán a adherirse mutuamente, como el hierro no se mezcla con la arcilla.

44 Y en los días de estos reyes, Yahvahé levantará un nuevo reino que nunca será destruido y su majestad nadie se la podrá arrebatar porque ante él todos esos reinos serán como polvo, y él mismo subsistirá para siempre, 45 porque tú has visto, que una piedra que ninguna mano lanzara, pulverizó el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro. El Dios grande hace conocer al rey lo que va a suceder en adelante. El sueño es cierto y su interpretación digna de fe”.  

46 Entonces el rey Nabu-kudurru-usur cayó con el rostro en tierra, se postró delante de Dany’el y ordenó que le ofrecieran oblaciones y perfumes de aroma agradable.  

47 El rey se dirigió a Dany’el y le dijo: “Realmente, el Dios que ustedes adoran es el Dios de los dioses, el Señor de los reyes, y el que revela los misterios, porque tú has podido revelarme este misterio”.


48 Luego el rey confirió a Dany’el un alto rango y le otorgó numerosos y magníficos regalos. Le dio autoridad sobre toda la provincia de Babilonia y lo hizo jefe de todos los sabios de Babilonia.  49 Dany’el rogó al rey que pusiera al frente de la administración de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed Negó, y él permaneció en la corte del rey.

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