sábado, 30 de agosto de 2014

DAVID VIII


Muerte de Saúl y de sus hijos

1 Los filisteos entablaron combate con Yisraeil. Los hombres de Yisraeil huyeron ante ellos y cayeron heridos de muerte en el monte Gelboé. 2 Entonces Aquís, rey de Gath acosó a Saúl y le persiguió sin darle cuartel y cayeron sobre los hombres que comandaba Yehonathan junto a sus hermanos Abinadab y Malquisúa y rodeándoles le dieron muerte a los tres.  

3 El peso del combate recayó entonces sobre Saúl; pero él trataba de rehuir el combate cuerpo a cuerpo. Los arqueros de Aquís lo descubrieron, y Saúl fue herido gravemente por ellos. 4 Sintiéndose herido de muerte, Saúl dijo a su escudero: “Saca tu espada y traspásame, no sea que esos incircuncisos vengan a rematarme, para vergüenza mía”. Pero su escudero no quiso hacerlo, porque tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada y se dejó caer sobre ella.

5 Al ver que Saúl estaba muerto, también su escudero se echó sobre su espada y murió junto a él. 6 Así, tal como había predicho la sombra de Shamu’el murieron juntos, aquel día, Saúl, sus tres hijos y su escudero.

7 Los hombres de Yisraeil que estaban al otro lado del valle y los que estaban al otro lado del Jordán, al ver que los israelitas huían y que Saúl y sus hijos habían muerto, abandonaron las ciudades y se dieron a la fuga.

8 Al día siguiente, cuando llegaron los filisteos para despojar a las víctimas, encontraron los cadáveres de Saúl y de sus tres hijos tendidos sobre el monte Gelboé. 9 Entonces cortaron la cabeza de Saúl y lo despojaron de sus armas. Luego enviaron mensajeros por todo el país de los filisteos, para dar la buena noticia en los templos de sus ídolos y a todo el pueblo. 10 Depositaron las armas de Saúl en el templo de Astarté y colgaron su cadáver en los muros de Betsán.


11 Cuando los habitantes de Iabés de Galaad oyeron lo que los filisteos habían hecho a Saúl, 12 todos los hombres valientes emprendieron la marcha y, después de caminar toda la noche, retiraron de los muros de Betsán el cadáver de Saúl y los cadáveres de sus hijos; luego volvieron a Iabés y allí los quemaron. 13 Después recogieron sus huesos, los sepultaron bajo el Tamarisco de Iabés, y ayunaron siete días.

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