Para
pedir el amparo del Eterno
1 Luz del Universo, Eterno Dios, ¡Cuántos
son mis enemigos! Muchos son los que hablan de mí y aseguran: “Dios no le
librará”.
2 Pero tú, eres mi escudo protector,
eres mi salvación y mi redentor. Tú mantienes en alto mi cabeza.
3 A gritos imploro al Dios de la vida, y
El me responde desde los confines del Universo. Me acuesto y duermo y me
despierto tranquilo porque sé que El me defenderá.
4 No me asustan las potencias de la
Sombra que me acosan dispuestas a quebrarme. ¿Qué pueden contra mí los grigoris
inmundos, si el Padre de la Luz está conmigo?
5 ¡Levántate, Luz del Universo!
¡Sálvame, Dios mío! Arroja a mis enemigos al foso de sombras.
6 Tú, Suprema Inteligencia, eres quien
salva. ¡Bendice a los que te son fieles!

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