1
La sabiduría hace el elogio de sí misma y se gloría en medio de su pueblo, 2
abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder:
3
“Yo salí de la boca del Altísimo y cubrí la tierra como una neblina. 4
Levanté mi carpa en las alturas, y mi trono estaba en una columna de nube. 5
Yo sola recorrí el circuito del cielo y anduve por la profundidad del universo.
6
Sobre las olas del mar y sobre toda la tierra, sobre todo pueblo y nación,
ejercí mi dominio.
9
La Suprema Inteligencia me engendró antes de los siglos, desde el principio, y
por todos los siglos no dejaré de existir. 10
Crecí como un cedro en el Líbano y como un ciprés en los montes del Hermón; 11
crecí como una palmera en Engadí y como los rosales en Yériho; como un hermoso
olivo en el valle, y como un plátano, me elevé hacia lo alto.
12
Yo exhalé perfume como la canela como el aspálato fragante y la mirra selecta, como
el gálbano, la uña aromática y el estacte, y como el humo del incienso en la
Morada. 13
Extendí mis ramas como un terebinto, y ellas son ramas de gloria y de gracia.
14
Yo, como una vid, hice germinar la gracia, y mis flores son un fruto de gloria
y de riqueza.
15
¡Vengan a mí, los que me desean, y sáciense de mis productos! 16
Porque mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia, más dulce que un
panal. 17 Los
que me coman, tendrán hambre todavía, los que me beban, tendrán más sed. 18
El que me obedezca, no se avergonzará, y los que me sirvan, no pecarán”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario