jueves, 7 de agosto de 2014

El elogio de la sabiduría de Yehshua ben Sirac


1 La sabiduría hace el elogio de sí misma y se gloría en medio de su pueblo, 2 abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder:  
3 “Yo salí de la boca del Altísimo y cubrí la tierra como una neblina. 4 Levanté mi carpa en las alturas, y mi trono estaba en una columna de nube. 5 Yo sola recorrí el circuito del cielo y anduve por la profundidad del universo. 6 Sobre las olas del mar y sobre toda la tierra, sobre todo pueblo y nación, ejercí mi dominio.
9 La Suprema Inteligencia me engendró antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir. 10 Crecí como un cedro en el Líbano y como un ciprés en los montes del Hermón; 11 crecí como una palmera en Engadí y como los rosales en Yériho; como un hermoso olivo en el valle, y como un plátano, me elevé hacia lo alto.
12 Yo exhalé perfume como la canela como el aspálato fragante y la mirra selecta, como el gálbano, la uña aromática y el estacte, y como el humo del incienso en la Morada. 13 Extendí mis ramas como un terebinto, y ellas son ramas de gloria y de gracia.
14 Yo, como una vid, hice germinar la gracia, y mis flores son un fruto de gloria y de riqueza.

15 ¡Vengan a mí, los que me desean, y sáciense de mis productos! 16 Porque mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia, más dulce que un panal. 17 Los que me coman, tendrán hambre todavía, los que me beban, tendrán más sed. 18 El que me obedezca, no se avergonzará, y los que me sirvan, no pecarán”. 

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